Por - Publicado el 07-01-2013

1. Una compilación barajada
Acabo de leer el libro de Mario Vargas Llosa “La civilización del espectáculo”, Alfaguara, 2012. No sólo es el libro más reaccionario que le he leído, sino el peor escrito. Ha tratado de hacer algo más que una compilación de artículos periodísticos ya publicados, dándoles un orden y una tesis, pero no lo ha conseguido. No llega a haber un hilo conductor a su discurso. Más interesantes y redondos son sus artículos periodísticos que sus reflexiones mal conectadas (que en realidad son artículos ya publicados volteados). Particularmente disonante es su capítulo sobre la religión que no pega con su discurso central, básicamente agotado en el segundo capítulo.
Su narración es una suerte de “road movie”, en que va soltando sus reflexiones conservadoras y va enchapando sus artículos pasados, que considera “antecedentes” a su presente libro. En tal sentido, se advierte pálidamente alguito del Vargas Llosa novelista, que intercala magistralmente tiempos narrativos. La diferencia es que el Vargas Llosa novelista intercala tiempos en un relato coherente. Este Vargas Llosa columnista no llega a darle coherencia a su relato. Es como un gran equipo de fútbol que no estuvo en su día. Más aún, si el Vargas Llosa ensayista, periodista o columnista es ya menos agraciado que el Vargas Llosa novelista, en este libro, su desempeño decae notablemente.

2. El pensamiento Vargas Llosa sobre lo culto y lo inculto
Segun Vargas Llosa lo culto es excluyente: no puede ser que todos seamos cultos:

ya nadie es culto si todos creen serlo o si el contenido de lo que llamamos cultura ha sido depravado de tal modo que todos puedan justificadamente creer que lo son”, p. 66, [el resaltado en negrita es mío, SR.]

Según la primera frase, resaltada, la cultura se define por oposición a la incultura. No cabe la posibilidad de que todos sean cultos, pues en ese caso, nadie lo sería. Se trata pues de un concepto excluyente. Es como decir: “no todos pueden tener la exclusividad, pues entonces nadie la tendría”. Si todos tuvieran un reloj Rolex, el aparatito perdería la connotación de distinción que hoy tiene. La cultura, incluso según los criterios vargasianos, no puede ser para todos. La gente tal vez crea que tiene cultura, pero no la tiene. Según la segunda frase, existe una definición de cultura que la gente puede alterar y ampliar, depravar, para incluirse en el conjunto de los cultos, pero esa es una entrada falsa, pues según Vargas Llosa, siempre quedará fuera. El Rolex de las masas será trucho, bamba, depravado, de segunda generación, Made in China, etc.
Según Vargas Llosa en términos de cultura hay lo superior y lo inferior:

“La corrección política ha terminado por convencernos de que es arrogante, dogmático, colonialista y hasta racista hablar de culturas superiores e inferiores y hasta de culturas modernas y primitivas”. p. 67.

Toca desinhibirse, superar la “corrección política”, salir del clóset, franquearse, deschavarse y decirlo muy claramente: hay culturas superiores y hay culturas inferiores; hay culturas modernas y hay culturas primitivas, Vargas Llosa nos predica. Las aguas se abren. Por un lado queda la cultura, la cultura superior y moderna, y por el otro la incultura, la cultura inferior y tradicional. Vaya uno a saber cómo Vargas Llosa las clasifica, las jerarquiza y las cruza.
Y más aún, hay que estar alertas, pues la advenediza incultura pretende colarse en el banquete de la cultura, disfrazada de cultura popular:

“los sociólogos (…) han llevado a una revolución semántica parecida, incorporando la idea de cultura, como parte integral de ella, a la incultura, disfrazada con el nombre de cultura popular, una forma de cultura menos refinada, artificiosa y pretenciosa que la otra, pero más libre, genuina, crítica, representativa y audaz. p. 67.

Estamos ante el discurso excluyente, elitista, minoritario, oligárquico de toda la vida, emitido por un escritor y político que iba de amplio, moderno, liberal, y hasta progresista.
El elitismo vargasiano no sólo está en su intento de “manifiesto” sobre la cultura, sino sobre todo en sus ejemplos, todos eurocéntricos, todos limitados.
En primer lugar, toca recordar que buena parte de lo que llamamos cultura de las élites viene de la tan despreciada cultura popular. Las prácticas de los “incultos” son recicladas y hechas potables para las élites como prácticas “cultas”. La marinera popular llega a los salones como marinera de salón. Las danzas populares europeas desarrollan movimientos que acaban en las cortes como movimientos de ballet. La experimentación gastronómica popular acaba por ser apreciada por las cocinas reales. Es decir, si en una sociedad surge algo bueno, ésto acaba por ser adoptado por la élites como propio.

Más aún, el ambiente en que se desenvuelven músicos, pintores, escritores y artistas diversos, y que los inspira y refuerza en sus creaciones, suele ser muy frugal, generalmente compartiendo las zozobras por la supervivencia de las mayorías. Que en algún momento esta gente “triunfe”, venda sus cuadros, publique sus escritos o se presente en grandes escenarios, es algo posterior. La creación se suele incubar y fermentar en ambientes inconformistas con la sociedad convencional y sus élites, precisamente ambientes del tipo que hoy Vargas Llosa intenta ridiculizar.
En segundo lugar, ¿todos somos cultos? Pues no, pero aquí el hecho no es sólo escuchar a Mozart o leer a Baudelaire. Puede ser también saber apreciar a buenos grupos de sikuris, marineras o huaylarsh bien bailados, valses criollos o huaynos ayacuchanos bien tocados. Y, desde luego, puede ser flamenco, rock, metal, punk, capoeira, esculturas que reciclan basura o sueldan metales, teatro en la calle. Cada arte tiene sus reglas y sus logros. El “inculto” es en este caso quien no manya nada de estas cosas, cual el capitán del Bounty, en la versión de Marlon Brando, tratando de bailar las danzas polinesias. En la cultura popular hay ars, hay techné. O como diría el gran Ernesto Cavour “pueblos cultos y juiciosos tienen sus buenos picantes”. Los ejemplos de Vargas Llosa son totalmente eurocéntricos. Se advierte que la dimensión de pluralidad y respeto al otro es ajena al conservador discurso vargasiano.

3. Foto antes y foto después
Para hablar de un deterioro cultural idealmente tenemos que comparar a las mismas personas, o al menos al mismo grupo social, antes y después. No es legítimo comparar a grupos diferentes. A las élites antes con las masas ahora. Bien lo comenta Jorge Volpi:

Vargas Llosa no es, por supuesto, el primero en entristecerse al ver un estadio lleno para Shakira cuando sólo un puñado de fanáticos asiste a un recital de Schumann pero, en términos proporcionales, nunca tanta gente disfrutó de la alta cultura. Nunca se leyeron tantas novelas profundas, nunca se oyó tanta música clásica, nunca se asistió tanto a museos, nunca se vio tanto cine de autor. El novelista acepta esta expansión, pero piensa que algo se perdió en el camino, que el público de hoy no comprende el sustrato íntimo de esas piezas. ¿En verdad piensa que en el siglo XIX los lectores de Hugo o Sue, o quienes abuchearon la première de La Traviata, eran más cultos?
¿Qué es, entonces, lo que le perturba? En el fondo, sólo ha cambiado una cosa: antes, las masas trabajaban; ahora, trabajan y se entretienen.
El último de los mohicanos. Jorge Volpi

Y claro, a los de arriba nadie les ha quitado sus conciertos; los de abajo ahora además de trabajar se entretienen y no faltan quienes pueden escuchar su Mozart más, si esa es la métrica para aceptar que algo es cultura. Pero también hay los conciertos populares de rock, salsa, jazz, metal. Tal vez a las élites les molesta haber perdido la exclusividad, mismo que les invadan la Herradura con “cebiche en bolsa y sopa en botellón” (figura que, por cierto, es puro prejuicio del fujimorista del Raúl Romero). Un discurso muy limeño y muy excluyente que ve barbarie en la democratización de las oportunidades. Ahora más gente puede lo que antes sólo un grupito podía. El grupito no acepta a los “igualados”. Definitivamente, Vargas Llosa intenta hacer labor de vocería a este sentimiento minoritario. Uno podría especular: tanto le costó llegar a la cima, para conseguir algo que los del estado llano también disfrutan.

4. ¿Quién tiene la culpa del deterioro cultural? Las izquierdas, por supuesto.
Si en los barrios pobres franceses hay escuelas públicas deterioradas y violentas, la culpa la tienen las ideas antiautoritarias “posmodernas” del movimiento de mayo del 68 y de Michel Foucault.
Si, según Vargas Llosa, el erotismo está desapareciendo, la culpa la tiene el movimiento de liberación sexual que llega a realizar talleres de educación sexual para los jóvenes con dinero público (ver abajo el caso de la Junta de Extremadura, España).
Para Vargas Llosa el gran ejemplo de “política decente” está en el Parlamento de 1956, el del poder oligárquico, el de “la convivencia”, aquel elegido por una minoría social, pues las mayorías indígenas analfabetas simplemente no votaban.

La política se adecentó por algunos años porque la gente decente se animó a hacer política en vez de evadirla. p. 132.

Lo que vino después en el Perú significó un gran deterioro. Y no sólo fue así en el Perú. Dice Vargas Llosa:

Probablemente ya no queden sociedades en las que el quehacer cívico atraiga a los mejores. p. 133.

El avance hacia una cultura antiautoritaria, libre en el sexo y menos oligárquica le parece mal a Vargas Llosa, quien repite, uno a uno, los argumentos de la gente más reaccionaria. En Europa, como en los Estados Unidos, hay barrios pobres, tugurizados, desesperanzados. Esta situación desde luego que incluye a las escuelas deterioradas, donde hay crímenes, pandillas, embarazos adolescentes, y un bajo nivel educativo. Pero todo esto es un tema económico, de bajos recursos. No se debe a las políticas educativas antiautoritarias, antipaporreteras y participativas, como trasunta el discurso vargasiano. El erotismo no sufre por los talleres de las autoridades socialistas españolas, sino, en todo caso, por la comercialización de la industria pornográfica. Pero Vargas Llosa no va a chocar con los gobiernos derechistas que no invierten suficientemente en la educación y se oponen a políticas retristributivas a favor de los más pobres, ni va a chocar con los empresarios de la pornografía, empresarios al fin. Mejor es acusar a las ideas antiautoritarias de raigambre izquierdista. Mejor es quejarse por el deterioro cultural mundial y de paso, a la chita callando, lanzar ticitas a las izquierdas.
Tampoco Vargas Llosa va a hablar de los grandes oligarcas que gobiernan el Perú y cómo usan los medios de comunicación para idiotizar a la gente. Es conocido que Vladimiro Montesinos micromonitoreaba a los medios de comunicación, incluyendo los programas de televisión de los que se queja Vargas Llosa. Era una estrategia de dominio establecida por un gobierno que privatizaba las empresas públicas, la educación, las pensiones y eliminaba los derechos de los trabajadores, medidas calentadas por Vargas Llosa en los ochentas. Más fácil es que el asunto se diluya en un tema cultural: “La raiz del fenómeno está en la cultura”, p. 136.

