Por - Publicado el 15-02-2015

El Comercio está en decadencia. Se habrá expandido empresarialmente por aquí, habrá comprado otros productos periodísticos más exitosos que el suyo por allá, habrá hecho maniobras financieras por acullá, habrá transferido la dirección del diario a un autoerigido cenáculo de renacuajos que “no son de la familia” y se habrá diversificado como empresa. Pero igual está en decadencia.

No tiene la personalidad histórica del diario que otrora, dentro de su línea oligárquica, alguna visión de país tuvo, en aguerrida polémica con La Prensa de Pedro Beltrán. Por el contrario, ante la falta de propuesta de país, no le ha quedado otra cosa que aferrarse a la inercia del más de lo mismo, a los clichés de un grupo de jóvenes epígonos de Beltrán, malos paporreteros de Hayek y peores solfeadores de Friedman. Gente que nunca ha agregado valor a nada en su vida, abogados que saben alguna jerga de economía, pero que de periodismo no saben ni camote. Caporales de redacción, gamonales con botas, que han manejado con los pies una perfectamente soluble crisis interna. Pequeños jefes blancos que lo único que esperan de su personal es un sumiso “sí, bwana”. Además de alguna memorizada cita, su frase a favorita es decirles a sus trabajadores más productivos “aquí no me sirves de nada”. Señoritos de fortuna heredada, pero no aumentada, no tienen el más mínimo respeto ya no digamos por el ser humano, sino por el recurso humano. Están dilapidando lo que otros les dejaron.

Y en lo que se ve afuera, El Comercio lleva ya años practicando un periodismo de pésima calidad. Se ha convertido en el diario chicha de los de arriba, en el tabloide del talibanismo neoliberal, lobbista, represivo, pero sobre todo mediocre. Tiene presencia porque cuenta con una maquinaria consolidada, que sigue rodando. Su problema está en un timón que lo está llevando al despeñadero. El mejor carro no sirve cuando se lo maneja a lo Orión. Atropellará a varios en el camino, pero al final se estrellará.

Fue así que La Prensa acabó en el despeñadero. Carente de la visión de su fundador, con sucesores que vivían en su nube de dogmas, entre peleas internas, pésima calidad y manejos peores aún, el antiguo gigante periodístico se desplomó cual pesado dinosaurio que no tuvo sentido de existir en los nuevos tiempos.

A eso va El Comercio. Se ha diversificado hacia intereses no periodísticos, abandonando lo que sabía hacer para reducirlo a un mero instrumento de lobby a esos intereses. Eso no es periodismo; es avisaje mal disimulado. Tal vez les vaya bien en esos otros intereses y las rentas de las que viven le hagan durar el producto kioskero en que han convertido su diario. Pero igual apuntan a coronar su decisión de ser una mala imitación de La Prensa imitándola también en su desaparición.

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Por - Publicado el 10-02-2015

Por Jorge Rendón Vásquez

Declaraciones de Carmela Sifuentes, Presidenta de la CGTP, a la Agencia Andina, el 7/2/2015:

“Nuestra exigencia es que de una vez los congresistas se pongan a realizar su verdadera función de legislar y pongan a debate el proyecto de Ley General del Trabajo, que ha sido ampliamente discutido por más de diez años”

“Nosotros apostamos porque de una vez sea aprobada esta ley en el Congreso.”

Esta es la posición de los actuales dirigentes de la CGTP (y, presumiblemente, de los partidos políticos a los que pertenecen).

Carmela Sifuentes sabe:

1º.- Que los únicos proyectos de Ley General del Trabajo presentados al Congreso de la República son el que salió “consensuado” del Consejo Nacional del Trabajo, que reproduce la legislación expedida por Fujimori, y el presentado por Manuel Dammert hace unos días, que es el proyecto de los “expertos”, como versión retocada del anterior “consensuado”.

2º.- Que la composición del Congreso de la República es ahora mayoritariamente proempresarial.

Por consiguiente, lo que Carmela Sifuentes quiere es que esos proyectos se conviertan en ley en contra de los trabajadores. ¡Más claro, ni el agua de un manantial serrano!

Por su parte, Mario Huamán ha anunciado que “la CGTP viene trabajando su propuesta” encargada a sus asesores (Diario Uno, 7/2/2015).

Tres preguntas para los dirigentes de la CGTP:

1) si los proyectos de ley sólo pueden ser presentados por no menos de seis congresistas (un grupo parlamentario) o por alguna entidad con iniciativa legislativa ¿quiénes habrán de firmar y presentar como suyo el que la CGTP dice estar elaborando?;

2) Que posición de la CGTP vale: ¿la de Carmela Sifuentes que apoya el proyecto “consensuado” retocado o la de Mario Huamán que dice estar en espera del proyecto de sus propios “expertos”;

3) ¿cuánto del proyecto “consensuado” pasará al que estos “expertos” le harán a la carta a la CGTP?

Como quiera que sea, el panorama legal que los trabajadores tienen ante sí es borrascoso y funesto.

Cuando analicé el proyecto de Ley General de Trabajo “consensuado” señalé puntualmente sus deficiencias y amenazas y sugerí que su texto sea debatido por las bases sindicales. Como la dirección de la CGTP dijo “no se oye”, numerosas bases se movilizaron. En octubre de 2011, más de trescientos dirigentes de sindicatos y federaciones muy importantes se reunieron en un grandioso acto para rechazar el proyecto de Ley General de Trabajo “consensuado” y retocado por los “expertos”. Como una repercusión de esta manifestación, la Comisión de Trabajo del Congreso acordó dar a publicidad ese proyecto. Nunca lo hizo, pero, de hecho, el proyecto fue archivado.

Desde que la legislación laboral protectora de los trabajadores comenzó a ser precarizada legalmente en la década del noventa, mi posición fue combatir específicamente cada norma perjudicial para los trabajadores. En uno de mis artículos dije que en este asunto se debía aplicar el principio de Arquímedes sobre la palanca: cargar la fuerza sobre un punto de apoyo y actuar todos a una. Algo de esto ha sucedido con la malhadada “Ley Pulpín”. La fuerza social se fue concentrando sobre la necesidad de su derogatoria y la mayoría en el Congreso se vio obligada por conveniencias políticas a derogarla.

No se requiere remover toda la legislación laboral para cambiar las normas lesivas a los trabajadores, que son determinadas. Los abogados empresariales no han necesitado imponer una Ley General del Trabajo, sobre todo durante la década del noventa cuando podían hacer lo que les daba la gana. Les bastó sustituir algunas normas, y con eso les arrebataron a los trabajadores muchos de sus más importantes derechos para que las ganancias de los empresarios aumentaran. Luego, planearon hacerles creer a los dirigentes de las centrales sindicales que una Ley General del Trabajo podía trasladarlos a un país de ensueño. Y lo lograron. Los representantes de las centrales sindicales en el Consejo Nacional del Trabajo se tragaron la carnada, el anzuelo y el cordel. Este procedimiento empresarial ha continuado durante los regímenes de Toledo, García y Humala para arrebatarles otros derechos a los trabajadores.

A manera de muestra, voy a citar una disposición del proyecto de Ley General del Trabajo “consensuado” y retocado. El artículo X dice: “Los regímenes especiales de trabajo se rigen por la presente ley, salvo en lo que establecen sus propias normas.” Y con esto se dejaría en vigencia los regímenes de los trabajadores de las empresas con hasta 150 trabajadores, del campo y del hogar, cuyos derechos sociales están reducidos a la mitad, es decir algo más del 60% de la población laboral del Perú. Los regímenes son especiales por la naturaleza del trabajo, pero eso no quiere decir que sus trabajadores deban recibir menos que los demás. Las normas laborales son mínimos obligatorios para todos. Por lo tanto, toda norma que a ellos se refiera debería decir: “Los trabajadores de los regímenes especiales se rigen por las normas generales de trabajo. Sus normas particulares no pueden reducir el nivel de protección de las normas generales.” Una norma de este tenor no necesita estar inmersa en el farragoso texto de una ley general. Se le puede dar independientemente. El problema es que la correlación de fuerzas lo permita.

Los dirigentes de la CGTP parecen haber alquilado un altoparlante para hacer llegar sus impertinentes réplicas a sus críticos. ¿Esperan que estos discutan con ese altoparlante?

(10/2/2015)

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Por - Publicado el 09-02-2015

I. Introducción

Con el presente iniciamos una serie de posts en los que revisitaremos lo ocurrido durante el gobierno militar de los años setentas del siglo pasado, principalmente durante el velasquismo, tomando como fuente los cables de la embajada de los EEUU disponibles a través de Wikileaks. Éste un material que tiene la virtud de aportar información tanto sobre el movimiento social, las acciones políticas de los partidos anti-velasquistas, como los entretelones dentro del gobierno militar.

1. El análisis del velasquismo
Los enfoques predominantes hasta ahora presentan diversos sesgos políticos e informativos. La derecha oligárquica pinta una situación simplista de una dictadura totalitaria que atentó contra las libertades básicas y destruyó un país que funcionaba bien. Esta visión no sólo evita asumir las realidades del Perú prevelasquista, de feudalismo y explotación, sino que silencia hechos históricos como el apoyo al velasquismo de parte de medios de prensa como Caretas, Oiga y El Comercio, que hoy se presentan como consistentes anti-velasquistas. Esta visión también presenta a los desmanes del 28-31 de julio de 1974 en Miraflores y San Isidro y del 5 de febrero de 1975 en el Centro de Lima como jornadas heroicas, esquivando exhibir el caracter violento de estas acciones y el terrorismo que enmarca a esos hechos.

Algunos enfoques de científicos sociales y políticos como Henry Pease, que contribuyeron decisivamente a formar el imaginario colectivo sobre esa etapa de la historia peruana, limitan su análisis a la “escena oficial”, es decir a los entretelones y pugnas políticas dentro de la cúpula militar gobernante (éste es un enfoque similar al de los científicos sociales vinculados a la inteligencia de los EEUU como los de Luigi Einaudi o Abraham Loewenthal). Es un enfoque comprensible pues la crisis en las alturas, las pugnas dentro del gobierno militar, serían las que finalmente determinarían su viraje derechista. Sin embargo, no es una historia en que esos hechos palaciegos interactúen con lo que ocurre a nivel de toda la sociedad, ni lo expliquen, o que incluyan a la embajada de los EEUU como un actor social en el proceso político peruano.

Otros enfoques como los expresados por el grupo “Sociedad y Política” dirigido principalmente por el antropólogo Julio Cotler y el sociólogo Aníbal Quijano caracterizan al gobierno militar como “reformista burgués”, como un gobierno que hacía reformas a favor de los poderosos. Es una visión que no tiene cómo explicar por qué la burguesía y los más poderosos del país entonces se le opusieron tanto, como que hasta ahora lo condenan furibundamente. Fueron enfoques que en tiempo real contribuyeron a socavar el apoyo de sectores izquierdistas y populares a las reformas del gobierno militar, principalmente después de la coyuntura de las protestas populares de 1973, pero que no sobrevivieron académicamente y más bien fueron reciclados a una oposición al velasquismo no por “reformista burgués”, sino por “antidemocrático”.

Y, finalmente, algunos pocos trabajos, notablemente el de Teresa Tovar, sí abordan el tema del movimiento popular durante el velasquismo, más aportando datos que ofreciendo una visión de conjunto comparable a las de las elaboraciones de los científicos sociales más consagrados.

2. El aporte de los Wikicables
Los informes de la embajada están hechos con el fin de apoyar al diseño de una política de un país con intereses en el Perú. Es una información que abarca a diversos sectores y puntos de vista, que no se limita a reportes de la prensa, sino que se logra en base a una gran red de contactos con líderes políticos y sociales, que están al mando de la confrontación política en el Perú. Los cables cubren fundamentalmente la época de Kissinger al mando del Departamento de Estado en los EEUU. Siendo una fuente ampia y detallada es, sin embargo, una fuente que también tiene limitaciones. Como se trata de una fuente diplomática está escrita evitando dar detalles comprometedores sobre algunos mecanismos de intervención de los Estados Unidos en el Perú. No se va a hablar para nada de la CIA, salvo para negar su intervención en el Perú, como vimos en el punto 4 de este post. Y también hay, desde luego, inexactitudes informativas.

En los posts, como ya hemos hecho otras veces, no seguiremos un orden cronológico, pero a medida que vayan apareciendo se irá completando la imagen de lo que aconteció por esos años en el Perú.

3. El terrorismo olvidado
El terrorismo derechista en los setentas no es un hecho muy conocido en el Perú del presente, a pesar de que se trata de un hecho histórico relativamente reciente. La ignorancia sobre este hecho tampoco sorprende, pues el discurso derechista sobre el velasquismo logró imponerse en el Perú de manera avasalladora. Según sugieren estos cables, diferentes actos de violencia en los setentas habrían procedido básicamente del aprismo, el belaundismo y la Marina, en este orden cronológico. Las primeras acciones serían desplegadas por los comandos apristas en forma supuestamente independiente y sin aprobación de la cúpula dirigente, pero expresando orgullo por las acciones de estos elementos. Un esquema de “mando” y “comando”, al estilo de los militares en los 80s y 90s, en la que el jefe en última instancia queda eximido de las responsabilidad de los delitos de sus subordinados. Luego, principalmente como reacción a la expropiación de los medios de comunicación, siguen las acciones de los belaundistas, en Miraflores y San Isidro. Son acciones violentas de turbas, seguidas de actos terroristas anónimos. Tanto apristas como belaundistas habrían concentrado sus acciones violentas en embajadas de países como a Unión Soviética y Cuba. Y finalmente, hay atentados operativamente más sofisticados y personales, contra autoridades militares en funciones, que habrían provenido de dentro de las fuerzas armadas, y también contra países como Cuba, incluyendo el hundimiento de un barco de pesca cubano.

4. El terrorismo y los EEUU
El gobierno militar en todos estos casos acusa directamente a la CIA de estar detrás de estas acciones. Sin embargo, no presenta ningún sustento a tales afirmaciones. Los cables de la embajada tampoco corroboran tal versión, ni la desmienten. Pero sí indican que la embajada está muy al tanto de estas acciones, sabe positivamente que en algunos casos procedían del Apra o tiene indicios de que proceden de la Marina, las ve con expectativa y conocimiento de que su objetivo es crear tensión y desmoronar la imagen de que gobierno militar tenía el país bajo control, que espera que el gobierno militar las comente públicamente como un hecho político importante, y no las considera una amenaza contra los EEUU, ni las condena.

5. Competencia entre apristas y belaundistas por el espacio antivelasquista
Estos hechos sugieren también la competencia política de la derecha no sólo con la izquierda, a la que, siendo menos dispersa y con mayor claridad de objetivos, logra desplazar del todo como alternativa política al gobierno militar, sino dentro de la propia derecha. Las acciones antivelasquistas, así fueran terroristas o violentas, son bien vistas en sectores de la clase media alta limeña. El aprismo, dirigido precisamente Armando Villanueva, que conducía la facción del Apra más anuente con las acciones violentas, y el belaundismo, son precisamente las dos fuerzas que contienden por la presidencia en las elecciones de 1980. Ambas fuerzas tienen credenciales de acciones antivelasquistas que presentar. Si el Apra tiene en su haber las acciones de sus comandos, cuya expresión máxima es el 5 de febrero de 1975, Acción Popular gana sus credenciales con las acciones que sucedieron a la expropiación de los medios de prensa, del 28 al 31 de julio de 1974.

6. El terrorismo derechista y el inicio de Sendero Luminoso
Tener en cuenta este terrorismo es también importante para comprender por qué cuando un atentado dinamitero detruye la tumba de Velasco y comienzan a sonar bombazos en Lima en 1980, antes de que Belaúnde asuma el gobierno, las miras están puestas en la derecha, y no en un poco conocido grupo de ultraizquierda, cual era Sendero Luminoso, ver 1980-3: los virajes de El Diario de Marka sobre Sendero Luminoso. No era por ninguna confusión o miopía histórica. Era un percepción muy comprensible dados los antecedentes.

7. Desgaste del gobierno: movilización popular capitalizada por la derecha
El gobierno militar comienza con bríos reformistas y apoyo social por sentidas reinvidicaciones como la reforma agraria y la nacionalización del petróleo, en un contexto de total desprestigio de los partidos gobernantes. Es un gobierno contradictorio, de varias tendencias dentro de los militares. Correspondientemente, según las medidas que el gobierno dicta es recibido desigualmente por los diversos sectores sociales afectados por tales medidas. La reforma agraria es bien recibida por sectores campesinos y es comprensiblemente rechazada por sectores terratenientes. La ley universitaria es mal recibida y genera una abierta hostilidad antigubernamental en los sectores universitarios. La ley que eliminaba la gratuidad de la enseñanza es mal recibida entre los estudiantes y campesinos huantinos y huamanguinos. La negativa a atender reivindicaciones laborales es mal recibida por sectores sindicales. Como decimos arriba, nos extenderemos más sobre estos hechos en posts futuros.

En 1973 se suceden diversas huelgas, la mayoría de carácter reinvindicativo más que antigubernamental. Estas huelgas crean las condiciones sociales para que la oposición de derecha al gobierno velasquista gane momentum y tome la iniciativa en la lucha antigubernamental, por sobre cualquier propuesta izquierdista movilizada. Una importante movilización social popular e izquierdista, consecuencia de un gran esfuerzo organizativo en la década anterior, los sesentas, se hace sentir en todo el país. Sin embargo, como reconoce la embajada, el gobierno velasquista logra contener la movilización social a través de una estategia de “garrote y zanahoria”, atendiendo las demandas salariales de un poderoso movimiento sindical. Pero para entonces la derecha oligárquica ya se ha subido a la cresta de la ola de movilizaciones y logra capitalizarla políticamente y sucederla con movilizaciones en sectores de clases medias y altas, hasta revertir el curso de un gobierno, que si bien está marcado por la contradicción de ser a la vez popular y antipopular, es antioligárquico. Este proceso marca primero la paralización de la reformas antioligárquicas y luego un proceso de restauración oligárquica cuyo clímax es el fujimorismo en los noventas. Con esta restauración se consuma la derrota de los sectores populares, hayan sido éstos pro-velasquistas o anti-velasquistas.

Hay temas que aquí trataremos de paso, como la ola de huelgas y movilizaciones populares durante 1973, la expropiación de los medios de comunicación en julio de 1974, la huelga policial y los desmanes del 5 de febrero de 1975. Para tales hechos dedicaremos en el futuro posts aparte. Nos ocuparemos principalmente del terrorismo derechista desde 1973, fundamentalmente en 1974 y en parte de 1975, hasta antes del 5 de febrero.

8. EEUU: “La estrategia no es sacar a los militares del poder, sino que una facción militar derroque a Velasco”
El 9 de mayo de 1973 el Secretario de Estado William P. Rogers visita el Perú. En este cable se hace un reporte, una guía de conducta para tratar con los funcionarios del gobierno militar: SECRETARY’S TRIP TO PERU 1973 May 9, 17:45 (Wednesday)

Días después, el 15 de mayo de 1973 este cable de la embajada POSSIBLE GROWTH OF ACTIVE OPPOSITION, 1973 May 15, 19:10 (Tuesday) comenta que después de 55 meses de orden en el Perú se viene una ola de huelgas que da oportunidades de acción para oposición política antivelasquista:

Si bien esta situación no llega a ser una crisis, le tiene que sugerir a la oposición que hay oportunidades para la acción política. Cualquier acción de este tipo, para ser realista, tendría que estar concentrada no en desplazar a los militares del poder del todo, sino en persuadir a una o a otra facción del gobierno militar de moverse contra Velasco, tal vez con algún acuerdo previo entre el grupo de oposición civil y una facción militar.

Así, la embajada tiene muy claro cuál debe ser la estrategia de la oposición política antivelasquista. Y comenta que la estrategia de los apristas ha sido tener un perfil bajo por años hasta que el gobierno se debilite solo por la economía y por divisones internas, pero que ahora tal vez creerían que ha llegado el momento que han estado esperando. En tal sentido, La primera maniobra polítca del Apra desde 1968 sería la huelga general de un día de la CTP.

