Por - Publicado el 29-01-2014

1. El reducto ideológico de la oligarquía
El país está listo para desmontar el tinglado neoliberal creado por el fujimorismo: recuperar los derechos laborales, regular y acotar a los grupos de poder, liquidar las prebendas pro-empresariales, defender los derechos ciudadanos de los más pobres. Sin embargo, la oligarquía ha creado un ideología-cuco, cual es que si ésta no gobierna como le da la gana las plagas de Egipto asolarán al Perú.

En el Perú habría existido una idílica “arcadia prevelasquista” de crecimiento acelerado, arruinada de repente por la obra de algunos malvados. En la actualidad el Perú vive otra vez unos “años maravillosos”, de crecimiento acelerado. Esta vez no hay que dejar que sean arruinados por los mismos malvados.

Este discurso es una construcción falaz y tiene como centro machacar a las reformas antioligárquicas que se dieron durante el velasquismo (reforma agraria, nacionalización de las transnacionales estadounidenses, derechos laborales, afirmación nacional) las que arruinaron al Perú en los ochentas.1 Por supuesto que evitan decir que esas reformas en su momento fueron sentidos reclamos de las mayorías nacionales, prometidas por TODOS los partidos que compitieron en las elecciones en 1962. Fueron el resultado de una larga lucha que se remonta a la irrupción de figuras como Haya de la Torre y Mariátegui en la vida nacional. Y más interesante aún: las reformas antioligárquicas fueron previamente reclamadas y apoyadas en tiempo real por el grupo El Comercio (que ahora cobija a varios de los ideologos oligárquicos), aquí, como por la revista Caretas de Enrique Zileri, aquí. La reformas no fueron el resultado antojadizo de la voluntad de una persona o de un grupo pequeño. Había un consenso nacional de que éstas eran necesarias.

Para validar esta construcción ideológica recurren a lecturas sesgadas de las evidencias cualitativas y cuantitativas: el “velasquismo” comenzaría en 1963 con Belaúnde (JJ Garrido K), Morales Bermúdez, Belaúnde 2 y García 1 serían también “velasquistas”. No sólo eso: en los años 60s, 70s y 80s el Perú habría tenido gobiernos “socialistas”. Así de extremista y deshonesta es esta gente.

2. Un discurso contestatario no puede basarse en un discurso histórico reaccionario
El tema de fondo es que la tergiversación derechista apunta a descalificar cualquier propuesta de cambio social en el presente. Tergiversan el pasado para continuar gobernando en el presente.

En tal sentido, una propuesta de cambio social en el Perú requiere de una acertada evaluación de la historia peruana reciente. Un discurso contestatario no puede basarse en el seguidismo al discurso histórico reaccionario. Esto implica esclarecer lo ocurrido y exponer al discurso revisionista de la historia peruana. El tema de fondo no es para nada que haya que defender al gobierno de Velasco, o que haya que ser velasquista. De hecho, ese gobierno fue responsable de muertes en diversas luchas sociales, como en Huanta, Ayacucho, Cobriza, Puno. Sin embargo, sus reformas no se agotan en quienes las realizaron desde arriba, sino que fueron el resultado de una larga lucha del pueblo peruano contra el régimen oligárquico. Cuando esas reformas fueron desmontadas por el fujimorismo en los noventas, quien perdió no fue el “velasquismo”, sino el pueblo peruano en su conjunto. Esta claridad es crucial para hacerle frente al discurso oligárquico.

3. El IPE: un ejemplo de falta de rigor intelectual
Un ejemplo de este discurso lo tenemos en esta presentación del IPE y en esta presentación (con olor a plagio, pues no cita la presentación del IPE) de JJ Garrido K.

En estos materiales el discurso oligárquico cacarea que la pobreza aumentó por las reformas antioligárquicas del velasquismo.

El IPE así lo asegura:
IPEVelascopobreza

Y Garrido K (sin citar el trabajo anterior) así lo repite, aunque con diferente énfasis:
GarridoVelascopobreza

Y aquí tenemos una simpática dramatización del asunto:

¿Es cierto esto?

Primero preguntémonos si los datos que nos dan tan animadamente son correctos.

El IPE reporta como fuentes de estos datos a Figueroa y Moncada. El trabajo de Figueroa (1989) puede verse aquí y el de de Moncada (1996) puede verse aquí (cuadros 13 y 14). El IPE tampoco cita la fuente para los datos de 2004, que no pueden estar en el trabajo de Moncada, pues éste data de 1996. Tal vez además de la presentación en Powerpoint exista algún documento más riguroso, pero si fuera así, que no parece, no existe la cita correspondiente en la presentación.

Lo más grave en todo esto es que lo que el IPE reporta como datos de pobreza citando a Figueroa está mal hecho.

El trabajo de Figueroa señala una “pobreza extrema” de 50% en 1970:

Según un conocido estudio de CEPAL (Altimir, 1978), 50% de la población peruana era calificada, en 1970, como grupo de “pobreza extrema”. Este grupo se encontraba por debajo de una “línea de pobreza”, definida como el ingreso necesario para adquirir una canasta de bicncs y servicios considerados esenciales en el Perú.
página 228.

Tampoco es Figueroa la fuente de ese dato, sino la CEPAL: Oscar Altimir (1978). La dimensión de la pobreza en América Latina. CEPAL, Santiago.

En el pie de página 4, p. 229, Figueroa complementa:

Si la línea de pobreza se trazara en referencia al ingreso necesario para satisfacer las necesidades mínimas de alimentación solamcnte, la proporción de familias en pobreza muy extrema, que se podría llamar “indigencia” era de 25% en 1970 y de 32% en 1986.