5. Pare de sufrir, cascarrabias
El político-escritor no debería sufrir tanto: la cultura en su sentido más amplio goza de buena salud y es disfrutada y producida por más gente. Hay buenas producciones para todos los gustos. No hay por qué excomulgar a los metaleros del mundo de la cultura, si no le gustan. Simplemente no se inmole asistiendo a uno de sus conciertos, que otra gente gustosa ocupará su butaca. Un poco más de tolerancia con las diversas producciones culturales no le vendría mal al político-escritor. Lo mismo con el sexo. Algunas personas no están en plan de asumir o juzgar los culturosos gustos eróticos de Fonchito, Rigoberto o “la niña mala”. Simplemente quieren impartir una educación sexual amplia a los jóvenes, particularmente a las jóvenes, más expuestas a los tabúes que la sociedad les impone. No venga a poner unos talleres como ejemplo de pérdida del erotismo en la actualidad. Si la educación en los barrios pobres primermundistas decae, sería bueno que les hable al oído a los gobiernos conservadores con los que Don Mario suele hacer buenas migas. Ni la educación antiautoritaria de Mayo del 68 ni Foucault tienen la culpa del deterioro de la educación. Y desde luego, como diría Miguel Ríos, el rock no tiene la culpa de lo que pasa aquí:

Pero el rock no tiene la culpa de lo que pasa aquí
son las rentas de la crisis de su civilización,
pero el rock no tiene la culpa de su reputación.
No nos carguen con el muerto es un viejo cuento
y esta vez no va a colar.

Controle su bilis, ojo a su colesterol
si en la pantalla el ritmo es infernal
el sexo y la droga vuelva al valium por favor.
El caos moral en la atalaya, el ámbito occidental
en el estrés de la ciudad, el blues de la seguridad
resuena en callejones sin salida
el ritmo de la lucha por la vida.

Pero el rock no tiene la culpa de su colesterol
no se exige que en sus venas se dispara la tensión
pero el rock no tiene la culpa de que su mal humor
le haga ver tantos fantasmas
tranquilícese y tómese un relax total.

En suma, pare de sufrir, Don Mario. No sea tan cascarrabias. Muchos antes de Vd. se horrorizaron por la decadencia del mundo, cultura incluída, y aquí estamos.

P.S. 1: Vargas Llosa poniendo el ojo en la paja ajena
El gobierno autónomo de Extremadura, España, de orientación socialista, realiza talleres sobre temas sexuales. Inmediatamente el Partido Popular, de derechas de origen franquista, pone el grito en el cielo con un discurso oscurantista: rebaja los talleres a una campaña para enseñar a los (y las) jóvenes a masturbarse, ver aquí y en el siguiente video:

La campaña de la Junta de Extremadura era así:

Así, confirmó que entre los contenidos de esta campaña se habla de la anatomía y fisiología sexual masculina y femenina “y ahí es donde se habla de caricias, penetración, masturbación, placer, y la respuesta sexual humana”, pero también se abordan conceptos como la autoestima y asertividad, el rechazo a la violencia de género verbal o física, así como anticoncepción y enfermedades de transmisión sexual.
El objetivo de esta campaña es “acabar con los falsos mitos y creencias” que existen en torno al sexo en la adolescencia, ya que esos mitos “determinan futuras conductas de riesgo tanto físicos como psicológicos”.
El Mundo.

La reacción de los medios vinculados al Partido Popular:

La región con más parados de toda España
En plena crisis la Junta de Extremadura se gasta el dinero en una campaña de masturbación
Enseñan a utilizar juguetes sexuales para “dar la talla” y cómo estimular con aceites lubricantes

Y así en “Libertad Digital”, también vinculada al Partido Popular:

SE GASTA 14.000 EUROS EN LA CAMPAÑA
La Junta de Extremadura enseña a masturbarse: “El placer está en tus manos”

El escritor y político Mario Vargas Llosa, simpatizante del Partido Popular, se suma a esa campaña con este artículo en El País:
El placer está en tus manos
Luego voltea este artículo y lo publica como parte de su libro “La civilización del espectáculo”, como un ejemplo de “la desaparición del erotismo”.

Es algo similar a lo ocurrido hacía dos décadas. El gobierno socialista lanza la campaña “Póntelo, pónselo” para difundir el uso de preservativos entre los y las jóvenes, ver aquí. Desde luego, “el asunto que fue el blanco de las iras de las organizaciones más conservadoras y de la Iglesia”.

Veinte años del ‘Póntelo, pónselo’
(…)
Detrás de esta operación publicitaria estaban los ministerios de Sanidad y de Asuntos Sociales. La ministra de este segundo departamento, Matilde Fernández, se implicó tanto en el asunto que fue el blanco de las iras de las organizaciones más conservadoras y de la Iglesia.
El obispo de Valladolid dijo que en vez de educar en el autodominio incitaba a la irresponsabilidad, y el de Madrid la calificó de destructiva. La CONCAPA (Confederación Nacional de Padres de Familia y Alumnos) interpuso un recurso contra la campaña y finalmente en 1993 la Audiencia Nacional la anuló por considerar que “fomentaba la promiscuidad en la juventud y la infancia”

La campaña fue exitosa y muy imaginativa.

La campaña en televisión y radio contó además con la participación de cantantes y grupos, como Luz Casal, Semen Up y Loquillo y los Trogloditas, que cantaban Yo para ser feliz uso un condón, o “Y no me corta nada decírselo a mi chico”, mensajes sencillos y con un lenguaje hasta entonces no visto en las campañas institucionales.

Escuchemos este audio: ‘Yo para ser feliz uso un condón’, cuña de la campaña del uso del preservativo

7 Comentarios

Por - Publicado el 11-12-2012

[A sesenta años del inicio oficial del proyecto Vicos hay una producción intelectual reciente no sólo mucho más crítica con este proyecto, sino también mucho más explícita en reconocer el papel de este proyecto como parte de la geopolítica estadounidense en la guerra fría. Es el tipo de tema tabú que “todo el mundo sabía”, pero que pocos intelectuales se animaron a señalar en tiempo real. Cualquier sospecha o alusión a una intervención política podía ser desmerecida como una acusación infundada, rumores, prejuicios, injusta ante gente tan prestigiosa académicamente. Tal vez sea que muchos de los antropólogos peruanos de los años cuarentas en adelante tuvieron buenas relaciones con los antropólogos estadounidenses que llevaron a la práctica los proyectos antropológicos-geopolíticos en el Perú y no fueron muy cuestionadores de los mismos. O tal vez compartieron sus objetivos. Vaya uno a saber. Recientemente un par de antropólogos estadounidenses, notablemente Eric Ross y Jason Pribilsky,1 ha sido muy explícito en ubicar este proyecto en el contexto de la guerra fría, del interés de los Estados Unidos en que países como el Perú hagan un cambios social “controlado” del dominio terrateniente a la propiedad campesina, sin caer en el modelo colectivista o comunista.]

1. ¿Qué es el proyecto Vicos?
El proyecto Vicos es un experimento de modernización del campo peruano venido desde afuera, que oficialmente duró de 1952 a 1962. La Universidad de Cornell alquila una hacienda localizada en Ancash, de propiedad de la Beneficencia Pública de Huaraz, y se convierte en el “patrón”. Entonces procede a cambiar las relaciones entre administradores y trabajadores agrarios. Se elimitan los servicios personales no remunerados, es decir, el pongaje, y las obligaciones de los campesinos de pagar renta en trabajo. Hace más horizontales y menos abusivas las relaciones entre mayorales y campesinos. Mejoran los cultivos de maiz y de papa y los campesinos llegan a tener excedentes que finalmente son destinados a comprar la hacienda de la Beneficiencia, con la oposición de Prado y Beltrán, que ven la propiedad campesina como un mal ejemplo para las haciendas vecinas. Es un proyecto apoyado financieramente por fundaciones estadounidenses como contraposición al desafío comunista de la Guerra Fría. Más aún, el proyecto surge en plena dictadura pro-estadounidense de Odría, quien ve el proyecto como una forma de darse una imagen progresista. Ver aquí la página del proyecto en la Universidad de Cornell.

2. Modernizando el campo peruano desde afuera
A fines de la Segunda Guera Mundial los antropólogos estadounidenses no fueron para nada ajenos a las necesidades de la Guerra Fría. Rapidito tuvieron que alinearse con la necesidad de entender más el mundo campesino e indígena y a pensar en una alternativa no revolucionaria para éste. Los países capitalistas veían en los campesinos un potencial revolucionario, que acabaría por llevar a los países más pobres de Asia, África y América Latina por la vía del comunismo. La pobreza en el área andina, en particular, es “un barril de dinamita potencialmente revolucionaria”, según Business Week. Es en ese contexto que surge la “teoría de la modernización”, principalmente impulsada por el Center for International Studies (CENIS) del MIT (Ross, abajo). El proyecto Vicos, un experimento de “antropología aplicada” es la principal “historia de éxito” de la aplicación de la “modernización”, no sólo para el Perú sino para todo el mundo.

3. La modernización de post-guerra: la solución al “problema del indio”
La revolución mexicana y rusa, los escritos de Haya y Mariátegui, notablemente con Valcárcel más impulsan un indigenismo socialista en el Perú que pone en jaque al poder terrateniente y feudal. Este indigenismo es un peligro para el poder oligárquico gobernante en el Perú en los 30s y 40s. Cualquier medida que azuzara a los siervos en el campo cuenta con el rechazo de los gamonales que necesitaban del trabajo impago de aquellos.

Por estas épocas los Estados Unidos crean el Inter-American Indigenous Institute, un proyecto de la Unión Panamericana financiado por el gobierno estadounidense. Esta organización tiene sus “secciones nacionales” en América Latina, cual esen el Perú el Instituto Indigenista Peruano, organización estatal creada en 1947 por el gobierno de Bustamante. Estas organizaciones tienen como objetivo investigar “el problema del indio” en los países del hemisferio occidental. Era una cuestión de interés nacional e internacional (es decir, estadounidense) (ver Priblinsky 2011). El desafío de Mariátegui en los “Siete Ensayos” y de Valcárcel en “Tempestad en los Andes” hallaba respuesta en el país que los mandó a encarcelar décadas antes (a Mariátegui en una comisaría de Lima y a Valcárcel en el Frontón), ver EEUU: “¡Detengan a Mariátegui”

Runas postrándose ante el patrón (la realidad que supuestamente ya no existía según algunos participantes de la mesa redonda del IEP en que criticaron la obra “Todas las sangres” de José María Arguedas.)

4. “El indio es el problema, el mestizaje es la solución”
La visión dominante en el Perú era la integración de los “indios” a través del mestizaje, la mezcla racial que convierte a los “indios” en “mestizos”. Este mestizaje incluye la eliminación de las identidades indígenas mediante un cabeceo armonioso entre la cultura española y pre-colombina. El proyecto Vicos va en esta misma línea: una aculturación inducida por una intevención planificada. El proyecto Vicos pone énfasis en el aprendizaje del castellano y la integración del indígena a la vida social del país a través de la conscripción para hacer el servicio militar y la vinculación con la civilidad circundante.

Esta concepción se advierte claramente en este video de la CBS:

La visión indigenista primigenia expresada por Valcárcel en “Tempestad” rechaza tales ideas y propone un relanzamiento de la raza indígena a través de la liberación de la opresión feudal y de la educación, dentro de una concepción agrarista.


5. La guerra fría de Odría y la Coca Cola de Artola
William Mangin en “Beyond Vicos” sugiere que el interés del gobierno derechista de Odría en un proyecto como el de Vicos podría deberse a que dos de los tres generales de la junta de la sierra provenían de la sierra del Perú: Manuel Odría provenía de Tarma y Armando Artola provenía de Recuay, en Ancash, del mismo valle del Santa como Vicos. Artola estuvo tan interesado en Vicos que lo visitó dos veces. Odría mencionó favorablemente a Vicos en dos de sus mensajes anuales al país. Carlos Monge Medrano, amigo de Holmberg, era co-director del proyecto Vicos, con sede en el “Ministerio de Trabajo y Asuntos Indígenas”. En la misma linea Paul L Doughty sugiere que, en un contexto de discursos desarrollistas en las Naciones Unidas y la Unión Panamericana, Odría quería tener algo que mostrar a nivel internacional sobre el carácter progresista de sus políticas domésticas.