Una estrategia de este tipo evidentemente está basada en el conocimiento de las fisuras existentes en la cúpula del gobierno militar que dan posibilidades a un cambio de rumbo. Una imagen de desgobierno y de rechazo social puede “persuadir”, como dice el embajador, a que los sectores militares más indecisos y derechistas derroquen a Velasco. Y ese es el objetivo de las acciones que se suceden en el país.

II. De julio de 1973 hasta julio de 1974: los comandos apristas en acción

La primera ola terrorista es desplegada por el Apra, con el conocimiento de la embajada. Esta ola se superpone a una ola de protestas sindicales de la cual participa también la aprista CTP.

1. Julio de 1973: bombas en las embajadas de Francia y la oficina comercial colombiana Adela, la Revista “Oiga” y la Cámara de industrias
Este Wikicable LIMA BOMBINGS 1973 July 23, 18:55 (Monday) refiere sobre explosiones caseras en diversos locales en Miraflores, Lima:

1. El 22 de julio temprano por la mañana tres bombas caseras explotaron en Lima. El artefacto más poderoso rompió varias ventanas en oficinas comerciales de la embajada colombiana; ADELA [compañía de inversión estadounidense, ver aquí, cable de Kissingery aquí, Wikipedia], localizada en el mismo edificio, no sufrió daños. Las explosiones en la cámara de industrias, que es el equivalente local a la National Association of Manufacturers, así como la sucursal de Miraflres del Centro Binacional Peruano Norteamericano [¿el ICPNA?] tuvieron daños menores.
2. La prensa vinculó estas explosiones a las explosiones de bomba del 4 de julio en la embajada de Francia y en una revista local [Oiga]. La policía aparentemente no tiene ninguna pista sobre estas explosiones de bomba [BOMBINGS].
3. USIS reportando por separado sobre la explosión en el Centro Binacional
BELCHER UNCLASSIFIED

Días después, en este otro cable LIMA BOMBINGS 1973 July 25, 20:10 (Wednesday) la embajada establece a través e un informante del Apra que se trata de comandos apristas.

1. Fuente del APRA bien colocada le dijo a funcionario de la embajada que las tres más recientes explosiones de bombas fueron trabajo de un pequeño grupo de estudiantes del Apra operando sin órdenes de la jerarquía partidaria Los elementos jóvenes violentos dentro del Apra están organizados en los llamados “comandos” cuya misión es poner énfasis en la existencia de oposición al gobierno, llamar la atención sobre el desorden público y demostrar que el gobierno del Perú es incapaz de proveer de seguridad interna.

La fuente aprista le informa a la embajada que el plan original era atacar con bombas a la embajada argentina y a la OEA, en protesta por declaraciones de caracter “fidelista” del ministro de relaciones exteriores argentino en la OEA. Los comandos acabab de conseguir explosivos y decideen atacar con bombas “localizaciones que puedan estimular la más grande cobertura de noticial a nivel nacional e internacional, que ofrezcan buenas posibilidades de escape, y que no incrimenn al Apra”. Los apristas tuvieron como objetivo a la embajada soviética, pero no la atacan por las altas probabilidades de captura. La fuente aprista no se atribuye los ataques a la embajada francesa ni a Oiga, pero añade que “los más violentos jóvenes apristas son difíciles de ser controlados por el partido”.

2. Enero de 1974: bombas Molotov en la Universidad Villarreal
El cable FRACAS AT VILLARREAL UNIVERSITY 1974 January 16, 12:20 (Wednesday) refiere sobre disturbios y vandalismo en la Universidad Nacional Federico Villareal con heridos. El rector que responde al CONUP, órgano del gobierno militar, choca con estudiantes apristas. Días después la universidades declarada en reorganización por el rector, ver VILLARREAL UNIVERSITY DEVELOPMENTS 1974 January 18, 21:00 (Friday). El juez responsable del caso anuncia el descubrimiento de un “arsenal de coteles Molotov, cachiporras y otras armas”.

El comentario del embajador es que los apristas tienen la determinación de usar la UNFV como lugar de reclutamiento y entrenamiento partidario, pues la UNFV por su tamaño (12mil estudiantes) y localización es ideal para demostraciones de masas contra el gobierno peruano, un arma tradicional del Apra. Intentos serios de purgar la influencia del Apra de la UNFV encontrarán una fuerte oposición partidaria y pueden significar más violencia y locales cerrados en la universidad, concluye el embajador.

3. Febrero de 1974: carta bomba a la embajada cubana
El 4 de febrero de 1974 explota una carta-bomba en la embajada cubana en Lima que hiere gravemente a la diplomática cubana Pilar Ramírez Ver LETTER BOMB 1974 February 13, 13:35 (Wednesday) El atentado sería reinvindicado por un movimiento llamado MANO (Movimiento Armado Nacional Organizado), ver LETTER BOMB 1974 February 7, 19:00 (Thursday). En un comunicado a máquina dejado en el baño de un bar del cenro de Lima Mano afirmaba que la bomba fue enviada por uno de sus comandos en México y que se trataba de una primera acción de advertencia contra los agentes del comunista internacional Fidel Castro que estaban subviertiendo el Perú y envenenando al pueblo con el marxismo-leninismo. Una mano roja aparecía en el comunicado como una alusión al nombre de la organización.

Posteriormente se sabría que se trató de una carta enviada dese México por un grupo anticastrista cubano llamado Acción Cubana, aquí, que operaba en varios países de la región, entre ellos el Perú, ver esta fuente cubana. Sin embargo, las primeras sospechas recaen sobre grupos peruanos, principalmente en el Apra.

El Wikicable LETTER BOMB AT CUBAN EMBASSY 1974 February 14, 15:46 (Thursday) refiere que una fuente bien ubicada dentro del Apra le ha informado a un oficial de la embajada de los EEUU que un pequeños grupo de comandos militantes del Apra era responsable de la carta-bomba a la embajada de Cuba. El líder de la célula terrorista Pachecho Borja ha huído a México, pero hay otros integrantes de esa célula en la clandestinidad y otros detenidos por la PIP.

El objetivo de los apristas, según el informante aprista a la embajada, es darles un mensaje a los funcionarios cubanos que sus actividades no serán vistas pasivamente por los anti-comunistas peruanos. Entonces el grupo MANO había reivindicado el atentado. Pero el informante aprista asegura que tal reinvindicación era un truco para desviar la atención de la PIP del Apra. El comentario del embajador Belcher pone énfasis en que se trataría de una versión fabricada por los apristas para apropiarse del crédito de las acciones terroristas. El embajador para nada condena el terrorismo

4. COMMENT: APRA COMMANDOS ORGANIZED IN SMALL CELLS WHOSE MEMBERS DELIBERATELY KEPT UNIFORMED OF COLLEAGUES’ ACTIVITIES IN ORDER TO PROTECT NETWORK. PURPOSE OF TERRORISM IN THE PAST (SEE LIMA 5310 JULY 25, 1973, AND LIMA 3257 MAY 31, 1972) HAS BEEN TO CREATE TENSE POLITICAL ATMOSPHRE AND DEFLATE GOP PRETENSIONS ABOUT UNCHALLENGED AUTHORITY AND TIGHT SECURITY. MILITANT WING OSTENSIBLY UNDER CONTROL OF ARMANDO VILLANUEVA DEL CAMPO, HOWEVER, SOURCE SAYS VILLANUEVA HIMSELF SOMETIMES NOT AWARE OF DETAILS OR PERSONALITIES INVOLVED IN SPECIFIC TERRORIST ACTS. SOURCE CLAIMS VILLANUEVA NOW UNDER CLOSE PIP SURVEILLANCE. SOURCE HAS OFTEN REPORTED ACCURATELY; HOWEVER, IT IS CONCEIVABLE STORY FABRICATED TO GRAB CREDIT FOR HIS PARTY. BELCHER CONFIDENTIAL

Efectivamente, en LETTER BOMB CUBAN EMBASSY IN LIMA, FEB 4, 1974 1974 February 15, 17:50 (Friday) el embajador reportaría que el oficial político de su embajada había obtenido información de una fuente de la embajada de Israel que le indicaba que una fuente autorizada del SIN del Perú que la carta bomba fue enviada desde México, desmontando la versiones del Apra (y de la PIP).

El objetivo del terrorismo aprista, que se remonta a acciones cometidas e 1972, es crear una atmósfera de tensión política y de traerse abajo la imagen de un gobierno de autoridad no cuestionada.

III. De julio de 1974 a diciembre de 1974. Acción Popular en manifestaciones violentas y nueva ola terrorista
La siguiente ola terrorista es más fuerte y tiene su inicio en las protestas violentas en Miraflores y San Isidro contra la expropiación de los medios de comunicación. Son acciones que incluyen ataques de turbas a las embajadas de Cuba y la Unión Soviética. En tiempo real hubo la percepción, y así cuentan hasta ahora la historia los sectores derechistas,1 que la expropiación de los medios fue decidida a las carreras como respuesta obediente a la visita de Raúl Castro al Perú. Lo que se evitar decir en el presente es que tal percepción fue la que incitó a los ataques a las embajadas cubana y soviética.

Tampoco se dice, y así lo demuestran los cables de la embajada de los EEUU como veremos en posts futuros, que la expropiación estaba largamente anunciada, que la embajada y los medios de comunicación sabían hacía tiempo que esta medida se venía cocinando. Los medios, informados certeramente por filtraciones internas del plan de expropiación, incluso refuerzan su apoyo al gobierno militar trantando de apaciguarlo. Por su parte, la visita de Raúl Castro también estaba anunciada desde hacía tiempo, y era simplemente para participar de las celebraciones por el día nacional del Perú, el 28 de julio. Intervención cubana en los asuntos internos peruanos hubo, siendo la más visible la intervención del embajador cubano que armó una manifestación en apoyo a Velasco en un hospital, ante rumores que Mercado Jarrín le iba a dar un golpe aprovechando de la enfermedad de Velasco. Sin embargo, según indican los Wikicables, la expropiación de los medios fue el sido resultado de tal intervención.

1. Julio-Agosto de 1974: manifestaciones y terrorismo como reacción a la expropiación de la prensa
Un punto de quiebre político, que galvaniza a la oposición derechista al gobierno es la expropiación de los medios de comunicación. Esta acción gubernamental es respondida con manifestaciones violentas y una renovada ola de acciones terroristas.
En el cable PRESS TAKEOVER SPARKS ANTI-GOVERNMENT DEMONSTRATIONS 1974 July 30, 22:55 (Tuesday) se cuenta sobre las manifestaciones antigubernamentales del 28 y 29 de julio, continuadas el 30 de julio, día del cable. Se reportan 200 arrestos y algunos heridos serios. El cable cita al diario gubernamental la Nueva Crónica (dirigido por el aprista Gonzalez Posadas) “por primera vez en la historia el pacífico y burgués distrito de Miraflores, jóvenes violentos destruyeron las ventanas y quemaron un bus municipal recién comprado”. este diario reporta los daños causados a un vehículo de Aero-Perú, a un supermercado del gobierno (Super-epsa) y a bancos del gobierno. Continúa con que esos actos de terrorismo conciden con desórdenes de tráfico causados por simpatizantes del ex-presidente Belaúnde y los dueños de los diarios confiscados. La embajada reporta que las manifestaciones continuaron en Miraflores el 30 de julio donde dos carros fueron incendiados. El comentario del embajador es que estas manifestaciones son más noticiosas que serias, y que serían un problema mayor para el gobierno si se extienden de las áreas residenciales al centro de Lima o a las ciudades de provincias o si el Apra les añade sus bien organizadas fuerzas políticas.

4. COMMENT: DEMONSTRATIONS ARE CLEAR REACTION TO GOVERNMENT TAKE OVER OF DAILIES, WHICH HAS INCENSED LIMA MIDDLE CLASS. SO FAR, THESE DEMONSTRATIONS HAVE BEEN MORE NEWSWORTHY THAN SERIOUS. PROBLEM WOULD GROW FOR GOVERNMENT IF RIOTS WERE TO SPREAD FROM THE RESIDENTIAL AREAS TO EITHER DOWNTOWN LIMA OR THE PROVINCIAL CITIES OR IF APRA WERE TO BRING ITS WELL- ORGANIZED POLITICAL FORCES TO BEAR ON THE SITUATION. DEAN LIMITED OFFICIAL USE

Es decir, el embajador ve a una protesta de limitado alcance social en el país.

El día 31 de julio hay otro cable PRESS TAKEOVER SPARKS CONTINUING ANTI-GOVERNMENT DEMONSTRATIONS 1974 July 31, 17:36 (Wednesday) que indica que las manifestaciones en los “suburbios residenciales de Lima” ocurrieron nuevamente. Motociclistas circularon por estos suburbios haciendo sonar el claxon con los dos sonidos largos y los tres cortos del partido de Belaúnde, Acción Popular. En el centro de Miraflores los manifestantes también rompieron loa vidrios de bancos y tiendas de propiedad del gobierno, hicieron algunos saqueos, ocasionalmente prendieron fogatas y bloquearon el tráfico. Hubo enfrentamientos con la policía, que respondió lanzándoles gas lacrimógenos y arrestó a 500 personas.

La Prensa reporta que un grupo de aproximadamente 150 personas se manifesto en la media noche del 31 de julio ante la embajada de la Unión Soviética en San Isiro, rompiendo muchas ventanas allí. Aparentemente llegaron en carros, lanzaron piedras y se marcharon. La Prensa reporta que llegaron en carros lujosos que luego no pudieron ser identificados porque habían cubierto sus placas. El mismo diario reporta que un trabajador municipal fue herido en la mañana del 30 de julio cuando descubrió un artefacto que parecía un silbato policial pero que era del tamaño de una pelota de beisbol. El artefacto explotó cuando el trabajador lo agarró, hiriéndolo seriamente.

El 31 de julio el diario radical Expreso pone en primera plana que dos estadounidenses fueron detenidos por participar en los disturbios. Según el embajador esta es una referencia desencaminada (GROSSLY MISLEADING REFERENCE) a dos quinceañeros estadounidenses estudiantes de intercambio (15 YEAR OLD MELINDA SUE SHEROFF AND 16 YEAR OLD LYNNE IRIS GREENBERG) que no hablan castellano y que fueron detenidas por la policía durantes las manifestaciones del 29 de julio. El embajador se aseguró que fueran liberadas al día siguiente. Una camarógrafa de la TV estadounidense, JANE BERGER, fue también detenida la noche del 29 de julio. Fue liberada el 30 de julio, pero se le confiscó su filmación.

El gobierno militar está poniendo énfasis en que esta es la primera vez en que los barrios de lujo se han manifestado. En el pasado, fueron siempre las áreas pobres las que se manifestaban. Las autoridades, dice el cable, están presentando a los manifestantes como hippies antipatriotas. La policía afirma que la bandera peruana ha sido profanada. Un corresponsal extranjero le ha reportado a la embajada que esto es falso, pero las autoridades le han comunicado al mismo periodista que si no le creía al gobierno que se había quemado una bandera peruana, eso era evidencia de sus sesgo a favor de los manifestantes. El gobierno, según la embajada, está, sin embargo, en lo correcto en señalar que éstas son manifestaciones de clase media belaundista. Han aparecido grafitti en los suburbios residenciales igualando al ex-presidente Belaúnde con libertad y llamando al fin de la dictadura de Velasco.

El cable ARREST USC’S PRESS CARRYING STORIES OF TWO US CITIZENS ARRESTED NIGHT 1974 July 31, 00:00 (Wednesday), no disponible, ofrece más detalles sobre la detencón de ciudadanos estadounidenses en estas manifestaciones.

La reacción del gobierno militar a estas manifestaciones finalmente fue la prohibición de la manifestaciones y una amenaza de que la policía iba a usar la fuerza, según lo cuenta este cable MINISTRY OF INTERIOR BANS DEMONSTRATIONS AND WARNS POLICE IS READY TO USE FORCE 1974 August 2, 16:31 (Friday).

El 1 de agosto el Ministerio del Interior emite un comunicado en El Peruano en que señala que la bandera peruana ha sido profanada, una embajada (USSR) ha sido apedreada, vehículos quemados, establecimientos del gobierno y de negocios han sido apedreados quemados y saqueados, y que ciudadanos pacíficos han sido atacados. Estos hechos han sido cometidos rápidamente mediante el uso de automóviles y han causado 10 millones de soles en pérdidas ($220 mil). Son ehechos cometidos por personas que están ciegas ante la realidad peruana y los legítimos intereses del país, incentivados por aquellos que han perdido sus privilegios para siempre. Informa también que 400 personas han sido arrestadas y cientos de carros han sido confiscados. Se juzgará a los detenidos y se embargarán y luego subastarán los carros para pagar los daños por los disturbios. Las licencias de conducir de aquellos que participaron en los disturbios han sido revocadas. La policía no ha causado ni muertos ni heridos. El comunicado indica que la prudencia con la que actuaron las fuerzas policiales se ha debido a la presencia de adolescentes, pero se advierte que si las acciones como las que motivaron el comunicado continúan, la policía usará sus armas. No se va a permitir manifestaciones públicas de ningún tipo.

El comentario de la embajada es de curiosidad sobre si seguirán las manifestaciones, pues se ha anunciado más accciones, como apagar las luces a las 8pm por 15 minutos, quemar diarios en las puertas de las casas. Mediante volantes se llama a estas acciones “Lima debe estar oscura con la excepción de las casas de los militares y sus lacayos civiles”:

2. COMMENT: IT REMAINS TO BE SEEN WHETHER DEMONSTRATIONS RUMORED FOR TONIGHT (REFTEL) TAKE PLACE OR NOT. AN ADDITIONAL FLYER IS NOW CIRCULATING ABOUT LINA, THIS ONE CALLING UPON PEOPLE TO TURN OFF THEIR LIGHTS AT 8:00 P.M. (LIMA TIME) FOR 15 MINUTES AND TO BURN NEWSPAPERS IN FRONT OF THEIR HOMES. THE FLYER SAYS THAT ALL OF LIMA SHOULD BE DARK EXCEPT FOR THE HOMES OF THE MILITARY AND “THEIR CIVILIAN LACKEYS”.
DEAN UNCLASSIFIED

El cable NEW DEMONSTRATIONS FAIL TO MATERIALIZE IN LIMA 1974 August 3, 18:40 (Saturday) da cuenta del fin de las manifestaciones antigubernamentales. Excepto por una manifestación estudiantil en la mañana, Lima estuvo tranquila el viernes 2 de agosto. El comunicado del gobierno de que recurrirá al uso de la fuerza si ocurren más manifestaciones fue efectivo en retraer a los manifestantes. El gubernamental La crónica reporta que 506 personas están bajo arresto por los disturbios en Miraflores y que de ellos 200 serían juzgados por una corte militar por quemar una bandera peruana. Otros 24 serán juzgados por una corte civil por producir disturbios. Otas personas inocentes estaban siendo gradualmente liberadas.

La Prensa reporta que 40 estudiantes de la Universidad Villarreal fueron arestados por manifestarse el viernes por la mañana en el centro de Lima. Las clases en esa universidad esteán suspendidas. La embajada resalta que la U. Villarreal es un bastión aprista.

La Prensa reporta que veinte mujeres vestidas de negro se manifestaron en la Plaza de Armas por la pérdida de libertades. La policía las disolvió con un rochabús.

La embajada señala que no se ha reportado disturbios ni en las provincias ni en los barrios pobres de Lima.

2. Agosto-Septiembre de 1974. Belaundistas son acusados de los disturbios de Miraflores. Atentado contra la sobrina de Velasco. Más acciones.
El cable REPORT ON ACCION POPULAR ARRESTS AND SOVIET-CUBAN EMBASSY ATTACKS 1974 August 27, 20:15 (Tuesday) cuenta sobre la liberación de algunos líderes belaundistas (17 días de detención) por los disturbios del 28 y 29 de julio en Miraflores. otros líderes belaundistas seguían detenidos.

Este mismo cable cuenta que “según un reprote confiable, individuos desconocidos atacaron con bomba y detruyeron un carro perteneciente a la sobrina de Velasco. El carro estaba estacionado en el frente de la casa del hermano del presidente, Manuel Velasco. Este incidente no ha sido hecho público”.

