Por - Publicado el 15-09-2014

Hemos llegado a una situación en que las ONGs tienen mucho mayor peso político que las organizaciones populares.

Por ejemplo, más peso político tiene el IDL que la CGTP.1

Esto no ocurría en los ochentas en que todavía había un movimiento popular organizado y con cierta representación y las ONGs no estaban tan bien financiadas como lo están ahora.

¿Cómo se llegó a esta situación?

El asunto se remonta a la influencia que tuvo en los ochentas la ONG de Hernando de Soto, el “Instituto Libertad y Democracia” (ILD), caballo de Troya del pensamiento neoliberal en el Perú. Esta ONG recibió un cuantioso financiamiento del gobierno de los EEUU, a través de USAID, más de 15 millones de dólares en 12 años. Fue una ONG con una gran influencia en el gobierno de García como luego en el gobierno de Fujimori. La lección que sacó de esto USAID fue que a través de ONGs como el ILD se podía influir en la política interna de los países en que actuaba. Los EEUU no tenían por qué limitarse a proyectos de ayuda técnica sectorial. Podían ir más allá en influir en un país a través de ONGs. Sin embargo, el ILD tenía problemas para institucionalizarse y liderar a otras ONGs en esta política en el Perú, debido al personalismo de Hernando de Soto, que evitaba una consolidación institucional de su organización, como su interés personal, acaso económico acaso por ganar prestigio mundial, de dedicarse a sus consultorías en diversos países del mundo. Los Estados Unidos le seguirían mostrando su cariño, a través de millonarios financiamientos tanto en el Perú como en el mundo, pero tendrían claro que el ILD no sería la ONG líder que necesitaban en el Perú.

En el presente post exponemos críticamente la evaluación final al “proyecto de reforma institucional del sector privado” de USAID, es decir la evaluación que hizo al trabajo del ILD en el Perú. Ver el documento original aquí. Proponemos la hipótesis que la falta de interés de Hernando de Soto por liderar a otras ONGs, más su evidente imagen de alineación con el fujimorismo, acabó por generar una demanda de ONGs alternativas al ILD de parte de USAID. Estas otras ONGs no le hicieron ascos al financiamiento de USAID, particularmente copioso a finales de los noventas y focalizado en apoyar la caída de Fujimori. Había, pues una oferta de ONGs como una demanda estadounidense de las mismas.

La generación de esta oferta vendría por la aceptación de sectores de izquierda con presencia en varias ONGs de algunos de los planteamientos neoliberales, lanzados tempranamente por el ILD. Esta aceptación habría sido reforzada por el ejemplo del ILD con su millonario financiamiento (ante ONGs que en esos años estaban huérfanas de financiamiento), más la postura opositora a Fujimori por el gobierno de los EEUU, que hizo potable la recepción de su dinero por sectores izquierdistas. Esta disposición de diversas ONGs se notaría mucho en el apoyo a la caída de Fujimori de la OTI-USAID (ver aquí el informe final de USAID, co-autorado por la actual “primera dama” Nadine Heredia, y aquí el comentario que oportunamente hicimos) y luego, en la primera década del siglo XXI, en el total apoyo a Toledo, y posteriormente en la actitud ambivalente de oposición-colaboración con García y Humala. Si De Soto con su ONG no se apuntaban a liderar a las ONGs para socavar al fujimorismo, habría otras que sí lo harían.

En tal sentido, el documento que comentamos es importante, pues aporta esbozos de principios que luego al parecer se convertirían en verdaderos ejes de la política de los EEUU en el Perú. De una sugerente “lección” de una evaluación puntual en que se decía que se podía influir en la política de un gobierno a través de ONGs se pasó a una política sistemática, con ministros formados en las canteras de proyectos de USAID, con funcionarios públicos y de ONGs coordinando políticas internas en la embajada de los EEUU, como no se había conocido antes en el Perú. La salita del SIN fue desplazada por el búnker de la embajada. Y, efectivamente, estas ONGs se fortalecerían, en contraste con un movimiento popular políticamente debilitado por la demolición neoliberal fujimorista, continuada por los gobiernos subsiguientes en la que participarían entusiastamente estas ONGs (y hasta lo reprimirían como ocurrió con los operadores políticos encumbrados a ministros del interior toledistas). Definitivamente, se trató de un éxito rotundo para la política de los EEUU en el Perú.