Si en vez de pobreza “extrema” y “muy extrema” usamos las simples definiciones de “pobreza” y “pobreza extrema”, las cifras para 1970 son 50% y 25%, respectivamente, y no 35% y 15%, respectivamente, como reporta el IPE.

Es decir: si el IPE hubiera hecho este mismo ejercicio de mezclar fuentes de pobreza y decir cosas categóricas, citando correctamente los datos señalados por Figueroa, tendríamos una reducción de la pobreza de 1970 a 1985 de 50% a 42% y de la pobreza extrema en el mismo periodo de 25% a 18%.

Y si el IPE hizo algún ajuste a los datos de 1970, éste debe ser debidamente reportado, cosa que no se ve.

En realidad, no es una práctica comúnmente aceptada en economía andar mezclando fuentes tan alegremente. Se tiene al menos que advertir a los lectores, como sí hace Figueroa en su trabajo. Luego de señalar que “la pobreza extrema” en 1986 es de 57% en base a la ENNIV, advierte:

Aunque los datos de 1970 y 1986 no son estrictamente comparables, ellos nos permiten tener una estimación clara del orden de magnitud de la pobrea en el Perú: la pobreza extrema es masiva. Ademrás, como tendencia, la población que sufre de pobreza extrema parece que está en ascenso.

“parece que está en ascenso” dice un cuidadoso Figueroa. Como debe ser.

4. ¿Se redujo o aumentó la pobreza con Velasco?
El ex-director del INEI Farid Matuk calcula la pobreza según gobierno para un largo periodo histórico:

Pobrezagobiernosa

Imagen tomada del libro “Velasco” de Héctor Béjar, quien posiblemente se haya basado en este artículo de Matuk. El cuadro de la imagen no se ve en el artículo de LR, pero sí se ve aquí.

Lamentablemente, Matuk no comenta el cuadro ni aporta detalles metodológicos al respecto. Posiblemente se trate de pobreza monetaria calculada estableciendo alguna línea de corte. El autor tendría que complementar el cuadro con más información.

Según esta fuente, al final del velasquismo la pobreza llegó a su nivel de incidencia más bajo. Luego subiría sustancialmente para recién reducirse en la última década, desde finales del toledismo.

5. Más documentación sobre pobreza y distribución: Escobal, Saavedra y Torero
Pero claro, diversos investigadores tienen diversas medidas de pobreza. Un 17% de pobreza con Velasco suena curioso (no menos curioso que una pobreza no mayor de 27% con Belaúnde, Prado y Odría). Es prudente ver otros estudios.

EscobalSaavedraTorero1999

Imagen tomada de Escobal, Saavedra y Torero (1999) “Los activos de los pobres en el Perú”.

Estos dos cuadros son de Javier Escobal, Jaime Saavedra (actual ministro de educación y muy apoyado por la derecha) y Máximo Torero, en base a la ENCA (Encuesta Nacional de Consumo de Alimentos) para 1971-2 y la ENNIV (Encuesta Nacional de Niveles de Vida) para años posteriores.

Muestran una reducción de la pobreza de 64% en 1971-2 a 43% en 1985. La reducción, contrariamente a lo que decían Webb y Figueroa en 1975 en su libro del IEP, ocurre PRINCIPALMENTE EN LA ZONA RURAL: allí la pobreza baja de 85% a 55%.

Esta información lamentablemente no está desagregada por gobiernos, pero es difícil pensar que esta reducción de la pobreza se dio principalmente en los gobiernos de Morales Bermúdez o de Belaúnde. Si bien habría que investigarlo más, esta reducción es consistente con un gran cambio en niveles de vida, principalmente en las zonas rurales y tradicionales del país. Definitivamente una candidata a explicarla es la reforma agraria y la eliminación del poder terrateniente en el campo.

Si bien los niveles de pobreza de Escobal, Saavedra y Torero son mayores que los reportados por Matuk, ambas estadísticas coinciden en señalar una sustancial reducción de la pobreza en la decada del setenta y primera mitad de los ochentas, dando una evidencia que contradice rotundamente la afirmación de un Perú arruinado y empobrecido por las políticas redistributivas, como repiten cual dogma los Du Bois, Abusada, Koechlin, o los Miró Quesada.

Pero hay más, la distribución del ingreso también mejoró sustancialmente esos años. El 50% más pobre del Perú pasó a ganar el 19% del ingreso nacional en 1985, cuando en 1971-2 ganaba el 11% del mismo. En cambio, el 20% más rico que ganaba el 61% del ingreso nacional en 1971-2 pasó a ganar el 51% del mismo.

Es decir, hubo una fuerte redistribución que benefició principalmente a los sectores rurales del país, donde están los más pobres.

Autores como Richard Webb y José Rodríguez señalan que la ENCA y la ENNIV no son comparables y habría mucho margen de error, con lo que habría que tomar con pinzas la reducción de la pobreza y la mejora en la distribución del ingreso en los setentas. Es un comentario aceptable, que de taquito también cuestiona las afirmaciones de los lobbistas del neoliberalismo que aseguran a rajatabla que el Perú se empobreció con la reformas de los setentas. Lo que hay indica más bien una reducción de la pobreza.