También cuenta de un comunicado del grupo MANO que reclama los créditos por los disparos del día 17 de agosto a las embajadas soviética y cubana. Este grupo también reivindicó la carta bomba enviada al embajada cubana en febrero de 1974. el comentario del embajador es que duda que este grupo haga algo más que distribuir comunicados. En realidad, dice, no hay información sobre quién en realidad efectuó los disparos a las embajadas cuban y soviética. Hasta ahora el gobierno ha tendido a acusar a Acción Popular por los disturbios de Miraflores e indirectamente por los disparos a las embajadas.

El cable BELAUNDE, HIS PARTY AND CIVIL DISTURBANCES 1974 September 3, 19:15 (Tuesday) comenta que Caretas señala que los disparos a las embajadas soviética y cubana, como la supuesta explosión en Pandero Volkswagen y un intnto de bomba al carro del ministro Meneses ocurrieron cuando los líderes de Acción Popular estaban detenidos. Añade también las declaraciones del ministro del interior Pedro Richter en que los “autores intelectuales cobardemente escondidos” de los disturbios serían juzgados enérgicamente por la justicia peruana. El comentario del embajador es que “aparentemente, el gobierno militar se mantiene firme en acuar al partido de Belaúnde Acción Popular por los disturbios de Miraflores, si no por los actos terroristas subsecuentes”

La embajada no duda pues en calificar de terroristas a los actos que suceden a los disturbios en Miraflores.

3. Septiembre de 1974: “no hay terrorismo de derecha en los últimos tres meses, sólo hay ataques a carros de funcionarios del gobierno y algunos disparos a la embajada soviética y cubana”
En el cable THE MILGOV AND ITS OPPOSITION 1974 September 17, 22:50 (Tuesday) se cuenta cómo 503 de los 514 arrestados por los desmanes de julio de 1974 ya han sido liberados. Once militantes de Acción Popular, incluyendo a dos mujeres, siguen arrestados.

La embajada comenta sobre rumores de terrorismo de derecha, pero que éste no ha ocurrido en los últimos tres meses. Sólo ha habido ataques con bombas (“fire bombings”) aislados a carros de propiedad de figuras del gobierno militar y dos disparos separados contra las embajadas soviética y cubana. Si hubiera una decisión del Apra de hacer terrorismo, sería tomada en serio, pero parece que Haya de la Torre no favorece esas acciones, sino que espera a que la situación esté más madura, que haya un desorden económico serio (que no existe en el presente). A septiembre de 1974, la embajada no ve pues ningún desmanejo económico o gran crisis económica. Es que no la hay.

“RUMORS ARE BEING HEARD ABOUT POTENTIAL “RIGHT WING” TERRORISM AGAINST MILGOV BY GROUPS SUCH AS APRA, DISGRUNTLED NAVY OFFICERS, AND ACCION POPULAR. HOWEVER, THE FACT IS THAT NO RIGHT WING VIOLENCE IS PREPORTED TO HAVE TAKEN PLACE SINCE LATE JULY-MID-AUGUST PERIOD WHEN THERE WERE SOME ISOLATED FIRE BOMBINGS OF CARS OWNED BY MILGOV FIGURES AS WELL AS TWO SEPARATE SHOOTING EPISODES AGAINST SOVIET AND CUBAN EMBASSIES. ANY DECISION BY APRA TO ENGAGE IN TERRORISM, NOT REPEAT NOT YET KNOWN TO BE THE CASE, WOULD OF COURSE HAVE TO BE TAKEN SERIOUSLY. WHILE THE VILLANUEVA WING OF APRA SUPPOSEDLY FAVORS SUCH ACTION, LEADER HAYA DE LA TORRE HAS SO FAR REFUSED TO CONFRONT THE GOVERNMENT OPENLY. INSTEAD, HAYA SEEMS TO BE WAITING FOR RIPER SITUATION, POSSIBLY ONE STEMMING FROM SERIOUS ECONOMIC UNREST (WHICH DOES NOT EXIST AT PRESENT). DEAN”

4. Septiembre 1974: artefactos explosivos en un puente peatonal en Lima y más bombas, atentado contra el consulado de Bolivia en Arequipa, cartuchos de dinamita en la via de tren Tacna-Arica
El cable TERRORIST INCIDENTS 1974 September 24, 14:45 (Tuesday) da cuenta de la explosión de tres artefactos en un puente peatonal ue cruza una vía de la ciudad de Lima. Las explosiones se escuchan a varias cuadras, pero no se reporta ningún daño, según Última Hora. Los funcionarios de la embajada también escuchan ruidos de bombas en otros lugares de la ciudad, pero faltan los detalles.

Se reporta también según La Crónica que nueve individuos son arrestados en conexión con bombas puestas en el Consulado boliviano en Arequipa. Se encuentran volantes cerca del consulado atribuyendo el intento a la Organización Cóndor, que es responsable de otros atentandos de bomba en Arequipa.

También se cuenta que según Correo se encuentran cartuchos de dinamita en la via de tren Tacna-Arica. Esto ocurrió el 20 de septiembre, pero no hay más detalles.

Finalmente se informa que cientos de volantes son distrbuídos (lanzados desde un balcón) en un cine importante en Miraflores. Los volantes llaman a un duelo nacional para la primera semana de octubre, que es el sexto aniversario del gobierno de Velasco. El cable no cita fuente para esta información.

5. Octubre de 1974: campaña terrorista contra el sexto año del gobierno
Explosiones en Minero-Perú, “La Prensa”, las embajadas de la URSS, EEUU, la residencia del embajador boliviano

En el cable de TERRORIST EXPLOSIONS MARK EVE OF COUP ANNIVERSARY 1974 October 3, 18:30 (Thursday) se señala el incendio del local de Minero Perú, que sufre dos millones de soles en pérdidas. Se sosepecha de sabotaje pues una explosión precedió al incendio. También se lanzan bombas a “La Prensa” y hay un intento contra la embajada soviética. No hay heridos. El embajador Dean comenta que “estas acciones aparecen como pate de una campaña terrorista diseñada para poner nervioso al régimen. Hasta ahora no se ha reportado pérdida de vida”

El cable TERRORISM: MINOR EXPLOSION AT RESIDENCE 1974 October 8, 17:40 (Tuesday) refiere la noticia de La Prensa que dos bombas explotan en Lima, una en las afueras de la residencia del embajador de los EEUU y otra cerca de la residencia del embajador de Bolivia. El artefacto explota en la acera, fuera de las paredes de la residencia del embajador de los EEUU. Se cree que es una bomba casera y lanzada desde un carro. La bomba abre un hueco de cinco pulgads de diámetro y ensucia la pared, aparte de lo cual no hay más daños. Unos minutos después, una bomba explota cerca de la residencia boliviana, rompiendo vidrios en casas vecinas.

6. Octubre de 1974: “continúa el terrorismo antigubernamental”. Bombas en Miraflores y San Isidro y ante el INP
Así señala este cable, ANTI-GOVERNMENT TERRORISM CONTINUES 1974 October 8, 15:31 (Tuesday).

Tres explosiones ocurren en distritos residenciales. Dos artefactos explosivos explotan en dos teléfonos públicos de Miraflores y un tercero explota en San Isidro. Un oficial de la embajada que vive en el área reporta que los artefactos estaban pegados con cinta a la base de un poste de alumbrado público y que se causó poco daño.

Francisco Moncloa de Expreso reporta que una bomba explotó en el frente del Instituto Nacional de Planificación. Moncloa escribe que se ha iniciado un “plan terrorista” contra el gobierno militar. Según la embajada el terrorismo en Lima ha sido sólo “una campaña de ruido contra el gobierno militar” y que no ha habido ningún arresto relacionado con esta campaña.

7. Octubre de 1974. Embajada: “Velasco no habla sobre el terrorismo”
En el cable VELASCO MARKS SIXTH ANNIVERSARY OF REVOLUTION 1974 October 11, 18:04 (Friday) se comenta que en un mensaje al país “Velasco no atacó a la oposición ni amenazó con castigar a los responsables de la reciente ola de terrorismo de bajo nivel, que no mencionó”.

La embajada entiende que hay una campaña terrorista destinada a opacar el aniversario del golpe del 3 de octubre de 1968 y esperaba con expectativa que Velasco se pronuncie al respecto, pero éste no lo hace.

8. Noviembre de 1974: explosion en el sótano de Sears en el Centro de Lima
El cable EXPLOSION OF BOMB IN SEARS STORE 1974 November 22, 20:05 (Friday) cuenta que una bomba de dinamita explota el 21 de noviembre a las 7pm aproximadamente en el sótano de la tienda Sears en el centro de Lima. La bomba causa daños extensivos a la propiedad, pero no hay muertes. Once personas resultan heridas, ninguna de gravedad, aunque se reporta que una persona sufre quemaduras de segundo grado. Según La Prensa, la policía reibe un llamada anónima alertando de la bomba en Sears media hora antes de la explosión. la policía llega a la escena sólo cuando la bomba ya explota.

En noviembre se reportan también seis pequeñas exposiones: TERRORISM: SIX MINOR EXPLOSIONS IN LIMA 1974 November 14, 00:00 (Thursday).

Atentado1974IV. De diciembre de 1974 hasta febrero de 1975. Atentados contra ministros militares
Después de la campaña contra el aniversario del 3 de octubre, en diciembre de 1974, el terrorismo da un salto cualitativo pues llega a intentar asesinar a tres ministros militares. A esto se sucede una bomba en casa de un almirante, que cuenta con poca aprobación dentro de su arma. El terrorismo habría entonces pasado de ser obra de civiles derechistas a ser obra de militares derechistas. O, mejor dicho, los primeros habrían logrado imprimirles su dinámica a los segundos. Y las sospechas recaen en la Marina, un arma que históricamente trabaja en cercana colaboración con la CIA. Los medios de prensa responsabilizan a tientas a la CIA, sin ofrecer mayor evidencia. Esta atentado marca un relativo reflujo de las acciones terroristas, hasta que llega el 5 de febero de 1975, que marca otro punto de viraje político en el país.

1. Diciembre de 1974: intento de asesinato de tres generales: Mercado Jarrín, Tantaleán Vanini y Arbulú Galliani
El cable TEXT OF GOP COMMUNIQUE ON ATTEMPT TO ASSASSINATE GOVERNMENT MINISTERS 1974 December 3, 16:45 (Tuesday) cuenta sobre el comunicado del gobierno a un intento de asesinato de tres ministros militares. Este cable también lo refiere ASSASSINATION ATTEMPT ON MINISTERS 1974 December 3, 00:00 (Tuesday), pero no figura la información.

Estando los tres ministros viajando en un carro desde otro carro les disparan, hiriendo al ministro Tantaleán en el brazo.

El cable GOP REACTION TO ASSASSINATION ATTEMPT; DEATH PENALTY FOR TERRORISTS 1974 December 5, 21:45 (Thursday) miesntra que el gobierno militar se toma muy en serio este atentado y considera la pena de muerte para los culpables.

A partir de esto, Velasco ataca a las “organizaciones extranjeras que se meten en nuestros asuntos, a peruanos exilados o fugitivos de la justicia basdos en el extranjero y a algunos descontentos que todavía viven en nuestro país”. El diario Expreso acusa por estos incidentes a la CIA, de estar conspirando para desestabilizar al gobierno revolucionario.

El cable INJURED FISHERIES MINISTER TO SEEK TREATMENT IN U.S 1974 December 6, 16:46 (Friday) cuenta que el ministro Tantaleán será tratado médicamente en los EEUU por sus heridas debido al atentado. El comentario de la embajada es que la publicidad al viaje de Tanteleán a los EEUU para hacerse curar servirá para contrarrestar efectivamente las alegaciones y suposiciones que el atentado fue un intento de desestabilización de la CIA y del “imperalismo estadounidense”.

2. Diciembre de 1974: aprista acusado de terrorismo se va del Perú. Atentado contra el joven periodista Guido Lombardi
El camble APRISTA ACCUSED OF TERRORISM LEAVES PERU 1974 December 30, 19:40 (Monday) cuenta sobre un comunicado del Ministerio del Interior acusando a Alberto Franco Valera de estar involucrado en el atentado e bomba del 14 de diciembre contra el carro del Dr. Noé Ramírez Zapata. Franco fue reconocido como el conductor del carro del cual, según indican testigos, una persona no identificada descendió para colocar una bomba en el carro de Remírez. El comunicado indica que Franco ha obtenido asilo en la Argentina y que se irá del Perú.

Ramírez es el doctor de la familia de Velasco. Su carro fue aparentemente destruído mientras estaba estadocionado en el frente de su casa.

La embajada señala que “Franco ha sido identificado por las fuentes de la embajada como uno de los responsables de la ola de incidentes terroristas que comenzaron el 5 de octubre”.

La embajada también cuenta sobre “un intento de ataque terrorista contra Guido Lombardi Elías, un joven reportero laboral de Correo, que fue abaleado y seriamente herido por asaltantes desconocidos”

4. FRANCO HAS BEEN IDENTIFIED BY MISSION SOURCES AS ONE OF THOSE RESPONSIBLE FOR THE RASH OF TERRORIST INCIDENTS WHICH BEGAN IN OCTOBER. 5. WEEKEND PRESS HAS ALSO GIVEN HEAVY PLAY TO AN ALLEGED TERRORIST ATTEMPT ON GUIDO LOMBARDI ELIAS, A YOUNG LABOR REPORTER FOR CORREO, WHO WAS SHOT AND SERIOUSLY WOUNDED BY UNKNOWN ASSAILANTS. BARNEBEY SECRET

3. Enero de 1975: Explota bomba en casa de Ministro de Marina
El camble BOMB AT NAVY MINISTER’S HOME. 1975 January 2, 14:40 (Thursday) cuenta sobre la explosión de una bomba en el frente de la casa del Almirante Guillermo Faura Gaig, que está por jurar al cargo de Ministro de Marina. La explosión destruye las ventanas y los marcos de la casa de Feura y daña casas de sus vecinos. Un funcionario de la embajada de los EEUU, que vive cerca, visita la casa poco después de la explosión. Vio que los daños eran extensos, pero fue informado que no había heridos. Como nota un reporte de la embajada, el nombramiento de Faura no es popular en la marina. La explosión posiblemente ha sido trabajo de elementos disidentes de la Marina.

AS NOTED REFTEL, FAURA APPOINTMENT IS UNPOPULAR WITHIN NAVY. EXPLOSION MAY POSSIBLY HAVE BEEN WORK OF DISSIDENT NAVY ELEMENTS. BARNEBEY

En 2001 la revista Caretas, aquí, sindicó a Juan Carlos Polar Echeandía, ex asesor de David Waisman, y especialista en temas de espionaje como (co)autor del atentado contra el Almirante Faura:

El almirante Guillermo Faura ocupó el puesto de ministro de Marina en 1974, después de caído Vargas Caballero. Su nombramiento fue muy cuestionado en la institución, y se produjo incluso un ataque con explosivos a su casa. Se demostró que estos últimos eran del arsenal marino. Se sospechó que uno de los autores del atentado era el teniente AP Juan Polar Echeandía. A muchos sorprendió que éste reapareciera en agosto de este año como asesor principal de David Waisman, ministro de Defensa.

Polar, sin embargo, respondió que la acusación existió, pero que fue desvirtuada, aquí.

4. 4 de febrero de 1975: Dos belaundistas acusados de atentar contra los tres militares
El cable TWO ACCUSED OF TERRORISM 1975 February 4, 22:50 (Tuesday) cuenta que la policía está acusando a los militantes de Acción Popular Miguel Alva Orlandini y un individuo llamado Alvarez Calderón Vascones de estar involucrados en el intento de asesinato de los generales Mercado, Tantaleán y Arbulú. La Prensa cuenta que Alva está detenido y que una corte militar verá el caso.

Finalmente, todos los acusados saliron libres o fueron amnistiados. Nunca se dio con los autores del atentado a ningún militar. El rumor era que se trataba de atentados cometidos por miembros de las propias Fuerzas Armadas, principalmente de la Marina, descontentos con el rumbo socializante del gobierno.

Las acciones terroristas y las turbas violentas de los partidos políticos logran así que las contradicciones dentro de las facciones militares pasen de ser no antagónicas a ser antagónicas, llegando incluso a cometerse atentados personales. Como vimos en 1976. La red de la CIA en el Perú, estas contradicciones entre militares se desarrollarían mediante destituciones y encarcelamientos, intentos de asesinato, conspiraciones y rebeliones militares en una abierta confrontación hasta que Velasco es derrocado e incluso posteriormente hasta que se define del todo el rumbo derechista del gobierno.

V. Conclusión. Así se llega al 5 de febrero
Los hechos del 5 de febrero de 1975 no revientan pues en forma aislada. Llegan después de dos años de ataques terroristas en el Perú, más una importante manifestación en algunos, poco numerosos pero sonoros y poderosos, sectores de clases media y alta, en inmediata reacción a la expropiación de los medios de prensa en julio de 1974. Más rápida fue la reacción ante la expropiación de los medios de producción espiritual que ante la de los medios de producción material.

La expropiación de los medios de producción, por la reforma agraria, no produce una inmediata reacción en los sectores afectados, disminuídos políticamente ante una acción militar unánime. Mas sí una generan una reacción en ciernes que espera pacientemente por unos años y revienta poco a poco, nutriéndose del descontento de diversos sectores sociales, ante un gobierno que no sabe cómo obtener apoyo popular, ni lo considera importante. Las acciones violentas anónimas, terroristas, logran crear un clima de zozobra y de desgobierno, que desincentivan a que un gobierno con pugnas internas prosiga con reformas antioligárquicas, y más bien contribuyen a que se defina por el camino contrario.

Este terrorismo (y la movilización social) no ocurre en un contexto de una mala situación económica, caída del PIB, inflación, escasez, etc. Se trata de operativos de tipo político hechos con el objetivo de exacerbar las fisuras dentro del gobierno militar, apostando a que los sectores más derechistas en éste sean más proactivos en buscar un cambio de rumbo. A diferencia de 1968, en 1973 los sectores que habían conspirado para derrocar a Belaúnde, como los Miró Quesada, y habían apoyado al gobierno de Velasco como los Zileri, habían virado totalmente hacia la oposición al velasquismo. Los jóvenes de entonces, que protestan en julio de 1974, al parecer nunca se enteran que el velasquismo que tanto rechazan llega al poder con el apoyo de los dueños de medios que tan violentamente defienden.

Son pues acciones violentas exitosas, pues logran cumplir con su cometido de inducir un cambio de rumbo en el gobierno militar mediante la lucha de sus facciones. El velasquismo en el poder no reacciona efectivamente ante estas acciones y toma medidas no sólo ineficaces sino contraproducentes, que lo aislan aún más social y políticamente. Tampoco los sectores de izquierda, los que se oponen como los que apoyan al gobierno, logran realizar acciones efectivas que los acerquen a la consecusión de sus desarticulados objetivos.

En un próximo post hablaremos sobre las huelgas y movilizaciones populares, que también contribuyeron a debilitar al gobierno velasquista.

Dos cosas adicionales.

i) El 26 de julio de 1974 el consulado peruano en Puerto Rico sufre un atentado de bomba. El gobierno de los Estados Unidos se rehusa dar cualquier compensación al gobierno poeruano por el atentado y más bien le pide al gobierno peruano compensaciones por los destrozos de propiedad estadounidense ocurridos el 5 de febrero de 1975, 8 mil dólare de daños a la embajada y 5 mil dólares de daños a los Cuerpos de Paz. El gobierno peruano, según el cable de la embajada BOMBING OF PERUVIAN CONSULATE IN PUERTO RICO 1975 March 14, 17:41 (Friday) entiende que tiene responsabilidad sobre los daños a la propiedad de los EEUU, pero con la negativa de los EEUU a compensar al gobierno peruano por el atentado de Puerto Rico, el gobierno peruano también se rehusaría a otorgar la compensación, pues ve a los atentados como similares.

ii) La embajada se equivoca y luego corrige su reporte sobre una supuesta huelga de la policía en Arequipa después de la huelga de la policía en Lima. Se trata de una huelga de la baja policía (los basureros) en Arequipa que lleva desde enero de 1975, aquí. Tiene que aclarar que los desmanes del 5 de febero de 1975 sólo ocurren en Lima, no así en el resto del Perú. Un ejemplo de inexactitud informativa de parte de la embajada (aunque también de rectificación de la misma).

