Por - Publicado el 30-11-2010

[La publicación de este post resulta darse en la coyuntura de la filtración de diversos documentos oficiales del gobierno estadounidense. Con esto se ha producido un adelanto en la publicación de documentos que seguramente serían publicados en algún momento, cuando lo que viene ocurriendo sea historia pasada. Ahora a uno de los jugadores se le verán algunas cartas, pero el juego continuará; habrá más cartas y nuevas partidas.

En el caso peruano, más que conocer algunas cartas toca ubicarse y saber qué juego tiene que hacer esta comunidad de personas que se llama el Perú. Sin tener un sentido de ser un país que aprende de la historia, cualquier revelación importante corre el riesgo de caer en saco roto y ser un ampay más a los que ya nos hemos acostumbrado. Luego del escándalo, el asunto queda olvidado, con los reflectores mediáticos ya puestos en alguna otra primicia. En el Perú hay una larga historia de intervención estadounidense, que ha ido quedando olvidada. Toca recordarla para poner en contexto histórico lo que viene ocurriendo en el presente.]

Frecuentemente en el Perú la guerra de 1879 se considera una guerra con Chile, pero con Inglaterra detrás de ese país. En Chile ven una guerra con el Perú, pero con los Estados Unidos detrás de nuestro país. Y, efectivamente, hubo de las dos intervenciones. La guerra con el vecino sureño involucró a estas dos potencias (con Francia más, país con que el Perú estaba fuertemente endeudado).

Los Estados Unidos no vieron con buenos ojos las pretenciones chilenas e inglesas, entre las que se barajó una anexión chilena del Perú, y consideraron una anexión estadounidense del Perú. El embajador de los EEUU en Lima Isaac Christiancy manifestó que una anexión chilena era en realidad una anexión inglesa del Perú, cosa que los EEUU no aceptarían en virtud de la doctrina Monroe. Esta era una idea compartida por el gobierno estadounidense, pero Christiancy y otros dieron un paso más y se plantearon la anexión del Perú o la formación de un protectorado estadounidense. Esta idea no pasó de ser una propuesta, pero fue muy reveladora de las opciones para el Perú de entonces y de la aceptación de la idea de parte la élites peruanas y del clero católico, según consigna este embajador. También es indicativo de confianza en el potencial económico del Perú, mayor que California, Nevada y Colorado.

[Ver la carta de Christiancy a Blaine, que por su tamaño la pongo al final de este post. Está escaneada con errores desde la fuente original].

Isaac Peckham Christiancy, embajador plenipotenciario estadounidense en el Perú. Advirtió a su gobierno de la influencia inglesa en Sudamérica a través de Chile y propuso la anexión del Perú de parte de los EEUU. Antes fue senador por el Partido Republicano.
Imagen tomada de aquí.

Hay esta otra otra carta, indicativa del prochilenismo de las élites peruanas que aceptaban de buen grado un Perú gobernado por Chile…. o por los EEUU:

Mr. Christiancy to Mr. Blaine. „. i
Confidential.
No. 320.] Legation Of The United States”,
Mm, Peru, June 31, 1881. (received July 18.):
(…)
In short, the Calderon government has thus far been used only as the instrument of Chili to carry out her own purposes, and there are not wanting many intelligent Peruvians and neutrals here who believe that it is the purpose of the Calderon government to aid Chili in keeping Peru permanently under the control of Chili as a permanent conquest* 1” It is well known here that many men of wealth among the Peruvians ‘ prefer that the Chilians should govern the. country, as they think it would establish a more permanent government than Peru is likely. tor and that their property would be more safe, but even those would prefer a protectorate of or annexation to the United States.

Las élites peruanas hacía algunas décadas habían preferido la intervención chilena a que el Perú tuviera una confederación con el Alto Perú, es decir, Bolivia. Prominentes peruanos como el militar Ramón Castilla y el intelectual Ricardo Palma le hicieron la guerra a la Confederación Perú-Boliviana con el total apoyo e intervención del Chile de Diego Portales. Con tales antecedentes la intervención estadounidense no les parecía una mala idea. Para el embajador estadounidense finalmente Chile era básicamente igual al Perú en términos de condiciones materiales en que vivía su población (Ver carta abajo).