6. John Shehan: de 1970 a 1979 se reduce la pobreza
Joen Sheahan en The Persistence of Poverty in Peru: Possible Answers, their Limits and their lmplications for Latin America de 2002, reporta un cuadro basado en la CEPAL sobre la pobreza y la pobreza extrema en el Perú:

Shehan2002

Nótese que se repite el dato citado por Figueroa para 1970: 50% de pobreza y 25% de pobreza extrema en el Perú. Según esta fuente, para el año 1979 la pobreza se había reducido a 46% y la pobreza extrema a 21% según la misma y por lo tanto comparable fuente, la CEPAL.

7. Londoño y Székely (1997) tendencias no monotónicas
Juan Luis Londoño y Miguel Székely en Persistent Poverty and Excess Inequality: Latin America, 1970-1995 (1997), del Banco Interamericano de Desarrollo, señalan tendencias más matizadas. De 1970 a 1973 hay un ligero aumento de la desigualdad acompañado de una ligera reducción de la pobreza y pobreza extrema, mientras que de 1973 a 1986 hay una sustancial reducción tanto de la desigualdad como de la pobreza.

londonoszekely1997

Tanto la desigualdad, medida en el coeficiente Gini, como la pobreza se reducen de 1970 a 1986, contrariamente a lo que señala el Instituto Peruano de Economía.

8. Una discusión: Francisco Verdera (2007)
El economista de la Organización Internacional del Trabajo Francisco Verdera aporta una discusión sobre lo ocurrido de los setentas a los ochentas, en La pobreza en el Perú: un análisis de sus causas y de las políticas para enfrentarla. En el segundo capítulo

Verdera, siguiendo a Richard Webb, cuestiona el trabajo de Escobal, Saavedra y Torero, mencionado arriba. Además de señalar que las encuestas, ENCA y ENNIV, no son comparables y que se podría estar sobrestimando la tasa de pobreza en 1971-72 para luego subestimarla en 1985-86, los resultados no le parecen verosímiles:

Estos resultados son de difícil aceptación. Habría habido entre 1971 y 1985 una extraordinaria bonanza en el área rural, al lado de un virtual estancamiento del gasto en el área urbana. Webb (1989: 107) opinará en contra de la bonanza en el área rural pero a favor de la caída del ingreso urbano: “La homogenización de los ingresos laborales en los últimos veinte años sería consecuencia, no de un aumento en el ingreso real en las áreas más pobres, sino del empobrecimiento de Lima y, en particular, del sector moderno de la economía”.
p. 113.

Igualmente en términos de distribución dle ingreso, en la página 102 señala cómo las diversas fuentes indican una reducción de la desigualdad entre 1971-2 y 1985-6:

En 1993 ya se habían utilizado dos encuestas para evaluar la desigualdad en la distribución del ingreso al nivel nacional. La Encuesta Nacional de Consumo de Alimentos (ENCA) de 1971-72 analizada por Amat y León (1981) y la Encuesta Nacional de Niveles de Vida (ENNIV) de 1985-86, analizada por el INE (1988) y de Habich (1988). Al comparar el grado de concentración de los ingresos familiares entre estas dos encuestas se encuentra que el grado de concentración se habría mantenido según los estimados presentados por de Habich, e incluso que podría haber disminuido de acuerdo al INE. Los coeficientes Gini fueron de 0.55 para 1971-72, y de 0.54 para 1985-86 según de Habich y de 0.49 de acuerdo al INE.

Es decir, en los setentas habría habido una reducción de la desigualdad.

Es la conclusión a la que también llega el economista José Rodríguez :

Entre 1971-72 y 1985-86, asumiendo que la ENCA y la ENNIV son comparables, no existe evidencia de una mayor concentración. O se mantuvo constante o disminuyó.

Sin embargo, tanto Rodríguez como Verdera siguen a Richard Webb, quien recalca que las encuestas no pueden compararse, y por lo tanto “No sería posible sostener que la distribución en 1985-86 habría mejorado respecto a 1971-72.” Es decir, estos autores se alejan de afirmar con cuidado lo que indican los datos, una reducción de la desigualdad, como hizo Figueroa en el trabajo mencionado anteriormente (y la mayoría de autores), y optan por decir que no se puede decir nada, como pregona Webb.

En cambio, según Rodríguez sí habría habido una mejora distributiva a lo largo de los setentas en Lima Metropolitana.

9. Webb y Figueroa
En tiempo real la reducción de la pobreza y de la desigualdad de los setentas fue insuficiente para Webb y Figueroa (1975), pues, decían, la redistribución del ingreso producida por las reformas antioligárquicas sólo se daba dentro del sector más moderno y rico de la economía (de terratenientes a trabajadores rurales de haciendas modernas, de empresarios a trabajadores de industrias modernas), no así del sector moderno al sector tradicional que era y es el más pobre. Esto lo afirmaron en base a datos de 1971 y algunos datos de 1973, cuando las reformas recién se estaban ejecutando. No hicieron un trabajo de campo o se basaron en encuestas evaluativas (que aún no había). Simplemente dedujeron en base a algunas simulaciones de elaboración propia cuál sería el impacto distributivo de las reformas.

Es muy comprensible que en plan de negar la reducción de la pobreza y la desigualdad en los setentas Webb adopte un criterio rígido para este asunto y se esmere en desmerecer del todo algunas tendencias meridianamente discernibles. En un próximo post comentaré algo sobre el nada concluyente y muy apresurado y especulativo trabajo de Webb y Figueroa sobre la distribución del ingreso en el Perú de 1975. Fueron estos dos autores quienes contribuyeron a crear la imagen de que las reformas de los setentas tuvieron, si alguno, un impacto muy limitado en el país, y sin mucha evidencia llevaron agua al molino de la derecha más recalcitrante.