Epílogo: 1977, el hundimiento del barco cubano de pesca Río Jobabo y el ataque al Río Damuji
Lo cuentan este HAVANA IMPLIES POSSIBLE SABOTAGE IN SINKING OF CUBAN FISHING VESSEL BEGIN UNCLASSIFIED 1977 August 19, 00:00 (Friday) y este otro cable ANOTHER CUBAN FISHING VESSEL HIT BY EXPLOSION 1977 October 13, 00:00 (Thursday).
El 22 de julio de 1977 se hunde por una explosión de bomba en El Callao el barco cubano Río Jobabo. El 9 de octubre de 1977 el también cubano Río Damuji sufre otro ataque, pero no se hunde. No hay heridos.

La embajada de los EEUU cree que los autores de estas acciones son elementos de derecha dentro de la Marina peruana y si es así, internamente, esto puede forzar a Morales a intervenir la Marina para mantener el control sobre la institución militar y externamente, esto puede congelar las relaciones entre el Perú y Cuba. Si el gobierno cubano no hizo mayor problema por el primer ataque a su barco, pero podría hacerlo ante el segundo ataque, señala la embajada.

RioJobabo
Barco cubano de pesca Río Jobabo, hundido en el puerto de El Callao, según la embajada de los EEUU por personal de la Marina del Perú. Imagen tomada de aquí.

estatuamirafloresLectorMiraflores
2008. Inauguración de un monumento de homenaje a las protestas de julio de 1974 en Miraflores. Imagen de la izquierda tomada de aquí.

La revista Caretas señaló que esta “Fue una iniciativa de Aldo Mariátegui de Correo, que a la sazón era menor de edad pero tenía a su familia metida en la danza. El alcalde Manuel Masías recogió la propuesta y la realizó prestamente.” Ver La Rebelión de los Lectores, Caretas, fuente de la imagen de la derecha.

Según esta narrativa los destrozos en Miraflores, la quema de una bandera peruana, los ataques de turbas a embajadas como los actos terroristas subsecuentes, simplemente no existieron. Nótese que la estatuita es de un canillita, un niño trabajador que vende diarios, cual podría ser el del valse de Felipe Pinglo, cuando en realidad la protesta fue de sectores privilegiados, no de sectores trabajadores. Es acaso el imaginario de una clase social que cree, o quiere hacer creer, que sus intereses son los de los sectores mayoritarios.

Maki Miró Quesada, hija del dueño de El Comercio, aquí, en La protesta que calentó el frío invierno del 74 hace un relato vivencial de su participación en esos hechos. Va un fragmento:

Un grupo pequeño de 15 o 20 jóvenes formamos Resistencia Cívica (RC) con el propósito, no de tumbarnos al gobierno –éramos jóvenes pero no tan idiotas– pero sí de hacerle la vida lo más difícil posible. El local: el cuarto de juegos de mi hijo. Con dos amigas que fungían de secretarias, tres periodistas amateurs, un mimeógrafo, 10 walkietalkies y 6 megáfonos; dirigidos por mi marido de entonces organizamos lo que se convirtió en los disturbios de Miraflores, el primer levantamiento ‘pituco’ de Lima.

Me tocó bloquear el by-pass de la avenida Arequipa con mi Volkswagen blanco abollado, made in Perú. Se armó la de Dios es grande. Un atasco gigantesco, claxonazos y pitazos, pero no me moví y la Arequipa se paralizó de norte a sur. Llegó la policía rompe manifestaciones (cascos, escudos y palos) y se la agarraron contra el sufrido VW, ‘Ya muévete pues carajo, ¡concha é tu madre! ¡Lárgate puta!’ Fue lo más suave que me gritaron. ‘¡Oiga usted, no necesita insultarme! (Por más insultos no lograba tutearlos: hay cosas que no cambian, revolución o no revolución) ‘¿No ve que está con la llanta baja?’ (Había tomado la precaución de sacarle el aire.) Pero ellos ni por esas.

Cuando a alguien le tocan sus intereses, la libertad de circulación de otras personas no es lo que más se respeta. Se bloquean las vías de comunicación y ya. Usualmente se escuchan argumentos contra los bloqueos de carreteras o de calles, a Rosa María Palacios o Aldo Mariátegui, por ejemplo. Pero claro, esos bloqueos no los hace la gente de Miraflores o San Isidro. Salvo alguna siempre justificable excepción, claro está, cuales fueron los desmanes de julio de 1974.

  1. Ver Revista Velaverde, aquí:

    Aquel 26 de julio de 1974 se anunció la presencia de Raúl Castro Ruz en Lima. Algunos sostenían que Velasco por muy coloradito que fuese su gobierno, no se atrevería a darle ese gusto a la rojería criolla. Pero se la dio.

    o este relato de Mika Miró Quesada, aquí:

    A ese cuadro desolador llegó Raúl Castro, el Hermanísimo, a festejar Fiestas Patrias con la cúpula militar y le trajo un mensaje a Velasco: ‘Oye chico, dice Fidel que tú con esa prensa burguesa no vas a poder gobernar’. Y ¡zuas! Velasco, obediente, expropió diarios, radios y televisión y se los dio a sus amiguitos quienes rápidamente las llevaron a la quiebra. Pero esa es otra historia para otro día.

    Así también los sostiene Bernardino Rodriguez, aquí:

    “No hay revolución con prensa independiente”, sería el mensaje de Fidel que Raúl Castro transmitió a Velasco durante su visita, según el periodista Bernardino Rodríguez, autor de una crónica prolija sobre el tema.

    Y también el periodista del Opus Dei Federico Prieto Celi, aquí:

    El periodista Federico Prieto Celi, entonces integrante de la revista Opinión Libre y partícipe de la protesta, calificó a Velasco de instaurar una “dictadura socialista que no respetó la libertad de expresión”.

    “La clausura de los medios de comunicación escrita se hizo como homenaje a la visita de Raúl Castro, actualmente presidente de Cuba, a Lima. Todos los diarios de circulación nacional de más de 20 mil ejemplares fueron confiscados y entregados a burócratas partidarios de la revolución”, señaló a Correo Federico Prieto.

    []

Un comentario

Por - Publicado el 08-02-2015

Por Jorge Rendón Vásquez

El nivel de ingresos de los trabajadores en nuestro país bordea ahora en promedio la tercera parte del nivel alcanzado durante el gobierno de Velasco Alvarado. Lo fueron erosionando desde 1975 los regímenes que vinieron después. La inflación promovida desde 1980, con cifras astronómicas durante el primer gobierno Alan García, transfirió a los empresarios una gran parte de los ingresos de los trabajadores.

A comienzos de la década del noventa les quedaba a éstos, sin embargo, el cuadro de derechos que habían ganado penosamente desde comienzos del siglo veinte y que fuera incrementado por el gobierno de Velasco Alvarado. El régimen de Fujimori, una fachada de los más grandes empresarios, les arrebató gran parte de esos derechos.

Cuando Fujimori huyó al Japón en noviembre de 2000 y su régimen se vino abajo, desde las bases sindicales partió el clamor de ponerse en acción para recuperar los derechos despojados. Entonces comenzó la maniobra diversionista: los burócratas del Ministerio de Trabajo, cumpliendo “órdenes de arriba” les dijeron a las centrales sindicales que fueran al Consejo Nacional de Trabajo y “concertaran” allí con los empresarios un proyecto de Ley General del Trabajo que podría incluir sus reclamos. Los dirigentes de las centrales sindicales atracaron. En cambio, los dirigentes de las organizaciones empresariales se desternillaron de risa. ¿Cómo iban a perder en una negociación las leyes que le habían hecho expedir a Fujimori?

Cuatro años entretuvieron a los delegados de las centrales sindicales, durante los cuales lograron que “consensuaran” el 85% del proyecto de Ley General del Trabajo. Cuando este se filtró al exterior, se pudo ver que ese “consenso” era la convalidación de la legislación laboral de Fujimori. Algo más que hablar debieron haber hecho los empresarios para alcanzar este resultado.

Poseídos por una frenética obsesión, los dirigentes de la CGTP movieron cielo y tierra para que el proyecto ingresara al Congreso de la República y se convirtiera en ley.

Pero el sentido común no había desaparecido en las bases sindicales. Algunos profesores de Derecho del Trabajo, les brindamos nuestro consejo. Y logramos, juntos, detener el trámite del proyecto “consensuado”.

En agosto de 2011, un representante fujimorista presentó en el Congreso de la República el proyecto “consensuado”. Los dirigentes de las centrales sindicales: locos de alegría. Nueva campaña en contra de las bases sindicales. El ministro de Trabajo terció, nombrando una comisión de “expertos” para revisar el proyecto.

Los “expertos” fueron: Carlos Blancas Bustamante; Alfonso de los Heros Pérez-Albela; Javier Neves Mujica; Mario Pasco Cosmópolis; Jaime Zavala Costa; y Alfonso Villavicencio Ríos. De los Heros, Pasco y Zavala eran abogados empresariales. De los Heros y Pasco habían participado en la redacción de la legislación laboral fujimorista. Pasco, como ministro de Trabajo de Alan García, fue uno de los artífices de la reducción de los derechos sociales a la mitad en las empresas con hasta 150 trabajadores, es decir, cerca de un 70% de los trabajadores del país. Como era de prever, de allí salió el primigenio proyecto “consensuado” con algunos retoques.

Las bases sindicales no bajaron la guardia, y el proyecto de los “expertos” fue encarpetado en octubre de 2011.

Ahora, los dirigentes de la CGTP han vuelto a la guerra, como Mambrú. Quieren a toda costa que se apruebe ese proyecto por un Congreso de la República que es casi totalmente favorable a los empresarios.

Manuel Dammert Ego Aguirre, un rabioso antivelasquista por lo que el gobierno de Velasco hizo a favor de los campesinos y trabajadores, les ha dado gusto, presentando como suyo el proyecto de los “expertos”. Pero como necesitaba seis firmas ha arrastrado a Verónica Mendoza, Rosa Mavila León, Yohny Lezcano, Mesías Guevara, Manuel Merino y Alejandro Yovera. ¿Estos padres y madres de la patria fueron sorprendidos o se dejaron arrastrar de buena gana?

Lo concreto para los trabajadores es que, como ha sucedido siempre en la historia social, sólo su lucha seguirá impidiendo que les saquen el saldo de derechos que aún les quedan y les reduzcan más aún sus ingresos.

(8/2/2015)

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Por - Publicado el 01-02-2015

Por Jorge Rendón Vásquez

La llamada “Ley Pulpín” fue derribada por la acción de algunos especialistas que la denunciamos y por la ola juvenil de protesta en las calles. Algunos políticos se subieron a la cresta de esta ola en sus tablas, incluidos muchos que la habían aprobado o patrocinado proyectos semejantes.

También los dirigentes de la CGTP, que nada dijeron cuando se presentó el proyecto de la “Ley Pulpín”, se acoplaron a las manifestaciones en contra. Y se dieron maña para tentar un rédito adicional: volver a las andadas con la cantaleta de la Ley General del Trabajo, sepultada ya a fines de 2011 por el peso de los trabajadores de numerosas organizaciones sindicales y las reflexiones de los juristas que los defendemos. El proyecto de esa Ley, íntegramente patronal, fue consensuado por los dirigentes de la CGTP. No es extraño, por lo tanto, que pidan reflotarlo y más aún con la composición actual del Congreso de la República, proempresarial en un 90%. ¡Ningún escrúpulo en engañar a jóvenes que podrían ignorar todo sobre este asunto!

Mi carta abierta a los dirigentes de la CGTP, del 20/10/2011, explicó la razón de su cariño por el proyecto de Ley General del Trabajo y fue además el puntillazo que remató su pretensión. Transcribo la parte pertinente. Como se leerá, las condiciones que la motivaron subsisten.

CARTA ABIERTA A LOS ACTUALES DIRIGENTES DE LA CGTP

“En la década del noventa, el filo de la dirección de la CGTP parece mellarse. Su voz es apenas un débil eco perdido en las anfractuosidades de ese letal período de nuestra historia. Lo que vino después continuó en plano inclinado hacia abajo.

Siempre me extrañó que luego de la fuga de Alberto Fujimori del país, en noviembre de 2000, los dirigentes de la CGTP se comprometieran en una actitud de conciliación con los empresarios, bajo la cubierta de la “concertación” en el Consejo Nacional del Trabajo, esperando sin duda —querían dar esa impresión—que los empresarios renunciaran allí a las enormes ventajas laborales que habían obtenido durante la década del gobierno de Fujimori. Los dirigentes de la CGTP basaron su accionar en la redacción de una ley general del trabajo, propuesta por los burócratas del Ministerio de Trabajo, mientras aceptaban pasivamente la legislación patronal de la década pasada. No se enteraron —ni les interesaba enterarse— que los códigos y leyes generales de trabajo en América Latina fueron promovidos, en su mayor parte, por dictaduras militares y civiles, y que ninguno tuvo por finalidad atender las reclamaciones de los trabajadores, sino, al contrario, imponerles la camisa de fuerza de una legislación patronal, rígida e inamovible.

En 2004, el proyecto de esa ley estuvo listo. Pero era una repetición de la legislación laboral vigente con ciertos adornos. Los empleadores no habían renunciado a ninguna de sus ventajas, y habían logrado además que los representantes de las centrales sindicales, incluidos los de la CGTP, sí renunciaran por la vía del consenso a derechos que los trabajadores ya tenían al comenzar la década del noventa. (¡Todo un faenón!) Fue más extraño aún que esos mismos dirigentes de las centrales sindicales, poseídos por una fenomenal obstinación, le pidieran al Congreso de la República la inmediata aprobación de ese proyecto de ley, aduciendo que lo habían consensuado en un 85%, y que, cuando sus bases les recababan alguna información, les dijeran que era lo máximo que se podía obtener y que se quedaran tranquilas. Pero la mayor parte de congresistas, movida por una prudente desconfianza, dejó de lado ese proyecto en los períodos que concluyeron en 2006 y en 2011. En la legislatura iniciada en agosto de este año, el Proyecto de Ley General del Trabajo volvió al ruedo lanzado por el grupo parlamentario fujimorista con las firmas de otros congresistas. Y de nuevo los dirigentes de la CGTP entraron en campaña para que ese Proyecto, apadrinado ahora por el grupo político responsable de la desaparición de muchos derechos de los trabajadores, sea aprobado.

Tengo la impresión de que la mayor parte de trabajadores afiliados o simpatizantes de la CGTP desconoce el contenido del Proyecto de Ley General del Trabajo, que hasta ahora no ha sido publicado en el diario oficial El Peruano, pese a haber ya un acuerdo de la Comisión de Trabajo del Congreso de la República en ese sentido. Estoy convencido también de que los trabajadores de base ignoran el contenido de los artículos consensuados por los dirigentes de esta central con los empresarios en el Consejo Nacional del Trabajo. Por eso, voy a someter a esos dirigentes a una amigable interpelación, haciéndoles las siguientes preguntas sobre artículos que ellos han consensuado:

1.- Digan ¿por qué mantienen los “services” que son una modalidad de alquiler y superexplotación de trabajadores (art. 56º del Proyecto que repite la Ley 27626).

2.- Digan ¿por qué mantienen la “tercerización” (art. 76º del Proyecto), repitiendo las disposiciones de la Ley 29245 que impone a los trabajadores una situación con menores derechos que los trabajadores de planta?

3.- Digan ¿por qué mantienen los diversos contratos modales, a plazo determinado (arts. 19º y ss. Del Proyecto), en los mismos términos que el Decreto Legislativo 728.

4.- Digan ¿por qué mantienen las excesivas facultades del empleador para modificar sustancialmente las condiciones de trabajo (arts. 138º, 141º y 261º del Proyecto), como dispone el art. 9º del Decreto Legislativo 728 y el art. 2º del Decreto Legislativo 854 respecto del traslado del trabajador, cambios en las modalidades de la prestación del trabajo, el horario y la duración del trabajo), si esas condiciones deben ser establecidas por acuerdo del empleador y el trabajador?

5º.- Digan ¿por qué mantienen el inequitativo régimen de terminación del contrato de trabajo por hostilidad del empleador (art. 175º del Proyecto), como lo hace ahora el Decreto Legislativo 728, art. 30º).

6º.- Digan ¿por qué mantienen el régimen de los bonos o prestaciones alimentarias (art. 202º del Proyecto), como lo hace la Ley 28051, que constituye una manera de reducir los derechos sociales?

7º.- Digan ¿por qué tratan de introducir remuneraciones mínimas diferenciadas por regiones, actividades económicas, dimensión de las empresas y otros criterios (art. 206º del Proyecto), diferenciación que ya había sido abolida hace muchas décadas y que permitiría fijar remuneraciones mínimas por debajo del mínimo de supervivencia?

8º.- Digan ¿por qué tratan de mantener un interés legal diminuto para las remuneraciones y derechos sociales insolutos (art. 245º del Proyecto), como lo hace el Decreto Ley 25920 que fija un interés legal laboral notoriamente inferior al interés legal civil, que es el que debería corresponder?

9º.- Digan ¿por qué mantienen la exclusión de la negociación por rama de actividad (art. 366º del Proyecto), como lo hace ahora el art. 45º de la Ley de Relaciones Colectivas del Trabajo?

10º.- Digan ¿por qué mantienen el arbitrario régimen de arbitraje en negociaciones colectivas tan perjudicial para los trabajadores que no logran solucionar sus pliegos en conciliación (arts. 387º, 389º del Proyecto) y por qué mantienen el régimen de propuesta final de las partes (art. 392º del Proyecto) que repite el art. 65º de la Ley de Relaciones Colectivas de Trabajo, y es una burla para los trabajadores?

Hay muchos otros artículos consensuados sobre los que sería largo seguir interrogándolos.

Finalmente, les hago tres preguntas sobre aspectos también consensuados tácitamente:

¿No sería mejor para los trabajadores que la acción sindical, en lugar de empeñarse en una campaña por repetir inútilmente el texto de toda la legislación laboral en una Ley General del Trabajo, estuviese centrada en la petición y lucha por la derogación puntual o, en su caso, por la modificación puntual de las disposiciones lesivas para los trabajadores?

¿Saben ustedes que la sentencia del Tribunal Constitucional de 2002, que reconoce la estabilidad laboral y rechaza el despido arbitrario, incluso indemnizado, quedaría sin efecto con el nuevo articulado de la Ley General del Trabajo y que se consolidaría así el despido arbitrario?

¿Saben ustedes que el 15% del Proyecto de Ley General del Trabajo no formalmente consensuado, que apruebe el Congreso de la República, no favorecería a los trabajadores?

Si acaso, los dirigentes interpelados quisieran absolver las preguntas hechas en mi cuestionario, lo mejor sería que dirigieran sus respuestas a las bases de la CGTP. Ellas tienen el derecho de ser consultadas sobre su situación legal. A los dirigentes no les han conferido carta blanca para “consensuar” en contra de sus intereses.”

Esta carta nunca fue contestada por los dirigentes de la CGTP.
(31/1/2015)

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Por - Publicado el 27-01-2015

Es tal vez la escena más impresionante del cine peruano. En la película “Allpa Kallpa” el gamonal destruye la escuela y mata al maestro (quien guarda un gran parecido con José María Arguedas). Una escena llena de simbolismo. Es el atraso y la opresión oponiéndose al avance de los campesinos indígenas explotados, destruyéndoles el local donde estudian sus hijos y matando a quien les imparte educación.

El maestro ordena a los alumnos “¡Lloqsinchis! ¡Lloqsinchis! [¡Salgamos!¡Salgamos!] ¡A sus casas!¡Todos!”. El gamonal con su tractor rompe pared de la escuela donde están los retratos de Miguel Grau, Túpac Amaru y José de San Martín. Pasa por encima de los retratos de estos dos últimos, destruyendo por completo el salón de clases.

El maestro es perseguido y acorralado en un muro inca que contiene pintas alusivas a dos fuerzas antioligárquicas: el comunismo y el aprismo. Antes de ser aplastado por el tractor, el maestro en su huída recoge la bandera peruana y grita “¡Abajo los gamonales! ¡Viva el Perú!”, expresando así el sentir mayoritario de la población peruana.