Jason Pribilsky, en una línea más crítica, ve que la predisposición del gobierno peruano a aceptar un proyecto como Vicos viene de la cooperación del Perú con los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. (Por presión de los EEUU, el gobierno de Prado eliminó la presencia de los países del Eje en el transporte aéreo y expropió y redistribuyó las propiedades de los japoneses. A cambio, el gobierno recibió 18 millones de dólares de ayuda de los EEUU, destinados básicamente a intercambios culturales, contratos de negocios y ayuda médica.). Con el golpe de Odría se impulsa la inversión de los Estados Unidos en el Perú, particularmente en la minería, petróleo y la electrificación. Eric B. Ross señala que Vicos fue impulsado por la Universidad de Cornell en cooperación con el Instituto Indigenista Peruano, organización estatal que incluía en su junta directiva a generales del ejército.

El Instituto Indigenista Peruano es presidido por Luis E. Valcárcel, el autor de “Tempestad en los Andes”. Con el golpe de Odría Valcárcel es sucedido en el cargo por el biólogo Carlos Monge Medrano, amigo de Allan Holmberg. Es a través de Monge que Holmberg se pone en contacto con el Ministro de Trabajo y Asuntos Indígenas, el General Armando Artola, y con Julio Pereyra (Jefe de Asuntos Indígenas de ese ministerio). Holmberg celebraría la aprobación del gobierno de Odría ante el proyecto Vicos, pero resaltaría que Odría mismo se daría el crédito por el proyecto en un mensaje radial al país. El proyecto Vicos comienza en 1952, en pleno gobierno de Odría.

Carlos Monge Medrano, arriba, y Mario Vásquez. Intelectuales peruanos que co-dirigieron el proyecto Vicos con Allan Holmberg.
Imágenes tomadas de the Saturday Review, aquí.

6. Vicos, because of communism. El Perú en la geopolítica de la Guerra fría
Eric B. Ross establece muy cuidadosamente las conexiones entre la antropología de la modernización y la geopolítica estadounidense en la Guerra Fría. El CENIS del MIT tiene como primer director a Max Millikan, economista, ex director asistente de la CIA. Su principal interés en su labor es “la producción de una alternativa al marxismo”. El economista Walter Rostow, parte del CENIS dirigido por Millikan y su cercano colaborador, era muy explícito en señalar que el principal desafío para el Occidente era usar el proceso de modernización para su ventaja geopolítica, a la vez que minimizaba las oportunidades que éste ofrecía al avance del comunismo. Sobre esta colaboración ver aquí algunos documentos desclasificados gracias a la FOIA. Un país en el que se concentran en los cincuentas es India, al que ven en peligro de seguir el camino de China comunista. La Fundación Ford, según Ross entonces cercanamente asociada con las agencias de inteligencia estadounidenses, expande intensamente sus actividades en la India. En 1947 lanzan el proyecto Etawah, de desarrollo comunal, establecido, no por coincidencia, en una zona caracterizada por una sucesión de levantamientos campesinos que dan origen al Partido Comunista de la India (esta zona es particularmente importante en la rebelión de 1857 contra los británicos). A este esfuerzo luego se suman la fundación Rockefeller y la fundación Carnegie.

En 1936 se funda en la Universidad de Cornell el Departamento de Sociología y Antropología con académicos con una clara vocación de trabajo para el gobierno de los Estados Unidos: Lauriston Sharp, quien durante la guerra trabaja para el Departamento de Estado, Division of Southeast Asian Affairs; Alexander Leighton, quien no sólo trabaja para la Office of Strategic Services (OSS), antecesora de la CIA, y la Office of War Information (OWI), sino que es jefe de la Morale Analysis Division de los US Navy Medical Corps, con trabajo en el campo de concentración para japoneses-estadounidenses de la War Relocation Authority (WRA) en Poston, Arizona; Morris Opler quien también trabajó en un campo de concentración de la WRA en Manzanar como para la OWI. Era gente con experiencia en la guerra, que se dispone a continuar sus actividades en la post-guerra. Estos antropólogos, también intervienen en la India, tratando de generalizar en ese país la experiencia pilogo de Etawah. Esta experiencia, con otras similares en Tailandia y en una reservación Navajo en los EEUU constituyen antecedentes del proyecto Vicos.

El Departamento de Sociología y Antropología de Cornell se convierte en un importante socio para las políticas de Washington, con prominentes fundaciones privadas más. James A. Perkins, autoridad de Cornell, que llega a ser rector en 1963, está en excelentes relaciones con éstas, pues había sido vicepresidente de la Corporación Carnegie, director del banco Chase Manhattan de la familia Rockefeller, miembro del patronato de la Corporación RAND, esponsorizada por la Fundación Ford y miembro del patronato del Council of Foreign Relations (además de jefe del Research and Development Board of the Department of Defense, miembro del Gaither Committee, que define la posición del gobierno de Eisenhower sobre la carrera armamentista, jefe de la International Basic Economy Corporation (IBEC) de Nelson Rockefeller, que orienta la inversión de esa familia en América Latina y promueve el uso de semillas e insumos a tono con la “revolución verde”).

Holmberg con vicosino.

Con este impulso institucional es el financiamiento de la Carnegie Corporation que ayuda crucialmente a lanzar el Cornell-Peru Vicos Project. Es Holmberg quien reorienta el interés de Cornell de Asia hacia América Latina. En 1943, el Institute of Social Anthropology (ISA) expresa la necesidad de “mantener a América Latina dentro de la órbita política de los EEUU”. Cuando acabó la guerra y el ISA fue disuelto, en 1952, la mayoría de los antropólogos que allí trabajaban pasan a trabajar a la International Cooperation Agency (ICA), que es la antecesora de la USAID. ICA está fuertemente vinculada a los intereses de inteligencia del gobierno de los EEUU. Los antropólogos afiliados a esta institución que trabajan en Bolivia y en el sur del Perú prestan servicios en áreas en que se percibe un serio problema de agitación comunista. Uno de estos antropólogos es Allan Holmberg, estudiante de Yale de George Peter Murdock a fines de los treintas. En Yale Holmberg hizo sus pininos como asistente en los Human Relations Area Files (HRAF) hechos en 1937 como el Cross Cultural Survey of Yale’s Institute of Human Relations, realizado en los años de la guerra en colaboración con el gobierno de los EEUU que usa los HRAF como un medio de proveer inteligencia cultural que ayude a instalar un gobierno militar en las islas del Pacífico durante y al final de la guerra. Holmberg también es alumno del psicólogo John Dollard, cuyo hermano, Charles, resulta ser el presidente de la Carnegie Foundation.

Holmberg trabaja en 1942 para el Departamento de Estado y luego pasa a trabajar para la Rubber Development Corporation de la US Army en el oriente boliviano. Acaba su tesis en Yale en 1945 y luego va al Perú a trabajar como un antropólogo cultural al valle del Virú en un proyecto del Institute of Social Anthropology (ISA) y del Smithsonian Institution. Ese proyecto determina el interés de Holmberg en el Perú. En 1948 deja el ISA y se incorpora a Cornell. En 1948 a través de Morris Opler presenta un proyecto a la Corporación Carnegie para desarrollar un proyecto de cambio tecnológico y cultural en el Callejón de Huaylas, importante por sus recursos naturales, su oferta laboral y su cercanía a la costa. La preferencia de Holmberg por Vicos se debía a que veía a los vicosinos como gente “aborigen” que vive en una sociedad medieval, aislada de la historia.

Vicos: experiencia de “modernización” planteada como ejemplo para zonas campesinas del sur del Perú, con proyección a toda el área indígena andina y hasta guaraní.

7. “Cambio controlado” para evitar el estallido social
Los años cincuenta no son sólo años de guerra fría en Europa y Asia, sino que plantean un nuevo desafío en el área andina: la revolución de 1952 y la reforma agraria de 1953 en Bolivia. Mal ejemplo para el Perú de Odría.

Holmberg se plantea como objetivo explícito que Vicos sirviera como un modelo que fuera difundido por todo el Perú y el mundo. Era un cambio inducido desde afuera por los Estados Unidos, pero con la cooperación de antropólogos locales, de la Universidad de San Marcos, nucleados en el Instituto Indigenista Peruano. La “intervención participante” serviría para mejorar las condiciones de vida en áreas como la salud, educación y agricultura. El estándar de vida mejoraría hasta que los propios vicosinos pudieran participar con todo del mundo moderno. Era la solución al “problema del indio” y serviría de modelo exportable de cambio social dirigido que competiría con el paragidma de desarrollo soviético. El proyecto Vicos contaría con la oposición manifiesta del Partido Comunista en la ciudad de Huaraz, lo cual era tomado por los antropólogos estadounidenses (y sale sugerido en el video de la CBS) como una buena señal pues se reconoce que el éxito de Vicos reduce las posibilidades de fomentar una revolución violenta. (Ross, Piblinsky, ver citas abajo).

En los Estados Unidos para nada le falto diseminación a este proyecto, planteado explícitamente como un modelo contrario al comunista:

Saturday Review, noviembre de 1962:

La revolución soviética en Rusia ha capturado la imaginación de millones al convertir a los pueblos campesinos aislados y empobrecidos en una nación poderosa en menos de un siglo… Es curioso que buscando una oposición a la influencia de tan drástico logro, los geopolíticos de la democracia americana hayan pasado por alto o ignorado la presencia tan cercana de un experimento que ha elevado el espíritu humano en 400 años de tiempo en sólo una década. Hablo de Vicos.

Selecciones del Readers Digest, abril de 1963:

Mientras los soviéticos hablaban de mejorar la vida de los pueblos subdesarrollados…. los vicosinos se liberaron del yugo del feudalismo en una sola década.

8. Entre el gamonalismo y el comunismo: “el gringo”
Los Estados Unidos aparecían así teniendo una alternativa al gamonalismo latinoamericano y al comunismo soviético, en plena dictadura militar de Odría apoyada por la oligarquía, precisamente feudal y terrateniente. Los antropólogos estadounidenses tenían una buena imagen, no sólo entre los campesinos, sino también entre sus contrapartes intelectuales peruanas. Si la revolución mexicana, soviética y china mostraban la viabilidad de un camino revolucionario, los Estados Unidos habían reaccionado relativamente rápido en contraponer una alternativa no revolucionaria, de cambio dirigido.

“El Gringo” personaje de la fiesta del Carmen en Virú, donde también trabajó Allan Holmberg.

9. El “mal ejemplo” de Vicos y la oposición oligárquica
Los terratenientes también ven con recelo la transformación que se realiza en Vicos. Tanta horizontalidad con el indígena no les hace ninguna gracia, pues ven en ella la fuente de su futura caída. Según cuenta William F. Whyte en “Participant Observer”, el proyecto Vicos contemplaba que los vicosinos se harían propietarios de la hacienda en 1956. El Instituto Indigenista Peruano y los antropólogos de Cornell le pidieron al gobierno de Prado y Beltrán que cumplan con su compromiso. Henry Dobyns, que representaba a Holmberg en el Perú, le pregunta directamente a Petro Beltrán, primer ministro de Prado:

- ¿Honrará su gobierno su compromiso con el pueblo de Vicos?

Y Beltrán le responde honestamente:

- Desde luego que no. Crearía un precedente terrible.

El gobierno de Prado hablaba elogiosamente y con jactancia del proyecto Vicos, pero no quería que tuviera mayores repercusiones y menos que alentara la creciente presión social por realizar una reforma agraria que reestructure la propiedad de la tierra en el Perú. El gobierno hablaba de “reforma agraria”, pero por ella entendía la colonización de la ceja de selva por colonos venidos de la sierra del Perú.