En los ochentas Webb se apuntó con la restauración belaundista mientras Figueroa fue crítico la misma. Después ambos se entusiasmaron con Alan García, quien les compró la idea de las “pirámides” de ingreso, que sirvió de sustento para los créditos chicha en la ciudad y el campo, que para nada superaron a las reformas de los setentas en aliviar la pobreza y mejorar la desigualdad.

Después Webb se apuntó con el “Consenso de Washington”, participando de su lanzamiento, mientras Figueroa se apuntó con Fujimori e intentó hacer un ajuste económico sin shock. Fujimori choteó a Figueroa para seguir los consejos de Carlos Rodriguez Pastor y luego Carlos Boloña.

En la actualidad Figueroa insiste en la necesidad de la redistribución, mientras Webb, desde la U . San Martín de Porres, vinculada a Alan García, es un apologista del actual modelo económico y un protector de un agresivo lobbista megaminero como es Miguel Santillana. El mismo Webb se prestó a formar parte del lobby de los notarios que se sintieron atacados por Hernando de Soto, ver Las ganancias de la formalización (con César Martinelli) y Webb-De Soto: ¿el firme vs el chanta?.

Webb dice que ahora, cuando se aplica un modelo neoliberal, sí hay un “despegue rural”, una revolución comunicativa y de ingresos en el sector rural (agrario y no agrario) peruano. Ahora sí habría una gran redistribución del sector moderno al sector tradicional, basada en las transferencias públicas vía educación, salud, caminos, etc.

Habrá ocasión de comentar también las falacias y trampas de ese trabajo, pero reflexionemos sobre un par de preguntas muy simples: si fuera cierto, ¿sería posible este “despegue” sin la eliminación del poder gamonal pre-velasquista? ¿Si siguieran mandando los señores de horca y cuchillo como los Romainville en La Convención o los Carrillo en La Mar? ¿Si la gente que hoy maneja combi y usa celular trabajara de pongo, yanacona o mitani de algún patrón como ocurría con sus abuelos y abuelas?

10. Algunas conclusiones
No hay ninguna sólida evidencia que sustente las temerarias y facilistas afirmaciones del discurso oligárquico, que las reformas de los setentas produjeran un empeoramiento de la pobreza en el Perú. El tema está muy manoseado por la necesidad ideológica de la oligarquía de legitimar y conservar el modelo que actualmente se ejecuta en el Perú. Es un cuco que se siembra en la mente de la ciudadanía peruana para asustarla e inculcarle resignación e impotencia. Que no exista el menor asomo de posibilidad de hacer algo diferente en el Perú, no sea que caigamos nuevamente en la hiperrecesión y la hiperinflación alanista o acaso en la insanía terrorista.

Es crucial comprender que tal discurso no tiene ni pies ni cabeza. No está basado en una lectura ciudadosa de la evidencia disponible. Está hecho en forma interesada con fines de manipulación ideológica, con el objetivo de que el poder de la oligarquía nunca sea cuestionado en el Perú. Ojalá que este post haya contribuído a esclarecer este asunto.

  1. Este discurso le debe mucho al fundador de Apoyo. Ver “¿En qué momento se jodió el Perú?” de Ortiz de Zevallos, Felipe. Debate; vol.8, nro.39. Lima 1986. []
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Por - Publicado el 16-01-2014

Hoy en día hasta los ex-velasquistas como Juan Paredes Castro de El Comercio, ver aquí, acusan a otros de velasquismo.

La realidad es que El Comercio apoyó el golpe de Velasco, e incluso participó en la conspiración que lo llevó a cabo (como lo contó el ex-embajador estadounidense Frank Ortiz, ver Velasco: el golpe que la embajada americana no impidió.

Algo similar ocurrió con la revista Caretas de Enrique Zileri Gibson, que, aunque con cierta cautela y una mínima crítica, apoyó diversas reformas velasquistas, como la reforma agraria, la expropiación de la IPC, la ley de minería, la ley de comunidad industrial, el control del tipo de cambio, etc.

Luego las cosas cambiaron, principalmente con la intervención por el gobierno de los medios de prensa. Entonces los dueños de los medios se opusieron en bloque a Velasco. Sin embargo, una cosa es que las cosas cambiaran y otra, muy diferente, es que se cambie la historia y se nieguen los hechos.

Hubo una época en que el país pedía cambios, reformas, redistribución del poder. Y estos cambios llegaron y tuvieron el apoyo de vastos sectores, incluso de los que hoy más niegan que reniegan de haberlos apoyado.

CaretasVelasquista0

Diciembre 1970 – Enero de 1971. Caretas celebrando la comunidad industrial.

CaretasVelasquista-Octubre1970-3

Octubre de 1970 Caretas celebrando el apoyo popular a Velasco.

Pueden verse los archivos completos en pdf (lamentablemente en esa época Caretas era de formato grande y no entra bien en el scanner):

CaretasVelasquista-Octubre1970a1

CaretasVelasquista-Octubre1970a2

CaretasVelasquista-Octubre1970b

CaretasVelasquistaDiciembre1970

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Por - Publicado el 13-01-2014

(o Adam Przeworski en los Andes y pampas, ver aquí)

  • Pacto social-demócrata en Europa: el sistema capitalista se legitima y logra consenso cuando al capitalista no le queda otra que renunciar a parte de la ganancia y concede aumentos de salarios a los trabajadores asalariados.
  • Pacto oligárquico-populista en América Latina: el sistema oligárquico primario-exportador se legitima y logra consenso cuando al oligarca no le queda otra que renunciar a parte de la renta extractiva a través de la imposición estatal (impuestos, canon, etc.) y concede recursos para la inversión y programas sociales de las personas pobres no asalariadas.