MuertedeMataburroAl maestro se le apoda “Mataburro” y es representado por el poeta arequipeño Jorge Pool Cano. La revista Caretas le dedicó a la escena una página completa en 1974, comentando que en la filmación casi muere realmente el actor. Las cremalleras del tractor estuvieron a punto de pasarle por encima.

“El tractor del gamonal era más bien un tanque ¡y yo estaba en la trinchera de la libertad!”

diría el actor al verse a sí mismo en la escena.

En 2003 con ocasion de su muerte la revista Caretas lo recordó sentidamente, aquí.

Muertemataburro

Caretas, No 500, 27 de mayo 7 de junio de 1974. Hacerle click a la imagen para ampliarla.

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Por - Publicado el 25-01-2015

A José María Arguedas

ArguedasMarkus
Imagen de Markus Ronjam, aquí.

Mucho se reivindica y homenajea a José María Arguedas, pero las cosas han quedado, por obra de intelectuales del sistema, muchos afines al IEP, o por el macartismo de gente como Mario Vargas Llosa, como que Arguedas era un apocado con una visión del Perú que no correspondía a la realidad, sino a sus traumas personales. Se aprovecha que Arguedas contara cómo le deprimió la reacción a su novela “Todas las Sangres” (de la que sólo se rescata el título, como consigna política o frase cliché sobre la multiculturalidad del Perú) en la Mesa Redonda del IEP de 1965, hace medio siglo, para descalificar intelectualmente tanto a él como a su visión del Perú. Como si un debate intelectual se ganara por Knock Out y el derrumbe personal de un intelectual que sufre un cuadro depresivo fuera equivalente al derrumbe de sus planteamientos. Se desmenuza hasta los detalles más íntimos de la vida y la personalidad de Arguedas, pero no se toca ni con el pétalo de una rosa la vida y la personalidad de quienes lo criticaron. De hecho algunas compilaciones sobre su obra han sido hechas por gente tributaria de una tradición intelectual más cercana a quienes lo criticaron. Los análisis recientes, más “compasivos” con Arguedas (por ejemplo, de Carmen M. Pinilla o Guillermo Rochabrún), usan el aparente salomónico recurso de decir que se trató de un “malentendido” entre dos “modos de pensar”: el científico-racional y el artístico-intuitivo. O que “Todas las Sangres” sí calza con el concepto de “cholificación” de Quijano y por ánimos cargados y malentendidos no se lo entendió así (dice Rochabrún, exquijanista él, otorgándole centralidad a la idea de Quijano). Una actitud perdonavidas y paternalista con Arguedas, que lo asila en el nivel irracional y le niega validez racional y científica a su visión del Peru. Ver también estas dos discusiones sobre este debate, aquí, 2011, presentación de la segunda edición corregida de “He vivido en vano”. Así como en 1985 seleccionan arbitrariamente esta frase, en 2011 la cambian también arbitrariamente a “¿He vivido en vano?” cosa que Arguedas no dijo. Edición aumentada con artículos de opinión sobre el tema1 y aquí, 2012, Interculturalidad, Gonzalo Portocarrero, Edmundo Murrugarra, Rodrigo Montoya, Julio Cotler, Guillermo Rochabrún.

Arguedas sí; su visión del Perú, no.

En el presente post sostenemos que Arguedas tenía la razón en ese debate, que la visión de Arguedas sobre el Perú, científica y racionalmente, era muy acertada, que Arguedas respondió altiva y precisamente a los ridículos (no hay otra palabra) cuestionamientos que le hicieron unos intelectuales sesgados política y culturalmente, partidarios del gobierno de turno de entonces, llenos de prejuicios antiindigenistas y egolatrías, muy comunes, por lo demás en el ambiente intelectual limeño, que se dieron manija en una lógica de cargamontón y lapidación intelectual, ante el silencio cómplice de nada menos que el fundador del llamado indigenismo en el Perú, Luis E. Valcárcel, presente en la discusión.

Es decir, planteamos las cosas al revés de cómo han prevalecido hasta ahora. No hay otra forma de hacerlo en una situación en que a Arguedas lo llenaron de excremento y ellos se cubrieron de miel.

Acusaron a Arguedas de tomar partido por el feudalismo, de tener dos visiones contradictorias, una mágica y otra racional, que invalidaban su visión del Perú, de describir una estructura de castas que ya no existía o correspondía a una situación “cancelada”, de idealizar al indio y plantearlo como futuro del Perú. Todas estas acusaciones delatan prejuicio, rigidez de pensamiento y ceguera ante la realidad del Perú de esa época.

El tiempo ha pasado, medio siglo, y le ha dado la razón rotundamente a Arguedas. Por supuesto que los seguidores de los intelectuales cargamontoneros no lo van a reconocer ni señalarán las barrabasadas de sus venerables e incuestionables maestros. Más fácil es decir que hubo un “malentendido” o “los ánimos estaban cargados” que decir “Quijano patinó”.

Para entender mejor el asunto el lector puede ver el libro “He vivido en vano” del IEP, sobre el debate en el IEP. Recomiendo al lector leer directamente el debate y sacar sus propias conclusiones, antes de leer cualquier introducción o apostilla a este texto, que usualmente están sesgadas. Escuchar también el audio, aquí, colocado a punto de que Arguedas diga la frase de marras: 53:30.

1. El Perú según las ciencias sociales oficiales
“Uno simpatiza con Arguedas, pero no tenía razón en su visión del Perú”, me comentaría un intelectual del IEP hace dos décadas y media. “Uno a uno los intelectuales lo fueron arrinconando y Arguedas se defendió como pudo”, dice el historiador del IEP Antonio Zapata aquí. “Arguedas les hizo caso” y “fue en busca de la problemática cuya ausencia le habían criticado” en su siguiente novela “El zorro de arriba y el zorro de abajo” donde, a diferencia de “Todas las sangres”, sí buscaría la fusión entre el Perú criollo y el andino, dice Zapata sin citar a nadie. (En un reciente programa del canal estatal TV Perú la actriz Norma Martínez enunciaría esta tesis, que Arguedas les hizo caso a los intelectuales del IEP en su siguiente novela, atribuyéndole su autoría al antropólogo del IEP Víctor Vich. Esta tesis en realidad está expuesta por Alberto Escobar en 1985 en el párrafo final de su introducción al libro.)

Dizque a Arguedas en el IEP lo escuelearon sobre el Perú y Arguedas sublimó su trauma personal en una nueva novela en que, ahora sí, se ajustaba a los cánones intelectuales de la “cholificación” en la costa peruana.

Por su parte, Mario Vargas Llosa asegura en “La Utopía Arcaica”, y desde antes en “José María Arguedas, entre la ideología y la Arcadia” de 1981, que Arguedas en “Todas las sangres” expresa las ficciones y traumas del indigenismo y no la realidad de explotación de los peruanos por los gamonales.

Los rasgos demoniacos del misti de los cuentos de Arguedas deben menos, seguramente, a los modelos vivos de gamonales serranos que conoció en sus años serranos, que a ese ‘demonio’ de su niñez, a los sentimientos de amargura y rencor que le inspiraba quien le arrebató la inocencia, lo maltrató e hizo de él – hijo de misti – un pongo.

Esto ya lo hemos analizado en 1995: El doble rasero de Mario Vargas

A diferencia de la imagen de explotación de pongos y yanaconas por gamonales, según las ciencias sociales de los sesentas, y con más fuerza según las de las décadas siguientes, lo que había en los sesentas era un proceso de modernización, de migración del campo a la ciudad, de (según Aníbal Quijano) “cholificación”, de disgregación de la hacienda tradicional. Hablar de castas, como blancos, mestizos o indios en los sesentas estaba fuera de lugar, passé, ya fue. Esa una visión que acaso estaba bien para los años 20s ó 30s, no para los 60s.

2. Una condescendiente “contextualización”
El lingüista Alberto Escobar en 1985 escribe una introducción al libro en que se transcribe el debate de la mesa redonda del IEP ocurrido el 23 de junio de 1965. En ella intenta dar contexto al debate, evidentemente tomando partido por la visión de quienes criticaron a Arguedas.

“una parte del debate demuestra que el escritor Arguedas es más poeta cuando organiza sus visiones de la realidad peruana en su narrativa, incluso en ésta que adolece, según los críticos literarios y críticos sociales, de una falta de rigor analítico para introducir un reflejo más ordenado y al día, de lo que estaba pasando por la década de 1960, que no correspondían con los años 30 ó 20, o comienzos de siglo.”

Arguedas estaba pues desfasado. Escribía sobre un Perú que, a lo más, ya no existía. Escobar en su introducción no se molesta en dar referencia a las respuestas de Arguedas para dar una imagen equitativa del debate. Reproduce sin mojarse mucho, como cosa de los críticos de Arguedas, sus argumentos centrales. Una tirada de piedra y escondida de mano.

Pero había un trasfondo más evidente que Escobar menciona así:

Así el énfasis es rastrear el papel de la oligarquía y el voluntarismo indigenista está ligado al paulatino abandono de los antiguos estudios de comunidades, con la intención de conseguir una más amplia mirada de la sociedad peruana. La estructura del poder y las contradicciones entre los patrones y la masa indígena, son vistos de otra forma cuando el proyecto del primer belaundismo empieza a dar pruebas de su incapacidad para mo-vilizar a los olvidados del campo y a los marginales de la ciudad. El proceso de la modernización había empezado por los años 50 y había sido el canal para el asentamiento del cholo y la cholificación.

Estos antecedentes son tenidos en cuenta cuando José María Arguedas en 1963 asumió y avaló el proyecto de Acción Popular, al iniciarse el régimen de Fernando Belaunde. Un año más tarde Arguedas renunció a la dirección de la Casa de la Cultura y empieza a caer en cuenta de la imposibilidad en la que se situaba el gobierno constitucional. Frente al reclamo formulado por las fuerzas en movilización social, la salida política en base al dualismo aparecía en Todas las sangres y, en ese contexto, la luz del reflector crítico cayó sobre la salida indigenista y su rigidez para incorporar el tiempo histórico al narrativo: más que en la obra, en el análisis ideológico que de ella se hizo en la Mesa Redonda.

Arguedas abandona los estudios de comunidades por rastrear el papel de la oligarquía y el “voluntarismo indigenista”. Sale de las ciencias sociales para entrar al indigenismo, en pleno proceso de modernización y cholificación. Arguedas avala el proyecto belaundista, pero se decepciona y reacciona optando por la movilización social en “Todas las sangres”. Así se presenta a Arguedas.

Pero, si ése es Arguedas

3. ¿quiénes son los intelectuales que lo critican?
El IEP fue fundado con dinero del gobierno de Belaúnde, gobierno que fue apoyado por los intelectuales del IEP. Mucho se menciona, sobre todo por el 50 aniversario del IEP, que estos intelectuales pertenecían al Movimiento Social Progresista. No se dice, sin embargo, que este movimiento apoyó a Belaúnde. No sólo a su gobierno. En 1962 este movimiento se presentó a las elecciones y sacó una pequeña votación. Sin embargo, a pesar de que sus dirigentes no fueron perseguidos e internados en el SEPA como hizo el gobierno militar probelaundista con los dirigentes comunistas, el MSP ayudó y apoyó a Belaúnde al no presentarse a las las elecciones de 1963. Luego lo apoyarían ya en el gobierno y Belaúnde los apoyaría a ellos dándoles dinero público para que funden su instituto, el IEP, en 1964. El Ministro de Educación de Belaúnde, Franciso Miró Quesada era quien les otorgó el financiamiento, como ya vimos 1960s: el financiamiento del Pentágono y el IEP. Matos era asesor de Belaúnde en temas agrarios. Más cerca del poder no podían estar. ¿Por qué no mencionar algo así para dar contexto a un debate?

Se regocijan en señalar el belaundismo de Arguedas, sin señalar con la mitad de ese énfasis, el belaundismo de los intelectuales del IEP.

En realidad hubo un cambio.

Mientras Arguedas se decepcionaba del gobierno de Belaúnde y asumía posiciones radicales, como que sus últimos poemas serían al pueblo de Vietnam y a la revolución cubana, y sería jurado del premio Casa de las Américas, los intelectuales del IEP eran aliados y simpatizantes del gobierno de Belaúnde, receptores del financiamiento de fundaciones y del gobierno de los EEUU, incluso del Pentágono. Por esos años Luis E. Valcárcel, confinado en el Frontón en los 20s a pedido de la embajada de los EEUU, negaría públicamente la verdad que el IEP estaba recibiendo dinero del Pentágono, cosa que trascendió y produjo un escándolo público.

Estos intelectuales investigaban sobre temas agrarios con una lógica antisubversiva, de evaluar el potencial revolucionario del campesinado peruano y llevar a cabo política que impidieran un estallido social. Estos intelectuales estaban animados por la teoría de la modernización, elaborada en los EEUU en el marco de la guerra fría como alternativa al estallido revolucionario del campesinado indígena, y que se había aplicado en el Perú en el proyecto Vicos, ver 1950s-1960s, Vicos: la intervención antropológica. La “modernización” era la solución al “problema del indio”.

Arguedas pertenecía a ese grupo de intelectuales, había participado del proyecto Vicos, seguía los cánones de la antropología estadounidense. Sin embargo, a mediados de los sesentas Arguedas se radicaliza (o mejor sería decir, se re-radicaliza, pues había estado preso en los años 30s, en sus épocas de estudiante). Arguedas mira con simpatía no sólo a la revolución cubana, sino al estallido social en el campo peruano, apoyando las acciones de Hugo Blanco y sosteniendo con él, años después, una comunicación epistolar en quechua, verla aquí. No sorprende que le hubieran hecho apanado en el IEP.

4. El elefante en la sala del IEP: las guerrillas
El 9 junio de 1965 el MIR inicia la lucha armada tomando la hacienda Runatullo de la Sociedad Ganadera el Centro. Ese mismo día Henri Favre presenta en el IEP un trabajo de investigación sobre los campesinos de Huancavelica.

El 23 junio de 1965 todo el país sabe y está ya conmovido por el avance de las guerrillas. La guerrilla Túpac Amaru había llevado a cabo ataques en Runatullo, Andamarca, Yahuarina y Pucutá y estaba claro que la policía no estaba en capacidad de enfrentar a los insurgentes, ver 1965: insurgencia en el Gran Pajonal. Los medios oligarquicos presionaban al gobierno por acabar con las guerrillas. Esa noche es que se produce el debate en la casa del IEP.

La visión del Perú de Arguedas daba aire intelectual al movimiento insurgente, que no es mencionado en el debate. Definitivamente una realidad opresiva en que un niño indígena es azotado públicamente por querer estudiar en la escuela creaba una sublevación personal que alentaba salidas insurgentes. Los intelectuales belaundistas del IEP no sólo iban por otro tipo de salidas políticas, sino que estaban del lado contrario. Si bien no estaban de parte de la oligarquía y el gamonalismo, apostaban por salidas reformistas como las que el gobierno de turno prometiera.

SSBc5. Sebastían Salazar Bondy: la “doble visión del Perú”
Sebastián Salazar Bondy señala que Arguedas tiene una “doble visión con repecto al Perú”. Por un lado “una concepción mágica de la naturaleza, una concepción indígena” que “le viene a Arguedas de su formación quechua”, y una “concepción racional, científica de la sociedad”, pues “Arguedas tiene una formación universitaria, occidental, una formación científica de la cual no puede prescindir”.

Esto es, a mi juicio, un carácter superpuesto, yuxtapuesto, no compenetrado entre dos ideas, dos doctrinas, dos ideologías que conviven en Arguedas y que todavía no se han convertido en una sola, no se han unido, no se han confundido en una sola concepción del mundo. Entonces yo creo, que por eso, quien mira la novela desde un punto de vista sociológico se encuentra con enormes contradicciones.

Y a continuación Salazar suelta una frase de campeonato:

La novela, por ejemplo, parece ―y esa es mi impresión de lector― parece que Arguedas toma partido por el feudalismo.

Arguedas, por presentar que un gamonal comparte aspectos la cultura andina, tomando partido nada menos que por el feudalismo. Un comentario hecho con cachita.

yo notaba que el novelista se inclinaba, que el autor se inclinaba, no sé si a pesar suyo, por una figura mágica, divinizada del feudal, del feudal que hereda su poder y su mando de los dioses o de los que resultaron en un momento dado, los dioses en el Perú, que fueron los conquistadores. Entonces, encuentro una con-tradicción, porque encuentro dos concepciones del mundo, y veo que sociológicamente la novela no sirve como documento, salvo que se establezca muy minuciosamente, muy prolijamente, la línea de separación de estos dos mundos, cosa que creo es una tarea imposible de realizar.

Salazar no estaba para las sutilezas de una propuesta de realismo mágico andino como la de Arguedas. Tal vez era que no había aún las mariposas amarillas de Maurico Babilonia, el interminable vestido de novia de “Como agua para chocolate” o los trotes por todos los Estados Unidos de Forrest Gump. El mundo mágico (en el caso del Perú, andino) era según Salazar incompatible con la racionalidad occidental. Donde la propuesta arguediana expone una unidad en la diversidad, Salazar sólo ve una contradicción insalvable que invalida la novela como documento. Francamente ridículo. Un testimonio de rigidez intelectual y maniqueísmo, paradójicamente proyectado en Arguedas.

6. Arguedas: “no hay una contradicción entre una concepción mágica y una concepción racionalista”
Aquí es que Arguedas responde con mucha solvencia negando tajantemente la existencia de una contradicción entre dos concepciones:

No hay una contradicción entre una concepción mágica y una concepción racionalista; sino que cada personaje ve el mundo, de acuerdo con su formación humana.

Y más aún:

No hay contradicciones, las contradicciones son las que naturalmente existen entre las diferentes gentes de nuestro país, los diferentes modos de ver el mundo. La gran ambición del libro fue, precisamente, mostrar esa multiplicidad de concepciones, según los grados de aproximación de un mundo en furor.

Y aquí es que Arguedas suelta la frase “he vivido en vano”, a la cual el precisamente el IEP le ha dado tanta centralidad, supuestamente abrumado por la lluvia de críticas.

Ahora cuando Sebastián dice que es una novela sociológicamente, no me acuerdo qué términos usaste tú. Que no es un testimonio. Bueno, ¡diablos! Si no es un testimonio, entonces yo he vivido por gusto [risas tenues] he vivido en vano, o no he vivido. ¡No! Yo he mostrado lo que he vivido, ahora puede que me demuestren que lo que he vivido no es cierto. Lo aceptaré… bueno, con gran, con gran alegría. Hay algunos elementos sí que no son exactamente sociológicos, que no son un testimonio exactamente etnográfico. Yo no estoy esperando que no lo digan, seguramente lo van a decir, y yo voy a confesar que hay algunas cosas que no son exactamente etnográficas y que pueden por eso conducir a ciertos errores, pero escribir una novela no . . . quien lee sabe que está leyendo una novela y no un tratado
de sociología.

No sé si el lector nota un tono abrumado en esta líneas. Yo noto un tono muy altivo: “Si no es un testimonio, entonces yo he vivido por gusto, he vivido en vano, o no he vivido. ¡No! Yo he mostrado lo que he vivido”. Arguedas entretiene la hipótesis de Salazar “no es un testimonio” (en realidad, Salazar dijo “no sirve como documento”) y le sigue la implicación: “si …, entonces… “. Es decir, Arguedas no le está concediendo nada a su crítico, sino que está siguiendo su lógica y reduciéndola al absurdo. Más aún, Arguedas inmediatamente exclama “¡No!” y refuerza su negativa a la crítica de Salazar. ¿Cómo puede alguien presentar a un Arguedas derrotado y abrumado?

7. ¿Arguedas se fue callando?
Veamos lo que afirma el historiador Antonio Zapata al respecto:

“Pero Arguedas se fue callando, hasta que Aníbal Quijano resumió las críticas y con su habitual consistencia demolió la visión de la sociedad peruana planteada por la novela. Antes de silenciarse, Arguedas en un momento exclamó: “¡Entonces he vivido en vano!”, expresando que si no entendía al Perú y su obra no era una contribución, sino lo contrario, se sentía sobrante en este mundo”

No nos quedemos en el eufemismo de decir que este párrafo es “poco riguroso”: es falso de toda falsedad.