El documento de USAID referido comienza con la siguiente cita de Victor Hugo: “Más poderosa que ejércitos en marcha es una idea cuyo tiempo ha llegado.” (“More powerful than marching armies is an idea whose time has come.”) Y, efectivamente, fue una intervención mucho más poderosa que la que habrían hecho con ejércitos en marcha.

1. Financiamiento de los EEUU no reportado en “El Otro Sendero”
Uno lee “El Otro Sendero” de Hernando de Soto (y otros autores) y no encuentra ninguna referencia al cuantioso financiamiento recibido por el autor de parte del gobierno de los Estados Unidos. La transparencia no es lo suyo. Afortundamente, las fuentes estadounidenses aportan alguna información al respecto. La verdad es que el ILD recibió del gobierno de los EEUU más de 15 millones de dólares de financiamiento en 12 años. Probablemente ninguna otra ONG en el Perú haya recibido una cantidad comprable de dinero. Y además se trató de un compromiso del gobierno de los EEUU de largo plazo con esta ONG. Se trató del proyecto del Private Sector Institutional Reform Project (PSIR) o Proyecto de reforma institucional del sector privado. No era un proyecto ordinario de USAID de desarrollo general o de apoyo técnico sectorial, que es lo que USAID tiene como líneas de acción. Más aún, se trató de un proyecto no solcitidao por USAID, sino por el ILD.2

2. Parte de los objetivos estratégicos de los EEUU en el mundo en desarrollo

“La mejor forma de evaluar las actividades del ILD es considerar la contribución del proyecto no sólo a la reforma del sector privado en el Perú, sino a los objetivos estratégicos y a los asuntos que conciernen al gobierno de los Estados Unidos en Suramérica y en el mundo en desarrollo”, afirma la evaluación de USAID al ILD.

3. “El ILD no es sostenible sin el apoyo de USAID, el Banco Mundial y otras agencias”
La evaluación de USAID señala como principal impacto positivo

“una reorientación y un repensar la política de desarrollo de parte de los hacedores de política en los más altos niveles del Perú”

y como lo negativo menciona

El fracaso de institucionalizar al ILD. Hay todavía un vínculo inevitable entre la persona de Hernando de Soto y el instituto.

Y también se expresa preocupación por la falta de sostenibilidad del ILD. Sus impactos positivos (léase el viraje en la forma de pensar la estrategia de desarrollo y la orientación neoliberal) sobrevivirán no importa lo que le pase al ILD. Sin embargo, algo que queda muy claro es que

“El ILD no puede ser sostenido sin un apoyo donante continuado de USAID, el Banco Mundial, u otras agencias bilaterales o multilaterales”

Textualmente: “ILD cannot be sustained without continued donor support from USAID, the World Bank, or other bi-lateral or multi-lateral agencies.

Ocurre que en informes anteriores (ver posts al respecto) USAID le había exigido al ILD diversificar sus fuentes de ingreso, recurriendo preferentemente al sector empresarial peruano. Por supuesto que la lógica detrás de tal exigencia estaba en ahorrarle dólares al contribuyente estadounidense y que los propios empresarios peruanos, beneficiados directos de las políticas impulsadas por el ILD y USAID, pagaran por algo que les beneficiaba. Pues bien, en este informe se dejaba claro que esa vía era imposible: tenían que seguir apoyando financieramente al ILD.

4. “USAID puede invertir en ONGs para promover la economía de libre mercado”
El informe prosigue con mucha claridad:

1. La democracia y la economía de libre mercado puede ser incentivada y promovida por una organización no gubernamental privada.
2. USAID puede invertir en ONGs para tener un impacto en toda la política económica nacional, no sólo en un sector técnico.

En idioma original
“1. Democracy and a free market economy can be encouraged and promoted by a private non-governmental organization.
2. USAID can invest in NGOs to have an impact on overall national economic policy, not just in a technical sector.”

Y más aún, lo miembros del equipo de USAID coinciden en que el ILD cumpió y superó los objetivos del proyecto original. Y no sólo eso, sino que el ILD produjo muchas consecuencias no intencionales que traerán beneficios “al gobierno de los EEUU, al Perú y otras naciones en desarrollo en el mundo”.

Palabras muy explícitas que evidencian a las ONGs como forma de intervención política de un país en otro país. El Perú, con su debilidad institucional, ofrecía condiciones muy favorables para esta intervención.