10. Kennedy en Vicos
En 1961 Edward Kennedy, el hermano menor del presidente Kennedy visita Vicos. Les pregunta a los vicosinos qué quieren de los EEUU. Éstos le responden que quieren ayuda para un proyecto de desarrollo rural conducido entonces por Paul Doughty, parte del equipo del proyecto Vicos. Kennedy no sabía mucho del Perú, pero escucha. Quiere saber qué pensaban los indígenas sobre los EEUU, sobre la democracia, sobre el comunismo. Habla con ellos a través de un traductor.

Kennedy sostiene un encuentro personal con Prado y allí le pide que honre la promesa del gobierno que Vicos pase a ser propiedad de los campesinos. En 1962 en las oficinas del Ministerior de Trabajo se firma el contrato que les otorga la propiedad a los vicosinos, que acaba comprando la haciendo a un precio elevado. Tanta visibilidad de Vicos había encarecido la tierra. La Beneficencia de Huaraz pide 4 millones de soles, pero el gobierno interviene y logra que el precio se reduzca a 2 millones. Los vicosinos pagan medio millón en efectivo, tienen que epagar otro medio millón en los siguientes tres años y el millón restante en veinte años. Un arreglo que contenta a los vicosinos, pero que demuestra que incluso este tipo de transición, una suerte de “reforma agraria”, es posible solamente con la voluntad política del gobierno de transferir la propiedad de la tierra a los campesinos indígenas.


Ted Keneddy en Vicos. Entonces no tenía ningún cargo político, pero era el hermano del presidente.
En 1966 el senador por New York Robert F. Kennedy daría un discurso en el congreso de los EEUU condenando el dominio terrateniente en el Perú.
Ver 1966: Robert F. Kennedy en el Perú

11. Cuerpos de paz
La era Kennedy en los sesentas tiene desafíos diferentes a la era Einsenhower en los cincuentas. El ejemplo para el Perú ya no es la revolución boliviana, sino la más radical revolución cubana. Después de fracasar la invasión estadounidense en Bahía de Cochinos, EEUU prefiere recurrir a formas de intervención más sutiles en la región. Vicos pasa de ser un experimento a ser un modelo replicable. Kennedy crea los Cuerpos de Paz y el Perú es uno de los grandes receptores de este personal. Vicos se convierte en un centro de entrenamiento para los Cuerpos de Paz. Estos voluntarios estadounidenses son entrenados en Vicos para que realicen otros proyectos en el Perú y en otros países.


Allan Holmberg, Aída Milla y J. Mayone Stycos. Por acción de Aída Milla la comunidad de Vicos expulsa a los Cuerpos de Paz. Las versiones escritas al respecto (incluyendo informes oficiales coautorados por Holmberg) son de autores estadounidenses y todas acusan a Milla de maledicencias contra los voluntarios, todas con un cierto tufillo machista.

12. Cambio en los campesinos, cambio en los intelectuales
En 1964 los propios vicosinos expulsan de Vicos a los Cuerpos de Paz. El antropólogo Richard W. Patch, que más que investigación parece que hace reglajes, en Vicos and the Peace Corps: A failure in intercultural communications (necesita suscripción) sostiene que la expulsión ocurre por acción de Aida Milla, esposa de Mario Vásquez, uno de los antropólogo peruanos encargado del proyecto Vicos, de conocida militancia aprista. Es ella la que, según Patch, en base a prejuicios y al rechazo a los “gringos” tergiversa un intento de los voluntarios por ayudar a los vicosinos a adquirir un hotel en la vecina localidad de Chancos. Este voluntario habría puesto su propio dinero para que los vicosinos compren el hotel de Chancos, pero esto habría sido malinterpretado por Aída Milla quien, vestida con ropas típica vicosina aunque sin serlo ni hablar quechua, habría sembrado maledicencias sobre las intenciones de los Cuerpos de Paz, en ausencia de su marido. La versión de esta fuente y de otras fuentes estadounidenses son las más disponibles, a diferencia de la versión de los antropólogos peruanos (a la que no he podido acceder).

Sea como sea, la expulsión de los Cuerpos de Paz en tan modélico proyecto marca un cierto cambio de temperamento entre los intelectuales peruanos hacia los proyectos de los estadounidenses. Había menos aceptación de la que había en la década anterior. El proyeccto guerrafriista de los antropólogos estadounidenses no sólo había inducido el cambio en los campesinos indígenas, sino tabién en sus colegas peruanos, para nada insensibles a la realidad opresiva del campo peruano.

Al final, el antropólogo Mario Vásquez formaría parte del equipo del Ministerio de Agricultura que durante el velasquismo realizaría la reforma agraria.

13. Un contrapunto entre Allan Holmberg y Hugo Blanco
En los sesentas los tiempos había cambiado y el campo peruano viviría grandes movilizaciones campesinas exigiendo su derecho a la tierra.

Enrique Mayer escribe un capítulo de “Vicos and Beyond” en el que hace un esbozo de un contrapunto entre Allan Holmberg y Hugo Blanco. El primero se convierte en un patrón, el segundo se convierte en un arrendire. Si Allan Holmberg hace su “intervención participante” jugando el rol de terrateniente y tratando de realizar un cambio controlado, Hugo Blanco también hace una suerte de “intervención participante” haciendo huelgas y boycots contra los terratenientes. Allan Holmberg se había formado en Yale, Hugo Blanco en La Plata. Allan Holmberg regresaría a Cornell, Hugo Blanco acabaría en El Frontón.

14. Cambio agrario con Vicos o sin Vicos
El antropólogo William P. Mitchell sostiene que las premisas de aislamiento de los vicosinos, asumidas por Holmberg, no eran correctas. Por lo tanto, la fuerza liberadora del proyecto Vicos no era tan grande como sus impulsores se habían imaginado, “la primera reforma agraria que impulsó el desarrollo indigena en el Perú”. Los cambios que se viven en Vicos se viven también por todo el Perú.(Hablando en lenguaje de la econometría experimental se podría decir que el impacto de Vicos era tal vez grande si se hacía una comparación “antes” y “después”, pero si a Vicos como grupo “tratado” se le añadía a todo el Perú como “grupo de control”, el impacto era mucho menor.) Mitchell un cuadro que se puede traducir así:

Utopía imaginada y realizada:Cambios sociales
En Vicos En todo el Perú
Escuelas + +
Estudiantes + +
Hablar catellano + +
Alfabetización + +
Agricultura + +
Comercio + +
Trabajo no agrario + +
Servicios de salud + +
Migración + +
Migración de retorno + +
Propiedad de la tierra + +

Mitchell es más duro aún:

En los sesentas el Proyecto Vicos ayudó a que los antropólogos se sintieran bien, convenciéndolos de que tenían el poder de crear un mundo mejor. Yo quisiera que tengamos ese poder, pero los cambios extendidos por todos los Andes peruanos sin ninguna intervención antropológica nos deberían enseñar a ser más humildes sobre el poder de la antropología para cambiar el mundo.

A esto se suma, dice Mitchell, la consideración hecha por Ross del proyecto Vicos como pieza de la guerra fría en el Perú. En suma, pocos beneficios reales y mucha intervención geopolítica.

La casa del Proyecto Vicos que pasa a ser la sede de la Comunidad Campesina de Vicos.

15. Vicos y su similitud con la reforma agraria velasquista
El antropólogo Enrique Mayer ensaya la tesis que la reforma agraria velasquista en buena cuenta sigue el modelo de Vicos. Algunos de los rasgos de Vicos fueron:
– las obligaciones colectivas continúan,
– la tierra no se distribuye,
– las ganancias revierten a la comunidad,
– el poder fue “democratizado”,
– se instituyó programas de modernización,
– se entrenó a antropólogos.

Mayer sostiene que la reforma agraria velasquista en las unidades reformadas siguió los mismos patrones de gobierno y administración de Vicos. La unidad adjudicataria era una cooperativa, sin propiedad individual. Ningún beneficiado por la reforma agraria recbió ningún pedazo de tierra, pero sí el privilegio de ser un socio de la cooperativa. Mayer asume en parte la crítica que la reforma agraria no significó ningún gran cambio para la gente loca, excepto el patrón. Las ganancias de la cooperativa se distribuían en la forma de servicios comunales. Mayer afirma que a la cooperativa de Vicos bajo la dirección de los asesores del Proyecto Perú-Cornell les va bien por varios años, a diferencia de las cooperativas post-reforma agraria, bajo la poco iluminada asesoría del SINAMOS, que les va mal. Al igual que en Vicos, el estado mantien hasta el último momento la prerrogativa de otorgar la propiedad de la tierra a la comunidad hasta que ésta pague su deuda agraria. En 1979 bajo exigencia de las izquierdas argumentando la explotación pasada del campesinado indígena, en particular de Hugo Blanco, la deuda agraria es condonada. Los vicosinos siguen pagando hasta 1970, en que por el terremoto de Ancash todas las deudas de la zona son canceladas. Mayer menciona que hasta hoy los vicosinos están orgullosos de no haber participado de la reforma agraria.

16. Vicos rechaza a Sendero
Sendero Luminoso llega a Vicos en los ochentas y fuerzan una asamblea en que le piden apoyo a la comunidad. Los comuneros después tienen otra asamblea en que deciden no apoyar a Sendero Luminoso. Cuando una columna de Sendero vuelve a la zona los vicosinos capturan a los senderistas, los azotan y les advierten de no venir más a Vicos. Luego, según algunas versiones, los habrían entregado a la policía. En la plaza de Vicos hay una piedra que indica el lugar dónde los senderistas fueron amarrados y azotados. En el vecino pueblo de Marcará los senderistas matan a Tomás Ramírez, director del PNIPA.

17. Epílogo: no uno, sino muchos Vicos
Las lecciones de Vicos no son sólo para el Perú, sino para todo el mundo. Al respecto tenemos el post de Barry R. Bainton Vicos – Mythical or Pragamatic Theory of Controlled Change que nos comenta en su calidad de estudioso del Proyecto Vicos y voluntario de los Cuerpos de Paz que la estrategia no militar de Vicos se ha continuado aplicando en países como Vietnam y más recientemente en las intervenciones estadounienses en el Medio Oriente en problemas de formación nacional, estabilización política y reconciliación. Hoy mismo hay un debate sobre el rol de la antropología en “Human Terrain Analysis”, el último intento de desarrollar una teoría de “cambio controlado”. Cita el artículo de Time Should Anthropologists Help Contain the Taliban?. La pregunta para él como antropólogo es “¿estamos ante algo en que yo me quisiera involucrar? y “¿hay algo en que en realidad podamos contribuir?”:

The question anthropologists must answer for themselves and as a profession, “Is this something we want to be involved in; and Is there anything that we really have to contribute?”

Y ya en el Perú, pues queda claro que Vicos fue un hito en la intervención de los Estados Unidos en el país. Este proyecto fue el antecedente de varios otros proyectos que se desarrollan en el campo peruano, pasando por las intervenciones antisubversivas de los 60s, 80s y 90s, las esterilizaciones de USAID de los 90s, hasta llegar a la erradicación de cultivos del presente.

Campesinos preparando el pesticida (DDT). Mario Vásquez y vicosino fumigando los campos con DDT.

La realidad de las haciendas: runas haciéndole venias al patrón.

La modernidad traída por las fundaciones, gobierno y antropólogos estadounidenses: fumigando personas con DDT.

ArguedasVicos

.

A.1948: Allan Holmberg, profesor de la Universidad de Cornell y director del Cornell-Peru Project, en Vicos, rodeado de sus estudiantes de la Universidad de San Marcos.
El acuclillado de la izquierda es José María Arguedas.