Arguedas no se fue callando, Quijano no había abierto la boca hasta entonces, Arguedas no exclamó lo que dice Zapata “antes de silenciarse”, ni se silenció. Más bien negó enfáticamente lo que Salazar le criticaba. Quijano interviene al final. El “he vivido en vano” no es en derrotada respuesta a Quijano, sino en altiva respueta a Salazar. Zapata lee las cosas al revés acaso por simpatía con la “habitual consistencia” de Quijano. Lamentablemente, no es el único ni el primero. El mismo título del libro publicado por el IEP “he vivido en vano” da pie a esta sesgada lectura. El IEP escribió la historia de Arguedas en la mesa redonda del IEP.

¿Por qué tanto sesgo? No es sólo por la afiliación de los interpretadores, sino por la trascendencia pública de la depresión de Arguedas, y su malestar por este debate. Si sólo se hubiera tratado del debate, no habría esta imagen general de un Arguedas derrotado, pues objetivamente Arguedas responde bien en la boca del lobo, estando solo ante varios. Como se sabe del sufrimiento de Arguedas por sus propios textos se crea una imagen de Arguedas perdedor intelectual del debate.2 Una cosa es la calidad de los argumentos de Arguedas y el debate científico social y otra cosa es el cuadro depresivo por el que pasaba Arguedas y que acabaría con su vida. Lo segundo no tiene por qué descalificar a lo primero.

HFc 8. Henri Favre: la “estructura de castas ha desaparecido”
A continuación vendría la crítica de un antropólogo francés que negaría la existencia una estructura de castas en el Perú de los años sesentas. Ya no hay indios, ya no hay blancos, ahora sólo hay clases sociales. Los intelectuales del IEP sa habían tomado muy en serio la teoría de la modernización. La habían incluso desarrollado en las condiciones peruanas y expuesto en términos marxistas, con el concepto de “cholificación”. Las castas indígenas se habían disuelto rápidamente y la realidad literaria de Arguedas, acaso válida en la época de Mariátegui, ya no correspondía a la realidad social.

Henri Favre afirmaría lo siguiente:

Algo me extraña en esta obra, particularmente el marco general dentro del cual se inscriben los personajes; quiero decir la estructura de castas. Esta novela describe una estructura de castas: de un lado el indio, de otro lado mestizos con blancos, la casta dominante; que a mi parecer, ha desaparecido y ha desaparecido desde hace años en el conjunto de la sierra peruana.

No sólo eso, ya no habría “indios” en el Perú, sino campesinos explotados:

el autor sostiene una posición absolutamente indigenista, por mi parte, por ejemplo, el caso típico es que los indios son buenos, los mestizos o blancos pueden ser buenos o malos, pero por lo general son malos. Rendón Willka por ejemplo, que es un indio al principio de la novela en un proceso de cholificación, encuentra al final la salvación y la pureza, conserva su pureza volviéndose indio. Yo no sé si una actitud así, puede ser políticamente sostenible y científicamente válida en 1965 en el Perú. Yo he vivido 2 años, 18 meses en Huancavelica en una región del área del doctor Arguedas y no encontré indios, sino campesinos explotados.

Un antropólogo frances había vivido “2 años, 18 meses” en Huancavelica y ya sabía más del Perú que Arguedas, que había nacido y vivido en Andahuaylas, era quechuahablante y había investigado el campo peruano, más que todos los presentes en el debate juntos.

Antes de la respuesta de Arguedas hay un comentario repetitivo y carbonero de Jorge Bravo Bresani, quien invita, cual el Boa llamando al Jaguar, a Aníbal Quijano, miembro también del IEP, a que participe en el debate.

9. Arguedas: los indígenas le siguen besando las manos al patrón
Veamos la respuesta de Arguedas.

Puede ser que, en algunas zonas del país, efectivamente el cuadro descrito no corresponda exactamente a la estructura histórico-social del indio actual, porque el Perú es un país con desarrollos tan diferentes, los factores de todo orden que han determinado la realidad social andina son muy distintos en unas y en otras regiones. Por supuesto que la descripción que se hace en Todas las sangres no puede corresponder nunca a la realidad del valle del Mantaro por ejemplo. Parece que no corresponde tampoco a la de Huancavelica, para mí todo eso es una revelación, porque el año pasado, yo estuve en casa de un hacendado huancavelicano en Huancayo. Nos invitó a una pachamanca. En Huancavelica este señor tenía cuatro pongos, y estos cuatro pongos prepararon una pachamanca. Yo hablé con estos cuatro indígenas que no sabían hablar castellano. El profesor Favre prefiere llamar a esos señores campesinos y no indios. Esto nos llevaría a una discusión quizás importante, pero quizás extensa. Hay una diferencia, me parece, muy grande entre estos cua- tro pongos, a quienes yo pedí muchos datos sobre su condición de pongos mientras preparaban la pachamanca. Me dijeron, por ejemplo, que no tenían plazo fijo para servir en la casa del hacendado; que se iban cuando el hacendado les decía que ya se fueran. Eso era un poco más duro que lo que yo había visto en los pon- gos del departamento de Apurímac; que no recibían absolutamente ningún pago por los días que estaban en la casa del hacendado en Huancayo, sino solamente la alimentación. Entre este indio y un campesino de Huarochirí o de Yauyos que ya no hablan quechua, o del valle del Mantaro hay una diferencia cultural bastante seria. Si no se usa la palabra indio habría que inven- tar alguna otra, porque la palabra campesino para ambos no resulta precisa. Hay una distancia, indudablemente muy grande, entre uno y el otro.

Arguedas defiende su visión del Perú

Y añade

En cuanto a que esta estratificación de castas, tampoco corresponde a la realidad que ha observado el doctor Favre. Yo no le puedo decir que no, porque no conozco bien esa zona; porque conozco una parte de la zona por una ex-periencia muy antigua que estuve en el pueblo capital de la provincia de Tayacaja un tiempo hace muchos años y yo no he escrito eso, las fuentes de información pa- ra la novela han tenido la experiencia mía en Apurí- mac y en el Cusco. No hace tres años en el periódico Expreso de Lima apareció una mujer con un brazo cor-tado. La información del periódico, decía que el señor Romanville fue a su hacienda y todos los indios le besaron las manos, como es costumbre en esa zona. Yo he visto como a una señora en el Cusco, hace ya unos 7 años, el indio al entrar a la casa de la señora ésta, con quien yo hablé para alquilar su casa para la Escuela de Bellas Artes del Cusco, le besó los pies y no las manos. Según esta información periodística, una mujer no le besó las manos al patrón, y el señor Romanville le mandó cortar el brazo, inmediatamente, y es una información de Expreso. De esto no hace sino 3 años. Es un cuadro histórico que está ahí, en Todas las sangres. Habría que preguntarse, hasta qué punto se puede generalizar. Ninguna persona que tenga un mediano conocimiento acerca del Perú, puede generalizar por entero, de manera absoluta, los personajes de la descripción que se hace en Todas las sangres, a todo el Perú. En el norte por ejemplo, en Cajamarca, yo sé por informaciones de personas amigas que hay cárceles todavía o que hay haciendas con cárcel y cepo, y sin embargo, allí los indios ya no hablan quechua. De tal modo que la descripción que se hace de los indígenas, de su relación con las demás castas, es una realidad que corresponde a la zona de Apurímac y a la zona del Cusco y, tendríamos que detenernos un poco más en detalle con respecto a Huancavelica, puede ser que no sea cierto, es probable.

Arguedas alude a el terrateniente de La Convención, Romainville, contra quien lucharían los campesinos de ese valle con la intervención de Hugo Blanco, ver 1960s: El Perú feudal

hacendado-gamonal-caretas-19652

Arguedas alude al caso de Cajamarca, pues meses antes de esta mesa redonda, la revista Caretas publicaba esta imagen
“En pleno 1965 un hacendado es conducido en andas por ‘sus indios'” .
El hacendado Gilberto Acuña Villacorta, propietario de la hacienda Santa Clara, en Challamarca, Chota, Cajamarca, se hacía cargar en andas.
La revista Caretas insistía en hacer un modesto pedido al gobierno de Belaúnde, un clamor nacional: la reforma agraria.
Detalle de imagen de Caretas 5 abril de 1965, pp 7-8.
Imagen competa: aquí y aquí.

Indígena arrodillándose ante el patrón blanco.
Imagen capturada del documental sobre Vicos de 1962 (ver video abajo)

Runas postrándose ante el patrón.

“So That Men Are Free” a 1962 documentary about Vicos by CBS

¿Se podía afirmar categóricamente que en el Perú de entonces habia desaparecido la estructura de castas?

Los señores del IEP afirman que la estructrura de castas

– ha desaparecido,
– no es una situación históricamente válida,
– es una situación cancelada,
– no forma parte de la sociedad global.

¿De qué hablaban estos señores del IEP?

El clamor de entonces en el Perú es la reforma agraria, la eliminación de la explotación feudal. El gobierno de Belaúnde la había prometido y no habia cumplido. Había dado una reforma agraria trucha. Los intelectuales del IEP se imaginaban que el proceso de urbanización SIN reforma agraria creaba modernidad. Pensaban que la evolución espontánea del capitalismo eliminaría eventualmente los elementos de la estructura de castas subsistentes en el Perú.

Desde luego que una posición así le iba muy bien al gobierno de turno, que impulsaba una “reforma agraria” colonizadora de la selva pero evitaba una verdadera reforma agraria redistributiva de la tierra en la costa y en la sierra. Para 1965 ya se sabía que Belaúnde no haría una real reforma agraria. El poder gamonal y la estructura de castas tradicional y opresiva seguía incólume en el Perú. Por esta razón es que surgen las guerrillas que cuestionan el poder terrateniente. Las cosas no iban a cambiar espontáneamente en base a un desarrollo impersonal. ¿Qué había cambiado? Posiblemente la posición de intelectuales como Valcárcel, otrora incendiarios, pero no la realidad. El sistema de castas seguía ahí. Arguedas tenía razón. “Todas las Sangres” pincelaba una realidad que, a pesar de la industrialización y urbanización o el incremento de la población educada, seguía existiendo en el Perú de entonces.

10. Favre: “la novela de Arguedas tendría un impacto negativo”
El señalamiento de la explotación del indígena, la denuncia de la exclusión idiomática y cultural, han sido tildados de “indigenistas”. En muchos casos se ha recurrido a una crítica facilona que descalifica a esta corriente como romántica e irreal, acusándola de proponer un regreso a un pasado feliz indígena que nunca existió, o de tener rasgos autoritarios y violentos. En algún caso, incluso socialista, se ha temido que el indígena sublevado masacre a todos los blancos, no importa que éstos sean burgueses o proletarios, ver Pueblos originarios e izquierdas originarias. Este tipo de temperamento estuvo presente en el debate del IEP. Arguedas, con la sola compañía de un venerable pero silencioso y desradicalizado Luis E. Valcárcel, estuvo solo en medio de intelectuales criollos y extranjeros de muy poca empatía con la cultura andina. En buena cuenta los puntos de vista de estos intelectuales no fueron muy diferentes a los expresados sobre la “indolatría” por Luis Alberto Sánchez contra José Carlos Mariátegui en el debate sobre el indigenismo de fines de los años 1920s.

Y Favre va por esas líneas en su crítica a Arguedas:

Dentro de estas mismas reglas, dentro de esta misma pregunta sobre el Perú, hay también un contenido filosófico subyacente que me asusta un poco. Me parece que hay una magnificación del instinto, de un instinto casi biológico que se encuentra dentro de los indios; instinto biológico que hace que los indios, como por una brújula se dirijan siempre hacia el bien, a lo bueno, ante esta actitud, de este instinto, a ese instinto se opone el pensamiento lógico, racional de los empresarios. Pensamiento lógico que, siempre, o casi siempre desemboca sobre el caos. Y en lo que a esta pregunta, tengo una pregunta sobre la praxis de la novela. Tengo muchas dudas o por lo menos, hoy tengo dudas sobre la acción positiva que pueda tener la novela, el impacto positivo de la novela. A mi parecer tendría, mejor decir que tendría un impacto más bien negativo.

Esta última frase de Favre sería repetida en el texto escrito por Arguedas esa misma noche: ” casi demostrado por dos sabios sociólogos y un economista, también hoy, de que mi libro “Todas las sangres” es negativo para el país”.

Se acusa a Arguedas de presentar a los indios como que siempre son los buenos, un argumento a lo Sánchez continuado por Bravo Bresani.

JBBc 11. Bravo Bresani “se idealiza al indio y al idealizarlo se le propone como un modelo para el futuro del Perú”
Y luego viene una larga intervención de Bravo Bresani que el lector interesado puede consultar en el texto original. Aquí señalaremos las frases más notables

la novela se da desde una perspectiva que tiene un enfoque, a partir de una perspectiva que resulta un tanto ofuscante para poder concebir al Perú como totalidad. Se da a través de una familia de gamonales, de una familia de gamonal es que unos sin quererlo y el otro queriéndolo, se ha, en cierta forma, aindiado, y esto inclusive pone en tela de juicio el carácter y la definición de lo indio.

A Bravo le llama la atención que un gamonal se hubiera “aindiado”. Ve el asunto como cuestionador de la definición de lo indio. Los españoles aculturaron lo indio y lo convirtieron en ambiguo.

Este sentido ambiguo consiste fundamentalmente en que se ordenó una calidad de indio y al ordenar una calidad de indio se creó la ambigüedad en la posición de esta clase discriminada. De aquí que el término indio mismo para mí, tenga un contenido discriminatorio y un contenido paternalista que es preciso revisar y analizar profundamente.

No le falta razón en que el término “indio” tiene un contenido discriminatorio y paternalista. Sin embargo, no se trata sólo de un tema terminológico o semántico o una exigencia de precisión, pues lo está diciendo en un contexto en que i) se está negando la existencia de lo indio, lo indígena, cualquier identidad de pueblo originario, por oposición y en favor del concepto de “campesino”, y ii) se está dejando el término “indio” para recurrir al supuestamente muy científico término “cholificación” o “grupo cholo”, que es igual o más discriminatorio.

Lo indio no es, por tanto, una especie de una clara distinción sino que en la medida que existe es algo ambiguo que precisa definir, porque siempre se es indio para alguien, alguien es más indio que otro, no hay un valor indio absoluto. Desde esta perspectiva, me parece que el concepto de indio se idealiza, y al idealizarlo se le propone como un modelo para el futuro del Perú.

Y luego Bravo enuncia una curiosa interpretación de “Todas las sangres” en que los personajes “se salvan” (??) si recurren a “los indios”.

el señor Rendón Willka se salva, porque a pesar de haber caído en la tentación de la ciudad, regresa a la masa indígena. El señor don Bruno se salva, porque pacta con los indios, y se entrega a la defensa de los indios. Y Fermín mismo, en el último momento, se salva porque en cierta manera coincide con la defensa del indio frente a la agresión o penetración del capitalismo.

Es decir, Bravo repite la idea de Salazar que “Arguedas opta por el feudalismo”. Y prosigue:

por otro lado, tengo la impresión de que en realidad confunden planos históricos. Se plantean por un lado tiempos distintos sintetizados dentro de un solo tiempo de la novela. Evidentemente se podrían identificar en el transcurso de la novela épocas, caracteres y organizaciones que corresponden a 1900, otras corresponden a 1920, otras a 1930 y otras al presente. En este momento, en este proceso hay una serie de cambios y estos cambios apa- recen como consolidados, como mezclados en una sola situación global.

Una repetición de la idea de que estamos ante una realidad que ya no existe en el Perú. Tal vez el acucioso intelectual no se haya percatado de que en la novela hay una flashback a la niñez de Demetrio Rendón Willka.

El indio idealizado aparece como una cosa masiva con un contenido además telúrico, inclusive hay una frase en que se habla de las montañas que se levantarán cuando se levanten las montañas, cuando ha- ble el Perú profundo en un sentido telúrico, todo va a ser transformado y trastocado. Pero además ya dentro de la propia perspectiva declarada del autor que dice que él escoge entre un mundo cooperativo frente a un mundo de la competencia. Desde este punto de vista yo veo una cierta, un cierto elemento que a mi juicio no me parece satisfactorio. Y es que se plantea como cami- no a la superación, al progreso, algo así como una ex- pansión de una forma de vida comunitaria que, por un lado es idealizada, porque no existe con esas caracterís- ticas en la época actual, y por otro lado es una actitud preracional.

Al igual que Salazar, Bravo Bresani no le entraba al realismo mágico en boga en esa década. Veía una oposición rígida entre lo racional y lo mítico. Tenía desconfianza de que se hable del “Perú profundo en un sentido telúrico”. No habría estado enterado acaso de la prédica y amplitud de Mariátegui sobre este asunto. Se apreciaban su prejuicio antiindigenista, que remata a continuación:

Yo también soy socialista, pero yo creo que al socialismo se llega por una cooperación de espíritus libres, por un fenómeno de racionalización, en cambio aquí se presenta como un instinto primario que conduce hacia un perfeccionamiento, a partir de valores por un lado creo no existentes, y por otro lado creo que están superados. Esto creo que es el punto fundamental en el defecto del análisis, si es que se puede hablar de análisis, cuando se habla de una obra literaria que es fruto de la creación.

Bravo se imaginaba un socialismo racionalista totalmente opuesto a las creencias y mitos populares.

Bravo concluye señalando que hay una “simplificación, una cierta abstracción en los mecanismos del poder nacional e internacional”, que se presenta como si “el fenómeno capitalista fuera de un lado sumamente impersonal, a un grado que no lo es, y por otro lado da el rostro de la isla con cara sumamente fea y simplificada, y además los agentes secundarios de este capitalismo tienen una lucidez y un maquiavelismo, que francamente, en mi experiencia personal no he encontrado nunca”. Vargas Llosa repite esta crítica en “La Utopía Arcaica”. No habían visto aún el maquiavelismo y la lucidez de Gordon Gekko en “Wall Street”.

12. Arguedas: “Rendón Willka no es indio ni es siempre bondadoso.”
Arguedas responde que los personajes percibidos como indios bondadosos por estos intelectuales ni son indios ni son siempre bondadosos. Que están regando el agua fuera de la maceta.

Hay otra objeción muy seria del profesor Favre, de la idealización de los indígenas, una posición indigenista, peligrosa, porque todos los indios aparecen perfectos y aparece como que los indios fueran bondadosos, bioló- gicamente, por ser indios. Esa es un poco la imagen que usted ha percibido. Pero Rendón Willka no es indio, no es indio Rendón Willka. Rendón Willka no cree en los dioses montaña, se vale de esa creencia para llegar a un fin político, es totalmente racional o racionalista. No es indio, en ningún momento aparece como indio. Es ateo, no cree ni en el Dios católico ni cree en los dioses montaña y él considera que la máquina, que la técnica, es indispensable para el desarrollo del país. En cuanto a que todos los indios son buenos, desventuradamente en este libro los personajes indígenas no son muchos, aparecen como masa. Rendón Willka tampoco aparece como un hombre bondadoso, de manera intachable. En el momento en que le molesta Carbajal, le manda una araña venenosa y lo liquida. Luego, Rendón Willka no es muy bondadoso que se diga; pero puede aparecer, yo estoy de acuerdo en que, y en eso el doctor Favre sabe más que yo, lo que yo insisto de una manera muy categórica es que Rendón Willka no es de ninguna manera un indio.

Y aquí viene un pico a pico, de dos contra uno. Favre asegura que Rendón Willka es un agente. Arguedas le retruca que no, que “él maneja a los indios mediante los mecanismos que son convenientes, que él conoce muy bien, y. . . le sirve para conducirlo a determinado fin”. Y Favre le insiste: “Sí, pero da a su muerte un sentido de identificación con la masa india, lo que le es eficaz”. Y Arguedas le niega otra vez: “No. El con su muerte, lo que da es la evidencia de que los indios se pueden manejar por sí mismos, que no es necesario un caudillo para manejarse, y por eso muere.” Y Favre tergiversa otra vez, acusando a Arguedas de querer restaurar la comunidad antigua: “Es decir que la comunidad antigua puede volver y reformarse y reestructurarse”. Y Arguedas otra vez le aclara: “La comunidad antigua puede servir de base, para una comunidad nueva”.