Y tal intervención se daba en base a que no se trataba de una guerra exclusiva entre dos países sudamericanos, pues había más involucrados. El mismo Secretario de Estado, James G. Blaine, un Henry Kissinger de la época, declararía que no fue una guerra de Chile contra el Perú, sino de Inglaterra contra el Perú:

It is a perfect mistake to speak of this as a Chilean war on Peru. It is an English war on Peru, with Chile as the instrument….Chile would never have go into this war one inch but for her backing of English capital, and there was never anything played out so boldly in the world as when they came to divide the looot and the spoils.

Citado en “James G. Blaine and Latin America” de David Healy aquí. Healy, sin embargo, no coincide con las apreciaciones de Blaine. Los intereses británicos habrían estado más con el Perú que con Chile, y este país no habría premeditado una calculada agresión al Perú y a Boliva, según él.

James G. Blaine, Secretario de Estado. Imagen tomada de aquí, Wikipedia.

La versión peruana de la historia que frecuentemente escuchamos apunta a un rechazo a la potencia inglesa; sin embargo, la versión chilena apunta más a un rechazo a la naciente potencia estadounidense, deseosa de menoscabar el triunfo militar chileno y diputarle la hegemonía en el Pacífico Sur. En los libros de historia chilena las propuestas de anexión del Perú por los Estados Unidos están más difundidas que en los libros peruanos. Incluso se menciona el interés de los EEUU por el puerto de Chimbote y cómo Chile tuvo que tomarlo antes que los EEUU, verlo aquí, “Nuestra guerra con los Estados Unidos”, Chile crónico:

La carrera por Chimbote

El presidente del Perú, aún ocupado por Chile era Francisco García Calderón. Éste negoció, en septiembre de 1881, con el embajador norteamericano Hurlburt, una cesión territorial del departamento y el puerto de Chimbote a los Estados Unidos. La idea era que este país estableciera allí una base naval, carbonífera, industrial y de construcción de ferrocarriles.

La corbeta Pensacola -tal vez de ahí derivo después el nombre de la Pepsi Cola- recibió órdenes de tomar posesión de Chimbote. En cuanto se enteró de esta maniobra, Patricio Lynch, representante del gobierno chileno en Lima, le ordenó con urgencia a Jorge Montt, dirigirse a ese puerto con el acorazado Blanco Encalada, transportando a cien hombres de la tropa del Regimiento Rengo. Montt consiguió llegar un poco antes que los norteamericanos, y estableció su jefatura militar y política en ese puerto.

Entretanto Blaine desautorizó el proyecto, aun cuando aprobó su idea fundamental, que según él mismo era la de disponer de “una estación naval en la costa del Pacífico Sur, cuidadosamente escogida… y sobre la cual debemos ejercer una propia y necesaria jurisdicción…”.

En Chile, la intervención estadounidense en el Perú era vista como una amenaza para sus independientes intereses en el Pacífico Sur. De ninguna manera se concebían como instrumento de nadie.

La intervención estadounidense con aceptación gubernamental peruana seguiría no sólo en las mediaciones de paz previas al tratado de Ancón, sino posteriormente, con la república oligárquica y luego con Leguía . En 1900 en Lima se volvería a hablar de un protectorado estadounidense del Perú, con una cesión de una base naval a los EEUU en Chimbote. Estas señales no serían tampoco muy secretas y serían rechazadas por Chile, produciéndose incidentes entre la población de Valparaíso y marineros estadounidenses de paso en ese país.