Bajo el esquema oligárquico como el que se aplica en el Perú este “pacto” ocurre sin una contraparte social organizada. Por el contrario, la oligarquía desincentiva la organización social y política de las mayorías a través de la estigmatización y represión. Bajo el esquema populista histórico, aplicado en Brasil, Argentina y México, este “pacto” ocurre con el líder populista organizando a los sectores ricos y pobres en una sola entidad.

Bajo el esquema oligárquico no se construye capitalismo, sino rentismo extractivo. Bajo el esquema populista se construye capitalismo.

El esquema populista es hijo antitético del esquema oligárquico, de su caída por un fin de ciclo de exportaciones y de la presión de las mayorías sociales. Ante bajos precios internacionales no queda otra que industrializar.

En la actualidad, hay algún tipo de “síntesis”. Antes la oligarquía no daba canon, ni el populismo incentivaba la exportación primaria. En la actualidad, se puede seguir un esquema oligárquico con programas sociales y se puede hacer populismo basado en expandir la renta extractiva.

Y también ambos esquemas son inherentemente inestables: en ambos, cual el viejo dilema del prisionero, los “pactantes” tienen claros incentivos para almorzarse a su contraparte. La cosa es si pueden.

[Este post salió antes en Facebook, aquí.]

przeworski
Adam Przeworski. El presente post está inspirado en su teorización aplicada a la dinámica del consenso en una economía capitalista y en la relación capital-tabajo. Sin embargo, varias de las economías de América Latina, en particular la economía peruana, se basan en la renta extractiva y en bajas tasas de salarización.
Imagen tomada de aquí, una interesante entrevista en la Argentina, en que dice cosas que los politólogos domésticos levitskistas no suelen decir:

En el prefacio de su último libro usted afirma que sin salarios decentes y sin ciertos niveles de educación mínima, la democracia no es posible. ¿Cuán extendido cree que está el fenómeno de las democracias sin ciudadanías efectivas?

Yo creo que es un fenómeno que nació en varios países con el sufragio universal. Antes de su implementación primaba la idea de que solamente podían votar los ciudadanos que eran capaces de ejercer sus derechos. Con el sufragio universal, ciudadanos que no estaban en condiciones de ejercer sus derechos entraron a la política. Cuando volvió la democracia en América Latina y en Europa del Este en los años 80, había mucho de esto y todavía existe. Sin embargo, creo que con el desarrollo de la democracia y el crecimiento político la situación mejoró considerablemente. La mayor paradoja se da en los Estados Unidos, un país que tiene instituciones representativas hace 200 años pero en el que casi la mitad de su ciudadanía no vota, posee el grado más elevado de desigualdad, la mayor población carcelaria y la mayor penetración abierta del dinero en la política de todo el mundo desarrollado.

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Por - Publicado el 11-01-2014

Informe al congreso de los EEUU, aquí. El crecimiento del Perú se asienta en la exportación de recursos naturales. Con ellos se financian programas sociales que ayudan a reducir la pobreza. Sin embargo, ésta continúa muy alta, 60% en zonas rurales, lo que impulsa las protestas sociales.

A este nivel (información para la toma de decisiones de los congresistas estadounidenses) el panorama está claro. No hay demagogia ni propaganda. No se niega que estamos ante un modelo primario exportador como niega Garrido K. No se discursea sobre una gran reducción de la pobreza en zonas rurales como hace Webb, ni del gran crecimiento de la clase media como hace Arellano, ni se minimiza los conflictos sociales como hace Tanaka. La situación del Perú está lejos de ser estable.

En el Perú podría haber políticas “más radicales”, pero éstas son bloqueadas por un fuerte sector empresarial, una élite rica y conservadora, una clase media centrista y un congreso dividido.

El informe es de junio de 2013. Cuando la derecha estaba acusando a Humala de “chavismo” por lo de Petroperú, en EEUU no le daban mucha importancia al asunto y seguían simpatizando con las políticas de Humala.

“Since 2001 Peru’s economy has been stronger than all others in the region, with its growth due mostly to the export of natural resources. High economic growth, along with social programs, has helped to lower Peru’s overall poverty rates. Nonetheless, in some jungle, mountain, and rural areas of the country, over 60% of the population continue to live in poverty. The income distribution gap remains quite large as well. This economic disparity has contributed to rising social unrest. President Humala submitted, and the legislature approved, a bill increasing royalties mining companies must pay. The government estimates the royalties will generate about US$1 billion a year, which it will use to finance social development programs intended to narrow both the social divide and the economic distribution gap.”

“Forces that resist more radical policies include a strong
business sector; a conservative, wealthy elite; a centrist middle class; and a divided Congress. If communities in conflict believe that the Humala administration is ignoring the prior consultation law, those divides may deepen.”

Peru in Brief: Political and Economic Conditions and Relations with the United States
Maureen Taft-Morales
Specialist in Latin American Affairs
June 7, 2013

[Post aparecido antes en FB, aquí]

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Por - Publicado el 02-01-2014

1. Plagio
El artículo La ruptura chino – soviética firmado por Antonio Zapata publicado ayer en La República es un plagio volteado del artículo Ni Pekín ni Moscú: un solo comunismo para el Perú. A medio siglo de la ruptura chino soviética de Ernesto Toledo Brückmann.

