Por - Publicado el 31-03-2015

Por Jorge Rendón Vásquez

Acto primero

Esopo fue el más grande moralista del mundo. Se supone que vivió entre los años 620 y 560 a.C. Fue esclavo de un filósofo y luego liberto. Enseñaba contando fábulas, las que han pasado a la posteridad gracias a Herodoto, Aristófanes, Aristóteles y Platón.

Se dice que cuando los habitantes de una ciudad griega le escucharon contar su fábula de la cigarra y las hormigas se rieron a más no poder. Pero, luego de unos días, cuando comprendieron lo que había querido decirles, Esopo tuvo que salir corriendo.

En su fábula del lobo y el cordero en el arroyo, que transcribo, reprueba la prepotencia y la arbitrariedad de los fuertes contra los débiles.

Miraba un lobo a un cordero que bebía en un arroyo, e imaginó un simple pretexto para devorarlo. Así, aún estando él más arriba en el curso del arroyo, lo acusó de enturbiarle el agua, impidiéndole beber. El cordero le respondió:

—Pero si sólo bebo con la punta de los labios, y además estoy más abajo y por eso no puedo enturbiarte el agua que tienes allá arriba.

Viéndose burlado, el lobo insistió:

—El año pasado injuriaste a mis padres.

—¡Pero entonces yo ni siquiera había nacido!

El lobo dijo para concluir:

—Ya veo que te justificas muy bien, mas no por eso te dejaré ir, y siempre serás mi cena.

Moraleja: Para quien hacer el mal es su profesión, de nada valen argumentos para no hacerlo. No te acerques nunca donde los malvados.

Acto segundo

El 9 de diciembre del año pasado, la Cámara Baja del Congreso de los Estados Unidos aprobó una ley por la cual se le ordena al Presidente Obama prohibir la entrada a Estados Unidos y congelar sus bienes a funcionarios venezolanos acusados de dirigir o asistir en actos de violencia o abusos serios contra los derechos humanos, arrestos o causas judiciales contra manifestantes antigubernamentales en Venezuela, y declarar a Venezuela como una amenaza para la seguridad del gobierno norteamericano.

El 18 de diciembre Barack Obama firmó el decreto de ejecución de esa ley.

Venezuela no ha afectado de manera alguna la seguridad interna o externa de Estados Unidos.

Para los gobernantes de este país nada importa si la afecta o no. En Venezuela —dicen— se ha reprimido a algunas personas con las cuales ellos simpatizan y cuyos actos contra el régimen legal venezolano apoyan.

El gobierno venezolano replica que esas personas están siendo acusadas y juzgadas de conformidad con las leyes de Venezuela, un asunto inherente a su jurisdicción.

—¡Eso no tiene, la menor importancia! —responden los congresistas norteamericanos—. Los actos de las autoridades venezolanas son ilegales, porque nosotros así lo declaramos. Y, punto.

Ni ley internacional, ni lógica jurídica.

Estamos ante una reedición de aquella fábula de Esopo, quien se reencarna en la opinión y el sentido común de la mayor parte de ciudadanos del mundo.

Las sanciones indicadas sólo pueden ejecutarse en el territorio de Estados Unidos. Por ahora. Podrían ser, sin embargo, el preludio de una escalada para devolverle el gobierno a las clases propietarias venezolanas, ansiosas por recuperar el poder de superexplotar a los trabajadores y campesinos. Como el desastroso antecedente de la Bahía de Cochinos o la debelación de los golpes de Estado contra el gobierno venezolano podrían repetirse si una fuerza armada de esa derecha recalcitrante se lanzase a otra tentativa, podrían estar pensando en una invasión directa de los marines. (¡Elemental, mi querido Watson!)

Acto tercero

Una intervención militar en frío no cae bien, ni siquiera en Estados Unidos. Hay que preparar a su opinión pública que se transmuta cada cierto tiempo en electorado. Pero no sólo allí. Hace falta hacerlo en Latinoamérica, donde hay opinión formada sobre la no injerencia de un Estado en los asuntos internos de otro, sobrepuesta a ciertas reglas de la Carta de la OEA favorables a Estados Unidos.

De hecho, las mayorías sociales de Latinoamérica rechazan la conducta de Estados Unidos con Venezuela, posición expuesta legalmente en las declaraciones de CELAC y UNASUR. La OEA, conducida ahora por el uruguayo Luis Almagro como Secretario General (excanciller del Presidente José Mujica, y electo por 33 votos y 1 abstención) no podría adoptar una decisión justificando alguna agresión de Estados Unidos a Venezuela.

Para los estrategas de la derecha golpista venezolana y sus auspiciadores de los Estados Unidos, el socavamiento del gobierno de su país, constitucionalmente elegido, es, en primer lugar, un asunto mediático. Tienen que insistir en este ámbito, moviendo sus piezas más importantes, entre las cuales cuentan con el marqués Mario Vargas Llosa. Es de suponer que su control haya llamado a este invernal escritor con instrucciones precisas. Un aspecto de su plan fue el Seminario del 26 y 27 de marzo en la Universidad de Lima, financiado por una Fundación Internacional por la Libertad. A veinte invitados especiales, furibundos enemigos de cuanto representa mejora y alegría para los trabajadores y sus familias, les pagaron todos los gastos de movilización, alojamiento y comida, sin descartar algún estipendio. Plata es lo que más tienen. Este seminario, al cual asistieron unos cuantos invitados nacionales que entraban y salían, transcurrió sin pena ni gloria en la opinión de las mayorías sociales. El engreído marqués —acostumbrado a que los políticos se le agachen— ha de estar renegando, y su control ha debido reprenderlo de manera desconsiderada.

No llama ya la atención que sus lambiscones, incluidos los mimetizados en la pretendida izquierda, compartan esa frustración. No han cesado de alabarlo y dedicarle páginas y páginas en los periódicos y revistas en los que pueden escribir, escudando su adhesión a él y a su posición política en sus loas sin freno ni justificación a su producción literaria.

Caída del telón.

(31/3/2015)

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Por - Publicado el 30-03-2015

En el último número de “Hildebrandt en sus Trece” el politólogo Carlos León Moya publica un artículo titulado “El mito Flores Galindo”. Allí el autor asegura que Alberto Flores Galindo ha sido presentado por sus seguidores como alguien mitológico e inalcanzable, con veneración y “adulación silenciosa”. Esta actitud contradiría lo que el propio Flores Galindo reclamara, que “se le pierda admiración y respeto” a su generación y que el pensamiento crítico se ejerza también sobre ella. Para “salir del atolladero” el autor del artículo afirma que las 17 cartas de Alberto Flores Galindo publicadas hace cinco años constituyen a su juicio una “gran revelación”. Flores Galindo habría sido alguna vez un ser obsesivo y nervioso, con limitaciones de dinero y afecto y con errores de ortografía, que crítica a la doble moral de la academia limeña y raja del historiador Heraclio Bonilla.

Tonterías.

El autor está más en comidillas y en plan de troleos restrospectivos y póstumos. Desde luego que no sale de ningún supuesto atolladero ni desmitifica nada. La evidencia que presenta no le da para jactarse de ninguna “gran revelación”. Por favor. Eso no es ejercer ningún “pensamiento crítico” sobre nada ni es desmitificar a alguien que, para comenzar, ni siquiera está mitificado.

Los planteamientos de Flores Galindo fueron demolidos duramente por Carlos Iván Degregori, sin que los seguidores del primero hicieran mucho por defender a su maestro o a sus tesis. Y se podría haber dicho mucho. Hoy Flores Galindo es un florero, no un mito. Quien hoy está mitificado más bien es Degregori. Nadie critica sus planteamientos, y menos nadie se mete con su vida privada, como sí se atreven a hacer con Flores Galindo (y con, por ejemplo, Arguedas, a quien rompiendo toda ética profesional, hasta le publican la correspondencia con la psicóloga). Tal vez en algunos años alguien se anime a escribir alguna tesis o libro sobre la vida privada, y en particular sobre la orientación sexual, de Degregori. Y no nos sorprendamos de que los seguidores de Degregori, supuestamente tan progresistas, reaccionen ante ello con indignación similar a la de algunos apristas cuando un escritor se atrevió a escribir sobre la homosexualidad de Haya de la Torre.1 Tabú.

El pensamiento crítico que Flores Galindo reclamaba para su generación iba por otro lado. Flores criticaba el adocenamiento de su generación y su desencanto del horizonte revolucionario y socialista, en el cual él tercamente insistía. Para Flores el fracaso de los socialismos reales no era en absoluto una razón para renunciar al socialismo y a la revolución. El muro de Flores cayó mucho antes que el muro de Berlín y sin embargo Flores no se desencantó de nada. La fortaleza socialista y revolucionaria de Flores no venía de ninguna experiencia extranjera venida a menos, ni tampoco se ató de manos en idealizar a Sendero Luminoso. Flores Galindo era un historiador y su fortaleza venía de la propia historia peruana, de su análisis y comprensión de largo plazo. Flores rechazó duramente las tesis del “otro sendero”, del “desborde popular”, de los “conquistadores de un nuevo poder” y de buena parte de la producción intelectual de los años ochentas asumida por intelectuales otrora revolucionarios. Era una producción que pintaba un avance capitalista que traía progreso y democracia al Perú, ubicándose en buena cuenta de furgón de cola de un relanzado pensamiento neoliberal encabezado por Hernando De Soto.

Pero Flores Galindo no se quedó allí. Se metió con su base material:

“Está de por medio también la incorporación de todos nosotros al orden establecido. Mientras el país se empobrecía de manera dramática, en la izquierda mejorábamos nuestras condiciones de vida. Durante los años de crisis, debo admitirlo, gracias a los centros y las fundaciones, nos fue muy bien y terminamos absorbidos por el más vulgar determinismo económico.”
Reencontremos la dimensión utópica

La cosa no va para nada por que Flores haya sido obsesivo, nervioso y de mala ortografía. Hay en él una invitación a pensar colectivamente sobre un problema real, de importancia para el país.

Por ejemplo:

“El capitalismo no necesita de ese mundo andino, lo ignora. Se propone desaparecerlo. Sobre todo ahora que tenemos nuevamente un discurso liberal, repetitivo y dirigido contra las formas de organización tradicionales. Dispone de instrumentos y posibilidades que antes no tenía.”

Totalmente acertado. Se vio bien clarito con el discurso de “la utopía arcaica” de Mario Vargas Llosa y se ve en la actualidad.

Y pioneramente Flores señalaba:

“Hay que discutir el poder, entonces no hay que discutir la producción y los mercados, sino también dónde está el poder, quiénes lo tienen y como llegar a él. Cuestionar el discurso liberal. Los jóvenes lo pueden hacer. Muchos somos viejos prematuros.”

Pero muchos de estos “viejos prematuros” lejos de cuestionar este discurso liberal, siguieron por el camino socialdemócrata de buscar un “acercamiento entre socialismo y liberalismo” (“Sí, pues, socialdemócrata” sería el título de un artículo de Degregori publicado en la revista “Sí”, aceptando el calificativo de socialdemócrata, atribuído en debates a su organización política).

Después de dos décadas y media de neoliberalismo, buena parte de la izquierda se ha alejado totalmente de los planteamientos de Flores Galindo. No hay “dimensión utópica”, sino oportunismo y transfuguismo. Si vamos a señalar algún atolladero real, habría que comenzar por ahí.

P.S. Más al respecto en: La polémica Flores-Degregori (libios contra zorros), Mariátegui, Arguedas y Flores Galindo y Pueblos originarios e izquierdas originarias.

  1. Algo así para nada es irrelevante en entender a una persona. Aquí el problema es la opresiva y oscurantista sociedad peruana, que condenó y condena a mucha gente a vivir su vida en las sombras. En el caso de Haya es alucinante que se considere su homosexualidad como un defecto y su claudicación ante la oligarquía como una virtud, cuando las cosas son al revés. A Haya se le debería reconocer por haber sido capaz de vivir su vida privada como quería y dirigir un partido de masas en una sociedad totalmente conservadora, y se le debería criticar por renunciar a su programa antioligárquico primigenio. []
Un comentario

Por - Publicado el 22-03-2015

Por Jorge Rendón Vásquez

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Estimados lectores:

Si los hechos no se documentan su recuerdo puede desaparecer o durará sólo el tiempo que quienes intervinieron en ellos o fueron sus testigos los conserven en su memoria. Este aserto vale tanto para los hechos personales y familiares (documentos, cartas, fotografías), como para los de grupos más extensos.