El gobierno estadounidense tenía muy claro que Chile lo veía como un aliado del Perú, lo cual generaba tensión entre EEUU y Chile. En 1910 el Perú le pide a los EEUU que se encargue de la delegación diplomática peruana en Santiago y que apoye a los ciudadanos peruanos en ese país. En los años veinte, los EEUU interrmediarían entre el Perú y Chile, en las negociaciones por la devolución de los territorios peruanos cautivos. Entonces el pro-estadounidense presidente Augusto B. Leguía seguiría la estrategia de buscar el apoyo de los EEUU a la causa peruana, con cierto éxito. Y nuevamente, Chile vería a los EEUU, fortalecido decisivamente sobre Inglaterra después de la primera guerra mundial, como una potencia contraria a sus intereses geopolíticos en la región. Algunos autores como William F. Sater verían la relación entre Chile y los EEUU como la de “dos imperios en conflicto”, verlo aquí. (Hay un libro de la misma serie, pero de Perú y EEUU: “Peru and the United States: the condor and the eagle” de Lawrence A. Clayton, verlo aquí.)

Vemos pues que la idea de las élites peruanas de aceptar bases militares estadounidenses en el Perú con el argumento de que nos protegerán de Chile, y en general pensar en los EEUU como aliado contra Chile y hasta como gobernantes del Perú, no es nada nueva. Tiene más de un siglo, pero aún así no es tan antigua como la idea de las élites peruanas (entre las cuales se encuentra la intelectualidad) de un Perú gobernado por Chile.

Así, la actitud pro-estadounidense de los gobiernos peruanos durante el siglo pasado habría tenido una razón no sólo económica, sino también geopolítica. Sin embargo, tal actitud entraría en crisis a partir de mediados del siglo pasado por temas como las 200 millas de mar territorial (cosa que uniría al Perú y a Chile – y a Ecuador – frente a los EEUU), por el boicot a la compra de aviones supersónicos a Francia (que EEUU sí “le permitió” a Chile), aquí, entre otras razones, pero sobre todo por el apoyo sistemático de los gobiernos estadounidenses a las empresas de los Rockefeller en el Perú. Luego los EEUU prefirirían a Inglaterra frente a la Argentina en 1982, con el decisivo apoyo de Chile y la movilización del Perú favor de la Argentina. En la última década del siglo pasado, con Fujimori y Montesinos, la influencia estadounidense en el Perú creció y no ha dejado de crecer fuertemente después de ellos, ver La recuperación de la ayuda estadounidense al Perú, hasta ahora, en que se esboza un cambio de “cultura estratégica” para el Perú, verlo en La estrategia del Comando Sur de los EEUU para el Perú.

P.S. Un recuentito del tema en el New York Times de la época, aquí.

****************************************
A continuación va la carta del embajador estadounidense en el Perú Isaac Christiancy en que le plantea la anexión del Perú al secretario de estado James G. Blaine:

Mr. Christiancy to Mr. Blaine.
[Extract.]
(Personal and confidential.)
Legation Of The United States, Lima, Peru, May 4, 1881. (Received May 26.)

Sir : Referring to my dispatch No. 286, dated April 19, 1881, I wish to say confidentially and for your own eye alone (for the present), that, in my opinion, the Chilian Government intend to establish a kind of provincial government of their own over Peru, or so much of it as they can control, which, in my opinion (unless England and France, or the United States should actively intervene to prevent it), will be all of Peru west of the first range of Andes, and possibly still more.

Should such a result take place, I am inclined to think it would be equivalent to establishing the ascendency of English over American influence on this coast, so long as such a provincial government should be maintained.

(…)
The great mass of all classes of Peruvians feel a very strong attachment to the United States and a bitter hatred to England. Still, in matters of trade, pecuniary interest will, in the main, control.

Upon the whole, my conclusion is, that the only effectual way for the United States to control the commerce of Peru, and to preserve a commanding or even a material influence along this coast, is either actively to intervene in compelling a settlement of peace upon reasonable terms or to control Peru by a protectorate or by annexation, for either of which I am satisfied at least three-fourths, if not four-fifths, of her population would gladly vote to-day.

Unless the United States take one of these courses in the present emergency the “Monroe doctrine,” so called, will be considered a myth iu all the South American States. Whether our government ought so far to depart from its traditions as to adopt any one of these courses is not for me to decide, nor to discuss the means necessary to carry any of these idea* into effect, nor do 1 express any opinion as to the propriety of auy such projects, except to say that I should individually be strongly opposed to the idea of annexation, unless it could be had on terms that Peru should, for at least ten years, be subject to a territorial government, on the general plan of our territorial governments, and then to be admitted as States, at the discretion of Congress. In that ten years Peru would, under such a system, become wholly North American in its ideas.