13. La comunidad indígena: Arguedas y Mariátegui
Arguedas sostenía pues una idea similar a la de Mariátegui: el socialismo podía asentarse sobre las tradiciones comunitarias existentes en el Perú, idea vista con desconfianza por Salazar, Favre, Bravo y Quijano partidarios de un socialismo racionalista, en que la modernidad implicaba un mutación de la cultura originaria, contenida en al concepto de “cholificación”.

Y Arguedas luego emplaza a Bravo: “Está bien, eso no es ser indio. ¿Usted no sostiene eso profesor Bravo?”. Y Bravo retruca: “No, yo creo que hay que transformarlo.” Frente a un Arguedas que supuestamente propone la comunidad antigua como modelo al Perú, Bravo propone su transformación. Pero Arguedas le asiente:

Pero eso es desarrollar, porque usted no puede desarrollar sin transformar. Desarrollar es transfor- mar. Porque para desarrollar una cosa hay que cambiarla, hay que hacerla caminar.

Y Favre discrepa con los dos: Hay que cambiarla pero no transformar. Parece que propusiera cambiar una entidad, la comunidad, y reemplazarla por otra, antes que transformarla.

§ BB ― Desarrollar la vieja comunidad, los hábitos del ayllu, los hábitos de la minka, la utilización mejor de la tierra de acuerdo con las prácticas indígenas.

§ HF ― Yo creo que la comunidad podrá mejorar, entre comillas, y el kolsoj hay una diferencia no única- mente de grado de producción, sino de naturaleza de la producción.

§ BB ― Y de las relaciones.

§ HF ― Y de las relaciones de producción.

Favre parece decir que la comunidad indigena no es identificable a un koljós soviético, pues no coinciden en las relaciones de producción. El modelo de modernidad que desliza Favre es nada menos que el kojós soviético.

Y Arguedas deja bien claro que su propuesta para el Perú no es la comunidad indígena tradicional y aislada, que propone su transformación y desarrollo.

§ JMA ― Bueno, la verdad es que yo de ninguna manera he pensado, ni podía pensar que se ofrezca únicamente la perspectiva de un desarrollo sin transformación de la sociedad indígena como una solución para el Perú. Eso yo no lo he expresado, lo que probablemente está mal empleado allí es la palabra desarrollo.

§ BB ― Por lo menos en un sentido ambiguo.

§ JMA ― Ahora, sin embargo, habría que insistir un poco el terminajo, por qué nos llaman a nosotros subdes- arrollados y a los otros países que están muy transfor- mados, desarrollados. Entonces la palabra desarrollo también implica transformación. Cuando yo hablo de desarrollo yo no estoy hablando de las mismas cosas que evolucionen sin cambiar, evolucionen sin mezclarse, sin tomar elementos de fuera.

Y lo deja más clarito aún, Arguedas propone

que la sociedad peruana debe ser transformada; pero en este sentido de convertirla en una sociedad en que lo fraternal y la solidaridad humana sea el elemento que impulse la marcha del hombre, y no la competencia. Ahora, en ese sentido el Perú cuenta con algunos ele- mentos que son tradicionales. Ahora yo no sé, si éste puede ser un tema de discusión interesante, si es mejor que no existan esas formas antiguas de cooperación para ir más adelante, puede ser que no, que sean mejores. Que esas formas tradicionales en lugar de constituir un elemento positivo, pueda ser un elemento como la tradición en un arma de dos filos, ilumina pero con- tiene.
(…)
Cuánto más tradicional, más conservador a un lado. Cuanto más vieja la tradición de un país, más conservador. Pero cuando se habla de desarrollo, en realidad no creo que haya derecho pleno para entender de que se habla con un criterio estrecho sino dando a la palabra el sentido más amplio.

Arguedas responde así, clara y solventemente, a la acusación de formular una propuesta conservadora para el Perú. Arguedas propone una transformación, no una idealización que sea modelo para el Perú, como lo acusaban estos intelectuales en una nota anti-indigenista de factura luisalbertosanchista.

14. La “República de indios” y la confusión del discurso de un personaje con el discurso del autor
Y luego hay una alucinante acusación de Bravo a Arguedas, como que éste propone una “república de indios”:

el contexto total dice “una república de indios”; yo creo que el Perú es mucho más que una república de indios.

Hay un pico a pico entre ambos. Se trata de una frase dicha por un personaje de la novela, que Arguedas simplemente no propugna:

No es normal, no se debe ver, yo creo, el pensamiento del autor a través del hablar.

responde Arguedas. Bravo sin más le achaca a Arguedas lo que dicen sus personajes.

Esta parte termina con Arguedas candorosamente diciendo: Yo creo que Aníbal aquí va a poner los puntos sobre las íes, al parecer esperando que Quijano aclare el ridículo embrollo. que estaba ocurriendo.

AQc15. Quijano, el “intelectual alfa” y la “cholificación”
En el debate se anuncia repetidamente la intervención del sociólogo Aníbal Quijano. Su intervención es pedida repetidamente por Bravo Bresani. Quijano, un intelectual de formación aprista y luego trotskista, seguidor de Ismael Frías, se había graduado de doctor en Letras el año anterior por la Universidad de San Marcos. Si bien no hubo nunca un gran “peruano de la CEPAL”, Quijano fue lo más parecido que hubo a algo así. Era entonces el “intelectual alfa” del IEP. Era él quien daba línea, quien marcaba la hora, a quien todos citaban y reverenciaban. Acababa de publicar, en 1964, un ensayo titulado “La emergencia del grupo cholo y sus implicancias en la sociedad peruana”. Era el autor del término “cholificación” que es blandido repetidamente contra Arguedas en el debate. La novela de Arguedas proponía una visión del Perú muy diferente a la de la tesis de Quijano.

Quijano en ese ensayo sostenía que la sociedad peruana era una “sociedad de transición”. La industrialización del siglo XX había introducido un importante elemento de cambio. Y la naturaleza transicional de la sociedad peruana estaba en “la emergencia de sectores sociales y culturales intermedios”, cual era la emergencia del sector “cholo”. Según Quijano, la modernización afectaba al criollo, la aculturación afectaba al indígena y al cholo y la cholificación afectaba al indígena. La tendencia dominante era que el indígena se cholifique.

En el Perú, a diferencia de Ecuador y Bolivia, han predominado las elaboraciones que resaltan la idealidad más que la realidad que con la migración, la salarización y la educación, el indígena deja de serlo para convertise en otra cosa. En el Perú, si un indígena habla castellano o cambia de ropa, ya deja de ser indígena. En Ecuador y Bolivia, sigue siéndolo. Todo está en nuestra cabeza más que en la realidad. Es un tema identitario. Y de hecho ha habido varios términos para agrupar al indígena que supuestamente deja de ser indígena: mestizo, cholo, aculturado, etc. Esa fue la esencia del proyecto Vicos y su solución al “problema del indio” en el Perú basada en la teoría de la modernidad: “El indio es el problema, el mestizaje es la solución”. En Quijano también está presente esta misma idea de modernidad, pero expresada en conceptos marxistas y centrada en el “grupo cholo” emergente. La modernidad es que el indio deje de ser indio para pasar a ser cholo emergente (una idea transmutada décadas después en los informales, microemprearios, desborde popular, “protagonistas de un nuevo poder”, etc). Desde luego que la constatación de Arguedas que continúa la realidad opresiva, de castas, sin ningún personaje eminentemente “cholo” emergente en la novela, le sienta muy mal a Quijano.

16. Quijano, la opresión de castas es una “situación histórica cancelada”
Para comenzar Quijano juega con las palabras para en realidad dar marcha atrás en la absurda afirmación categórica hecha por Favre, que la estructura de castas ha desaparecido:

Yo creo en verdad, como el señor Favre, que una buena parte de la situación social que aquí se intenta describir ya no es históricamente válida. Bien. Pero esto necesita una corrección. No es históricamente válido, cuando pensamos que históricamente hay una situación cancelada que aquí se describe. Pero esto, desde luego, no debe, no puede implicar, que a pesar de que históricamente hay una situación que no es válida, determinados elementos de esa situación histórica cancelada no están todavía en el cuadro actual de la situación peruana. Desde ese punto de vista, creo que hay dos problemas interesantes que se nos plantean. Por un lado es, como indicó el profesor Favre, la estructura de casta dentro de la cual transcurren algunos de los personajes, algunos de los más importantes de los personajes; y en segundo lugar, la noción de lo indio que aquí se concibe. Yo creo en verdad, como el señor Favre, que si intentamos simplificar, como parece, de algún modo aparecen en la novela, aunque yo creo que no totalmente ilustrada, aparece un poco la estructura de casta de manera muy simplistamente elaborada. Yo me inclinaría a creer que en este momento no es ya posible hablar en esos términos así explícitos de una situación de casta en el país. Sin embargo, los elementos de casta no han desaparecido totalmente. Esto quiere decir, en consecuencia; que lo que más adecuadamente parecería ser aplicable a esto es una noción inexistente, no existe el término, no lo hemos inventado en las ciencias sociales; pero podríamos hablar un poco de la situación de casta- clase al mismo tiempo. Es decir, lo que se revela a través de una enorme ambivalencia de sangre, de conflictos y de criterios de valoración social, que provienen de un lado, del régimen de castas y de otro del régimen de clase que se difunde a la escala de la sociedad global, pero que al mismo tiempo se confunden, se entremezclan y crean una estructura de transición. Esto es lo que evidentemente no aparece en la novela, donde hay más bien, aunque no totalmente, claramente elaborada, no aparece esta situación de transición, aparece más bien, la otra, creo que el profesor Favre tiene razón.

¿Qué dijo?

(Y Olmedo responde) dice que la estructura de castas sigue existiendo, pero que va camino a desaparecer.

Quijano aquí se enreda en querer decir que la estructura de castas que Arguedas dibuja sigue existiendo TODAVÍA, pero que no forma parte de “la sociedad global”. Es una estructura según él “cancelada”, ya no es “históricamente válida” (?).

Oiga, señor: en 1965 los gamonales siguen mandando en el país, haciéndose cargar en andas y azotando a sus pongos y yanaconas. Que a usted se le ocurra que esa realidad esté condenada a desaparecer o no sea la “sociedad global” no niega que esa realidad esté vivita y coleando en sus narices, como que mientras que usted habla en el monte están De La Puente y Lobatón fajándose para hacerla desaparecer en realidad.

17. Las “vacilaciones ideológicas” de Arguedas, según Qujiano
Qujiano prosigue con una larga intervención cuyo punto principal queda reflejado en lo siguiente:

lo indio aparece como demasiado, total y culturalmente distinto a la versión criolla de la cultura occidental, y que por eso no destaca la novela el proceso de transición, el proceso de conflicto de integración cultural al cual está al mismo tiempo sujeta la población campesina por un sistema de mestizamiento.

Quijano le atribuye a Arguedas plantear una cultura indígena muy diferente a la criolla. Le pide algo más “cholo”, el proceso de transición, el mestizamiento.

Y acusa a Arguedas de incoherencia a través de cómo dibuja a Rendón Willka.

esta teoría del cambio implícito que aparece para mí en la novela, es una teoría sumamente incoherente, creo que esto muestra con mucha claridad y creo que el personaje principal de la novela, Rendón Willka, nos muestra con suma nitidez, muestra un poco las vacilaciones del autor alrededor de esta teoría del cambio y ve las posibilidades o las perspectivas políticas de su misión del gobierno campesino del país de este momento. Me parece que por un lado aparece la teoría del cambio como una progresiva sustitución de los elementos de la cultura tradicional en favor de los elementos de la cultura que podemos llamar moderna, pero al mismo tiempo aparecen elementos de una teoría paralela a la del cambio que no logra integrarse con la otra, según la cual, la cultura tradicional campesina indígena podría ella misma desenvolverse e integrarse sin perder su contenido en el nuevo marco de la cultura moderna. Esta doble concepción, que es muy conflictiva, es incoherente, no lo- gra integrarse en una teoría consistente del cambio y eso me parece que se percibe muy claramente en la novela.

Cual una suerte de Codovilla de la cholificación, acusa a Arguedas de vacilaciones ideológicas y de incoherencia, como ya lo había hecho Salazar. Según Quijano, en Arguedas por un lado la cultura tradicional es sustitituída por la cultura moderna, pero por el otro, la cultura tradicional campesina indígena podría ella misma desenvolverse e integrarse sin perder su contenido en el nuevo marco de la cultura moderna. ¿Por qué eso sería una incoherencia? ¿No pueden ambos casos estar presentes?

Finalmente, Quijano se refiere a la opción “indigenista” de Arguedas.

el personaje Rendón Willka, es un personaje sumamente equívoco. Yo tuve al leer la novela la impresión un poco de que Rendón Willka regresaba totalmente cholificado de la ciudad, y que iba a proceder con suma astucia y maquiavelismo en la conducción política del proceso de la insurrección campesina, y que entonces aparecía un poco disfrazado dentro de su propia población pero, la impresión siguiente, sobre todo al final de la novela, es que Rendón Willka un poco se reintegra no muy conscientemente, no totalmente, pero en algún sentido se reintegra al marco de lo indígena tradicional. Esto un poco, obviamente, muestra, creo, las vacilaciones ideológicas del autor con respecto del problema campesino, las vacilaciones ideológicas del autor respecto de las probables soluciones que puedan tener los campesinos. Yo no creo francamente que José María Arguedas postule claramente una solución indígena del problema campesino, que en este momento a todas luces no aparecería viable. Yo estoy trabajando en este momento sobre el liderazgo del movimiento campesino y he recorrido durante el año pasado algunas de las zonas más afectadas por el movimiento campesino. Yo no he encontrado sino un líder indio dentro de todos los sindicatos campesinos que yo he conocido. De manera que no existe liderazgo indio en el movimiento campesino de este momento. Aparece sólo por excepción y sólo de manera totalmente aislada y el líder indio está ya, él mismo en proceso de cholificación. No creo por eso que sea viable una solución indígena al problema campesino en este momento. Sin embargo, aunque claro tener al autor presente, es la ventaja porque añade lo que dejó en el tintero estas mismas desventajas, porque aumenta al tex- to de lo que aquí estamos discutiendo los elementos que, obviamente, no puso en el texto. Por eso, a mí me parece que el autor no logró una solución coherente del problema campesino. Yo diría más bien que del texto se desprende, más que otra cosa, una solución indigenizante del problema. . .

No hay líderes indios, sólo campesinos cholos. Quijano opone a los criterios arguedianos su propia construcción de la cholificación. Si Favre no ve indios y ve campesinos, Quijano no ve indios, ve cholos. Ve en Rendón Willka a un cholo. No ve una solución indígena o “indigenizante” al problema campesino, sino una solución “cholificante”. Y habla en serio. Hablar de indios expresa “vacilaciones ideológicas”. Hablar de cholos expresa consistencia ideológica.

Por favor.

Todo está en su cabeza y parte de la imposibilidad de entender que el indígena puede seguir siendo indígena siendo un sindicalista agrario, hablando también castellano, habiéndose educado, escuchando radio.

Con la intervención de Quijano, que resume lo que ya dijeron otros y Arguedas ya había respondido, se interrumpe la grabación. Según José Miguel Oviedo, es entonces que Valcárcel dice “es suficiente” y corta el debate.

18. Epílogo Oviedo-Quijano
José Miguel Oviedo escribie una nota sobre este debate en El Comercio con este final irónico:

Las consecuencias de este debate ―que ilustra sobre los peligros que corre la literatura en manos de los sociólogos― han sido muy comentadas en la semana y se rumorea, medio en broma medio en serio, que a modo de venganza, un grupo de críticos y lingüistas van a convocar una mesa redonda para debatir el estilo y el uso de la imaginación en los trabajos de nuestros sociólogos.

Esta nota merece una airada e inquisitiva respuesta de Aníbal Quijano:

¿No es verdad, amigo crítico, que los ambientes y personajes más débil y vagamente elaborados, pertenecen casi todos al alto mundo social y financiero, que Arguedas no ha estudiado profundamente? ¿No es verdad que los conflictos y mecanismos económicos que aparecen en la novela, son tratados de manera bastante simplificada y no añaden, por eso, nada notable al valor literario del relato? ¿No es verdad que el grupo obrero es oscuramente presentado, en la misma medida en que el novelista imagina una posibilidad estrictamente indígena de modificación de la situación social del campesinado?)) ¿No es verdad que Rendón Willka, personaje con el cual Arguedas declara identificarse, como posición frente a los problemas del campesinado indígena, aparece con una reveladora incongruencia lingüística y psicológica, hablando unas veces en español correcto y otras un español elemental y entrecortado, con la conducta de un cholo ladino y clarividente al comienzo, para irse plegando progresivamente a la densa atmósfera de misticismo e irracionalidad que rodea el mundo de don Bruno? ¿No se puede sospechar que en la medida en que el autor se identifica con el personaje, pone de manifiesto las incongruencias y vacilaciones de su propia posición frente a las alternativas abiertas a la conducta de Willka? y la idealización del mundo indio, fiel expresión de la permanente adhesión emocional de Arguedas a su temprana experiencia, ¿acaso añade vigor o verosimilitud a la elaboración literaria del grupo indio en la novela?

Quijano opone antagónicamente lo indio a lo cholo. No es capaz de tender puentes a un concepto diferente al suyo, su wawa académica e ideológica. Sigue acusando a Arguedas de vacilaciones ideológicas, e incluso se siente autorizado a aludir a su “adhesión emocional” y a su “temprana experiencia” en plan de acusarlo de subjetivo. Así, pues, el autor de la cholificación, en clave de comisario de partido, choleó duramente a Arguedas.

20. Epílogo Arguedas
Qué modernización, ni aculturamiento, ni cholificación, ni contradicciones, ni incoherencias. Arguedas dignamente diría:

Yo no soy un aculturado; yo soy un peruano que orgullosamente, como un demonio feliz, habla en cristiano y en indio, en español y en quechua. Deseaba convertir esa realidad en lenguaje artístico y tal parece, según cierto consenso más o menos general, que lo he conseguido.

Arguedas escribiría un poema dedicado a los “doctorcitos” (Llamado a unos doctores) que no entienden nada, una evidente alusión a los que lo cholearon en el IEP, y otro a Túpac Amaru, aquí, en que da una “solución indígena” ya no sólo al problema campesino, sino a la misma Lima. Lejos de aceptar la “cholificación” como duramente exigía Quijano como único camino, Arguedas tiene una visión del Perú con una solución en que los indígenas transforman a Lima con “los himnos de las cuatro regiones de nuestro mundo”. Lejos de expresar alguna “vacilación ideológica”, la visión del Perú de Arguedas, expresada en una novela o en un poema, era mucho más profunda que cualquier ponencia de Quijano:

Estoy en Lima, en el inmenso pueblo, cabeza de los falsos wiraqochas. En la Pampa de Comas, sobre la arena, con mis lágrimas, con mi fuerza, con mi sangre, cantando, edifiqué una casa. El río de mi pueblo, su sombra, su gran cruz de madera, las yerbas y arbustos que florecen, rodeándolo, están, están palpitando dentro de esa casa; un picaflor dorado juega en el aire, sobre el techo.

Al inmenso pueblo de los señores hemos llegado y lo estamos removiendo. Con nuestro corazón lo alcanzamos, lo penetramos; con nuestro regocijo no extinguido, con la relampagueante alegría del hombre sufriente que tiene el poder de todos los cielos, con nuestros himnos antiguos y nuevos, lo estamos envolviendo. Hemos de lavar algo las culpas por siglos sedimentadas en esta cabeza corrompida de los falsos wiraqochas, con lágrimas, amor o fuego. ¡Con lo que sea! Somos miles de millares, aquí, ahora. Estamos juntos; nos hemos congregado pueblo por pueblo, nombre por nombre, y estamos apretando a esta inmensa ciudad que nos odiaba, que nos despreciaba como a excremento de caballos. Hemos de convertirla en pueblo de hombres que entonen los himnos de las cuatro regiones de nuestro mundo, en ciudad feliz, donde cada hombre trabaje, en inmenso pueblo que no odie y sea limpio, como la nieve de los dioses montañas donde la pestilencia del mal no llega jamás. Así es, así mismo ha de ser, padre mío, así mismo ha de ser, en tu nombre, que cae sobre la vida como una cascada de agua eterna que salta y alumbra todo el espíritu y el camino.