Viene al cuento a raíz de una andanada contra los derechos laborales, protagonizada con ciertos dirigentes sindicales y políticos empeñados en remachar el despojo de un conjunto de derechos laborales llevado a cabo en los períodos de Fujimori, Toledo, García y Humala. Su modus operandi es clamar por la aprobación de un proyecto de Ley General del Trabajo, —consensuado por ellos en un 85%— que formalizaría ad semper ese despojo.

El Capítulo sobre el Trabajo de la Constitución de 1979 incluyó un conjunto bastante completo de los derechos laborales que los trabajadores habían alcanzado hasta ese momento. Algunos tenían su origen en huelgas suscitadas desde comienzos del siglo XIX, muchos habían sido dados por el gobierno del General Juan Velasco Alvarado —debidas a mi iniciativa— y otros surgían de propuestas personales o institucionales. Pero tras casi todos se levantaba como trasfondo la lucha de los trabajadores, sus privaciones cuando los arrojaban al desempleo; la prisión, torturas, deportación y muerte de muchos de sus dirigentes y militantes y de estudiantes e intelectuales identificados con ellos. Generosamente, todos luchaban por las clases trabajadoras, entendidas como un conjunto conceptual opuesto dialécticamente a las clases opresoras. Era su acción desinteresada, moralmente limpia y entregada a una causa que los trascendía.

Ese Capítulo no apareció en la Asamblea Constituyente por generación espontánea.

En mi libro Derecho del Trabajo, Introducción (Lima, Editorial Tarpuy, 1988) relato la manera cómo fue redactado y aprobado y quiénes aportaron el texto que sirvió de base a los debates de la Comisión de Trabajo, del que salieron muchos de los artículos que conforman este Capítulo. Sin el convencimiento y decisión de los dirigentes de entonces de la CGTP este Capítulo sería inexplicable. Eran otros dirigentes. Muchos de ellos se habían fogueado en la clandestinidad y las prisiones. Estábamos en la misma onda y compartíamos un mundo conceptual que habíamos aprehendido desde jóvenes y del que nunca nos apartaríamos.

Los documentos que transcribo a continuación documentan ese momento de la historia del Perú.

(22/3/2015)

 

Numeral tomado de mi libro Derecho del Trabajo, Introducción (Lima, Editorial Tarpuy, 1988)

 

119.- Elaboración y aprobación del Capítulo Del Trabajo de la Constitución de 1979.- La alianza de hecho del Partido Aprista con el Partido Popular Cristiano no pudo funcionar en la preparación y aprobación del capítulo Del Trabajo por la enorme presión de los representantes de la izquierda, y, principalmente, de quienes eran también dirigentes sindicales, los que, a su vez, expresaban con su presencia e intervenciones la enorme  presión e inquietud de las clases trabajadoras peruanas.

La parte que de la Carta Constitucional debía ser dedicada a las relaciones laborales fue encomendada a la Comisión Nº 12 de “Trabajo y Derecho Sindical”, que estuvo integrada por  4 representantes del Partido Aprista Peruano: Romualdo Biaggi Rodríguez quien la presidió, Julio Cruzado Zavala, Secretario General de la Confederación de Trabajadores del Perú, Luis Negreiros Criado y Josmell Muñoz Córdova; 2 del Partido Popular Cristiano: Rubén Chávez Guevara y Miguel Angel Arévalo del Valle; 1 de la Unidad Democrática Popular: Ricardo Díaz Chávez; 1 del Partido Comunista Peruano: Isidoro Gamarra, Presidente de la Confederación General de Trabajadores del Perú; 1 del Partido Socialista Revolucionario: Miguel Echeandía Urbina; y 1 del Frente Obrero Campesino Estudiantil: Juan Cornejo Gómez.

Como primer paso, esta Comisión pidió a las organizaciones de empleadores, a las confederaciones sindicales de trabajadores, a representantes del Fuero Privativo de Trabajo, del Ministerio de Trabajo y de la Oficina Regional de la OIT, y a algunos profesores universitarios que le expusieran sus opiniones. Las exposiciones se hicieron verbalmente con algunas sugerencias escritas. Sólo la CGTP presentó un proyecto íntegro del articulado que a su juicio debería contener la Constitución en materia de relaciones de trabajo,[1] documento que fue utilizado por la Comisión como material de trabajo inicial. En el momento de la redacción del articulado, los dirigentes sindicales de izquierda, y entre ellos el Presidente de la CGTP, apoyado por el Secretario General de esta organización Eduardo Castillo Sánchez, quien también era constituyente, les plantearon a los representantes sindicales apristas la necesidad de coincidir en un texto que, al margen de las diferencias partidarias, fuese favorable a los trabajadores. La respuesta de los representantes indicados fue positiva, y ellos tramitaron en el seno de su partido el apoyo de un vasto sector de él a los artículos que se iban redactando en la Comisión por consenso entre los representantes del aprismo y de la izquierda, a diferencia de lo que sucedía en las demás comisiones en las que la izquierda había sido aislada. El texto así elaborado fue luego entregado a la Comisión Principal, donde los representantes del Partido Aprista lo respetaron, salvo en cuanto a algunas modificaciones y agregados.[2]

El proyecto de Constitución fue terminado de aprobar por la Comisión Principal el 29 de marzo de 1979, y publicado de inmediato en “El Peruano”. El 1ro. de abril del mismo año comenzó el debate en la Sesión Plenaria. El capítulo Trabajo fue discutido en la 33º sesión, el 19 de abril. Vuelto a la Comisión Principal, para examinar las sugerencias, ésta los trató en sus sesiones del 20 y 23 de abril.[3]  Las adiciones introducidas en este momento fueron: la declaración de que el Estado reconoce al trabajo como fuente principal de la riqueza, en la forma referida; un acápite a solicitud de Roger Cáceres Velásquez del Frente Nacional de Trabajadores y Campesinos, estableciendo que a nadie puede obligarse a prestar trabajo personal sin su consentimiento y sin la debida retribución, como lo decían las Constituciones de 1920 y 1933, (en la sesión plenaria Javier Diez Canseco había manifestado ya antes que no había en el proyecto del Capítulo Trabajo ningún artículo que prohibiera el trabajo gratuito); el señalamiento de que la igualdad de remuneración entre el hombre y la mujer por igual trabajo, que ya estaba en  el proyecto, se refiere al trabajo  prestado en idénticas condiciones al mismo empleador; la declaración de que la ley organiza el sistema de asignaciones familiares a propuesta del representante Roger Cáceres Velásquez en la sesión plenaria con la oposición del Partido Popular Cristiano; la prescripción de los derechos sociales a los quince años de la terminación del contrato de trabajo propuesta por Alaiza Grundy del Partido Popular Cristiano, oponiéndose a Josmell Muñoz del Apra, quien había postulado la imprescriptibilidad de los derechos sociales; la sindicalización de los trabajadores no dependientes de una relación laboral propuesta por Roberto Ramírez del Villar del Partido Popular Cristiano recogiendo una intervención del representante del Partido Unión Nacional Manuel Adrianzén Castillo en la Sesión Plenaria, quien pidió que se extendiera el derecho de sindicalización a los trabajadores independientes;[4] y la apertura de un nuevo capítulo sobre la función pública propuesto por Roberto Ramírez del Villar, quien presentó el proyecto de artículos adicionales a los que ya se hallaban contenidos en el proyecto.

Inmediatamente después, el texto del Capítulo Trabajo, a excepción de un artículo, fue aprobado en la Sesión Plenaria del 23 de abril. Los artículos aprobados por mayoría lo fueron por el voto coincidente de los representantes del centro y de la izquierda, salvo los referentes a la disolución de las organizaciones sindicales por acuerdo de la Corte Suprema, y el mandato de sujetar el ejercicio de la huelga a la ley en que algunos representantes de la izquierda prefirieron abstenerse. El artículo sobre la creación de un banco de los trabajadores, iniciativa de Julio Cruzado Zavala, fue introducido en una última sesión del mes de julio.

[1] El Autor preparó este proyecto, a pedido del Secretariado de la CGTP. Una gran parte de lo que fue luego el Capítulo Del Trabajo de la Constitución se halla en este proyecto, como las reivindicaciones fundamentales de los trabajadores peruanos en ese momento.

[2] El representante del Partido Aprista Romualdo BIAGGI así lo reconoció en la sesión plenaria al tratarse del proyecto del Capitulo “Del Trabajo” de la Comisión Principal, en los términos siguientes: “nosotros reconocemos —y lo declaramos de modo público— que la Comisión Principal de Constitución ha recogido, si no en su totalidad, por lo menos en un porcentaje apreciable los principios y los conceptos que sustentan la ponencia presentada por la Comisión Especial Nro. 12 que me corresponde el honor de presidir por decisión de esta Asamblea […] Esta Comisión, además de su conformación multipartidaria con la presencia de personeros autorizados de sus respectivas colectividades políticas, tuvo la suerte singular de reunir en su seno a esclarecidos líderes sindicales y profesionales vinculados por mucho tiempo a los quehaceres del derecho social.” Diario de Debates de la Asamblea Constituyente, T. IV, pág. 171, sesión del 19/4/1979.

[3] Véase Libro de Actas de la Comisión Principal, pág. 357 y ss.

[4] Diario de los Debates, t. IV, p. 177.

Const. 1979 Trabajo docs. 1

Const 1979 Trabajo docs. 2

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Const 1979 Trabajo docs. 2_000 4

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Por - Publicado el 22-03-2015

Por Silvio Rendon S.

Los actuales dirigentes de la CGTP finalmente les dieron nivel oficial a las calumnias que habían venido deslizando desde años contra mi padre, el Doctor Jorge Rendón Vásquez. En su última “Asamblea Nacional de Delegados” emitieron una “MOCIÓN POR LA UNIDAD SINDICAL DE CLASE Y CONTRA LOS ENEMIGOS DE LA CGTP” en que se manifiesta entre otras cosas lo siguiente.

Que el abogado Jorge Rendón Vásquez y otros abogados vienen distribuyendo información falsa y sesgada sobre la CGTP y su dirección nacional, entre algunos sindicatos que son sus clientes, como en algunos espacios públicos y redes sociales; con adjetivos que lindan con la acusación de supuesta traición de la dirección nacional de la CGTP a los intereses de los trabajadores.
(…)
Que los hechos anteriormente descritos, se articulan a las acciones de algunas personas y grupos que vienen animando la formación de una quinta central sindical, para debilitar más el movimiento sindical y popular organizado y para lo cual están promoviendo la anarquía y pretendiendo suplantar el rol de los sindicatos y lograr la desafiliación de bases y federaciones de nuestra central.

Y resuelven:

Rechazar y combatir en todos los espacios, marcando a fuego, de manera contundente contra todos los intentos personales y de grupo por dividir el movimiento sindical de clase.

Rechazar y combatir de manera específica, la acción antiunitaria y anticegetepista que desarrolla el abogado Jorge Rendón Vásquez y otros en el movimiento sindical. Alertando a los sindicatos de base a no dejarse engañar por las acciones del citado personaje y otros abogados mercantilistas.
(…)
Reafirmarnos en la más amplia unidad sindical de clase y en contra de todo intento divisionista de la central sindical fundada por José Carlos Mariategui. El que divide al sindicalismo de clase, traiciona los intereses de los trabajadores y trabajadoras del país.

No son acusaciones nuevas de parte de la camarilla que dirige la CGTP. Las han venido lanzando extraoficialmente a través de sus comunicadores, Carlos Mejía y José Chahua, dos burócratas sindicales dedicados al sicariato mediático.

Esta moción de la dirigencia de la CGTP ha sido ya respondida por mi padre en este mismo blog, ver Respuesta a un amenazante comunicado de los dirigentes de la CGTP (quien también le ha respondido al vocero de la CGTP José Chahua aquí), como por el Partido Socialista de los Trabajadores del Perú (PST) también declarado “enemigo” por los dirigentes de la CGTP, ver aquí. Esta moción también ha sido criticada duramente por el ex-secretario general de la CGTP Gustavo Espinoza, aquí.

Esto es para mí un tema personal. Mi padre no pertenece a ninguna organización política que pueda hacer frente a una condena tan absurda de parte de un grupo organizado. Es una persona independiente que sólo cuenta con el apoyo de sus familiares, amigos, colegas, ex-alumnos y trabajadores, como de toda persona que simpatice con sus criterios. Se ha ganado esta suerte de excomunición de parte de la camarilla de la CGTP por escribir, y por muchos años, en contra de la “Ley General del Trabajo”. Sus artículos son conocidos y muy claros. Constituyen una exposición detallada de motivos por los cuales esta ley es lesiva a los intereses de los trabajadores. Ver este cuestionamiento a la Ley General del Trabajo y esta carta abierta a los dirigentes de la CGTP. Estas críticas al proyecto de LGT fueron también hechas por el ex secretario general de la CGTP Valentín Pacho, quien lo calificó abiertamente de proyecto neoliberal, ver Cambio o Maquillaje.