These projects have lately been often and strongly pressed upon me by Peruvians, and I find that some of the Catholic clergy, even, are in favor of annexation. My only answer has uniformly been that, in any opinion, our people were not yet disposed to adopt any such policy; but that I would bring the whole matter, at the proper time, to the attention of my government, and be guided by their instructions.

(…)

Chili has been able to secure a more permanent government, and better to enforce financial honesty in her administration, and to preserve her public credit. But the grievances of and impositions upon her laboring classes—the great mass of her people—are essentially the same as in Peru; and the grade of civilization among the masses even below that of Peru, the church having equal control over them, and committing the same kinds of abuses.

In short, I would not advise the United States or her people or any other enlightened people to take any stock in any of the South American republics, unless they can take the controlling stock. This they could easily have in Peru, if they choose to take it. The disposition of the masses of the people is favorable to the United States. A United States protectorate or annexation would be hailed with delight. In the hands or under the control of the United States, Peru would soon again become one of the richest countries of the world. I will not trouble you with her geography, which, if you do not already know, you can readily learn. There is enough of the country to make five or six large States, to say nothing of other parts of Peru, which are well known. The eastern slope of the Andes, along the upper branches of the Amazon, is one of the richest agricultural countries in the world; stocked with the most valuable timber and producing everything which a tropical climate ean produce, but at present almost entirely in possession of the wild Indians; and I give only the opinion of geologists and that of all intelligent travelers when 1 say that there are still more valuable mines of silver and gold in Peru than in any other country of like extent in the world. And if it belonged to the United States it would not be tm years before it would eclipse California, Nevada, Colorado, and all the mining regions along the Rocky Mountains in the production of the precious metals.

Fifty thousand enterprising citizens of the United States would control the whole population and make Peru wholly (North) American.

Peru under the control of our country, we should control all the other republics of South America, and the “Monroe doctrine” would become a verity. Large markets would be opened to our productions and manufactures and a wide field opened for the enterprise of our people.

Whether all these advantages are sufficient to outweigh the wise, traditional policy of our government it is not for me to express an opinion, I only bring the matter to the attention of my government, leaving that government to decide.

If Peru lay contiguous to the United States, our citizens would soon relieve our government from all responsibility by taking possession of the country, and in due time asking its admission as a part of the United States.

But, as a single individual, I must declare my utter repugnance to the idea of its incorporation as a part of our Union, until American ideas first get control of its population. I want no more such discordant elements until we have digested and assimilated what we have already.

•••••••

This letter must be treated as perfectly confidential, for your own eye and that of the President alone. 1 do not even copy ir in the records of the legation, and ask that it may not be placed on rile in the Department. My own life, even, would not be safe here for one day if it were made public. I have, &c,

I. P. CHRISTIANCY.

Hon. James G. Blaine,

Secretary of State, Washington, _D. G.

Texto tomado de Papers relating to the foreign relations of the United States por United States. Dept. of State. Puede verse también en Message transmitting papers relating to the war in South America By United States. President (1881-1885 : Arthur). Ambos enlaces conducen a colecciones de documentos estadounidenses sobre el Perú, Chile y Bolivia durante la guerra de 1879-1883.

********************************

Ver aquí una caricatura política de James G. Blaine sobre la campaña electoral presidencial de 1884. “1884 Presidential Election – Blaine Attempts to Collect his Past Record with a Rake”.
Nótese los letreritos “Guano claims” y “Peruvian Company”.
En 1881 en los EEUU se constituyó la Peruvian Company, con el objeto de reclamar compensaciones al gobierno peruano por haber descubierto el guano como fertilizante. El asunto llegó a los tribunales en los EEUU y Blaine se movió para que el gobierno chileno, ya controlando el guano peruano, acepte conceder compensaciones económicas a esta compañía estadounidense (con el rechazo del gobierno francés, cuyos ciudadanos, algunos, eran tenedores de bonos de deuda peruana). Es decir, la anexión chilena de territorio peruano se haría sin beneficios económicos, pues una compañía estadounidense se haría de ellos. Esta compañía tuvo el apoyo de Blaine y acabó por ser un escándalo público. Tanto interés de Blaine en la guerra entre el Perú y Chile era también por interés económico a favor de una empresa, cosa que fue aireada por sus detractores domésticos en la coyuntura electoral. Verlo aquí.
Imagen tomada de aquí.