.

  1. Ver:

    Ver también:

    Finalmente, Rodrigo Montoya hace una evaluación crítica del pensamiento antropológico en el Perú en Colonialismo y antropología en el Perú. Ajusta cuentas con el pensamiento antropológico culturalista estadounidense que es el que da origen a la antropología peruana. Lo califica de proimperialista y limitado:

    Las tipologías que resultan que resultan sobre el país se expresan en términos raciales-culturales indios, cholos, mestizos, criollos y la explicación de lo que ocurre en el fondo de la matriz estructural del Perú está ausente. ¿Podemos seguir haciendo esta Antropología? Evidentemente, NO.

    []

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Por - Publicado el 05-12-2012

1. Dualismo electoral
En los países capitalistas desarrollados es frecuente que las zonas más modernas, en particular las ciudades, sean predominantemente de izquierdas, mientras las zonas más tradicionales, el campo, son usualmente de derechas.

En los países menos desarrollados es frecuente que las cosas sean al revés: las zonas más modernas suelen ser de derechas, mientras las zonas más tradicionales suelen ser de izquierdas.

Esta polarización regional se da tanto en situaciones electorales como en situaciones revolucionarias. La revolución francesa y la revolución rusa comenzaron en las ciudades y culminaron en el campo; la revolución china y la revolución cubana fueron del campo a la ciudad.

En el Perú a partir del voto a los analfabetos se ha venido abriendo un dualismo electoral en que el voto de derechas se concentra en Lima, mientras el voto de izquierdas es más fuerte en el interior del país.1 Varias elecciones de los últimos años han estado caracterizadas por este dualismo: el voto izquierdista en la Asamblea Constituyente de 1978, la elección de Fujimori en 1990, el referéndum por la constitución de 1993 y notablemente las elecciones de 2006 y 2011.

2. El cambio de Humala de 2006 a 2011 en las dos vueltas
Humala ganó la segunda vuelta de las elecciones de 2006 en el interior del Perú, Pero las perdió en Lima y en el extranjero. Ganó en el interior por más de cuatroscientos mil votos, pero perdió en Lima Metropolitana por más de un millón cien mil votos. Su discurso radical en la segunda vuelta sintonizó bien en el interior del país, pero produjo distancia en Lima.

Para la primera vuelta de 2011, en relación a la primera vuelta de 2006, Humala mejoró su votación en el interior del país, pero la empeoró en Lima y la mantuvo igual en el extranjero. En la segunda vuelta de 2011 Humala repuntó tanto en el interior del país como en Lima. Se repitió que ganó en el Perú no limeño y perdió en Lima como en el extranjero, pero en Lima perdió por un menor margen que por el que había perdido en 2006. Ese era el margen que necesitaba para ganar en todo el país.

El siguiente cuadro ilustra la diferencia entre la votación de Humala en las dos vueltas de 2006 y 2011.2

En el cuadro se desagrega el total nacional en tres grupos: el interior del país, la provincia de Lima y el extranjero. Se consideran las dos vueltas de las elecciones de 2006 y 2011 en las primeras cuatro columnas de las izquierda. Aquí se aprecia la gran diferencia en los patrones de votación según región. La votación a favor de Humala aumenta a medida que nos adentramos en el Perú. Es menor en el extranjero, sube en Lima y es mayor siempre en Perú no limeño.

En las siguientes columnas se ven las variaciones de la primera a la segunda vuelta en las dos elecciones, las diferencias entre las primeras vueltas de 2011 y 2006 y entre las segundas vueltas de 2011 y 2006 y las diferencias en diferencias entre las dos vueltas y las dos elecciones. El aumento de la primera a la segunda vuelta en 2006 en el Perú no limeño es de 16.89% mientras en Lima es 14.20%, mucho menor en esta última región. En 2011 el aumento correspondiente es 18.56% en el Perú no limeño y en Lima es 21.71%, claramente mayor, determinando el triunfo de Humala en la votación nacional. Por otro lado, en el Perú no limeño la votación de Humala en la primera vuelta aumenta en 2.53% de 2006 a 2011, mientras en Lima cae 3.00%. Las correspondientes variaciones entre segundas vueltas de 2006 a 2011 son de 4.20% en el Perú no limeño y de 4.51% en Lima. La variación es claramente mayor en Lima en la segunda vuelta.

Las diferencias en diferencias indican un aumento de 1.67% en el Perú no limeño y un aumento de 7.51% en Lima, claramente mayor en esta última región.

3. Contrafácticos limenses
¿Qué habría ocurrido en la segunda vuelta de 2011 si no hubiera habido ese claro repunte limeño a favor de Humala? Realizo dos simulaciones al respecto:

i) el contrafáctico de unas diferencias en diferencias en Lima de 0 en vez de 7.51%, dejando los porcentajes en otras regiones constantes, y
ii) el contrafácico que Humala repitiera en Lima en la segunda vuelta de 2011 el porcentaje de votación que obtuvo en Lima en la segunda vuelta de 2006, dejando el porcentaje en otras regiones constantes.

El primer ejercicio implica una votación de 34.60% en Lima (=20.40%, que recibió Humala en la primra vuelta de 2011, más 14.20%, que es el aumento de la primera a segunda vuelta de 2006), en vez de 42.11%, con lo cual Humala obtiene 49.06% a nivel nacional. Hubiera perdido las elecciones.

El segundo ejercicio implica una votación de 37.60% en Lima, en vez de 42.11%, con lo cual Humala obtiene 50.02% a nivel nacional. Hubiera ganado las elecciones por un margen muy pequeño, lo cual seguramente habría llevado a un largo proceso de escrutinio, con una encarnizada lucha entre personeros.

A este nivel de desagregación se aprecia que Humala mejora su votación en el Perú no limeño, pero fundamentalmente mejora su votación en Lima, después de una primera vuelta en 2011 peor que la que tuvo en 2006. En el extranjero, la votación de Humala empeora. En este punto es tentador concluir que la moderación/derechización/desradicalización de Humala particularmente en su campaña de segunda vuelta de 2011, contenida en la llamada “Hoja de Ruta”, le funcionó en Lima, al lograr recuperar su inicial caída en esa región, sin perjudicarlo en el Perú no limeño. El abandono de consignas empáticas con el interior del país para caer bien en Lima tendría ganancias electorales sin pérdidas en el interior del Perú.

4. Desagregando a nivel provincial
Como vimos en Pruebas de hipótesis sobre Colombia puede ocurrir que los datos agregados nos lleven a conclusiones equivocadas. Toca desagregar y corroborar la validez de lo que se afirma.

A continuación graficamos los porcentajes de la votación por Humala en la primera y la segunda vuelta tanto en 2006 como en 2011. En el eje horizontal graficamos los porcentajes de Humala en la primera vuelta.

Claramente se aprecia un incremento en la votación por Humala de la primera a la segunda vuelta para las dos elecciones. Si graficamos las variaciones de la primera a la segunda vuelta en relación a la votación por Humala en el eje horizontal, se aprecia que en el 2006 variación es ligeramente negativa en la votación por Humala, mientras que en el 2011 el aumento es pronunciadamente negativo en la votación por Humala. Es decir, los mayores aumentos en la votación de la primera a las segunda vuelta ocurren en la provincias en las que hay menor votación por Humala.

Si vemos las variaciones entre primeras vueltas de 2006 a 2011 y entre segundas vueltas de 2006 a 2011, tenemos los siguientes gráficos (en el eje horizontal están las primera vuelta de 2006 y la segunda vuelta de 2006).

Las votaciones en las dos vueltas indican subidas y bajadas en las votaciones por Humala. Si lo vemos en variaciones según las vueltas de 2006, apreciamos que las variaciones vuelven a se decrecientes en la votación por Humala, en forma particularmente clara en las segundas vueltas. Humala aumenta su votación en ambas vueltas pero aumenta más o pierde menos votos en las provincias que menos había votado por él, pero en porcentaje aumenta menos y pierde votos en las provincias que más habían votado por él.3

Si vemos las diferencias en diferencias entre vueltas y elecciones en el eje vertical y el porcentaje de la votación por Humala en 2006 en el eje horizontal, obtenemos el siguiente gráfico.

No se advierte ni se corrobora un patrón sistemático de aumento según votación por Humala.

5. Ganancia donde se pierde, pérdida donde se gana
En suma, la votación por Humala indica una cierta “inversión” en su votación: los menores aumentos o las mayores reducciones para 2011 ocurren en las provincias que más lo habían apoyado en 2006, particularmente en la segunda vuelta. Es decir, los datos desagregados, a diferencia de los datos agregados vistos anteriormente, sugieren que las ganancias en la votación de Humala en los lugares que menos votaron por él sí vinieron acompañadas de pérdidas en los lugares que más votaron por él. El balance desde el punto de vista de la victoria electoral fue positivo para Humala, pues ganó más de lo que perdió. Ciertamente, Humala logró atraer el voto de los ciudadanos que menos simpatía le tenían, pero alejó de sí el voto de los que inicialmente más simpatía le tenían. Esta inversión nos da la clave de la victoria electoral de Humala, pero también nos daría la clave para entender sus actuales dificultades de gobierno, en que es abiertamente desaprobado por los sectores que antes lo apoyaron y gobierna con los sectores que antes lo rechazaron.

  1. Este dualismo electoral no parece registrarse antes, pues no ocurre con el surgimiento del APRA como fuerza electoral, de mayor impacto en las clases medias alfabetizadas, ni con el belaundismo en los sesentas, que atrae a las nuevas clases medias. []
  2. Los datos usados en este post proceden de la ONPE, a través del blog del politólogo Fernando Tuesta, aquí. En esta fuente los datos de la segunda vuelta de 2011 presentan algunos errores, en cuyos casos se ha recurrido a los datos originales de la ONPE. []
  3. Las regresiones reportadas son sólo ilustrativas. Éstas no consideran el tamaño poblacional de cada provincia ni otros posibles problemas econométricos. []
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Por - Publicado el 25-11-2012

Difícil que alguien salte de ser alcalde de Lima Metropolitana a ser presidente. La ciudad de Lima tiene su propio y particular proceso. Cosas del Orinoco.

Durante el fujimorismo, si bien el poder central se define claramente en Lima, el poder municipal es de la oposición del expepecista Andrade. Ni con dinero de campaña, compra de encuestas de Apoyo o planes de gobierno hechos por Rosa María Palacios y Leoni Roca puede Fujimori imponer a Hurtado en la ciudad. Pero Andrade no puede dar el salto a la presidencia del país.

Con la caída del fujimorismo Andrade es desbarrancado por Castañeda, que cerca la ciudad central desde la ciudad periférica. Pero Castañeda tampoco puede dar el salto al país. Y como parece que entendió finalmente que no lo daría, se conforma con mantener cuotas de poder congresal. Pero eso sí, quiere recuperar el poder en la ciudad. Ha entendido también que no le queda otra y lo ha tomado como una cuestión de vida o muerte.

Castañeda no se presenta a la elecciones municipales. No tiene las de ganar. Después de su rotundo fracaso en la carrera presidencial se queda con las ganas de la segunda vuelta en que le ganaba a todos y ve que la revocación a la flamante Villarán es el camino para conseguir su repechaje, su regreso napoleónico, su segunda vuelta ganadora, en Lima. Una movida riesgosa en que se juega el todo por el todo. Después de dos gobiernos municipales está claro que tiene recursos acumulados para invertir en la campaña por aprobar la revocación, en la campaña por la revocación en sí y finalmente en la campaña electoral en la municipales limenses. A estos recursos acumulados se suman los recursos esperados, los que tendría luego de recuperar el sillón municipal. Como Fujimori, quiere volver a gobernar. El castañedismo es a Lima lo que el fujimorismo es al Perú.