Los dirigentes de la CGTP y sus asesores, conocidos abogados laboralistas, ex funcionarios toledistas, que han estado detrás de la “consensuada” “Ley General del Trabajo” tallereándose a las bases sindicales sobre lo bueno que es esta ley, han rehuído todo debate de tipo jurídico o político. En vez de una abierta confrontación de ideas han recurrido al liquidacionismo y a la calumnia, lanzados al público a través de los mencionados sicarios mediáticos.

Y no sólo las han oficializado, sino que sus calumnias van aumentando y volviéndose cada vez más amenazantes A esta camarilla hay que hacerle el pare en su liquidacionismo. Ver la siguiente intervención de una sección de la CGTP:

CGTPLimaprv

Inaceptable. Dado que he construído el presente espacio, desde luego que me siento obligado a decir algo en mis propios términos, y es a lo que he dedicado el presente post. A responder a las inverosímiles calumnias que han lanzado ahora oficialmente contra mi padre.

1. “Jorge Rendón Vásquez guardó silencio durante la dictadura fujimorista”

José Chahua, funcionario de la CGTP:

- Parece que Rendón sabe de esa viejas tretas y las uso muy bien durante la dictadura fujimoristas cuando desapareció, en momentos que los trabajadores eran asesinados y despedidos y fue la central una de las organizaciones de resistencia ¿Dónde estuvo Rendón?

- Y disculpa Rendón, no represento a la CGTP, ni hablo por nadie. Soy un trabajador que considera fundamental la defensa del gremio. Así que este debate es entre tú y yo, si es que no decides esconderte, cómo lo hiciste durante la dictadura fujimorista.

- Que tu padre se escondio en la dictadura es una gran verdad.

- Por supuesto que he leído las barbaridades del Rendón y conozco de sus servicios que prestó a la dictadura militar y cómo se escondió durante la dictadura fujimorista, cuando las cosas eran complicadas y la CGTP ponía los muertos.

Carlos Mejia, funcionario de la CGTP:

- Me parece que el punto de José Chahua no es ese. Sino la disonancia entre ser revolucionario en tiempos de Velasco y guardar estruendoso silencio en los 90s cuando estaba Fujimori.

José Chahua, esta suerte de aprendiz de Goebbels que se alucina Aquiles retando a Héctor, desde luego que es parte de la camarilla de la CGTP. Basta hacer una búsqueda en Google con las palabras “José Chahua Departamento de Prensa y Comunicaciones de la CGTP”, aquí, para que se vea cómo esta persona es la encargada de la propaganda de la camarilla que dirige la CGTP.

Es totalmente falso que mi padre guardara “estruendoso silencio” durante el fujimorismo. Mi padre se pronunció tajantemente en contra de los decretos fujimoristas, dentro de lo que es su especialidad, el derecho laboral. Escribió artículos y libros condenando los decretos fujimoristas, la privatización de la seguridad social y salió a a dar el debate con los abogados patronales. Difícilmente los actuales abogados que asesoran a la CGTP podrían exhibir una trayectoria de defensa de los derechos laborales más extensa que la de mi padre, incluso en los años noventas.

Y más aún, aquí pongo a disposición de los lectores un folleto dirigido a los trabajadores que mi padre escribio en 1993 expresando fundamentadamente su rechazo al sistema de AFPs.

JRVAFPs

Este documento está disponible aquí.

¿Se quedó callado?

De ninguna manera.

En 1993, en plena dictadura fujimorista cuando ésta supuestamente tenía un gran apoyo social, mi padre estaba dando la batalla contra la privatización de la seguridad social en el Perú.

Preguntémonos más bien dónde estaba Mario Huamán en ese año. ¿Luchando contra el fujimorismo? No. Estaba tan alterado que “se le escapó” un certero balazo en la cabeza de su cuñado y luego estaba cumpliendo una condena de un año de cárcel suspendida. Muy raro que la dictadura fujimorista que controlaba el poder judicial y que asesinó a Pedro Huillca fuera tan generosa con este dirigente sindical, que sacó barata su supuesta negligencia. Cuando a Huamán en setiembre de 2008 la prensa le sacó el asunto, durante el segundo gobierno de Alan García, su defensa fue decir que el disparo fue casual y que su hermana ya lo había perdonado. Sólo un año, y de cárcel suspendida y condicional (más 500 soles de reparación a los familiares de su víctima) por un “homicidio culposo”, así se trate de una negligencia criminal, es muy poco. Apristas como Mauricio Múlder aseguraron que la pena había sido tan corta gracias a una negociación que hizo Mario Huamán con Vladimiro Montesinos. Definitivamente los partidarios de Alan García y la prensa patronal tenían razones para socavar así a Huamán en el 2008, pero eso no quita que la conducta de Huamán en 1993 y su corta condena sea muy sospechosa. En los años siguientes a 1993 en la dirigencia de la CGTP Huamán fue el brazo derecho de José Luis Risco, que luego salió del armario de la abierta derechización. Nadie se derechiza así de la noche a la mañana. Todo muy sospechoso. Y esta es la gente que en su legitimación como dirigencia utiliza copiosamente los nombres de los dirigentes sindicales asesinados.

2. “Jorge Rendón Vásquez apoyó la dictadura de Velasco”

José Chahua:

- ¿Se ve que extraña la dictadura militar, a la cual él sirvió con beneplácito, y donde se aprobaban las normas al garrotazo sin derecho a réplica? Para la CGTP la democracia es fundamental para el desarrollo de los trabajadores y la obtención de sus reivindicaciones.

- El pasado militarista de Rendón, le hace olvidar que en una democracia hay intereses en conflicto, y que la CGTP es un actor, al igual que los sindicatos empresariales, y que sólo las reglas democráticas pueden resolverlo.

- Ah verdad! A ti a tu padre les gustan las dictaduras militares, sorry. No hay nada nuevo en tu refrito.

Mi padre trabajó en el gobierno de Velasco precisamente dando leyes a favor de los trabajadores como la ley de estabilidad laboral de esos años. Que desde el empresariado o la derecha se venga a cuestionar este trabajo, que solo benefició a los trabajadores, se entiende. Pero ¿qué significa que desde la dirigencia de la CGTP, que apoyó y fuertemente a Velasco, salgan con estas acusaciones?

Nomás recordemos cómo la CGTP apoyaba a Velasco. Aquí va una foto de 1970, tomada de la revista Caretas (ver serie de fotos aquí):

CGTPVelasco

Ocurre que ha habido un gran cambio dentro de la dirigencia de la CGTP. Esta no es la CGTP de Isidoro Gamarra y Pedro Huillca, sino la CGTP de José Luis Risco y sus delfines, como Mario Huamán, gente turbia que se ha resignado al poder del neoliberalismo.

Y más aún, lo que esta actitud renegada de la propia historia de la CGTP sugiere es que esta camarilla simplemente rechaza la ley de estabilidad laboral promulgada por el gobierno de Velasco. Asesorada por abogados toledistas esta camarilla antivelasquista prefiere la Ley General del Trabajo consensuada “democráticamente” precisamente por sus asesores laborales, que elimina la estabilidad laboral y consagra la tercerización y los services. Hay aquí un tema de fondo que veremos abajo.

3. “Jorge Rendón Vásquez promueve el divisionismo”

Carlos Mejía:

- ¿Estamos ad portas de una nueva central sindical? ¿Es esa la verdadera estrategia de Rendón Vásquez? En todo caso, resulta lamentable que compañeros y compañeras que siempre tuvieron las puertas abiertas y el apoyo solidario de la CGTP, pero nunca quisieron exponer abiertamente puntos de vista, prefieran armar tienda aparte sin mayores razones que las ambiciones de un abogado en el otoño de su vida, que busca el reconocimiento que cree merecer.

- Lo que me queda claro es que efectivamente Jorge Rendón Vásquez (abogado) y el entusiasta grupo del PST (obviamente troskistas) promueven con sus acciones y grandilocuentes discursos, la formación de una nueva central sindical. Es su derecho, claro está, pero para hacerlo deberían formar nuevos sindicatos antes que tratar de separar sindicatos de la CGTP.

José Chahua:

- no vale la pena tomar en consideración las dudas de Rendón porque no tienen el propósito de promover el debate, sino de ocultar un resentimiento profesional contra la central y obvio, eso concatena con potenciales clientes sindicales y ayuda a profundizar el divisionismo.

La camarilla de la CGTP habla de divisionismo fomentado por Jorge Rendón Vásquez: “las ambiciones de un abogado en el otoño de su vida, que busca el reconocimiento que cree merecer”.

Ridículo.

¿Una persona les va a dividir la organización? ¿Tan peligrosa es esta persona que tienen que condenarla en una asamblea nacional de delegados? No se lo creen ni ellos.

Lo que ocurre es que la camarilla de la CGTP está siendo muy cuestionada dentro del movimiento sindical, incluso dentro de la propia CGTP. Hay muchos importantes sindicatos que no están de acuerdo con la estrategia de la CGTP para el movimiento sindical con sus pocos resultados que mostrar. Es muy evidente. Mi padre ha estado escribiendo fundamentadamente contra el proyecto de Ley General del Trabajo, y hay trabajadores que lo leen y escuchan. Aquí va una foto en un reciente evento celebrado por sindicalistas que cuestionan a la camarilla de la CGTP:

JRVdebate

El gran problema para la camarilla no es Jorge Rendón Vásquez, sino la bases sindicales descontentas con la conducción de la CGTP. Estas bases sindicales, si la camarilla sigue con sus actitudes excluyentes y liquidacionistas, podrían tomar su propio camino. Así ocurrió a fines de los 1960s con los sindicatos clasistas que no encontraron cabida en una inoperante CTP y refundaron la CGTP, que comenzó muy pequeña, pero que llegó a ser la principal central sindical del Perú, un prestigio que la actual camarilla está dilapidando.

4. “Jorge Rendón Vásquez es un abogado mercantilista”

Carlos Mejía:

- La crisis del sindicalismo significó para muchos de esos abogados simplemente un cambio de giro, un reacomodo de oficina, perder algunos asistentes, hacer más asesorías individuales y menos negociaciones colectivas. Pero para la CGTP representó el asesinato de muchos dirigentes como Walter Alarcón, Hilario Ayuque, Saúl Cantoral, Enrique Castilla y claro nuestro Pedro Huilca Tecse.

- las ambiciones de un abogado en el otoño de su vida, que busca el reconocimiento que cree merecer.

Esta “teoría” de la camarilla de la CGTP, repetida en la vergonzosa moción de la asamblea de delegados de la CGTP, es risible y revela ignorancia y prejuicio. La actividad principal de mi padre por años fue la docencia en la Universidad de San Marcos. Su base material principal no estaba ni está en la asesoría jurídica a nadie. No perdió ningún asistente ni tuvo que hacer más asesorías individuales ni nada de lo que especula la camarilla. Mi padre se dedica desde hace ya varios años a la literatura. Ha escrito varios libros de cuentos y dos novelas, más un reciente libro testimonial sobre la revolución de Arequipa de 1950. La labor de asesoría jurídica que tanto le preocupa a la camarilla que dirige la CGTP es principalmente, que yo sepa, a sindicatos mineros del sur del Perú, que conocen de la trayectoria y competencia profesional de mi padre en su especialidad. Son estos sindicatos los que han contactado a mi padre en búsqueda de asesoría. No es mi padre el que anda buscando a sindicatos para ninguna agenda de nada, como acusa la camarilla de la CGTP.

Y por cierto, dos cosas más sobre este último punto. Es verdaderamente grosero e innecesario que Carlos Mejía y José Chahua escriban con tanto desprecio contra mi padre que ni siquiera pueden referirse a él como “doctor”. “El abogado Jorge Rendón Vásquez” escribe temprana e irrespetuosamente Carlos Mejía hace ya tres años, y su colega José Chahua igual y hasta más grosero y matonesco. En cambio a sus asesores los tratan así: “Dr. Alfredo Villavicencio” (Mejía, aquí), “Dr. Javier Neves” (Chahua, aquí). Todo vale en la estrategia liquidacionista de los dirigentes de la CGTP.