Ernesto Toledo:

“En 1960 la URSS retiró a sus técnicos y asesores que trabajaban en China en cooperación internacional. China acusó a los asesores de espías. Jruschov calificó a Mao de irresponsable al supuestamente no querer entender que el planeta estaba dividido en dos campos, cada uno de los cuales estaba armado con un arsenal nuclear capaz de destruir el mundo. Por ello, era necesario encontrar alguna forma de colaboración con Occidente que evite una conflagración mortal.”

Antonio Zapata:

“En 1960 la URSS retiró a sus técnicos que trabajaban en China, mientras que Mao sostuvo que eran espías y que felizmente se iban de regreso a su país. Jruschov replicó que los chinos no entendían que el planeta estaba dividido en dos campos, cada uno de los cuales estaba armado con un arsenal nuclear capaz de destruir el mundo. Por ello, era necesario encontrar alguna forma de colaboración con Occidente que evite una conflagración mortal. Esa fórmula era la coexistencia pacífica y, según el PCUS, los chinos la rechazaban con irresponsabilidad.”

Ernesto Toledo:

“A partir de ese año empezaron a dividirse los partidos comunistas del mundo entero; los partidarios de Moscú expulsaban a los simpatizantes de Pekín o viceversa. La ruptura estaba consumada en 1963 y para 1964 Jruschov fue defenestrado por la nueva cúpula soviética. Con la división del Movimiento Comunista Internacional se concretó el factor de mayor debilidad del comunismo en el curso de la Guerra Fría.”

Antonio Zapata:

“Entonces empezaron a dividirse los partidos comunistas del mundo entero. Los partidarios de Moscú expulsaban a los simpatizantes de Beijing o viceversa. La ruptura terminó de consumarse comenzando 1964, cincuenta años atrás, cuando los comunistas peruanos también se dividieron.”

Ernesto Toledo:

“China rechazaba las duras críticas que Jruschov hacía del desaparecido Stalin y se sentía fastidiada por el hecho que la URSS cobrase por el material de guerra que le había proporcionado durante la guerra de Corea. Le parecía que la URSS no actuaba pensando en el comunismo mundial, que se negaba a entregarle armas nucleares y que actuaba aplicando acuerdos subterráneos con EEUU para evitar la proliferación atómica. Estas tensiones se agravaban al punto de generar esporádicos conflictos limítrofes.”

Antonio Zapata:

“Mao pensaba que la ayuda soviética era insuficiente. Durante la guerra de Corea, Rusia incluso había cobrado el material de guerra que China había empleado para enfrentar a EE.UU. Asimismo, la URSS no había entregado armas nucleares a China, puesto que aplicaba acuerdos con EE.UU. para evitar la proliferación atómica. Por su parte, una larga frontera de miles de kilómetros daba ocasión para disputas limítrofes entre los gigantes comunistas.”

Debo a Andre Ventocilla señalarme la fuente de la “inspiración” de Zapata, en este comentario en Facebook.

2. Mucho mejor es el artículo original
Ya analizando el contenido, a diferencia del artículo fusilado por Zapata, el artículo original de Ernesto Toledo Brückmann sí tiene un balance histórico y autocrítico:

“Como fuera, ya no es tiempo de satélites, “socialimperialismos”, ni “sección peruana” de nadie; nuestras particularidades y los problemas propios del siglo XXI nos hacen poner los pies sobre la tierra, recurrir al marxismo como método para comprender y transformar la sociedad, e identificarnos como comunistas que seguimos los dictados de un solo dirigente: el Perú.”

En cambio el artículo de Zapata va por otro lado.

3. Metiendo cizaña en la izquierda
Antes de percatarme de la deshonestidad intelectual del columnista de La República escribí un comentario crítico a su artículo, aquí, que va a continuación:

Un artículo godoyesco, sin profundidad, lleno de lugares comunes, mañosamente reavivando anacrónicas cizañas en un momento en que la izquierda requiere de unidad, sin balance histórico, que es lo que se supone debería hacer un (buen) historiador.

Tres puntos:

1. En realidad las diferencias entre “prosoviéticos” y “prochinos” en el PC (Partido Comunista) no eran tan insalvables como se sostenía y se sigue sosteniendo. Era un problema de poder, de gerontocracia, de prácticas autoritarias, y de apoyo internacional. Lo disfrazaron y dignificaron poniéndolo como discrepancias ideológicas, al amparo de la proactiva política internacional china y soviética. Finalmente había mucho más en común que de diferente entre ambos sectores, como que varias décadas después se volvieron a juntar. El historiador francés Axel Ranque ha investigado el asunto.1

El PC ya había tenido varias divisiones a lo largo de su historia antes de su división de 1964. La vieja guardia encarcelada chocó más de una vez con la gente más joven. Jorge Del Prado fue prácticamente expulsado por el Comité Regional de Lima, dirigido en parte por Isaac Humala (abogado de sindicatos que rochosamente se voltearía y se convertiría en abogado de la patronal), y se tuvo que establecer en su natal Arequipa. Igualmente, gente como Javier Heraud, Guillermo Lobatón o Héctor Béjar se alejaron del PC antes de la ruptura chino-soviética.

Como diría Mao Tse Tung, las condiciones externas (ruptura chino-soviética) actuaron a través de las internas (contradicciones internas del PC).