5. USAID: el ILD debe ser el líder de la democratización
La evaluación también propone que el ILD incremente su visibilidad en el Perú y en el mudno asumiento más activamente su rol liderazgo no gubernamental. Algo que no le funcionó al ILD fue su programa de democratización. En 1994 eL ILD hizo una campaña de recolección de firmas para hacer cambios constitucionales, como que haya elecciones por distritos electorales como en los EEUU. El informe de USAID (de 1995) le critica al ILD haber desaparecido después de su fracasada campaña de 1994 y no haber mantenido visible el tema de la democratización en el Perú.

El progreso que se hizo y el momentum conseguido en los primeros meses se ha disipado. No hay nadie hablando a favor de la democratización en la actualidad. El ILD tiene que reafirmar su liderazgo en esta área.
Recomendación: Recomendamos fuertemente un continuo apoyo de USAID para el ILD condicionado a que el ILD muestre esfuerzos por mantener el tema de la democratización en la agenda política en el Perú independientemente de su acceso al poder político. El ILD está en una posición única para actuar como un líder en la promoción de una renovada sociedad civil en el Perú.

USAID desde luego que estaba al tanto la falta de democracia en el Perú gobernado por Fujimori como de la proximidad de Hernando de Soto al fujimorismo. Sin embargo, predominaba la esperanza en el futuro que existía entonces en el Perú, según USAID.

“Es muy temprano para decir si el ILD ha tenido un éxito completo. Las reformas administrativas y las mejoras democráticas pueden ser borradas por un golpe militar. Pero lo que no puede ser borrado es la esperanza en el futuro que hoy existe en el Perú. Como hemos aprendido en Europa del Este y en la antigua Unión Soviética, cuando hay una elección disponible el pueblo elegirá libertad sore control y propiedad privada sobre colectivismo. Este el el impacto duradero del ILD, y fue USAID la que tuvo la visión para entender el impacto potencial del equipo del ILD”.

El fujimorismo como los regímenes autoritarios (según Levitsky “autoritarios competitivos”) de los países post-soviéticos habían devuelto la esperanza a sus pueblos que, según USAID, eventualmente eligirían libremente la libertad y la propiedad privada. Se nota el aprecio de USAID por las reformas económicas fujimoristas, como que las impulsó decidida y abiertamente. Sin embargo, también se aprecia que los tiempos estaban cambiando y había llegado la necesidad de un cambio. Era la hora de la democratización y USAID esperaba que el ILD liderara este proceso.

Al respecto la recomendación de USAID al ILD era clara:

Recomendación: que USAID siga apoyando al ILD. Sin embargo, es hora de que el instituto documente el progreso hasta ahora y qu evuelva a ser un jugador mayor en la sociedad civil peruana. El ILD es visto por otros “think tanks” y ONGs como un líder, le guste o no. El año pasado el ILD ha fracasado en su rol de líder. El apoyo que va a recibir de USAID debe incluir provisiones para más investigación, más publicaciones y más visibilidad, para promover el programa del ILD y la agenda de promoción de la democracia del gobierno de los EEUU. La campaña reduciría la dependencia del ILD en el acceso político a las reformas democráticas. También le permitiría al ILD reestablecer su rol como una ONG líder en una sociedad civil peruana renovada. No queremos sugerir que las ganancias del ILD se perderían sin esta campaña; no pensamos que algo así pasaría. Pero sí pensamos que se perdería una gran oportunidad para consolidar las ganancias de los últimos seis años si el ILD no actúa rápidamente para reestablecer su presencia en la sociedad peruana. La democracia será completamente restaurda en el Perú sólo si las instituciones como el ILD están dispuestas a luchar (stand up) y ser contadas. El ILD lo ha hecho en el pasado y lo puede hacer ahora también.

6. Desenlace: el ILD no lideró ninguna democratización
De Soto no sólo no lidero la democratización que quería el gobierno de los EEUU, sino que apoyó sistemáticamente a Fujimori. Más aún, en elecciones de 2011 apoyó a Keiko Fujiomri. El gobierno de los Estados Unidos no entró en vainas. Si bien De Soto era su amigo, resulta que los países no tienen amigos; tienen intereses.