Y segundo, es verdaderamente manipulador que ambos propagandistas en redes sociales utilicen a los mártires de la CGTP para defender la actual posición a favor de la Ley General del Trabajo de parte de la camarilla que dirige la CGTP. Es difícil imaginarse a combativos dirigentes, mencionemos nomás a Saúl Cantoral, refrendando una ley que consagra la tercerización y los services. Y es además ignorante de parte de Mejía poner en esa lista a “Walter Alarcón”, que es un sociólogo que alguna vez estuvo en el IEP. La inercia oenegista de Mejía. Fue Javier Alarcón el dirigente sindical desaparecido durante el gobierno de Alan García, ver aquí.

Hasta aquí las acusaciones directas contra mi padre. Vayamos ahora a

Algunos temas de fondo

1. Por qué la dirigencia de la CGTP, guiada por sus asesores, apoya el proyecto de Ley General del Trabajo

En enero de 2012 el Dr. Alfredo Villavicencio Rios, que había sido vice-ministro con Toledo les hace esta presentación a los dirigentes de la CGTP PPT LGT FINAL Resumen 23 01 2012 vFinal

AlfredoVillavicencioCGTP
Imagen tomada de Carlos Mejía, aquí.

Como se puede apreciar, es una presentación en que se presenta a la Ley General del Trabajo como algo muy conveniente para los trabajadores.

En marzo de 2012 Carlos Mejía escribe, aquí, muy favorablemente sobre este proyecto y asegura que dada la correlación de fuerzas “esta propuesta es lo mejor que se puede lograr”:

Gracias al Dr. Alfredo Villavicencio, miembro de la Comisión de Expertos, puedo alcanzarles el documento en cuestión. Es de lectura obligatoria para dirigentes, delegados y sindicalistas. En verdad, cualquier trabajador y trabajadora más o menos preocupado por su futuro debería leerlo.

Ciertamente, tal como anda Doña Correlación de Fuerzas, esta propuesta es lo mejor que se puede lograr. Sus méritos no son pocos y pueden hacer la diferencia. Huelgas eficaces, negociación por rama, libertad sindical garantizada, fin de los despidos a dirigentes sindicales, no son poca cosa. Si Arquimedes buscaba un punto de apoyo para mover la tierra, pues esta LGT podría ser nuestro punto para empezar a mover las cosas por aquí.

Como me decía un viejo sindicalista: Dadnos negociación por rama y libertad sindical. El resto, lo haremos nosotros.

Si esta es la posición de los dirigentes de la CGTP, que “esta propuesta es lo mejor que se puede lograr”, ¿qué tal si la defienden abiertamente y salen a explicarla al público en general y en particular a sus bases sindicales? ¿Qué tal si los abogados que los asesoran, no sólo se dedican a hacerles presentaciones internas y “talleres”, sino también salen a debatir con otras personas que cuestionan esta ley?

Otro abogado que asesora a la dirigencia de la CGTP, parte del equipo que “consensuó” la Ley general del Trabajo es el ex ministro de trabajo de Toledo Dr. Javier Neves, aquí, con su fotito más:
SUTTP

Estos dos asesores, de formación socialdemócrata, ambos de la Universidad Católica, al parecer suscriben la agenda de flexibilización laboral y aprueban eliminar la estabilidad laboral de las leyes peruanas. Eso es lo que les inculcan y refuerzan a la dirigencia de la CGTP, como se puede ver en la presentación adjunta. Les hacen creer que eso es lo mejor que pueden lograr. Acaso simplemente rechacen la estabilidad laboral; tal vez crean que la estabilidad laboral es inconveniente para los trabajadores, siguiendo el discurso de los empresarios. Ya otros “ideólogos” de la dirigencia de la CGTP como Carlos Mejía justificarán tal adopción de la Ley General del Trabajo en términos que “la correlación de fuerzas” no es favorable a los trabajadores, dentro de una concepción en que los logros para los trabajadores se obtienen “democráticamente” en “mesas de diálogo” con los empresarios.

¿De qué “correlación de fuerzas” hablan estos señores? Desde luego que si medimos la correlación de fuerzas que hay dentro de una “comisión de expertos” llena de abogados empresariales donde sólo hay dos abogados que asesoran a los trabajadores, se trata de una correlación de fuerzas desfavorable. Pero ésa no es la correlación de fuerzas en el movimiento social. Miremos nomás cómo la gran y persistente movilización de los jóvenes logró la derogación de la “Ley Pulpín”, con los dirigentes de la CGTP yendo a remolque.

En los años ochentas, el gobierno de Belaúnde lanzó la “concertación” a cargo de Alfonso Grados Bertorini, ministro de trabajo de entonces. El movimiento sindical era muy claro en que no podía haber “concertación” laboral con un modelo económico neoliberal. La CGTP, entonces asesorada por mi padre, acabó retirándose, finalmente, de la “comisión tripartita” de Grados, luego de una gran presión de diversos sindicatos, que en cada manifestación pública coreaban “la lucha está en las calles y no en la Tripartita”. Pasó lo mismo con los dirigentes indígenas que se movilizaron en lo que acabó en el “baguazo” de García, Cabanillas y Simon: entendieron que las mesas de diálogo son mecidas y optaron por una gran movilización nacional con el fin de derogar los “decretos de la selva”. Los dirigentes de la CGTP, resignados a que la LGT “es lo mejor que se puede lograr”, no lo han entendido aún o no lo quieren entender.

2. Los dirigentes de la CGTP han abandonado el sindicalismo de clase para adoptar un sindicalismo genuflexo con la patronal
No es ningún secreto que los dirigentes de la CGTP reciben un fuerte apoyo principalmente de Comisiones Obreras de España. De ahí sus movilizaciones a la embajada de España en apoyo a sus financiadores.

Es una CGTP financiada con dineros de Comisiones Obreras de España. Estos dineros no proceden de las cotizaciones de los trabajadores españoles, sino que son dineros públicos, de los contribuyentes europeos; son fondos de la Unión Europea destinados a “apoyar” al sindicalismo en el Perú. Desde luego que apoyan el sindicalismo genuflexo que estamos viendo: que lleva década y media siendo cómodamente mecido en comisiones tripartitas que no conducen a nada positivo para los trabajadores.

Las finanzas del sindicato se sustentan en un porcentaje elevadísimo (muy superior al 70 %, variando cada año) gracias a las subvenciones de muy variado tipo que recibe CCOO de la patronal y de los diversos gobiernos (europeo, estatal, regional, municipal) y de muchas instituciones, justificadas por presencia en reuniones de los dirigentes sindicales, pago de cursos de formación, aporte de las arcas públicas (por ejemplo de los Presupuestos Generales del Estado CCOO recibe cada año más de 10 millones de euros). Aunque la forma más perversa de recogida de fondos por CCOO es una cantidad por cada trabajador despedido que pagan las empresas a los sindicatos que firman, facilitando los despidos, el expediente de rescisión de contratos (justificado este dinero por los gastos jurídicos del sindicato en la tramitación del expediente). Es decir que si hay más despedidos el sindicato cobra más (y no son pequeñas cantidades, son en total millones).

A parte de ello CCOO recibe, cada año, para “invertirlos” directamente en Latinoamérica, cientos de millones de euros de la UE (Unión Europea) fundamentalmente, justificados como “Proyectos de Ayuda”, también llamados Proyectos de Solidaridad, que después se pagan en formas muy diversas, cursos de formación (¿con qué contenido?), anuncios en las publicaciones de los sindicatos latinoamericanos (por ejemplo en la segunda página del órgano mensual del PIT-CNT de Uruguay, y en el boletín de la mujer de la CGT de Perú) o como ayudas para hacer Congresos o comprar locales para la actividad sindical.

Quim Boix: La dirección de CCOO es hoy parte del poder corrupto burgués

Leer completo el artículo de Quim Boix, totalmente crítico con las prácticas corruptas de Comisiones Obreras en España. Esta es una ventana por la cual los gobiernos de la Unión Europea influyen en el Perú a través de sus sindicatos.

Y no sólo eso. A Carlos Mejía le cayó esta dura crítica desde México por pronunciarse a favor de la “unidad” con la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL). El “sindicalismo libre” fue un engendro de la CIA en la época de la guerra fría.

Carlos E. Mejía, empleado o funcionario (¿?) del Instituto de Estudios Sindicales de la Confederación General de Trabajadores de Perú (CGTP), publicó el 1 de agosto de 2006, en la propia tribuna de la CGTP (www.cgtp.org.pe), un artículo expresando algunos “apuntes sobre el debate de la unidad sindical internacional”.

El presente artículo es una crítica a esos “apuntes”. Mejía no solamente hace el juego a las corrientes de la derecha, repitiendo mecanicistamente la argumentación de las cúpulas sindicales pro-imperialistas, sino que ofende la trayectoria y sacrificio de los sindicalistas clasistas y revolucionarios, en Perú y en el mundo. Tales opiniones son injustas e inmerecidas. Por ello, desde México, con base en nuestra trayectoria de lucha obrera sostenida durante décadas, presentamos los siguientes comentarios.
La falsa “unidad” de la CIOSL

Estamos pues ante una dirigencia totalmente distanciada del sindicalismo revolucionario que algún día enarboló la CGTP. Es una dirigencia oenegizada y capturada políticamente por una línea oportunista de derecha.

3. El problema político
Y a nivel político este cuestionamiento ocurre también dentro del partido que dirige la CGTP, el Partido Comunista Peruano que edita “Unidad”. Ver por ejemplo, aquí o aquí o aquí. Este partido no es el partido de Jorge del Prado, sino un partido de oscuros dirigentes ganados por el oportunismo. Desde otros partidos de izquierda siempre se ha visto a este PC como “revisionista” (desde el maoísmo) o como “estalinista” (desdel el trotskismo). Bueno, pues no son ni lo uno ni lo otro. Son un grupo de oportunistas, totalmente derechizados y resignados al poder del neoliberalismo, cuestionados por los propios militantes del PC-U.

¿En qué acabará todo esto? Tal como va la dirección del PC-U y de la CGTP, este partido y esta central sindical van camino a desaparecer. Lo que queda del PC-U va camino a asimilarse a otras corrientes políticas y la dirigencia de la CGTP va camino a asimilarse a las ramas sindicalistas de las socialdemocracia internacional, salirse de la Federación Sindical Mundial y afiliarse a la Confederación Sindical Mundial, donde está afiliada Comisiones Obreras de España.

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Textos de
Carlos Mejía: aquí, aquí y aquí.
José Chahua: aquí, aquí y aquí.

Textos de Jorge Rendón Vásquez, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí.

Un texto mío: Los dirigentes de la CGTP con el Poloff de la embajada de los EEUU

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Dos sicarios mediáticos que fungen de “ideologos” de la CGTP. Imágenes y textos tomados de Jornal de Arequipa, aquí y aquí.

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“La CGTP no ha apoyado la Ley General del Trabajo”. “Se consensuó un debate, no una ley”, niegan los voceros de la dirigencia de la CGTP, cuando ni bien se derogó la “Ley Pulpín” se subieron al carro de relanzar el proyecto de Ley General del Trabajo con la consigna: “¡Ahora vamos por la Ley General de Trabajo!”
Huamán agachadito ante Humala.

Huamancultopersonalidad

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Mario Huamán gigante dirigiendo a las masas.
Un gracioso “culto a la personalidad” de Huamán de parte de sus seguidores.
Necesita pues este tipo de apoyo.
Imagen tomada de aquí

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Un comentario

Por - Publicado el 15-03-2015

Por Jorge Rendón Vásquez

En mi carta abierta del 20/10/2011 a los actuales dirigentes de la CGTP los emplazaba para que respondieran por qué habían “consensuado” en el proyecto de Ley General del Trabajo, salido del Consejo Nacional del Trabajo, la incorporación de innumerables artículos que convalidarían las normas lesivas a los trabajadores expedidas por el gobierno de Fujimori. Cité específicamente esos artículos.

Nunca respondieron a esta interpelación pública.

Mientras tanto, en muchas bases sindicales emergía la indignación y la protesta contra esa conducta. El resultado fue que el proyecto de Ley General del Trabajo, solicitado por los dirigentes de la CGTP, fue encarpetado.

Parece que los dirigentes de la CGTP se habían comprometido a continuar en su campaña por la aprobación de ese proyecto, enriquecido con nuevos artículos letales para los trabajadores, como la desaparición de la estabilidad laboral (art. 129) y el mantenimiento de los regímenes especiales con menores derechos (art. X), por citar sólo dos. Es el proyecto de los “expertos”, presentado por el congresista Dammert para su tramitación en el Congreso de la República.