-

Enlaces a este artículo

  1. Tweets that mention 1881: el Perú bajo protectorado estadounidense » Gran Combo Club -- Topsy.com
    30-11-2010 - 8:57
  2. Buque Escuela chileno Esmeralda llega al Callao « malcolmallison
    30-05-2011 - 11:19
  3. El imperialismo está en la mente » Gran Combo Club
    17-03-2012 - 15:55
  4. 1992: los Estados Unidos y el arresto de Abimael Guzmán » Gran Combo Club
    04-09-2012 - 10:02

Comentarios a este artículo

  1. Silvio Rendon dijo:

    GCC: 1881: el Perú bajo protectorado estadounidense http://bit.ly/fGbYGH

  2. Izquierda Perú dijo:

    1881: el Perú bajo protectorado estadounidense: [La publicación de este post resulta darse en la coyuntura de la… http://bit.ly/eh5XeZ

  3. Javier A. Fernandez dijo:

    1881: el Perú bajo protectorado estadounidense » Gran Combo Club http://goo.gl/OcOrf

  4. Moises dijo:

    RT @javi270270: 1881: el Perú bajo protectorado estadounidense » Gran Combo Club http://goo.gl/OcOrf

  5. Julio Gómez dijo:

    RT @rensilvio: GCC: 1881: el Perú bajo protectorado estadounidense http://bit.ly/fGbYGH

  6. Aysa Cordova dijo:

    RT @rensilvio: GCC: 1881: el Perú bajo protectorado estadounidense http://bit.ly/fGbYGH

  7. Carlos A. Cubas dijo:

    1881: el Perú bajo protectorado estadounidense » Gran Combo Club http://bit.ly/epNXdj

  8. Rafael Euribe dijo:

    Muy buen tema pero phay algo creo, ausente en tu post, y que corrobora lo en otras ocasiones he comentado. Los vaivenes de la politica interna norteamericana, condicionan la politica exterior.

    Garfield se iba a comer el pleito de mantener las fronteras entre Peru y Chile. Garfield es asesinado y la otra ala del partido republicano deja al peru a su suerte.

    Que hubiera ocurrido si Garfield no es asesinado, su ala republicana se consolida y es reelegido? Peru hubiera perdido Arica?

    Comparando ahora, que ocurriria si los conservadores agrupados en torno al Tea Party logran la presidencia y consolidarse? O qeu ocurrira si los neo-conservadores agrupados en torno a los remanentes de Bush, logran la presidencia?

    Hay que reconocer que cada sector tiene su propia vision de la politica exterior. En algunos casos coinciden, en otros difieren.

  9. car dijo:

    Esto suena a ¿Destino Manifiesto? ¿Algo idéntico?

  10. Nicolas Espinoza dijo:

    Cuando Estados Unidos propuso anexarse el Peru http://t.co/gorJq08r

  11. Gran Combo Club dijo:

    Cuando Estados Unidos propuso anexarse el Peru http://t.co/gorJq08r

  12. Gran Combo Club dijo:

    Cuando Estados Unidos propuso anexarse el Peru http://t.co/gorJq08r

  13. Gran Combo Club dijo:

    Cuando Estados Unidos propuso anexarse el Peru http://t.co/gorJq08r

  14. Moises dijo:

    Cuando Estados Unidos propuso anexarse el Peru http://t.co/gorJq08r

Comparte tu opinión respecto al tema tratado.

Importante: Existe moderación de comentarios. Si no te identificas con tu nombre y apellido, posiblemente no se publique tu comentario. Referirte al tema del post, identificarte y evitar ataques personales o lenguaje ofensivo aumentarán las probabilidades de publicación de tu comentario.