Probablemente si la alcaldesa fuera Lourdes Flores, también tendríamos a Castañeda soñando con revocarla a como dé lugar desde el primer día. Pero claro, además de las pretensiones inmediatistas de poder y dinero de Castañeda tenemos a los sectores ultraderechistas más medianoplacistas que quieren evitar que se consoliden fuerzas políticas de centro-izquierda que puedan significarles un desafío. Lo empaquetan como ideología derechista, pero su apuesta es a otro caballo, el fujimorismo. Estos sectores le dan alas Castañeda para que se coma el pleito de la revocación. Total, si pierde la revocación el gran perdedor será una ficha fácilmente remplazable, de influencia limeño-metropolitana. Y si gana, ganan todos ellos (Castañeda ya les sirvió antes, contribuyendo a tumbarse a Toledo). Toda una alianza derechista contra Villarán, pero que tiene sus propios conflictos y sobre todo competencias por el mismo espacio político.

Ya se perfila también que el ataque revocador castañedista es algo diferente al ataque revocador fujimorista. El primero incidirá en lo pragmático, el segundo incidirá en lo ideológico. Sin embargo, el ciudadano de a pie, y en particular el de la ciudad periférica, votará pragmáticamente y el voto ideológico que tenga no será para las derechas, sino para las izquierdas o centro izquierdas. Así ocurrió en las polarizadas elecciones municipales ganadas por Villarán. Hoy como ayer, las encuestadoras hacen sus inverosímiles anuncios de resultados y los comentaristas políticos candorosamente las usan como base de sus análisis. En mi opinión haríamos muy mal en aceptarlas literalmente y peor harían los seguidores de la alcaldesa en hacerles caso a los analistas que le piden que se abstenga de opinar sobre temas como el indulto a Fujimori, como si eso fuera a apaciguar a los fujimoristas (en realidad, hizo muy bien en pronunciarse repetidamente en contra del indulto a Fujimori.). Si Susana Villarán quiere vencer a sus adversarios, en mi opinión tiene que responder al pragmatismo con pragmatismo y a la política con política. En lo primero, parafraseando a Bill Clinton, el lema de Villarán debería ser “¡Es el transporte, estúpido!”. La gran “obra” que tiene que dejar Villarán, que está en su programa, que la prometió repetidamente, es una sustancial mejora del transporte en Lima. Si avanza en esa dirección, los ciudadanos le darán su voto de confianza y la salvarán de una humillante derrota (no está demás recordar que el sector político que ella representa también se juega el todo por el todo en el desafío revocador). En ese escenario, tendrá apoyo no importa que la simpatías del ciudadano estén con Fujimori, Humala, García o quien sea.

Y a los que la desafían políticamente no los va apaciguar de ninguna manera. Si se dedica a mimetizarse con las derechas, como le vienen pidiendo sus saboteadores consejeros mediáticos, perderá lo que le queda de imagen izquierdista, lo que no le ayudará en la ciudad periférica. Perderá el tercio del voto izquierdista limeño, no reconocido por los analistas más mediáticos que idealizan la bolsa de arroz regalada por el fujimorismo. Si sus seguidores siguen usando imágenes de derechistas como Rosa María Palacios o Augusto Álvarez en sus campañas anti-revocación, reforzarán la imagen elitista que proyectan (y sus adversarios aprovechan) y no llegarán a los sectores más proletarios y politizados que son los que recuperarán poder y centralidad en tiempos de elecciones (poder perdido en tiempos normales a manos de los grupos de poder que controlan los medios de comunicación y las encuestadoras). El desafío político-ideológico en realidad les debería ser el más sencillo de enfrentar, comparado con el pragmático y de gestión. En este aspecto deberían tomar las actuales encuestas como un bluff de apostador que da señales de tener mejores cartas que las que en realidad tiene y seguir con la batalla política. Aquí quien es más vulnerable es Castañeda, quien no tiene ningún cargo público y tiene las de fracasar. Una vez más. Tiene consigo una revocación de fracaso.

7 Comentarios

Por - Publicado el 18-11-2012
  1. “Hoja de Ruta” hacia la derecha
  2. Derechización con macartismo.
  3. La criminalización es contra la protesta social.
  4. Votación fuji-humalista.
  5. Congreso peruano aprueba tropas de EEUU en el Perú sin un solo voto en contra
  6. De La Parada a La Paradita y a Jicamarca.
  7. Fin de la temporada: no es más que un hasta luego.

3 Comentarios

Por - Publicado el 11-11-2012
  1. Obama derrota al ultraderechista Romney.
  2. La criminalización avanza a los sectores de izquierdas caviares.
  3. Ni amnistía ni indulto, justicia.
  4. La impunidad, el desacato de promesas electorales y los muertos en conflictos sociales crean malestar e indignación.
  5. “Derrota política”, ¿en qué cancha?

5 Comentarios

Por - Publicado el 04-11-2012
  1. Municipalidad de Lima: caen dos regidores, pero cuatro muertes no mueven al gerente de “seguridad ciudadana”.
  2. Clima represivo: persecución en el Perú, persecución fuera del Perú.
  3. La post-insurgencia en el Perú: toca pasar a otra cosa.

5 Comentarios

Por - Publicado el 01-11-2012

“Por una parte, la historia de la filosofía muestra en las diversas filosofías que van apareciendo una sola filosofía con diversos peldaños de formación y, por otra parte, muestra que los principios particulares, uno de los cuales subyace en cada una de las filosofías, son solamente ramas de uno y el mismo todo.”
Hegel1

1. Hegel en los Andes
Hegel decía que no hay diversas filosofías, sino una sola que se va desarrollando. ¿Qué tal seguirlo y ver a las diversas insurgencias ocurridas en el Perú como una sola que va mutando en el tiempo? Para eso hay que salir alguito de la la visión fragmentalista del pais y tratar de establecer conexiones entre lo que parece ser inconexo.2 “Son fenómenos muy diferentes que no pueden ser comparados. No se pueden mezclar papas con camotes” se suele escuchar o leer. Todo se puede comparar si hay un denominador común para hacerlo. La diferencia por más grande que sea no impide la comparación. Precisamente, establecer una diferencia ya es comparar. Pero claro, hoy como ayer, hay un ambiente represivo en el país, lo cual refuerza que las generaciones antes radicales rechacen que se establezca conexiones con los radicalismos más recientes. La gente cambia, pierde filo, reniega de sus actos de juventud y no quiere verse asociada con lo que hacen los que ahora son jóvenes. “No se puede comparar”. Aquí ensayaré ver las cosas de otra manera.


El padre de Mafalda: todas las generaciones fueron condenadas por las anteriores en tiempo real, pero cuando envejecen acaban por condenar a las nuevas generaciones como las condenaron a ellas.

2. Factor sorpresa y factor alerta
El estado estuvo alerta para combatir la insurgencia de los 60s, pero fue sorprendido por el discurso de la insurgencia derrotada.
El estado fue sorprendido por la insurgencia de los 80s:, pero estuvo alerta para combatir el discurso de la insurgencia derrotada.

En los 60s la contrainsurgencia de la CIA ya sabía que en el Perú se preparaba un intento insurgente, aquí. En seis meses las fuerzas armadas y policiales con apoyo de los EEUU derrotaron a la insurgencia. Sin embargo, la insurgencia ganó la batalla de las ideas después de ser derrotada. Tomó mucho tiempo, más de una década, derrotar al discurso insurgente metamorfoseado.

En los 80s, en plenas elecciones, pocos se esperaban un intento insurgente. Tomó mucho tiempo que el estado se pusiera las pilas; tuvo que realizar una larga lucha, de más de una década, para derrotar militarmente a la insurgencia. Sin embargo, el estado aprendió la lección de la insurgencia anterior y no ha dejado que ningún discurso insurgente metamorfoseado pueda recuperar terreno. En tal sentido, en el presente vivimos una situación de contrainsurgencia sin insurgencia, una contrainsurgencia preventiva.

3. Perdedor gana
Los romanos se impusieron militarmente a los griegos, pero éstos se impusieron culturalmente a aquellos. La insurgencia de los 60s fue derrotada militarmente, pero triunfó ideológica y moralmente. Y para hacer las cosas más paradójicas los propios represores de la insurgencia fueron los que asumieron su programa. Sin embargo, al hecerlo se enfrentaron a los mismos problemas que llevaron a la insurgencia a la derrota.

La falta de apoyo del pueblo que aisla al insurgente en el monte se repite con el militar reformista que queda aislado en su despacho de mando. Tanto los insurgentes como sus sucesores militares quisieron hacer una revolución para el pueblo. La de los insurgentes revolucionarios fue desde abajo, la de sus represores reformistas fue desde arriba. Si un De la Puente se chocaba con la realidad que sus promesas de darles las tierra a los campesinos no eran suficientes para lograr su apoyo, un Velasco se chocaba con la realidad que haberles dado la tierra a los campesinos tampoco era suficiente para lograr su apoyo.

4. Las masas asimiladas
En el Perú hubo un partido de cuadros y de masas que reclamaba cambios sociales: el APRA. Era la esperanza de mucha gente que quería cambiar el sistema opresivo y oligárquico. En los 30s las masas apristas, y comunistas en la sierra central, tenían un gran ímpetu revolucionario. Dos décadas después, salvo grupos radicalizados apristas, poco quedaba de ese ímpetu. La oligarquía se presentaba como indestructible y Haya de la Torre prefirió cambiar de rumbo: negociar la legalización de su partido a cambio de ser aceptado por el poder oligárquico. Algo parecido ocurrió con un desilusionado y amargado Eudocio Ravines, recibido con los brazos abiertos por la oligarquía. Las fuerzas del cambio social habían desaparecido del escenario político. Encima que poca gente podía elegir, que esta poca gente lo hacía con muy poca frecuencia, las opciones disponibles eran casi todas pro-oligárquicas. En estas condiciones, ¿cómo se podía hacer un cambio social que beneficiara a las mayorías que ni siquiera votaban?

Si el APRA, y en menor medida el PC, había abierto una fisura en el poder oligárquico en los veintes y treintas, décadas después ese caudal de apoyo se había malversado como fuerza de cambio, pero se había consolidado como fuerza electoral, que acabaría por reforzar el sistema. Si alguien quería hacer un cambio, tenía que volver a comenzar de nuevo, como en los veintes y treintas: armar discursos, formar líderes, hacer carne de nuevo en el pueblo peruano. Son cosas que no se hacen tan rápidamente. La revolución cubana daba momentum, había inquietud, pero no había tiempo. Las izquierdas habían sacado un magro, pero crítico 3.5% en las elecciones de 1962. Algo es algo, pero no era suficiente. Las soluciones eran vanguardistas: vanguardistas militaristas primero y vanguardistas militares luego. El grueso de la población políticamente activa reaccionaría con indiferencia y rechazo ante la primera y con indiferencia y rechazo ante la segunda, pero ambos vanguardismos moverían el piso de la sociedad oligárquica.

Es que aparte de la fisura política, se había abierto una fisura social: las clases medias habían logrado entrar a la universidad, los yanaconas de la gleba habían migrado a los ciudades, la expansión de las postguerra había chorreado alguito al Perú. Si los sectores más radicales quedaban impresionados por la revolución cubana, los más moderados quedaban impresionados por las promesas de Belaúnde, un oligarca que iba de democrático y modernizante que se percataría de la importancia del voto izquierdista antiaprista y lo capitalizaría a su favor. Había esperanza en cambios desde el estado sin necesidad de revolución alguna.