He llamado la atención contra este peligro y formulado propuestas concretas de cambios normativos. Y de nuevo muchas bases sindicales se han movilizado, a las que se han añadido varios grupos de jóvenes que se habían reunido en zonas para combatir la “Ley Pulpín”. El esclarecimiento de la situación y la necesidad de unirse en una gran campaña por la defensa de los derechos laborales adquiridos y la recuperación de los derechos arrebatados en los períodos de Fujimori, Toledo, García y Humala ha crecido de manera incontenible. Ahora un número mayor de dirigentes sindicales percibe lo que ocurre. En cada sesión, foro o reunión la verdad se abre paso en la conciencia de los asistentes, despierta su indignación y sus deseos de unirse para conjurar el peligro.

¿Cuál ha sido la respuesta de los dirigentes de la CGTP a las críticas de las bases sindicales y los juristas que los apoyamos? Un comunicado arrancado a su VIII Asamblea Nacional de Delegados, celebrada el 28/2/2015, cuyos dos acuerdos son los siguientes:

“Rechazar y combatir de manera específica la acción antiunitaria y anticegetepista que desarrolla el abogado Jorge Rendón Vásquez” (Omitieron llamarme doctor, pensando tal vez en atribuir este grado a alguien a quien admiran en secreto).

“Rechazar y combatir la posición sectaria y anticegetepista de algunos grupos políticos, como el autodenominado «Partido Socialista de los Trabajadores»”.

Por supuesto, prescindieron de aludir al contenido del proyecto de Ley General de Trabajo que adoran. Por lo menos hubieran dicho en esa asamblea por qué lo patrocinan. Y, como era de esperar, guardaron un silencio pétreo de Marcahuasi ante mi pliego interpelatorio.

Rubricando sus intenciones, declararon su propósito de “combatir en todos los espacios, marcando a fuego, de manera contundente todos los intentos personales y de grupo por dividir el movimiento sindical de base”.

Los esclavos eran marcados a fuego por sus propietarios, como se marca aún al ganado mayor. La operación consiste en aplicar un hierro candente con la marca del propietario sobre la piel de una persona o de una res. No parece ser esta una metáfora. A los actuales dirigentes de la CGTP y de los partidos que están detrás no les veo ninguna ilustración literaria. Están pensando realmente en eso.

Creen que la CGTP es una célula de su partido y que pueden emplear la terminología usual del estalinismo cuando tenía el poder en ciertos Estados y organizaciones. El Partido Socialista de los Trabajadores es de inspiración trotskista y, por lo tanto, para esos dirigentes, sus miembros carecen del derecho de organizarse políticamente. Desde su punto de vista de tribunal de la Inquisición es un aquelarre de diablos a los que se debe exterminar. (Pienso en los asesinatos, de 1936 y 1937, disfrazados como los procesos de Moscú, de más de la mitad de los camaradas de Lenin en la Revolución de Octubre, acusados de ser trotskistas, en los asesinatos de Andrés Nin en España, en 1937, y de León Trotsky en México, en 1940.)

El enfrentamiento de las bases sindicales es, en primer término, contra los grupos empresariales favorecidos por la legislación adversa a los trabajadores, reproducida en el Proyecto de Ley General del Trabajo. Pero es también ahora contra los dirigentes de la CGTP y otras organizaciones que auspician ese proyecto. Es una contradicción dialéctica en el seno de las clases trabajadoras, y no es la primera vez que sucede en la historia sindical.

Las bases opuestas al proyecto de Ley General del Trabajo no condenan a la CGTP como organización, como persona sindical o jurídica. Están en contra de sus actuales dirigentes y, por vía de repercusión, desaprueban a los partidos políticos que podrían haberlos comisionado para empeñarse en convertir en ley un proyecto tan perverso para los trabajadores.

Si a alguien habría que condenar por alguna división al interior de la CGTP es a sus actuales dirigentes. Apoyando un proyecto de Ley General del Trabajo proempresarial son los divisionistas más connotados. Allá ellos en sus partidos políticos. Si se marcan a fuego es su problema. Pero habría que advertirles que hacerlo sería un atentado inmoral e ilegal contra el derecho a la integridad de la persona.

Les recuerdo además que las organizaciones sindicales en el Perú deben ser por la ley ajenas a la práctica de la política partidaria, y que son por definición legal asociaciones para la defensa y la promoción de los intereses y derechos de los trabajadores. En sus filas caben trabajadores de múltiples tendencias políticas con tal de que manifiesten su acuerdo por esos fines, algo que los actuales dirigentes de la CGTP parecen haber encerrado en las mazmorras del pensamiento.

Hasta antes de la década del noventa los dirigentes de la CGTP eran diferentes. Actuaban con pundonor, honrando su responsabilidad de dirigir la central creada por José Carlos Mariátegui. Con su acción, sacrificio y acierto en sus decisiones prestigiaron a esta central hasta convertirla en la más importante del Perú.

Unas palabras finales: agradezco a los numerosos trabajadores, jóvenes, abogados y directores de periódicos informáticos que han condenado el ataque del que he sido víctima por los dirigentes de la CGTP. Es un gesto de solidaridad y simpatía que me enorgullece.

(15/3/2015)

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Por - Publicado el 15-03-2015

1. La lucha histórica inconclusa
Muchos peruanos lucharon reciamente contra el colonialismo español. Pero fueron traicionados, derrotados por otros peruanos (que después a su vez se rebelaron) y finalmente cruel y ejemplarmente torturados y muertos. El colonialismo español pudo conquistar primero y luego gobernar lo que devendría en el Perú debido a los enfrentamientos entre los grupos humanos que dominaban y a aterrorizarlos con torturas y crueles ejecuciones públicas.

Todo este sistema reventó por una crisis en el centro y en la periferia: una España invadida por Francia y una periferia caraqueña y bonaerense hicieron explotar todo este tinglado de poder. El Perú, y más precisamente Lima, era el subcentro de opresión y represión colonial, el lugar desde el cual se comandaba la represión contra los patriotas argentinos y venezolanos. Lógicamente las corrientes revolucionarias periféricas, llenas de liberalismo burgués, tenían que aplastar a ese poder opresivo y represivo. Tenían que aplastar a ese Perú oligárquico y reaccionario.

La lucha de los peruanos fue muy aguerrida y honorable, pero no pudo triunfar por sí misma. El sentimiento de libertad nunca murió entre los peruanos, pero fue amortajado duramente por la crueldad española, que sí logró restarles fuerzas para una liberación propia. El Perú logró su independencia de España, pero en buena cuenta gracias a las corrientes liberadoras venezolana y argentina. Es algo que todos los peruanos lo sabemos y no lo podemos negar, no importa cuánto nos engañemos exaltando a los honorables peruanos que se fajaron por una liberación que nunca consiguieron.

Lo bueno de todo esto es que mirando adelante a las nuevas generaciones les queda una tarea pendiente: la liberación del Perú por los peruanos y las peruanas.

2. Lo político y lo geopolítico
Las nuevos países suramericanos surgieron de las instancias administrativas españolas. Audiencias y capitanías se convirtieron en países. En relación al Perú a varios de ellos les quedó la inercia de ver al Perú independiente, pero igual de reaccionario que el Perú colonial, como un enemigo. Esa fue la doctrina Portales de Chile y esa fue la doctrina de Bolívar heredada a la Gran Colombia. La lógica anticolonialista de las corrientes independentistas continuó como lógica antiperuanista de los países independientes que rodean al Perú.

Y básicamente el Perú perdió ante la presión del sur, pero resistió y ganó ante la presión del norte.

El Perú fue invadido tres veces por mar desde Chile, por tropas chilenas supuestamente amigas que se volvieron abiertamente enemigas: la primera fue con San Martín para liberar al Perú, la segunda fue guiada por varios peruanos chilenistas y antisantacrucistas (como Ramón Castilla y Ricardo Palma) para desunir al Perú de Bolivia y la tercera fue la encabezada por los chilenos Patricio Lynch y Pedro Lagos para anexarse territorio peruano. Todas estas guerras fueron una mezcla de guerra exterior con guerra civil. Hubo peruanos en ambos lados, sea combatiendo o por connivencia y derrotismo ante el invasor. Pero los extranjeros invasores tenían muy claro que estaban luchando contra una entidad opresiva.

Y por el norte en la colada de la independencia Bolívar, quien anticipó a Portales en debilitar al Perú, le quitó Guayaquil al Perú y lo dividió de Bolivia, para debilitar a la entidad reaccionaria peruana. Con ello el Perú mantuvo una prolongada tensión en la frontera norte (y de paso, separado de Bolivia, quedó débil por el sur). Finalmente, con la caída del guano y del salitre y el auge del petróleo, los territorios amazónicos resultaron ser más importantes económicamente que los del sur. Como el Perú y sus vecinos son economías primario-exportadoras rentistas, las disputas territoriales son cruciales.

La derrota en el sur significó un movimiento de conciencias, un replanteamiento de lo que es y debe ser el Perú. Manuel González Prada entendió que un país reaccionario y oligárquico era un país débil nacionalmente. En cambio la victoria en el norte de 1941 en pleno gobierno oligárquico de Manuel Prado reforzó y consolidó la resignación a un Perú reaccionario, en que todo funcionaba bien bajo el poder de la oligarquía. Una pax oligárquica.

3. No hay liberación desde afuera
Las corrientes independentistas del sur y del norte se transmutaron así en corrientes invasoras del Perú. Las rutas de la liberación fueron las rutas de la invasión. Los sanmartinianos argentinos de la pampa quedaron lejos y vinieron chilenos saquedores, ya no de tropa seguidora, sino comandando la mutilación del Perú. Los bolivarianos venezolanos del llano también quedaron lejos y nos quedamos en guerras largas y sangrientas con persistentes colombianos y ecuatorianos. El Perú pagó el precio de la destrucción por siglos de sus fuerzas humanas internas con su mutilación territorial y la muerte en combate y en invasión de sus gentes. El genocidio de la población peruana sembró las derrotas de la entidad post-colonial independiente. Una independencia del Perú basada en sus propias fuerzas no habría permitido tales derrotas a manos de las nuevas entidades vecinas.

No hay pues liberación desde afuera. Hay el comienzo de un proceso de disgregación que sólo remitió a comienzos del siglo veinte, coincidente con la emergencia de los Estados Unidos como poder mundial, una tabla de salvación nacional para el Perú. Siempre buscando soluciones fuera del Perú, nunca dentro. Los indígenas conquistados por el poder español en base a sus enfrentamientos entre sí ya se habían percatado que no fueron “liberados” desde afuera. Una constante en la historia del Perú de la cual no se acaba de aprender.

4. El Perú, ¿hasta cuándo un bastión reaccionario?
Hoy se vive un momento similar. En pocos años el Perú celebrará doscientos años de independencia de España y llega a ese momento con un régimen oligárquico fatigado, con presión interna del movimiento social para acabar con el gobierno de los pocos y con países que lo rodean que han abandonado el neoliberalismo como forma de gobierno y manejo económico. Este Perú usurpado se reafirma en ser un bastión reaccionario, esta vez en sumisión a los Estados Unidos, poder dominante externo que le da seguridad a la vil oligarquía reinante.

Si alguna vez los actuales peruanos y las actuales peruanas leyeron los libros de historia y sintieron frustración por no haber conseguido la independencia con fuerzas propias, aquí hay una oportunidad histórica para hacer lo que no se ha hecho hasta ahora. Se necesita una liberación del Perú desde dentro, desbarrancar del poder a esa minoría oligárquica y que el poder esté verdaderamente en las mayorías de este variado Perú. No es una liberación que vendrá desde ningún país de la región por más progresista que sea. Eso ya se hizo, no funcionó y no se debe repetir. Aprendamos de la experiencia histórica. Menos se hará desde la embajada de los Estados Unidos y sus tan “progresistas” apoyos a las políticas sociales. Y tampoco es una liberación que llegará “porque tiene que llegar”, porque como el mundo ha cambiado el Perú también tiene que cambiar. Los cambios no llegan ni de afuera ni de arriba; llegan de la propia acción de peruanos y peruanas. El atraso oligárquico no tendrá cuándo acabar si no es derrotado por fuerzas internas peruanas. Otros pueblos lograron avances luchando duramente. Nos podrán dar su ejemplo de lucha y mostrarnos sus logros, pero éste por sí solo no va a debilitar a una oligarquía tan retrógrada.

Es una liberación que comienza con la conciencia de su necesidad y con las ganas de gobernarse a sí mismo y concluye con que el Perú deje de ser un bastión oligárquico para convertirse en un bastión revolucionario y multicultural. La liberación del Perú está en la mente de sus gentes. Una vez que los peruanos y las peruanas tomen conciencia de que su liberación sólo está en sus manos, el poder de la minoría oligárquica se caerá como un castillo de naipes.