2. Se exagera las divisiones en los PCs en el mundo (y no es casual que quien lo haga sea un ex-izquierdista anti-PC derechizado). En realidad, y veamos la evidencia, el Perú fue uno de los pocos países en que el maoísmo tuvo alguna importancia, con Colombia más. En ningún país de América Latina, por ejemplo, hubo una gran división como en el Perú. Menos en Europa en que los PCs eran algo menos seguidistas que en el Perú. El Perú presenta la singularidad histórica de ser el país en que el maoísmo ha tenido una gran influencia. A ver qué algún historiador la explique.

3. “Así, la causa última de la derrota del comunismo fue su incapacidad para mantenerse unido después de Stalin. Los rusos no toleraron la aparición de un nuevo disco solar en su horizonte.”

Nada que ver, pues. El “comunismo” cayó por sus contradicciones internas, señaladas pioneramente por Trotsky en “La revolución traicionada” (que Zapata como ex-trotskista no ignora), como posteriormente por diversos economistas que dieron base intelectual al neoliberalismo. No fue por la desunión internacional.2

China bajo Teng Hsiao Ping hizo algo más que una alianza con los EEUU; dio un viraje pro-capitalista. Esa fue la verdadera “división”, el abandono del modelo “comunista” por uno autoritario con grandes inversiones extranjeras. La Unión Soviética no se vio debilitada para nada por este viraje chino. En los 80s su crisis, como la de los países de Europa Central y del Este, fue básicamente interna. Fue el reclamo de apertura política, el ya inocultable atraso económico, los conflictos étnicos y nacionales reprimidos hasta entonces. Motivo de un análisis aparte.

La división de la izquierda peruana, en cambio, sí tuvo y tiene un efecto devastador y sí contribuyó a la instauración del neoliberalismo en el Perú. “Divide y vencerás” es desde siempre la regla de oro de la dominación. Así fue como Pizarro se impuso. Para el opresor es crucial meter cizaña y exacerbar la división de las fuerzas contestatarias.

  1. Ver el artículo de Axel Ranque afortunadamente en línea (en francés), aquí.

    A partir de la polémica ideológica chino-soviética los de la “vieja guardia” del PCP pasan a ser “los revisionistas criollos”. Se usa la ruptura internacional para legitimar una diferenciación interna.

    Y este artículo y este comentario del sociólogo Ricardo Caro []

  2. * A pesar de las agrias discrepancias, la Unión Soviética y China se unieron para apoyar a Vietnam en su lucha contra los EEUU a finales de los 60s. Le impusieron una gran derrota a los EEUU. En cambio, en América Latina, China aún bajo Mao fue uno de los primeros países en reconocer al gobierno de Pinochet en 1973 (e incluso habría apoyado a Chile en caso de guerra con el Perú en 1975). Si la Unión Soviética apoyaba a la Argentina videlista, China apoyaba al Chile pinochetista. []
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Por - Publicado el 30-12-2013

SanMartinBolivarBolívar no entró en vainas. Tuvo claro que tenía que derrotar al realismo afincado en Lima. Luchó frontalmente contra los realistas y los derrotó en varias batallas.

San Martín, en cambio, entendió que Lima era un bastión realista, que no estaba por la causa patriota. Por eso propuso que la entidad gobernada por Lima fuera una monarquía. El antirealista San Martín era un “realista” político. ¿Pero cuán realista era un Perú monárquico e independiente a la vez? No suena a que esta estrategia continuista resolviera la cuadratura del círculo de lograr un cambio que la élite limeña no quería, a diferencia de la élite caraqueña o porteña argentina.

En 2006 Humala (y Chávez) siguieron la estrategia de Bolívar. Se fueron con todo contra el poder afincado en Lima. Fue una lucha frontal. No les funcionó. En tiempos de Bolívar no había una embajada de los EEUU que manejara los recursos y la red local que hoy maneja.

En 2011 Humala (¿y Castro?) parece que siguieron la estrategia de San Martín1. Entendieron o creyeron que no había condiciones para derrotar frontalmente al bastión oligárquico limeño más la embajada. En forma “realista” cedieron y dejaron que el Perú siga políticas continuistas, gobernado por un monarca fáctico oligárquico, acaso con la esperanza de hacer cambios pequeños y clave ahora y que con el tiempo las cartas se barajen de nuevo, venga una mejor mano y se puedan hacer cambios mayores. La vieja estrategia de ceder espacio para ganar tiempo.

El problema es que tanto la oligarquía como la embajada desconfían de Humala. Por un relanzamiento de Petroperú se imaginan un autogolpe de estado. Cualquier pequeña desviación de su libreto es una fisura en su férreo sistema de gobierno. Cualquier cambio clave en el aparato estatal es causal de guerra total. El espacio cedido es insuficiente y no hay nada de tiempo a cambio. Ahora se habla abiertamente de golpe de estado, pero impulsado por la ultraderecha. ¿Quién vencerá a quién?

Todas estas estrategias se basan en el juego de cintura, en la política en la alturas y no en la movilización ciudadana. El destino del Perú no debería estar a cargo de ningún Bolívar, San Martín, Chávez, Castro ni la embajada de los Estados Unidos, sino a cargo de la propia ciudadanía peruana. Se sigue bajo la concepción velasquista de hacer cambios desde arriba para los de abajo, que ya demostró su fracaso. Concepción que por supuesto continúa el manejo oligárquico y vertical del país y empata perfectamente con el control tecnocrático de éste desde algunas embajadas y agencias multilaterales. Paradójicamente el manejo desde arriba no es lo que se ve en Venezuela, Bolivia o Ecuador, donde la movilización popular es indispensable para la gobernabilidad con cambios sociales. En el Perú tenemos una seguidilla de gobiernos pseudo-benefactores, no de gobiernos de arraigo popular. A diferencia de los intentos de golpe en Venezuela, Bolivia y Ecuador, la gente no va a sentir que tenga nada que defender si hay alguna intentona contra el gobierno de Humala. Para lo que está haciendo, la oligarquía no lo necesita. Y el pueblo tampoco.