5. No una sino muchas metamorfosis
Los insurgentes abrirían la mente de los militares y ambos influirían en la población políticamente activa. El belaundismo abriría las puertas para el velasquismo, y en cierto sentido compartirían agenda. Los democristianos que trabajaron con Belaúnde se quedaron a trabajar con Velasco, pues la agenda era muy parecida: reforma agraria con Belaúnde, reforma agraria con Velasco. (Por eso el rechazo que Belaúnde aún despierta en los sectores más reaccionarios de raigambre beltranista.) De un 3.5% que sacan las izquierdas en 1962 pasan a sacar un 30% en 1978. Inusitado. Es un antes y un después. El mensaje de cambio venido desde arriba, desde el centro y desde abajo llega a un sector de una nueva y ampliada ciudadanía. Desde entonces no ha dejado de haber un voto izquierdista, más que capitalizado canibalizado por otros sectores políticos, ante la disgregación y asimilación izquierdista (voto dividido en 1980, por Barrantes en 1985, por Fujimori, por Toledo y finalmente por Humala). Se había pasado de la fisura al boquete y del boquete a la inundación. Sin embargo, con el paso del tiempo este caudal electoral no logró que se realizaran cambios sociales a su favor. Al igual que la consolidación electoral aprista, el voto neoizquierdista fue siempre malversado. Las elecciones acababan por no ser un medio sino un fin en sí, una formalidad con valor de entretenimiento, que daba la satisfacción temporal de ver ganar a un candidato con poco filo para atenuar a una omnipotente y resucitada oligarquía.

6. Pensamiento Artola
No todo el estamento militar se había visto erosionado por su combate a la insurgencia. Buena parte del mismo seguía siendo fiel defensora del sistema. El general Artola no estaba para sutilezas como distinguir el trotskismo del maoismo del castrismo. Pero esta aparente falta de ciudado para el detalle le permitía ver el bosque. En el Perú había habido una muy atrevida intentona subversiva que no había sido derrotada del todo, e incluso había logrado formar parte del gobierno militar. La subversión seguía latente y poder seguir ahí incluso habiendo sido derrotada militarmente. Podría ganar en ideas, podía influir incluso en sectores inauditos como los militares. Artola escribe su libro en 1976, en plena redefinición derechista del gobierno de Morales Bermúdez. Se había creado en el Perú una lógica auténticamente reaccionaria, que apuntaría a desmontar las reformas belaundista-velasquistas producto de la presión social de las mayorías.

7. La antítesis guzmanista
Parece muy pacífico, pero el Perú secreta violencia. Nuestro imaginario es Grau, pero nuestra realidad es Giampietri. El imaginario es también Guevara, pero la realidad es Guzmán. Eso es lo que nuestra sociedad produce.

En los ochentas tuvimos la negación de los sesentas. La insurgencia de Guzmán es la antítesis de la insurgencia de De la Puente y de Béjar, afirmación que ya sostuve en 1965: Guerrillas latentes.

Guzmán no la prepararía en un mes ni en un año, sino en una década. Tenía trabajado un apoyo que no tenían los foquistas de los sesentas, que siguiendo a Guevara creían que la presencia insurgente catalizaría el apoyo campesino. Guzmán había creado un tejido de afiliaciones y alianzas que sustentaron las primeras acciones insurgentes.

Guzmán sabría desde el primer momento que no habría una guerra caballerosa. A Lobatón lo lanzaron de un helicóptero, a De la Puente lo ejecutaron y le cortaron la cabeza. De poco serviría ser compasivo. Guzmán daría el primer golpe violento y abrumador. Sus seguidores irían a matar y a morir, dando lo que llamaron una “cuota de sangre”.

Guzmán sí contaría con el crucial factor sorpresa con el que no contó un infiltrado De la Puente. Al estado le tomaría tiempo salir de su incredulidad y demoraría tres años en movilizar al ejército. Ya en 1965 Lobatón había demostrado que la insurgencia podía resistir y hasta derrotar a la policía. Para Guzmán la lentitud estatal fue un factor crucial en la primera expansión senderista. A la sorpresa de sus acciones iniciales se sumaría además la sorpresa de constatar el apoyo inicial a la insurgencia. El hecho más emblemático de esta etapa sería el multitudinario entierro de Edith Lagos.

Guzmán sabría que las acciones violentas tenían el poder de intimidar y lograr apoyo campesino. La ejecución de los Carrillo, terratenientes locales, por el ELN en Oreja de Perro había animado a los campesinos explotados por estos terratenientes. El ELN con muy poco trabajo político en la zona había logrado la simpatía campesina en base a esa ejecución (incluso la CVR se refiere a esa ejecución en forma relativamente favorable). Algunas acciones violentas senderistas les darían apoyo en algunos sectores, como les provocarían el rechazo en otros, y sobre todo la credibilidad que estaban dispuestos a todo por tomar el poder.

Guzmán no se detendría ante el rechazo del pueblo, como le pasó a Heraud, o ante la delación como le pasó a De la Puente. La respuesta de la insurgencia guzmanista ante tal rechazo sería una mayor violencia, como en Lucanamarca, o en ejecuciones públicas como en tantos lugares del Perú. Rompería el tejido social existente, que le era totalmente desfavorable, y trataría de reemplazarlo por uno afín a su proyecto insurgente.

Tal negación le daría resultados. La insurgencia guzmanista se expandiría por casi todo el país, más que la insurgencia de los sesentas, ganaría simpatías de los segmentos más descontentos en un país en crisis económica. En el camino a Guzmán le surgiría la competencia de un grupo surgido de la vieja “nueva izquierda”, el MRTA, que comenzaría como una “insurgencia caballerosa” y seguidora de la insurgencia sesentera, pero en pocos años esta competencia convergiría en métodos a los de Guzmán, ejecutando a dirigentes sociales. No había “insurgencia caballerosa”, que respete los derechos humanos. Se había impuesto la dinámica impulsada por Guzmán y en realidad impulsada por el estado, que décadas antes ejecutó a los insurgentes.

Pero tal expansión no llegaría más allá de cierto nivel. No se expandiría lo suficiente para disputar realmente el poder. Y las razones de su fracaso fueron las mismas que las razones de su éxito inicial. La misma violencia guzmanista que expandió a su insurgencia allende a lo que llegó la insurgencia sesentera se volvió contra ella. Si Guzmán reaccionaba con violencia contra los campesinos que lo rechazaban, pues éstos colaborarían con el estado y reaccionarían violentamente también. Los senderistas y emerretistas serían ejecutados no sólo por las fuerzas policiales y militares, sino por paramilitares apristas y rondas campesinas. Y lo mismo pasaba en las ciudades. Mientras en El Salvador y Nicaragua los mismos dirigentes sociales simpatizaban con la insurgencia, en el Perú no había esa simpatía, y más bien Sendero los mataba o intimidaba. ¿Cómo podía triunfar intimidando o matando a quienes más necesitaba para ganar?

Cuando Guzmán finalmente es capturado, su organización había sido ya muy golpeada a nivel político y militar. Aparentemente estaba avanzando, pero el estado ya tenía la iniciativa y hasta se dio el lujo de postergar la detención de la jefatura, pues necesitaba validar su agenda de reformas neoliberales. Una organización caudillista y centralizada desde luego que tuvo “problemas de dirección” para proseguir. Tuvieron que dejarlo y negociar con el estado. El MRTA prosiguió y dio su último golpe importante cinco años después de la captura de Guzmán, sin ninguna negociación ni acuerdo. Igual la insurgencia llegaba a su fin.

8. La post-insurgencia
Veinte años después de la captura de Guzmán y quince después de la toma de la casa del embajador japonés, ya no hay ningún proyecto insurgente a la vista. Como resaca quedan bolsones de hombres armados en la ceja de selva, al parecer gravitando en torno al narcotráfico y al sabotaje de actividades extractivas. Los ex-insurgentes no están pensando en una nueva insurgencia. Ya cumplieron su ciclo. Lo intentaron y fracasaron, como antes otra insurgencias. Pero hoy el estado reacciona con una lógica de contrainsurgencia preventiva a lo Artola. El tema no es militar, sino político, y no es sólo cuestión de prevención a futuro, sino de aprendizaje del pasado: los sectores más conservadores aprendieron su lección de la lucha contra el APRA y el PC aurorales, de la insurgencia foquista y del desmontaje del velasquismo. Saben muy bien que la post-insurgencia puede llegar a tener un gran poder de cambio en el país. Su lógica no es de haber derrotado a una insurgencia y de haber comprendido que el Perú necesita cambios, como después de los 60s. Un sector similar sí que existe en la actualidad y el país lo advirtió en los “reservistas” de la década pasada, radicalizados ex-reclutas, que derrotaron a la insurgencia; pero es un sector hasta ahora mímino políticamente, que sirvió de trampolín de lanzamiento a Ollanta Humala. La lógica actual es reaccionaria: la insurgencia de los ochentas dio aire a reformas pro-oligárquicas, a diferencia de la insurgencia de los sesentas que dio aire a reformas anti-oligárquicas. Si la insurgencia de los sesentas implantó una “comisión de la verdad” en la conciencia de los militares, la insurgencia de los ochentas implantó el rechazo a la “comisión de la verdad” en la conciencia de los militares. Si la insurgencia de los ochentas fue la antítesis de la insurgencia de los sesentas, también la contrainsurgencia de los ochentas fue la antítesis de la contrainsurgencia de los sesentas.

Con los sobrevivientes insurgentes de los ochentas no hubo los indultos como los que dio Velasco a los sobrevivientes insurgentes de los sesentas, pero sí hubo la revisión de juicios de Paniagua y Toledo. El resultado es que comienzan a salir en libertad y comienzan a tomar otro camino, el de la lucha política. Y el estado reacciona tratando de extenderles las condenas, negándoles beneficios, censurando lo que puedan expresar, persiguiéndolos, negándoles oportunidades de reinserción laboral, etc. El escenario es completamente diferente al de hace veinte o treinta años, pero los discursos desde el poder siguen ubicándose en un escenario de guerra, en términos muy parecidos a los del general Artola en 1976 o a Cisneros Vizquerra a comienzos de los ochentas. Tienen muy claro que los post-insurgentes pueden reforzar la acumulación de fuerzas que lleve a cambios sociales que socaven el poder oligárquico reconstituído. Ya saben que se pudo y que se puede. Lo tratarán de impedir a como dé lugar. No pasa un conflicto social sin que encuentren alguna vinculación a algún ex-emerretista o ex-senderista. Si el ex-insurgente sigue un camino de movilización política y social, irá a la olla.

A esta reacción contra los ex-insurgentes se suma la reacción de la otrora “nueva izquierda” que también combatió a la insurgencia en los ochentas. En este sector también continúa la guerra de los ochentas y noventas en las nuevas condiciones. Las muertes de dirigentes sociales y campesinos hoy le pasan la factura a los ex-insurgentes. Es que la insurgencia de los ochentas avanzó política y militarmente mucho más que la insurgencia de los sesentas, pero aquella fue derrotada moralmente. Esa es la mayor derrota de esa insurgencia y es uno de los grandes pasivos de su post-insurgencia, que compromete totalmente a su asimilación actual. La cosa es que la asimilación viene en paquete: no sólo le piden una autocrítica o un “arrepentimiento” delator, sino una derechización.

Quienes ya pagaron su derecho de piso por asimilarse al sistema por las insurgencias anteriores hoy le niegan la asimilación a los ex-insurgentes del presente. Aquí también se actúa más que por temor a un resurgimiento de la insurgencia, por el temor a la agenda política de la post-insurgencia. Si la insurgencia del APRA fue sucedida por la superconvivencia de Haya, la insurgencia de De La Puente fue sucedida por la actual suerte de superconvivencia de la vieja “nueva izquierda”, reconvertida en el sector “caviar”, co-gobernante en el Perú post-fujimorista. Si la superconvivencia del Apra sirvió para reforzar la defensa del orden oligárquico, la superconvivencia de la vieja “nueva izquierda” sirvió para reforzar la restauraración del orden oligárquico. La post-insurgencia presente tiene en la post-insurgencia pasada a una enemiga, requerida de dar muestras de lealtad al sistema oligárquico, so riesgo de ir a la olla con quienes se muestre blanda.