5. De la conquista a la liberación
En los sesentas Fernando Belaúnde escribió un libro en el que exponía su plan de gobierno, titulado “La conquista del Perú por los peruanos”. Como oligarca que era, admiraba a los conquistadores españoles y se imaginaba que los actuales peruanos debían conquistar el Perú: colonizar la selva como los españoles habían colonizado la costa y sierra. Ese es un pensamiento colonialista y excluyente, que en los sesentas del siglo pasado convenientemente cambiaba la necesidad de una reforma agraria por la colonización de la selva por los campesinos sin tierra. Este pensamiento sigue presente en el Perú, como todavía se le reverencia como algo muy peruano.

No.

Lo que se necesita no es que los peruanos y las peruanas se sientan “conquistadores” de su país como lo fue el “exitoso” Francisco Pizarro, sino liberadores del mismo como lo fue el “derrotado” Túpac Amaru. Se necesita que los actuales peruanos y peruanas sientan que tendrán el éxito que no tuvieron los recios y heroicos peruanos que lucharon por la liberación del Perú, no el éxito que sí tuvieron los genocidas que oprimieron al Perú por siglos. En suma, lo que se necesita más bien es la liberación del Perú por los peruanos y las peruanas.

ConquistaBelaundeconquistaBelaunde

“La conquista del Perú por los peruanos”.
1959. Libro de Fernando Belaúnde, con el que lanza el programa de Acción Popular.
2012. Conferencia en el Congreso del Perú.

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Por - Publicado el 13-03-2015

Los actuales dirigentes de la CGTP también están entre los informantes de la embajada de los Estados Unidos, como señalamos aquí.

El Comercio en marzo de 2011, cuando los Wikicables fueron exclusivamente proporcionado a este diario en el Perú, seleccionó un cable, ver aquí, desde su particular punto de vista. Sin embargo, sólo con la publicación general de Wikicables es que se puede tener un panorama más completo sobre las reuniones de los actuales dirigentes de la CGTP, y el SUTEP, con los funcionarios de la embajada de los EEUU.

En estas reuniones los dirigentes sindicales les cuentan a los oficiales políticos de la embajada sobre temas internos del sindicalismo como temas políticos de la izquierda peruana: sus estrategias, sus tácticas, todo es compartido abiertamente con la embajada de los Estados Unidos.

Este Wikicable de 2007 muestra a los dirigentes de la CGTP contándole al oficial político de la embajada de los EEUU sobre líos internos del sindicalismo peruano: el apoyo a los mineros de Casapalca o las contradicciones en el seno del SUTEP.

Los dirigentes de la CGTP le cuentan al Poloff (Political Officer, Oficial Político) que “se sienten obligados” a apoyar al SUTEP.

Inadmisible.

Lo que la embajada quiere saber como prioridad es si la protestas sindicales van a ser de corto o de largo aliento, una información táctica importante, pues los inversionistas temen que las protestas se conviertan en un movimiento nacional. Los dirigentes de la CGTP no tienen problemas con darle la información a la embajada y ésta concluye que las protestas serán de corto aliento.

(También el entonces premier Jorge Del Castillo y la “defensora del pueblo” Beatriz Merino se confiesan con el embajador, pero eso ya no es novedad).

CGTP sources told poloff that the union had been caught off guard by Minister of Labor Pinella’s quick action in meeting with Casapalca miners and by the GOP’s willingness to support the miner’s demands, but decided to go ahead with the march anyway. Prime Minister Jorge del Castillo told the Ambassador July 9 that he expected the CGTP would be unable to maintain the strike.
(…)
4. (SBU) The far-left teacher’s union SUTEP (the United Syndicate of Peruvian Educational Workers) continued an indefinite strike, now in its third week, that was supported by the CGTP. SUTEP protests took place throughout Peru, and more than 3,000 teachers marched in the province of Tumbes. The teachers have received widespread condemnation in the Lima press, and most schools have continued classes without interruption. CGTP leaders told poloff they felt obliged to support a besieged union, but at the same time, they admit an internal power struggle has broken out within SUTEP, with a regional faction lead by Robert Huayanlaya — who reportedly has ties to terrorists — seeking a more confrontational approach with the government.
(…)
10. (SBU) But the protest cycle could resume in August, and images of loud, threatening demonstrations taking place throughout Peru carry a cost. The protests have put international investors on edge, and popular mobilizations provide extremists the opportunity over time to turn local discontent into a national movement. No evidence has emerged of overall coordination or management of the protests, but the danger exists that simmering discontent could flare at any time into popular outrage. End Comment. STRUBLE
PERU FACES A “TORNADO OF PROTESTS”
Date: 2007 July 13, 16:48 (Friday)

Los líderes sindicales no ponen el énfasis en el cambio de las leyes laborales o defienden la Ley General del Trabajo, sino que declaran que el problema no es que falten leyes laborales para proteger al trabajador, sino que las que existen no se cumplen.

Huamán incluso le pide a la embajada que presione al gobierno peruano para que se cumpla con la protección laboral (y la embajada contesta que lleven ese pedido a las autoridades peruanas electas).

Al final, la embajada concluye, en base a lo que declara el gobierno y los sindicatos, que la mejor protección laboral es el APTDA, que finalmente sería el TLC. (Como sabemos, esto no ha ocurrido).

7. (C) Union leaders say the real problem in Peru is not a lack of legislation but the failure of the government to enforce existing labor laws. In separate interviews with poloffs, the heads of Peru’s four major labor confederations said the PTPA offers the best hope of forcing the GOP to put teeth into enforcement and to end practices such as the illegal use of contract workers that have swelled the ranks of informal workers. Each confederation has formed a committee to monitor the GOP’s compliance with what they understand as the PTPA’s provisions. Huaman, for example, says the CGTP can document 3448 cases in the past year when CGTP organizers were fired for engaging in union activity. Huaman says he will encourage the Embassy to press for GOP enforcement of labor protections. Other unions have similar intentions. (Note: In discussions with contacts in organized labor, we often underscore the utility of their taking their case directly to Peruvian government and elected authorities. End Note.)
UNIONS LOOK AT THE PERUVIAN LABOR SCENE
Date: 2008 March 14, 21:19 (Friday)

Y para que no queden dudas, es el mismo Mario Huamán quien está en reuniones con el Poloff (Oficial Político) de la embajada:

“2. (C) In separate meetings with poloffs, labor and government officials gave conflicting estimates of the number of Peruvians working in the informal economy. Mario Huaman, secretary general of Peru’s largest labor confederation — the pro-Communist General Confederation of Peruvian Workers (CGTP) — said 75 per cent of Peruvians workers, eight million workers in an 11 million-member labor force, lack formal employment.”
UNIONS LOOK AT THE PERUVIAN LABOR SCENE
Date: 2008 March 14, 21:19 (Friday)

El resultado de todo esto es que chotean a Huaman.

Y no sólo dirigentes de la CGTP, sino también del SUTEP son informantes de la embajada, contándole al Oficial Político sobre las estrategias políticas de los partidos de izquierda, si aliarse con Humala, si aliarse con Paniagua, sobre si el Frente Amplio se alía con el Partido Democrático Descentralista de Javier Diez Canseco. A la embajada le preocupaba que la izquierda sumara sus fuerzas para apoyar a Humala en el 2006 y evalúa, en septiembre de 2005, que Humala puede llegar a tener entre un 15 y 20% de los votos.

“Poloff interviewed SUTEP International Relations Secretary (and former SUTEP President) Nilver Lopez, SUTEP President Caridad Montes, and CGTP Secretary General Juan Jose Gorritti on 9/13 regarding the status of the Frente Amplio.
(…)
3. (C) According to SUTEP’s Nilver Lopez, the Frente Amplio will support Ollanta Humala’s presidential bid. Ollanta and his brother Antauro led a military rebellion against the Fujimori regime in 2000.
(…)
4. (C) SUTEP’s Lopez said the Frente Amplio would have preferred to cement an electoral alliance with Congressman Javier Diaz Canseco and his Decentralized Democratic Party (PDD), but Diaz Canseco, in Lopez’ words, “wants to ally with Paniagua” as part of a leftist/centrist front. Consequently, the Frente Amplio shifted its gaze to Ollanta Humala, hoping that Ollanta’s ultra-nationalism will help them surmount their image as discredited old-line leftists. With Ollanta as their front man, Lopez continued, the Frente Amplio could score between 10 and 15 percent of the vote and thereby gain a base in the next Congress.
(…)
7. (C) CGTP Secretary General Juan Jose Gorritti signaled the direction for the Frente Amplio in a conversation with Poloff on 9/13. Gorritti said that the Frente would take up “national defense” issues like port privatization, stressing the risk that Chilean investors might seize control of Peru’s docks and loading areas. SUTEP’s Nilver Lopez put the point even more bluntly. When questioned about some of the non-leftist elements in the Humala family’s Ethno-Cacerista ideology, Lopez replied that the hard left needed to use nationalism if it was to successfully project its social justice message. Lopez told Poloff that even with Ollanta at the top of the ticket, people who understand “the class struggle” would run the campaign. In the end, the ideological differences didn’t matter to Lopez, since the Marxists’ goal in 2006 is not/not to win the presidency, but rather to score 10-15 percent of the vote and place a sizable bloc of their members in Congress.
FAR LEFT, INSPIRED BY CHAVEZ, SEEKING TO RIDE OLLANTA HUMALA’S COAT-TAILS INTO CONGRESS
Date: 2005 September 22, 19:23

mariohuamanjjgorritinlopez

Sindicalistas Mario Huaman, Juan José Gorriti, Nilver López en reuniones con funcionarios de embajada de los Estados Unidos según revela Wikileaks. Les cuentan muchas cosas. ¿Informaron a sus bases sindicales sobre estas reuniones?
Imágenes tomadas de aquí, aquí, y aquí.

RiscoBenavidesCNT
2011. José Luis Risco por la CGTP, Jorge Benavides por la CONFIEP y Jaime Zavala por el gobierno. Después de la caída del fujimorismo los dirigentes de la CGTP se dedicaron a conformar instancias creadas por el gobierno, sin conseguir nada para los trabajadores. Llegaron incluso a reunirse con funcionarios de la embajada de los Estados Unidos, contándoles sobre temas internos del sindicalismo peruano, y tampoco consiguieron nada. Ahí están los Wikicables, contando sobre estas reuniones.
Imagen tomada de aquí. (Pocos días después de este evento el dirigente de la CGTP saldría del clóset político integrando la lista de la candidata derechista Lourdes Flores como candidato a la vicepresidencia (puesto que antes habría sido ofrecido al izquierdista Carlos Tapia). Posteriormente Risco seguiría haciendo carrera política junto a Alex Khoury y a Fernando Altuve en “Cambio Radical”. Nadie se derechiza de la noche a la mañana. Es claro que este señor ya se había volteado cuando fungía de representante de los trabajadores, desde luego perjudicándolos. En su sentada en el CNT (al igual que en la conducción de la CGTP en los 90s) Risco sería secundado por otros dirigentes como Juan José Gorriti y Mario Huamán.)

Actualización: Hace unos días nomás el embajador de los EEUU se reunió con “líderes laborales” (?). Dado que la CGTP se ha “oenegeizado”, ahora se reúne directamente con las ONGs que la digitan.

Javier Neves, Javier Mujica, Giovanna Larco y otros.

B_NKub-VEAATuVK

“Embajador Nichols se reunio hoy con lideres laborales para hablar sobre como Peru y EEUU trabajan juntos en este tema ”
https://twitter.com/USEMBASSYPERU/status/572883741124636674

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Por - Publicado el 10-03-2015

Por Jorge Rendón Vásquez

La estabilidad en el trabajo es el derecho laboral más importante.

El decano honorario de la Universidad de París X-Nanterre, Jean-Maurice Verdier, decía que “el régimen del despido constituye la piedra angular del Derecho del Trabajo” (Droit du travail, 9º ed. 1990, pág. 265). Es la piedra clave que cierra el arco conformado por el Derecho del Trabajo individual y el Derecho del Trabajo colectivo, sin la cual estos podrían venirse abajo.

Los empresarios y los trabajadores lo saben.