Si De Soto no quería alinearse con la agenda estadounidense en liderar la democratización en el Perú, pues habría otras personas que también dirigían ONGs que sí estarían dispuestas a hacer la chamba. De Soto tenía la reputación de cobrar carito, en comparación con otras ONGs en el Perú, que usualmente tenían que hacer malabares para estirar su exiguo presupuesto. Si en los ochentas en el contexto de crisis económica diversas ONGs de orientación izquierdista habían recurrido a financieras de orientación socialdemócrata, principalmente las fundaciones alemanas, como la Friedrich Ebert, en los noventas se abrirían las puertas para un extendido financiamiento estadounidense. No sólo eso, varios (ex) izquierdistas con un supuesto sano interés por las ideas llamadas liberales habían sido atraídos al ILD por el rol de vanguardia de De Soto, y no menos por el millonario financiamiento. Por ejemplo, José María Salcedo, otrora director del Diario de Marka y de DESCO, se asimilaría al ILD, y desde entonces se derechizaría totalmente, como que hasta ahora sigue en primera línea en las filas fujimoristas. El efecto demostración de De Soto no se limitaba a atraer a (ex)izquierdistas de ONGs a sus filas, sino también a que éstos asumieran su discurso (como Fernando Villarán con un discurso que idealizaba a la pequeña empresa, cuando éstas eran exterminadas por la hiperinflación alanista, u otros que practicaban otras transmutaciones supuestamente izquierdistas de las ideas de De Soto: “capitalismo popular”, “caballos de Troya de los invasores”, etc.) y que imitaran su búsqueda de financiamiento en fuentes estadounidenses. De mediados de los noventas data el proyecto Reprosalud de USAID con el Movimiento Manuela Ramos y la ONG Alternativa, que resultó formar parte de la campaña fujimorista de esterilizaciones forzadas.

A mediados y fines de los noventas, la democratización, que no era otra cosa que la caída de Fujimori con la continuación de las políticas neoliberales, ya estaba en agenda a través de otras ONGs, para las cuales había nuevas líneas de financiamiento. La OTI, la Oficina de Iniciativas de Transición, de USAID financió ampliamente a diversas ONGs, muy activas contra Fujimori. Una historia que ya comentamos en posts anteriores.

En cualquier caso, a pesar de su sólida alineacion con Fujimori y que no fuera parte de lo que los Estados Unidos llamaban “democratización” en el Perú, De Soto fue muy influyente en ciertos sectores de izquierdas de ONG. En cierto sentido, y paradójicamente, se lo puede considerar el padre del caviarismo en el Perú, pues contribuyó con su ideología, su ejemplo de financiamiento y su modus operandi a una derechización de sectores que alguna vez fueron radicales, que asumieron con todo la agenda neoliberal y estadounidense en el país. Por supuesto, esto que no lo hizo solito, pues contó con un millonario apoyo del gobierno de los Estados Unidos, sobre el cual De Soto sigue siendo muy discreto, al menos en el Perú.


Caretas 30 de diciembre de 1991: Hernando de Soto con el embajador estadounidense Anthony Quainton en plácida siesta en avión. Ambos promotores del Convenio Antidrogas entre el Perú de Fujimori y los Estados Unidos de Bush senior. Vendieron la idea que se dejaría de considerar a los productores como narcotraficantes. Esa fue la primera etapa de un programa de erradicación de la coca. Décadas después ya vemos que desde las agencias de Estados Unidos se criminaliza al productor, al campesino cocalero. Ver Combitos campañas de concientización pública y Combitos piratas de barco anclado.
Imagen ya mostrada en este post.

50-1-cKeikoFujiomriDe Soto
Hernando de Soto con Alberto Fujimori.
Hernando de Soto con Keiko Fujimori.
Estaba difícil que este señor fuera a ser el “líder de la democratización” en el Perú.
Evidentemente, el gobierno de los Estados Unidos fue conciente de esta realidad y recanalizó el financiamiento a otras ONGs, que se opusieron tenazmente a Fujimori hasta que lograron tumbárselo. La OTI, la Oficina de Iniciativas de Transición, movió ampliamente la billetera hacia otras organizaciones generadas en la segunda mitad de la década del noventa.

  1. En ¿Quiénes son “la sociedad civil” en el Perú? comentaba sobre cómo las organizaciones de la sociedad civil para la mesa de diálogo de la OEA en el 2000 eran básicamente ONGs, financiadas principalmente por USAID. []
  2. Ver 1984: la NED, USAID y Hernando de Soto y en 1987: USAID le jala las orejas al ILD para más detalles sobre este financiamiento. []
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