Lejos de abandonar las concepciones “mágicas”, irracionales, los migrantes indígenas, los supuestos “cholos” o “cholificados” se reforzaban en ellas en la metrópolis sin que esto supusiera contradicción alguna con la modernidad.

21. ¿Quién escueleó a quien?
Arguedas se movía bien en el mundo quechuahablante y el mundo hispanohablante, en el mundo literario y en el mundo científico social. Arguedas fue nombrado jefe de departamento de sociología en la Universidad Agraria. Poca gente en el Perú de entonces, e incluso de ahora, podía exhibir tal versatilidad y conocimiento de su país.

Es temerario venir a decir que Arguedas escribió “El zorro de arriba y el zorro de abajo” como reacción a la mesa redonda del IEP. Que “les hizo caso”. Arguedas en esa novela mantiene su visión del Perú presente en “Todas las Sangres”, y que ya había expuesto en “El Sexto”, en un contexto urbano, con una pluralidad de personajes respresentativos del Perú. Más bien fueron quienes lo criticaron que tuvieron que aceptar, sin ofrecer autocrítica o explicación algunas, la continuidad de las identidades indígenas que condenaron como “históricamente no válidas” o “canceladas”. Por los años 1990s Favre estuvo por ahí hablando otra vez de indígenas e indios en Huancavelica, vio lo que antes no veía, mientras desde el presente siglo Quijano anda escribiendo ya no sobre el movimiento “cholo”, sino sobre los movimientos indígenas.

Entonces, ¿quién le hizo caso a quién?

Efectivamente, los años pasaron y las identidades indígenas quechua, aymara, chanca, wanka, awajún, asháninka, gozan de excelente salud. La “cholificación” no ha desplazado de ninguna manera a esas “soluciones indigenizantes” que Quijano y Favre aseguraban que estaban “canceladas” o ya no eran “históricamente válidas” (El “Cholo soy” es en realidad copia de un poema llamado “No me compadezcas” del argentino Boris Elkin, ver también aquí, y está referido a los collas, no a los “cholos”).

Es que no hay contradicción insalvable entre la mentalidad mágica andina, indígena, y la mentalidad racional, occidental. Más bien conviven; y es absurdo usar la depresión personal de Arguedas para sugerir la inestabilidad de esta convivencia. Ambas conviven en mucha gente, como convivían en Arguedas, sin “vacilación ideológica”, incoherencia, ni nada por el estilo. Es gente afirmada y desacomplejada, que con toda seguridad y firmeza muestra su identidad no de indios ni de cholos, sino de pueblos originarios, una identidad que más bien se extiende a segmentos mestizos y hasta blancos. Al revés de lo que aseguraban hace medio siglo.

Pero bueno, se sigue aprovechando la depresión y el final suicidio de Arguedas, y la calidad de vacas sagradas de los intelectuales que lo criticaron, para descalificar su postura científico social y visión de la realidad peruana, y mezquinar una simple constatación: Arguedas tenía razón.

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Arguedas en la mesa redonda del IEP. Cómic de Jesús Cossío, autor de las imágenes mostradas arriba, ver el comic completo en este post. Este caricaturista fue muy agudo en identificar los ridículos cuestionamientos que le hicieron a Arguedas. Más agudo que varios científicos sociales.

P.S. Ver comentarios en FB aquí.

  1. Ya la primera edición de 1985 la presentación del IEP del debate estaba condicionada por la introducción de Alberto Escobar. En la edicición de 2011, este problema se agrava con los artículos que le añaden con los que condicionan aún más al lector. []
  2. Se mezcla el “he vivido en vano” que Arguedas pronuncia en el debate con lo que él escribe privadamente después de ese debate: “Creo que hoy mi vida ha dejado por entero de tener razón de ser”, que es un enunciado totalmente diferente. Es una interpretación retroactiva de un debate en base a información privilegiada. En Arguedas, como en la mayoría de personas, la procesión fue por dentro, no por fuera. []
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Por - Publicado el 20-01-2015

En el post Para los amigos, impunidad señalaba los sesgos de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos. Cuando gente allegada a ella, como Fernando Rospigliosi, viola los derechos humanos son capaces de hacer informes minimizando e incluso ignorando estas violaciones.

Mientras la CVR contaba los muertos de hacía décadas, el gobierno toledista, su gobierno, producía nuevos muertos. La “comunidad de derechos humanos” no tenía los sentidos puestos en los derechos humanos que se venían violando por el gobierno al que apoyaban. No había fuertes palabras de condena por los muertos del “arequipazo”, los estudiantes puneños o las varias víctimas de tortura del toledismo. Y no era que no llevaran la cuenta de estos hechos. Claro que la llevaban, pero ocurría que era su gente la que estaba en el gobierno, en particular en el ministerio del interior.

Tal vez alguien pueda pensar que estas omisiones fueron cosa de dirigencias anteriores. Al fin y al cabo la CNDDHH ha tenido dirigentes que han tenido que dejar el cargo por abusos laborales y malos manejos. Hasta tuvieron una huelga de hambre en su local. Estas son cosas que no se suelen contar. La CNDDHH ha escrito sobre sí una historia sesgada, nada crítica, ocultando este tipo de hechos.

Pero de ninguna manera se trata de cosa de dirigencias anteriores. Estamos ante un patrón sistemático de ocultamiento de violaciones a los derechos humanos cuando éstas las cometen personas allegadas esta ONG.

Así tenemos que el último anual de la CNDDHH, Informe anual de la CNDDHH 2012-2013, no contiene ni una sola palabra sobre los muertos en La Parada, Kenyi Castro Velita y Gino Cárdenas Rivero, entre otros, en octubre de 2012.

No existieron.

La Parada fue considerada por Defensoría del Pueblo como un conflicto social entre la MML y los comerciantes del mercado. Los muertos en este desalojo son muertos en un conflicto social. Que la CNDDHH ni los mencione revela un gran sesgo y un ocultamiento que beneficia polìticamente a la ex-alcaldesa Susana Villarán, también ex secretaria ejecutiva de la CNDDHH, y la desacredita como organización defensora de los derechos humanos.

Este tipo de sesgo es parte de la violencia estructural contra el pueblo peruano. Algunos son más humanos que otros, según la conveniencia polìtica.

Una vez más, como hizo con su amigo Rospigliosi con el “arequipazo” (según Villarán “el mejor ministro del interior que ha tenido nuestro país en los últimos tiempos”), la CNDDHH dejó que Villarán pase piola con estas muertes.

Esta conducta desde luego que tiene un origen histórico. La CNDDHH nació de las ONGs de derechos humanos vinculadas a algunos partidos de izquierda. Así como estos partidos tenían un “frente obrero” o “frente campesino”, también tenían su “frente de derechos humanos”, destinado principalmente a defender a su círculo de militantes y allegados. No era para defender a las personas que estuvieran fuera de ese círculo. Menos aún si esas personas eran víctimas de sus militantes o allegados.

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Por - Publicado el 17-01-2015

La época Urresti de criminalizar cualquier expresión humana que se le ocurra que puede ser “apología del terrorismo” es una coyuntura ideal para hacer análisis iconográficos. ¿Para qué esperar décadas de décadas? Mejor hacerlo en tiempo real en la historia que se hace día a día.

Por ejemplo, note el lector o la lectora la siguiente imagen usada como ilustración en alguna página del Movimiento Por Amnistía y Derechos Fundamentales (MOVADEF).1

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Es el encuentro de gente que sale de la prisión rompiendo barrotes. La prisión tiene forma circular y evoca una suerte de pozo donde se recluye a los reos en solitario, con la inscripción “régimen cerrado especial”. Esa prisión es también la “negación de libertades” y “juicios eternos” que es demolida a combo, cual la demolición del muro de Berlín. Las personas que salen tienen como fondo a otra gente, en la parte superior izquierda, con una pancarta que dice “Prisioneros políticos ¡Libertad!”. Uno de los que salen abraza a una mujer mayor, presumiblemente su madre. Las dos figuras centrales que salen, un hombre y una mujer más grandes, de rostros tensos, con el puño en alto y arrancando barrotes, se encuentran con una multitud de personas, variada en género, raza y ocupación, que lleva además pancartas de diversos colores y con diversas consignas. La primera de ellas tiene una pancarta que dice “Solución política, amnistía general y reconciliación nacional. Movadef”. Luego siguen personas con pancartas que aluden a la defensa nacional, la soberanía nacional y territorial, por una nueva constitución, por trabajo para el pueblo, paz, democracia y desarrollo para el pueblo, y algo sobre la protesta popular (posiblemente no a su criminalización) y algo sobre salarios (posiblemente su aumento).

La imagen sugiere un encuentro entre personas presas que salen de la cárcel y son liberadas por una multitud. Es el movimiento social el que libera a estas personas presas, evidentemente por terrorismo.

Si recordamos imágenes de Sendero Luminoso de hace treinta años, advertimos que hay evidentes cambios en la iconografía, que por supuesto revelan un cambio de concepción. Recordemos algunas.

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Iconografía senderista. Líder gigante y armado con metralleta que dirige a los campesinos, que son hombres más pequeños. El líder parece ser también un campesino, pero es más joven y no usa sombrero o chullo.

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Iconografía senderista. Líderes gigantes, algunos armados y otros sólo con el puño en alto, resisten heroicamente en las cárceles. En una imagen los presos mueren con el puño en alto y el líder gigante es una suerte de espíritu común más poderoso que sigue con el puño en alto deslumbrando a los policías, que inútilmente le disparan. Una suerte de resurrección.

En toda la iconografía senderista los dirigentes son dibujados armados, con el puño en alto y siempre más grandes que el pueblo, que siempre está compuesto de hombres más pequeñitos.

Si comparamos la imagen del MOVADEF con las de Sendero Luminoso, hay evidentes diferencias. Seguimos ante líderes más grandes que el pueblo, pero la diferencia de tamaño se ha reducido considerablemente (en el caso de esta imagen podría ser un problema de perspectiva, gráfica más que ideológica). Ya no estamos ante líderes armados, sino sólo con el puño en alto, y con rostros tensos, enojados. La mujer lleva los brazos descubiertos a lo Edith Lagos. No hay la más mínima indicación de otro sentimiento que no sea la bronca (salvo tal vez en la mujer que está por abrazar a quien sería su hijo). Los líderes ya no dirigen, sino que son liberados por el pueblo. Hay un abrazo familiar y sobre todo un encuentro con un pueblo que ya no los sigue, sino que tiene sus propias consignas, mucho más amplias que las que Sendero Luminoso propugnaba hace tiempo. Particularmente la consigna “¡Por paz, democracia y desarrollo para el pueblo!” es inusitada y no fue nunca vista en ninguna imagen de Sendero Luminoso hace dos o tres décadas. Sin embargo, sigue presente la idea vanguardista pues no es que esos presos salgan libres y se integren a la lucha del pueblo, sino que siguen siendo el elemento central en la iconografía. Es un pueblo que libera a quienes reconoce, más que como parte suyo, sobre todo como sus líderes. Son personas que salen a liderar, no a sumarse a una lucha que ya existe y tiene su propio y variado liderazgo.

En tal sentido, es una imagen que expresa bien cómo el MOVADEF ve las cosas. Apoya las reivindicaciones y le interesa el movimiento social en la lógica de liberar a sus líderes, no en la lógica propia del movimiento social.

Igual hay un notable cambio de imagen, que expresa un cambio de concepción, que definitivamente es positivo para el país, pero que también tiene sus continuidades con su matriz de origen senderista.

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Yapa: Desde luego que el MOVADEF no es ajeno a los tiempos que corren de composición por computadora y gigantografía. Es una de las diferencias entre la imagen que comentamos, hecha para su difusión por la internet, y las imágenes de Sendero Luminoso, hechas para su difusión mediante afiches en las calles y volantes.

Esto se aprecia también en esta imagen de invitación a una fiesta de año nuevo, con “lechón, cotillón, la música del momento, la rica cerveza, vino y gaseosa heladita”. Y por supuesto, como no podía ser de otra manera, evidenciando que no han cambiado nada de nada, se anuncia una fiesta “hasta las últimas consecuencias”. De bailar Zorba a tomar sorbos de la rica cerveza.

¿Qué pasó, ministro Urresti, que no se apareció por esa fiesta para intervenirla? Mal, oiga usted.

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  1. No pondremos ningún enlace a la página de dónde obtuvimos la imagen, para no darle excusas al Sr. Urresti. El lector interesado puede usar cualquier buscador para ubicarla. []
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Por - Publicado el 10-01-2015

Tal es el título del libro de Jorge Rendón Vásquez, publicado por la editorial jurídica Grijley y el Sindicato de Trabajadores de Cerro Verde (Lima, noviembre, 2014, 96 págs.).

Es la crónica de una huelga de los alumnos del Colegio Nacional de la Independencia de Arequipa, acaecida en junio de 1950, seguida del levantamiento del pueblo arequipeño luego que el gobierno de entonces, la dictadura de Manuel A. Odría, se ensañara sangrientamente con esos adolescentes.

El libro se presentará en Lima el martes 13 de enero a las 7 p.m. en la Casa Mariátegui: Jr. Washington 1946, Cercado de Lima. Comentan: Oswaldo Reynoso, Winston Orrillo y Luis Yáñez. Ingreso libre, aquí y aquí.

Ver la reseña de Winston Orrillo, aquí.

Habrá otra presentación en Arequipa.

El autor relata:

Mucho hicieron aquellos héroes civiles que salieron a las calles sólo con sus manos y la convicción de que no se humillarían ni arredrarían ante la fuerza y el menosprecio, sin importarles que fuera a costa de su sangre y de su vida, y, sin proponérselo tal vez, sembraron en la conciencia colectiva semillas frescas y perdurables de coraje popular.

Teodoro Núñez Ureta resumió este sentimiento en su poema La voz del hombre:

Nadie muere jamás, se va sembrando;
se va haciendo caminos, sueños, iras,
escondidas reservas de esperanza;
acumulada fuerza de la especie.

Fue la oportunidad que la historia había preparado para la eclosión de un pueblo renovado por las migraciones de las provincias de Arequipa y de otros departamentos y sus descendientes, un pueblo mestizo, laborioso y altivo, educado en las tradiciones de este hogar colectivo, resumidas en sus denominaciones, no por grandilocuentes menos veraces, de ciudad caudillo, baluarte de la libertad, Arequipa lírica y audaz.

Para la redacción de esta crónica, el autor se ha valido de libros y artículos de revistas alusivos al tema y de testimonios de muchos de los actores de esos sucesos.
Transcribimos a continuación su prólogo en el que se exponen las causas sociales de ese estallido popular.

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PRÓLOGO

En junio de 1950, una huelga de los alumnos del Colegio Nacional de la Independencia de Arequipa, provocada por reclamaciones desatendidas a las que fueron empujados por las autoridades docentes, detonó un movimiento de protesta popular en la ciudad que tomó la forma de acciones armadas para resistir la agresión militar dispuesta por la dictadura de entonces.

Sobre estos sucesos se han escrito algunas crónicas e innumerables comentarios, algunos fantasiosos, destacando los hechos de ciertos políticos, agrupados en la Liga Democrática, que pugnaban por participar en las elecciones convocadas para el 2 de julio de ese año. Es la visión de la historia como secuencia de actos inherentes a personajes dueños de la riqueza, el poder y la gloria.

En el movimiento popular de junio de 1950 esos personajes intervinieron de modo superfluo, marginal o para ahogar la resistencia del pueblo.

En la antípoda de esa óptica, la presente crónica trata de mostrar cómo surgieron y se desarrollaron aquellos sucesos, y, sobre todo, la participación en ellos de los estudiantes y trabajadores de simpatías marxistas, sus artífices sociales, quienes se entregaron a la lucha con abnegación y valentía, cumpliendo lo que para ellos era un deber y un reto que la historia les ponía delante.

La ciudad de Arequipa en esos momentos había ya cambiado de configuración social.
Según el censo de 1792, ordenado por el virrey Gil de Taboada y Lemus, el Cercado de Arequipa contaba con 37 241 habitantes, cuya composición era la siguiente:
— 22 207 blancos (españoles nacidos en España y América);
— 5 929 indios;
— 4 908 mestizos;
— 2 487 gentes de castas libres;
— 1 225 esclavos negros;
— 387 religiosos de ambos sexos; y
— 5 beatas.

Por esta mayoría blanca y oligárquica (60% de la población), Arequipa era la Blanca Ciudad. En el conjunto del virreinato, los españoles eran el 12% de la población total que ascendía a 1 076 122.
Sólo mandaban los señorones y clérigos blancos, incluidas las cinco beatas. Los demás pertenecían a las castas raciales, consideradas legalmente inferiores, y estaban sometidos al poder despótico de los blancos en grado diverso.

El advenimiento de la República, a la cual la mayor parte de blancos fue hostil, estuvo muy lejos de extirpar la discriminación racial. Muy lentamente, sin embargo, los mestizos e indios fueron aumentando y obteniendo derechos, en particular civiles.

En la tercera década del siglo XX, se intensificó la inmigración de las provincias del departamento de Arequipa a la capital de este, y en la del cuarenta siguió una masiva inmigración procedente de Puno, Moquegua y otros departamentos. Era una afluencia compuesta casi totalmente por mestizos e indios, expresión de la inmigración del campo a la ciudad, estimulada por el crecimiento económico de Arequipa, en gran parte por efecto de la Segunda Guerra Mundial. Aparecieron nuevos talleres, fábricas, casas comerciales, servicios financieros y otros.
La población de fuera, como la originaria de la ciudad de modestos recursos, se instaló en antiguas casonas de sillar convertidas en vecindarios, alquilados por sus propietarios venidos a menos, y ocupó luego los cerros eriazos que circundan la ciudad y su verde campiña, en los que erigieron nuevos y populosos barrios a costa de su esfuerzo y sus exiguos ahorros. Eran trabajadores e ínfimos comerciantes que competían impelidos por el tesón y sus intensos deseos de promoverse socialmente. Educaron a sus hijos, como un deber natural, y estos llegaron a la educación secundaria, a la universidad y a las cimas de la cultura y la técnica.

La ciudad de Arequipa fue también para otros un punto de partida o una estación de paso hacia ciudades con mayores posibilidades.

En la década del cincuenta la transformación social de Arequipa era irreversible. La oligarquía blanca se había reducido, como la piel de zapa, hasta ser solo un grupo de familias que apelaban a la contribución racial de inmigrantes blancos extranjeros, si bien conservando su poder económico y su influencia política.

Para muchos, Arequipa seguía siendo, sin embargo, la Blanca Ciudad, aunque en adelante sólo por el color del sillar, empleado como material de construcción, un blanco pétreo, tirando a gris y a otros matices.

La nueva composición social de la ciudad permitió la absorción de nuevas ideologías más fluidamente. Desde la década del treinta, el marxismo fue asimilado por las nuevas elites intelectuales y, como parte de ellas, por un número creciente de docentes y alumnos universitarios, y por los trabajadores más lúcidos e ilustrados. Poco después de llegar a la ciudad la revista Amauta, todos esos hombres y mujeres vieron en José Carlos Mariátegui a alguien que, como muchos de ellos, salía también de los vecindarios, y supieron instantáneamente que era su maestro. La población de la ciudad dejó de ser enteramente católica practicante. Surgieron librepensadores, iconoclastas y ateos con el espíritu polémico cultivado en la Universidad de San Agustín desde el siglo XIX. La noción de izquierda, como heterogéneo conjunto, arribaría varias décadas después.

El movimiento popular de junio de 1950 marca el divortium aquarum dialéctico entre el antes y el después en la vida de la ciudad de Arequipa: un antes blanco, oligárquico y conservador que venía desde la Colonia y llegaba exangüe; y un después mayoritariamente mestizo, popular, republicano y libertario, desbordante de energía.

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1. 12 de Junio. La Huelga en el Colegio
2. 12 de Junio. Llega la tropa
3. 13 de Junio. Barricadas en la Plaza de Armas

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4. 14 de Junio el pueblo en la Plaza de Armas
5. 15 de Junio, entierro de las víctimas

Imágenes tomadas de Jornal de Arequipa, La insurrección popular de Arequipa en 1950, © Francisco F. del Carpio

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