Sin estabilidad los derechos individuales y colectivos son casi siempre letra muerta. El temor al despido, cuando las oportunidades de empleo son escasas, somete a la mayor parte de trabajadores a la aceptación silenciosa de la superexplotación y los abusos más aberrantes. Los trabajadores, que por conciencia de clase y dignidad, resisten la ofensiva empresarial son muy pocos y pagan su osadía casi siempre con el despido. Cuando hay normas que los protegen, podrían retornar a sus puestos tras largos años de litigar, ya que el proceso laboral complementa las infracciones, aportando una duración alucinante.

El 11 de noviembre de 1970, el gobierno del general Velasco Alvarado expidió el Decreto Ley 18471 por el cual se declaró que los trabajadores de la actividad privada sólo podrán ser despedidos por falta grave y por reducción o despedida total del personal debidas a caso fortuito, fuerza mayor, causa económica o causa técnica, permitidas por la autoridad laboral, y que si estas causas no eran probadas por el empleador, el trabajador debía ser repuesto en el trabajo con el pago de las remuneraciones dejadas de percibir. Fue la incorporación de la estabilidad en el trabajo en la legislación peruana. Para viabilizar este y otros derechos se crearon los procedimientos de inspección del trabajo, denuncias y judicial laboral de gran celeridad y ejecutividad.

Los empresarios se aguantaron en silencio. La protesta provino de varios grupos de ultras y apristas, incubados en algunas universidades. Había una revista de política, financiada con dinero de origen desconocido, encargada de soltar la teoría para atacar al gobierno de Velasco Alvarado y sus realizaciones.

Cuando comenzó la contraofensiva empresarial con el gobierno de Morales Bermúdez, se le restó fuerza a la estabilidad en el trabajo al imponerle un plazo de espera de tres años (Decreto Ley 22126, de 1976). En la Constitución de 1978, la presencia de un importante grupo de dirigentes sindicales en la Asamblea Constituyente logró la aprobación del art. 48º que declaró “El Estado reconoce el derecho de estabilidad en el trabajo. El trabajador sólo puede ser despedido por causa justa, señalada en la ley y debidamente comprobada.” Fueron los términos del Decreto Ley 18471. El proyecto del capítulo del trabajo había sido presentado por la CGTP.

Los gobiernos ampararon la violación de este artículo. En 1986, la enorme presión de la CGTP logró hacer desaparecer el plazo de tres años para alcanzar la estabilidad en el trabajo. Pero el gobierno de Alan García insistió en no aplicarla con algunos decretos supremos.

Poco después de llegar a la Presidencia de la República, Fujimori expidió el Decreto Legislativo 728, introduciendo cambios desfavorables para los trabajadores, aunque sin afectar aún la estabilidad en el trabajo. La negación de esta vino con la Ley 26513, del 27/7/1995, que dispuso: “Si el despido es arbitrario por no haberse expresado causa o no poderse demostrar esta en juicio, el trabajador tiene derecho al pago de la indemnización establecida en el art. 71º, como única reparación.” Con este artículo se acabó la estabilidad en el trabajo. Se facultaba al empleador a despedir libremente pagando la indemnización. Para no pagarla, el empresario acusaba al trabajador de haber incurrido en falta grave o de ser incapaz para la labor. El trabajador sólo podía percibir la indemnización si ganaba el proceso judicial, luego de años de litigar.

El 11/7/2002, el Tribunal Constitucional, en una sentencia adoptada por sus siete miembros, haciendo lugar a una acción interpuesta por un numeroso grupo de trabajadores telefonistas, derrumbó esa norma por inconstitucional. Dijo que el art. 27º de la Constitución al otorgar “adecuada protección contra el despido arbitrario” prohíbe el despido ad nutum —sin causa o arbitrario— que sería permitido con el pago de una indemnización. De no probarse la causa justa del despido, el trabajador tiene derecho de volver a su puesto de trabajo.

El Pleno Laboral Supremo de 2012 impartió instrucciones a los magistrados para la aplicación de la indicada sentencia.

Tal es el estado de la normativa sobre la estabilidad en el trabajo.

Veamos ahora que dice sobre este aspecto el proyecto de Ley General del Trabajo Nº 4145/2014, presentado por Manuel Dammert con las firmas de Rosa Mavila, Verónica Mendoza, Yonny Lezcano, A. Yovera, M. Merino y M. Guevara:

“Art. 129º.- El despido es declarado injustificado cuando el trabajador lo impugna como tal y el empleador no prueba en el juicio la existencia de la causa invocada en su carta de despido. En este caso el trabajador tiene derecho al pago de la indemnización a que se refiere el siguiente artículo.”

Es decir, se le confiere al empleador carta libre para despedir, invoque o no una causa justa, con tal de que pague una indemnización. El despido arbitrario volvería así, contra la Constitución y la sentencia del Tribunal Constitucional citada.

Los empresarios han de estar contentísimos.

Y como este, hay muchos otros artículos nefastos para los trabajadores.

Este proyecto fue elaborado por seis “expertos” nombrados por el ministro de Trabajo Rudecindo Vega en setiembre de 2011. Es nada más que el proyecto del Consejo Nacional del Trabajo, “consensuado” por las cúpulas sindicales en 2004, con algunos cambios insignificantes. Los “expertos” fueron: Carlos Blancas Bustamente, Alfonso de los Heros Pérez Albela, Javier Neves Mujica, Mario Pasco Cosmópolis, Jaime Zavala Costa y Alfredo Villavicencio Ríos. De los Heros, Pasco y Zavala: connotados abogados empresariales; Villavicencio, consultor de la ONG PLADES, que estaría tras la aprobación de ese proyecto.

¿Cómo así lo presentó Dammert? Se dice que los actuales dirigentes de la CGTP se lo pidieron y que él les sacó la firma a los demás de su grupo parlamentario.

No es verosímil que estos representantes no hayan leído este proyecto. Lo conocían muy bien. Por eso lo firmaron. Algún interés han de tener.

Tampoco es admisible que los dirigentes de la CGTP desconocieran el proyecto. Hace rato están tras eso. ¿Por qué?

De nuevo, la resistencia contra el propósito de hacer aprobar una Ley General del Trabajo, que con la composición del Congreso remacharía las normas negativas para los trabajadores de Fujimori, Toledo, García y Humala, proviene de las bases sindicales, a las que se han sumado algunos grupos de jóvenes que se movilizaron contra la “Ley Pulpín”.
(9/3/2015)

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Por - Publicado el 03-03-2015

1. Del colaboracionismo al patriotismo
Bueno fuera que los colaboracionistas con el invasor se volvieran patriotas de golpe con sólo oir el himno nacional. Que el pueblo invadido y resignado a la derrota recupere la altivez y se yerga ante el ocupante. En nuestro caso, que los peruanos que padecen de desilusión social y nacional hicieran click y pudieran ver un camino diferente al que el ocupante ha impuesto.

La idea de tal conversión repentina no es más que una hermosa ficción de película, de una Francia ocupada y colaboracionista, en que en realidad los actos de resistencia y patrióticos fueron una excepción. Pero estas ficciones son poderosas y tienen la asombrosa capacidad de convertirse en realidad. Es lo que nos falta en el Perú: prefigurar lo que queremos. Necesitamos un Victor Laszlo peruano, lleno de fe en el país, que con su irrespeto al poder nos contagie a todos de su espíritu rebelde.

2. Lo social y lo nacional
En el Perú, como en tantos países, la oligarquía es colaboracionista. El pueblo es patriota. La resistencia al invasor chileno la pusieron los campesinos peruanos. La élite oligárquica se dedicó a enriquecerse y a desguarnecer al Perú, luego se rindió y finalmente cedió ante el invasor. Los héroes de la élite fueron los menos, y no sorprende que sean los más homenejeados, en comparación con los héroes campesinos y populares.

Históricamente quedó muy claro que ese fracaso nacional fue producto de un fracaso social: la explotación y esclavización de la mayoría de peruanos a manos de una minoría oligárquica. Un país así iba a ser siempre derrotado. La recuperación nacional del Perú pasaba por hacer cambios sociales. Ahí nace el Perú moderno, no con los liberales esclavistas y terratenientes, sino con el anarquista proletarizado Manuel González Prada y sus seguidores Haya de la Torre y Mariátegui La Chira.

Esta realidad, que un Perú oligárquico y explotado es un Perú débil nacionalmente, sigue vigente hasta ahora. La ola neoliberal forjada en los ochentas ha polarizado y debilitado nacionalmente al Perú. Nos ha regresado a la época del Perú invadido, sin soberanía nacional: en el Perú la oligarquía no puede mandar sin el apoyo extranjero. Siempre que el poder esté en la oligarquía, el poder estará también fuera del Perú. No puede haber soberanía nacional sin que el poder esté verdaderamente en las mayorías.

3. El fin de la fe
La desilusión nacional comenzó con la desilusión social. “Mal que el Perú se haya nacionalizado las empresas transnacionales”, “mal que el Perú tenga empresas estatales”, “mal que se hagan progamas para los pobres, eso es populismo”, “mal que los trabajadores tengan derechos laborales”, “muy mal la reforma agraria”, “los campesinos estaban mejor con el patrón”, fueron las bombas de racimo que cayeron sobre las mentes de unos hambrientos peruanos, aterrorizados con inalcanzables precios de los alimentos, con agua con caca que salía de los caños y, como si eso fuera poco, con coches bombas y escuadrones de la muerte. Se firmó un “Tratado de Ancón” en que el Perú renunciaba a sus empresas estatales, para pagar su deuda externa, y aceptaba eliminar los derechos laborales de sus trabajadores, cual hacía un siglo el Perú renunciaba a sus departamentos del sur, a sus covaderas de guano y aceptaba pagar cuantiosos cupos al invasor. Las ideas-fuerza bombardeadas fueron las patas con las que se asentó el neoliberalismo en el Perú. Se creó una identidad peruana postiza, de “reinserción”, de “globalización”, de ser una marca y no un país soberano. Eso ocurría mientras las marcas peruanas de toda la vida, que habían resistido y mantenido su mercado interno, eran engullidas por las marcas transnacionales.

Todo esta desilusión social se incubó en las fuerzas contestatarias. Mientras a buena parte de izquierda, la más intelectual, se le había ocurrido declarar del “mito” de Sorel como la esencia del pensamiento de Mariátegui, la derecha avanzaba en sembrar sus ideas-fuerza, influyendo incluso en tan mítica izquierda. La izquierda, y también los apristas más rebeldes, fueron pasando del “mito” socialista al mito del “capitalismo popular” hasta que llegaron a aceptar capitalismo a secas. Hablaban de ilusiones y de aspectos volitivos cuando internamente sufrían un proceso de irreversible desilusión. “Hay que ser realistas; los tiempos han cambiado” decían quienes hasta ayer estuvieron hablando de “mitos movilizadores” y “horizontes utópicos”. Ya eran flamantes “conversos”, ora seguidores de Hernando de Soto y aupados al fujimorismo, ora opuestos a Fujimori y aupados al generoso financiamiento empresarial y estatal de los EEUU. Si algún compañero se ponía resistente, altivo y a contracorriente, era un ex-compañero converso quien lo refutaba y ridiculizaba, aprovechándose de los vientos a favor.

4. El cachondeo de los mitos
Efectivamente, mientras la izquierda hablaba de mitos y utopías, la derecha hilvanaba su reconstrucción en base a temas puntuales como los informales, las empresas públicas, los “costos laborales”, etc. Al final, los mitos acabaron dentro de la izquierda con un burlón Carlos Iván Degregori desconstruyéndolos con el anti-indigenista “del mito del Inkarri al mito del progreso” y el anti-Flores Galindo “Del mito mariateguista a la utopía andina”. Supuestamente se pasa de un mito a otro como se pasa la página de una revista en una sala de espera. Pero tal desconstrucción abrió las puertas del fin del horizonte socialista y la aceptación del “mercado” y de los principios del neoliberalismo. Esa desconstrucción era la desilusión en acción, era la pérdida de la fe, una desilusión del socialismo que acabó en convertirse en una desilusión del Perú.

5. El problema del blanco
Hasta Mariátegui La Chira se ocupó del “problema del indio”. ¡Diablos!, ¿y por qué el problema es siempre el del otro? ¿Por qué mejor no hablar del “problema del blanco”? ¿O el “problema del criollo”?

En esa época una dirigencia intelectual de izquierda blanca buscaba “mitos” que movilicen a la población indígena, pero no se fijó en los mitos que movilizaran a toda la diversa población del Perú, comenzando por los mitos que la movilizaran a ella misma. ¿Es que sólo los indígenas tenían “mitos” o aspectos emocionales? ¿Y cuán viable es un mito alambicado para otra persona?