Así es la asimilación, al menos en el Perú. La única asimilación sistémicamente compatible es que el ex-insurgente se asimile a las derechas. En ese caso hasta los sectores más reaccionarios lo recibirán con los brazos abiertos y hasta le pueden dar el Premierato, como a Yehude Simon. Ese es el único camino que le aceptaron a Haya y a los que le sucedieron. Quedará por verse cómo se da el proceso de asimilación post-insurgente actual.

En conclusión por ahora, las insurgencias en el Perú han seguido ciclos de levantamiento-derrota-asimilación. Ocurrió con el APRA y el PC, luego con el MIR y el ELN, y está ocurriendo ahora con SL y el MRTA. En el Perú se suele ver a estas insurgencias por separado, se evita compararlas, acaso por miedo a ser acusado de apología del terrorismo. Sin embargo, no cuesta mucho evidenciar que estas insurgencias son parte de un mismo proceso histórico, una secuencia de negación-continuidad muy visible para quien esté dispuesto a abandonar la visión fragmentalista del Perú.


“El remolino rompió la calma”. El Apra surgiría e insurgiría contra la sociedad oligárquica y sería criminalizada oficialmente en el Perú. Era ilegal porque el comunismo era ilegal. Y como el Apra era comunista, era también terrorista. Era un partido oficialmente proscrito en el Perú.
El comunismo y el aprismo eran ideologías ilegales, rechazadas oficialmente en el Perú.
(La segunda imagen procede de aquí).

El aprista Jorge Wong Chávez presentado como un terrorista, con armas de fuego, balas, literatura subversiva y bandera aprista.
Tomado del documento anterior.
Apristas capturados en la asonada de 1948: presentados como terroristas.


Ahistá, pues. Haya de la Torre ampayado por la oligarquía con los comunistas rusos. Gran peligro para el statu quo oligárquico.
Tomado del documento anterior.


Eudocio Ravines Pérez detenido (en una casa de la avenida Mariátegui) y escapado (con ayuda soviética como contaría después en “La gran estafa”).
Cinco años antes la misma Crónica pondría en primera plana la detención de José Carlos Mariátegui como uno de los más activos dirigentes del comunismo en Lima, aquí.
Tomado de “El deportado” de Federico Prieto Celi (Editorial Andina, 1979).


De la Puente Uceda: antes de iniciar la insurgencia dio una conferencia de prensa supuestamente clandestina. En realidad, la CIA le seguía los pasos: tenía infiltrado al MIR.

Un lampiño Hugo Blanco es capturado. Lo condenarían a muerte, pero sería amnistiado.
Tomado del libro de Artola.

Hugo Blanco, ya barbado, en el Frontón con otros dirigentes campesinos.
Tomado de Hugo Blanco, “Land or Death”. Versión en inglés de “Tierra o Muerte”.


Niños en la insurgencia de Luis de la Puente Uceda. Publicación del Ministerio de Guerra del Perú.


1966: Mitin en que se pide amnistía general, defensa de los derechos humanos, no a la pena de muerte, no a las desapariciones. Sale Hugo Blanco, Javier Heraud, Vicente Lanado. Conseguirían la amnistía general. Tomado de Hugo Blanco, “Land or Death”. Versión en inglés de “Tierra o Muerte”.


1976: Alerta de Artola. La subversión comunista seguía latente en el país. Artola busca con su libro reforzar la reoientación hacia la derecha del régimen de Morales Bermúdez, combatiendo la influencia izquierdista, que incluso provenía de la insurgencia de los sesentas.


El General Artola acusa de subversivos a dirigentes campesinos que apoyaban al régimen de Velasco. Artola era un general derechista que se oponía al rumbo reformista del gobierno velasquista. Su libro “¡Subversión!” de 1976, aparecido ya durante Morales Bermúdez, es parte de la presión de las derechas militares por abandonar el reformismo y restaurar el poder oligárquico. Finalmente lo lograrían.


1980: Sendero toma de sorpresa a la sociedad peruana.
El Diario de Marka, 19 de mayo de 1980. Informa sobre una incidencia en las elecciones nacionales: en Chuschi quemaron ánforas. Los militares se movilizaron en helicóptero a reponer el material electoral.

Dos caras de la insurgencia senderista.
Entierro de Edith Lagos, Ayacucho, hace 30 años. Imagen tomada de aquí
Ejecución cometida por senderistas, Canto Grande, Lima. Imagen tomada de aquí.


Ayer y hoy: zona de operación de Hugo Blanco, luego de De la Puente y hoy de “Gabriel”.
Hugo Blanco se establece en una zona campesina, Luis de la Puente en una zona alta de difícil acceso, y “Gabriel” al acecho de una zona extractiva.
Tomado del citado libro de Artola: zona de operación de la “guerrilla Pachacútec”. Edición en azul mía.

Encuentre Vd. la diferencia: un diario es de la “derecha bruta y achorada” y el otro es de “los caviares”.
Ninguna protesta social en el Perú actual se ha salvado de ser acusada de terrorista.

Otro caso: un diario es de la “derecha bruta y achorada” y el otro es de “los caviares”.
Ambos mantienen en la opinión pública la idea de continuidad y latencia de la insurgencia. No se ubican en una realidad de post-guerra.

  1. “La última filosofía, según el tiempo, es el resultado de todas las filosofías anteriores y ha de contener por ello los principios de todas; por esta razón, aunque es filosofía de otra manera, es la más desarrollada, la más rica y la más concreta.” Enciclopedia de las ciencias filosóficas (1830). []
  2. El fragmentalismo gruñón y carrasperoso merece un post aparte. A ver si lo escribo. []
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Por - Publicado el 29-10-2012

El discurso oficial de la CVR indica que las decisión de hacer una proyección de las muertes y no quedarse sólo con los casos documentados se produjo “en el fragor de la elaboración del informe final”. Sin embargo, esta fue “una decisión muy meditada y discutida, y sustentada”, que contó con la opinión favorable de un prominente estadístico, presidente de la Asociación Americana de Estadística. Así lo señala el secretario ejecutivo de la CVR, Javier Ciurlizza:

Cuando, en el fragor de la elaboración del informe final, la CVR tuvo que tomar la decisión sobre las cifras que serían presentadas, se opto por la proyección porqué se pensó que ella reflejaba tanto un dato más cercano a la evasiva realidad,como también por el hecho claro y concreto que en el Perú es muy fácil que un campesino, pobre y quechuahablante se extravíe sin que nadie lo note. Esta fue una decisión muy meditada y discutida, y sustentada además con la opinión favorable de quien era en ese entonces Presidente de la Asociación Americana de Estadísticas, y expertos de las Naciones Unidas.
Javier Ciurlizza, Los debates por las cifras de la CVR peruana en la Internet, p. 146

Expertos y nada menos que el presidente de la Asociación Americana de Estadística habrían aprobado el trabajo estadístico de la CVR.

Declaraciones en el mismo sentido provienen de Daniel Manrique y David Sulmont, coautores de las proyecciones de la CVR:

“El trabajo estadístico de la CVR, antes de ser publicado fue sometido a una revisión crítica por parte de diversos académicos expertos en temas estadísticos, entre ellos el propio presidente de la Asociación Norteamericana de Estadística”.
FAQ Estadísticas CVR. Daniel Manrique y David Sulmont

El trabajo estadístico de la CVR habría sido sometido a una revisión crítica por expertos en temas estadísticos, entre ellos “el propio presidente de la Asociación Americana de Estadística”, dijeron.

Suena a que el trabajo estadístico fue debidamente evaluado por gente imparcial y de alto nivel.

Sin embargo, las cosas fueron muy diferentes a cómo los funcionarios de la CVR las presentaron.

En la revista Caretas el estadístico Fritz Scheuren, entonces presidente de la American Statistical Association, aparece como casi un coautor del trabajo estadístico de la CVR:

“Es un método impecable”, señala Farid Matuk, jefe del Instituto Nacional de Estadística e Informática, quien fuera convocado por la CVR junto al equipo de especialistas que revisó las cifras antes de su presentación oficial. Lideraron el equipo Jane Archer, Fritz Scheuren -presidente de la Asociación Estadounidense de Estadística-, y Patrick Ball como consultores invitados. David Sulmont y Daniel Manrique fueron quienes dirigieron el trabajo en la CVR.
Los 69,280 Muertos. Caretas, 4 de setiembre de 2003

Efectivamente, Scheuren co-lideró el equipo, como que sale en la página de la ONG de Patrick Ball como un consultor contratado por Patrick Ball:

Fritz Scheuren

Fritz Scheuren, Ph.D., is a statistical consultant for HRDAG. Recently, Dr. Scheuren consulted on the methods of statistical analysis for Peru’s Truth and Reconciliation Commission and reviewed the report of the analysis. In late August of 2003, he visited Peru, along with Dr. Ball and Jana Asher, to meet with representatives of political, military, and civil society groups to explain the technical basis of the findings detailed in the report.
HRDAG. People Fritz Scheuren.

Es decir, Scheuren fue al Perú a sostener reuniones con autoridades y “explicar la base técnica de los hallazgos detallados en el reporte” del equipo técnico de la CVR, encabezado por Patrick Ball.1

Aquí hay un conflicto de intereses en que el evaluador es a la vez un consultor contratado por el evaluado. O es consultor y coautor del trabajo, en cuyo caso no debe ser presentado como un evaluador, o es evaluador del trabajo estadístico de la CVR, en cuyo caso no puede tener ningún vínculo como consultor con los autores del trabajo.

Esto se suma a lo que ya señalé en El “método impecable” de la CVR: el trabajo estadístico la CVR nunca fue evaluado de forma independiente no sólo a nivel nacional, sino tampoco a nivel internacional.

Fritz Scheuren es un prominente estadístico estadounidense. Fue contratado como consultor para liderar el equipo que hizo las proyecciones de la CVR. Sin embargo, no figuró como co-autor del trabajo. Más bien fue presentado como un evaluador del trabajo estadístico hecho por el equipo de Patrick Ball …. para quien trabajó como consultor.
Foto de NORC, Universidad de Chicago.

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  1. Y, más aún, fue precisamente la asociación profesional presidida por Scheuren la que premió a Ball:
    Habría que mencionar que en el 2002, Patrick Ball y Jana Asher recibieron el “Premio Especial por Logros Distinguidos” que otorga la Asociación Norteamericana de Estadística en virtud del trabajo que hicieron sobre la estimación de las muertes y desplazamientos durante el conflicto de Kósovo a fines de los años 90.
    FAQ Estadísticas CVR. Daniel Manrique y David Sulmont

    []

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Por - Publicado el 28-10-2012
  1. La Parada desplaza a la revocatoria
  2. El manejo del conflicto social por la Municipalidad de Lima: cuatro muertos y varios heridos
  3. La carta del terrorismo
  4. Trasfondos económicos, políticos y sociales.
  5. Delincuencia y sectores pobres marginales
  6. Gobierno de izquierdas parecido al gobierno de las derechas.


El conflicto de La Parada en el reporte de conflictos sociales de septiembre de la Defensoría del Pueblo.
No había diálogo. Los comerciantes señalaban que la MML pretendía trasladarlos de forma violenta. La MML lo negaba (según la Defensoría lo “desmentía”). ¿Quién tuvo razón?

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