No, aquí cada quién tiene su “problema”. Mejor es ir poniendo las cartas sobre la mesa y problematizarse a sí mismo inclusivamente en un gran ñoqanchis nacional, antes que en un exclusivo ñoqayku en que otros siempre queden fuera.

Como ya he señalado anteriormente, aquí,

En la izquierda peruana falta más gente como el vicepresidente boliviano Alvaro Garcia Linera, un blanco que no tiene ningún prejuicio en seguir a un líder popular indígena. Tal visión es inexistente en la izquierda peruana, acaparada por gente de una élite blanca que más bien espera que los líderes populares indígenas los sigan a ellos. Y si estos líderes populares son radicales, proactivos, y no pueden domesticarlos dentro del statu quo, a lo que se dedican es a socavarlos y condenarlos.

Mitos para los otros, poder para mí, parecía y parece ser la práctica. Y como propuesta mítica no había mucho más que la frase hecha “todas las sangres”, que usa el título de la novela de Arguedas (que no trata para nada sobre la multiculturalidad del Perú). Es una propuesta que está contenida en la maravillosa obra de Yuyachkani “los músicos ambulantes”. Punto. Lo concreto lo pone la derecha. Unos mitos así desde luego que no invitaban a soñar mucho.

6. Las moralejas de fondo
Los mitos no son literales, pues; son simbólicos. Una persona racional y materialista filosófica puede “creer” en mitos si los ve como sabiduría fabulada. El mito de los hermanos Ayar sería la historia de cuatro tribus de la cuáles salió el grupo humano que fundó el imperio Inca. En tal sentido, siempre he visto el mito del Inkarri como la historia de un pueblo traumáticamente descuartizado y dividido (“fragmentado” dirían los sociólogos cotlerianos) por el invasor. Un pueblo que se está reconstruyendo y que sueña con que sus partes vuelvan a unirse orgánicamente y vuelvan a la vida. Que vuelva a tener una cabeza y un cuerpo y que actúe humanamente, pero no como “superhéroe” o caudillo o el Terminator que vuelve a la vida de gotas de mercurio, sino como pueblo. ¿Tan “arcaico” y a-progresista es este mito como aseguraban Vargas Llosa y Degregori,1 respectivamente? No lo creo. Arguedas magistralmente se imaginó un migrante andino en la urbe limeña, que hablaba castellano y quechua, que dominaba la técnica del invasor dentro de su propia identidad, como, por cierto, lo han hecho tantos pueblos de más PIB per cápita que el Perú. El “mito del progreso”, el mito del mayor PIB per cápita, es un mito que no entusiasma a mucha gente, ni siquiera a los más talibanes del neoliberalismo, tipo los editorialistas de El Comercio.

7. “Que no queden prisioneros”
Un pueblo sin ilusión es un pueblo desguarnecido, que puede ser fácilmente aniquilado por una turba enemiga. Eso le pasó al Perú en los noventas, con reformas económicas y sociales impulsadas desde fuera del Perú, con un agente de otro país como Montesinos haciendo y deshaciendo en el estado peruano, con el remate del país a intereses extranjeros en corruptas privatizaciones. El discurso oficial peroraba sobre una recuperación del orgullo nacional, contenido en las mejores tasas de inflación y de crecimiento, pero la procesión iba por dentro en un claro aumento de la desigualdad y de la pobreza, particularmente a finales de los noventas y comienzos del presente siglo. El Perú ya lleva un cuarto de siglo de neoliberalismo incontestado, una bella época oligárquica, con instituciones públicas impulsadas abiertamente desde afuera, como en los tiempos de Leguía en que en cada organismo estatal había un ciudadano de los EEUU encargado. ¿Ministerio de Trabajo? USAID ¿Educación? USAID ¿Poder judicial? USAID. ¿Descentralización? USAID. ¿Defensoría del Pueblo? Criatura de USAID. ¿Privatizaciones? impulsadas por USAID. ¿Lucha antinarcótica? USAID, CIA, DEA, Departamento de Estado. ¿Marina de guerra? Comando Sur de los EEUU ¿Policía? Comando Sur de los EEUU. ¿Alguien protesta? No faltan los colaboracionistas que van a justificar la intervención de otro país en el suyo. Así de grave es la comida de coco en el Perú. Se cree que ante la supuesta incapacidad de los peruanos el Perú necesita ser gobernado desde afuera. Siempre una empresa estatal extranjera será mejor que una empresa estatal peruana y siempre lo que haga USAID será mejor que lo que haga cualquier grupo de peruanos elegido por peruanos.

7. Buscando qué buscar
Quien no está convencido de algo no puede convencer a nadie de nada. El día en que un pueblo deja de soñar es el día en que un pueblo desaparece. Sin ilusión no hay poder. Y no sólo poder: no hay existencia posible. Acaso todavía alguna chispa de esperanza pueda incendiar la seca y agotada pradera de la desilusión. Acaso venga por ahí un Victor Laszlo peruano, que acaso sean muchos y diversos, como es el Perú, que diga ¡basta!

  1. Degregori cree que el mito del Inkarri orginal es “mirar al pasado”, “esperar al Inka” y que sólo con la modernización capitalista, que él llama “mito del progreso”, el mito andino se “contamina” de una nueva ideología. Por sí sólo el “mito del Inkarrí” es pasadista y pasivo. Sólo adoptando los elementos de la “modernidad” es que implica algo positivo. El mito del Inkarrí fue asociado por “la vertiente radical” al socialismo. El “mito del progreso” en cambio viene con el mercado.

    La vertiente radical, reeditando al Valcárcel de Tempestad en los Andes, quiso leer en el mito el anuncio de una revolución inminente: indígena, socialista o incluso, durante el velasquismo, “ni capitalista ni comunista”.

    Poco a poco, sin embargo, incluso los propios mitos y relatos del ciclo de Inkarrí van siendo contaminados por la nueva ideología.

    Lo cierto es que el tránsito del mito de Inkarrí al mito del progreso reorienta en 180 grados a las poblaciones andinas, que dejan de mirar hacia el pasado. Ya no esperan más al Inka, son el nuevo Inka en movimiento. El campesinado indígena se lanza entonces con una vitalidad insospechada a la conquista del futuro y del “progreso”. La escuela, el comercio y en algunos bolsones el trabajo asalariado, son los principales instrumentos para esa conquista a la cual la migración a las ciudades —crecientemente planificada— le abre nuevos horizontes.

    DEL MITO DE INKARRI AL MITO DEL PROGRESO []

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Por - Publicado el 02-03-2015

Por Jorge Rendón Vásquez

La invocación de una Ley General del Trabajo —como la panacea que devolverá los derechos laborales suprimidos por el neoliberalismo o la “flexibilidad”— es una cortina de humo o un perverso engaño para desviar a los trabajadores de los planteamientos concretos que deberían hacer.

Por el contrario, los trabajadores deberían emprender una lucha por la recuperación de los derechos que les han sido arrebatados. La siguiente es una relación de preceptos que deberían defender y exigir, y de algunas leyes que deberían ser erradicadas de inmediato.

Este programa mínimo podría ser debatido en las bases sindicales, como nuevos estados generales de las clases trabajadoras, y es susceptible de complementación.

Si los políticos quieren el voto de los trabajadores deberían comprometerse a asumir y defender este programa.

1.- RELACIONES INDIVIDUALES DE TRABAJO

Respeto y defensa de la estabilidad en el trabajo, de conformidad con la sentencia del Tribunal Constitucional del 11/7/2012 (Caso telefónica) y del Pleno Jurisdiccional Supremo Laboral de 2012 que imparte instrucciones para la aplicación de esta sentencia, con las correcciones para hacerlos más efectivos.

Se debería derogar las siguientes normas:

— Ley 27626, llamada de intermediación, que permite el alquiler de trabajadores como si fueran cosas, modalidad conocida como “services”.

— Ley 29245, llamada de tercerización, que permite la contratación y subcontratación de trabajadores para la realización de actividades permanentes que las empresas deberían efectuar con sus propios recursos. Esta modalidad permite pagar a los trabajadores tercerizados menos que a los de planta, creando una ganancia artificial para las empresas tercerizadoras, y les suprime la participación en las utilidades de las empresas que utilizan su trabajo, en particular en la actividad minera.

— Decreto Legislativo 854, en cuanto permite la extensión de la jornada de trabajo a voluntad del empleador como jornadas acumulativas, alternativas o atípicas. La jornada (trabajo diario) no debe pasar de ocho horas, ni la semana de cuarenta y ocho horas, y ambos límites deben ser conjuntos.

— Decreto Legislativo 728, en cuanto permite al empleador: utilizar diversos casos de trabajo a tiempo determinado o sujetos a modalidad que eliminan, en la práctica, la estabilidad laboral; cambiar los turnos días y horas de trabajo; el traslado de los trabajadores, su reducción de categoría y la modificación de las condiciones de trabajo contra el trabajador. Las condiciones de trabajo no pueden modificarse a voluntad del empleador, por ser el contrato de trabajo bilateral.

— Ley 28051, que permite el pago de una parte de la remuneración mediante bonos, llamados “prestaciones alimentarias”. La remuneración debe ser de libre disposición del trabajador totalmente.

— Ley 26920, que dispone el pago de un interés menor al común de la legislación civil y bancaria, por las deudas de los empleadores a los trabajadores. Cuando los empresarios reducen la remuneración o no la pagan, o no pagan la CTS y otros derechos obligan a los trabajadores a litigar ante el Poder Judicial, siguiendo procesos que pueden durar muchos años. Este interés diminuto es una fuente adicional de ganancias. Si los empresarios tomaran ese dinero en préstamo tendrían que pagar un interés mucho mayor.

— Ley 27360, relativa a los trabajadores agrarios; Ley 27986, relativa a los trabajadores del hogar; las disposiciones laborales aplicables a la microempresa y la pequeña empresa (D.S. 013-2013-TR, Decreto Legislativo 1086 y Ley 30056) que han reducido los derechos sociales. Si el Estado quiere favorecer a esas empresas que les rebaje el IGV y no haga superexplotar a los trabajadores para aumentar las ganancias.

Remuneración mínima: se debe respetar la periodicidad de dos años, o menos si hubiera causas para ello, para su fijación, según el art. 3º del Decreto Ley 14222, en vigencia.

Se debería restablecer la participación patrimonial de los trabajadores en las utilidades de la empresa.

2.- RELACIONES COLECTIVAS DE TRABAJO

— Derogación del art. 45º de la Ley de Relaciones Laborales Colectivas (Texto Único Ordenado por el D.S. 010-2013-TR) que elimina la negociación colectiva por rama de actividad al permitirles a los empresarios negarse a negociar cuando reciben el pliego de reclamos. Los empresarios están obligados a negociar en todo caso, según el art. 28º-2 de la Constitución.

— Derogación de los arts. 64º al 71º de la Ley de Relaciones Laborales Colectivas que permiten el arbitraje para la solución de las negociaciones colectivas si las partes no llegan a una convención colectiva en trato directo o en junta de conciliación, perjudicando a los trabajadores. Se debería implantar un régimen de solución por un tribunal compuesto por tres profesionales concursados y sorteados de una relación que tenga el Ministerio de Trabajo, quienes deberían resolver según el alza del costo de vida, la capacidad de la empresa y el aumento de la productividad. Eliminación del sistema de propuesta final que favorece descaradamente a los empresarios.

3.- ADMINISTRACIÓN PÚBLICA DEL TRABAJO

— Eliminación de la SUNAFIL, Ley 29981 —una suerte de mausoleo burocrático para efectuar las inspecciones de trabajo— que no cumple o las hace favoreciendo a los empresarios. Se debe devolver esta función al Ministerio de Trabajo, y añadir su supervisión por el Consejo Nacional de Relaciones del Trabajo.

— Solución de los conflictos individuales cuando la relación de trabajo esta vigente por el Ministerio de Trabajo, luego de la inspección que constate la violación de los derechos laborales (Constitución, art. 28º-2: obligación del Estado de solucionar los conflictos laborales).

4.- JUSTICIA DEL TRABAJO

Derogación de las leyes 26636 y 29497 que crean un proceso judicial complicado y largo, en muchos casos de más de diez años. Estas leyes obstaculizan la cobranza por los trabajadores de sus derechos, pueden privarlos de ellos y tratan de aburrirlos, beneficiando a empresarios y abogados. Se debería volver a un proceso judicial ágil y rápido, con la facultad del juez de ordenar la reposición inmediata en el empleo o el pago inmediato de los derechos, según las pruebas aportadas o cuando el empleador esté obligado a probar de entrada y no lo hubiera hecho.

(2/3/2015)

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