[Esta es una versión corregida de este post aparecido en el muro Facebook del Gran Combo Club. Imagen tomada de aquí.]

  1. Ver La hipótesis de la derechización táctica de Humala []
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Por - Publicado el 28-12-2013

[Post publicado ayer en la página Facebook del Gran Combo Club, aquí]

Avanza el pensamiento facho: Bullard pasa de basarse en Robert Nozick a basarse en Dante Bobadilla.

Qué justicia social ni qué justicia social, envidia cochina.

¡Bravo!

¡Un, dos, tres, Bullard otra vez! ¡Tres, dos, uno, como Bullard no hay ninguno!

“El concepto de justicia social (sea lo que quiera decir) parece vincularse más a la envidia y al concepto igualitario. La igualdad debe generarse porque quien tiene algo genera la envidia de quienes no lo tienen. La justicia socialista tendría ese origen emocional. La reacción, muchas veces virulenta, para alcanzar la llamada justicia social se explicaría por ese sentimiento. La envidia acompañaría una justicia como la que propuso Chávez en Venezuela, mientras que la ira acompañaría la justicia de atrapar al ladrón que huye con nuestra cartera luego de arrancharla.”
Entre la ira y la envidia Por Alfredo Bullard. Publicado en El Comercio el 14 de diciembre de 2013

Ya que él habla de monos, yo hablaré de ardillas. Cuando les doy de comer a éstas, siempre hay alguna que es más fuerte y que no le gusta que las otras reciban comida. La más fuerte agrede a todas las otras y acaba siendo la única que come. La envidia parece estar en esta ardilla fuerte que no soporta que las otras reiciban alguito. (Así tal vez son algunos de los ideologos de los ricos del Perú, que no soportan que los pobres tengan aunque sea alguito de educación, salud, etc. Hablan del dinero público como si fuera “su plata”).

Los seres humanos tendemos a ser algo más civilizados que estos animalitos y tenemos sentimientos de solidaridad y empatía más desarrollados1 Aunque no falte quien diga que ahuyentar a las otras ardillas es un esfuerzo que hace merecedor a comer más, a la mayoría de seguro que no nos parece justo que sólo una ardilla coma y las otras no. Tratamos de darles a todas. Y tratamos de vivir en sociedades más justas.

  1. Aunque a veces, como diría Roberto Carlos, uno quisiera ser tan civilizado como los animales. []
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Por - Publicado el 27-12-2013

[Los editoriales de El Comercio no tienen desperdicio. Son de una combinación de facilismo argumentativo con una gran rigidez intelectual. Mucho dogmatismo neoliberal que ya cae en la ridiculez. Como señalo en uno de los posts de abajo:

con estos editoriales, ejercicios de solfeo de gastadas partituras neoliberales, El Comercio parece estar ahora liderado por una sarta de niñatos sin visión política, tipo los de la cuatrinca de Willax, que no llegan ni a empatarle a las columnas de Juan Paredes Castro. Una reedición de los hiperideologizados “jóvenes turcos” que contribuyeron al fracaso de Vargas Llosa.

En este último mes del año los he comentado en la página facebook del Gran Combo Club. Aquí van los posts que he escrito al respecto.]

25 de diciembre de 2013, Post Facebook
Desde luego que los editorialistas de El Comercio no van a celebrar la más mínima reflexión espiritual que cuestione el consumismo.

No les gusta que se hable de consumismo cuando se hacen reflexiones espirituales por la navidad. Cuestionar el consumo no esencial, el despilfarro y la frivolidad para intentar revalorar el aspecto espiritual (una reflexión que comparten todas las religiones como cualquier pensamiento ético no religioso) es distorsión, demagogia, discurso político. Mal el curita del barrio que reflexiona contra el consumismo. Mal todos los que lo hagan.

Desde luego que esta es una posición que le conviene a los empresarios, que para nada quisieran que los consumidores se cuestionen lo que consumen (si es no esencial, si daña al medio ambiente, si no es reciclable, si hace daño a la salud, etc.). Les aterra el pensamiento crítico a favor de los consumidores.

“no faltan quien intenta aprovechar estas ciertas y oportunas reflexiones espirituales para distorsionarlas y transformarlas en discursos políticos. Personas que quieren convencernos de que el consumo en general (y en cualquier época) es frívolo, de que él nos ha transformado en una sociedad egoísta y despilfarradora, y de que todo tiempo pasado fue mejor. ”

“El consumo de hogares, de hecho, es una de las principales razones por las que el Perú de hoy es más próspero que el de hace unas décadas. Él es el principal motor del crecimiento del país, habiendo sido responsable de casi el 60% del PBI el 2012. Él, en buena cuenta, viene permitiendo la formación de una pujante clase media que cada vez tiene más oportunidades y que progresivamente nos aleja del subdesarrollo.”

“descalificar a una sociedad tachándola de “consumista” suele ser demagógico. El consumo no es malo en sí mismo y, más bien, puede traer mucho bienestar a la sociedad. Por esto, en esta fecha, deseamos que cada peruano pueda, dentro de su corazón, rescatar el mensaje de amor que trae la Navidad, aquel que se ha venido diluyendo en los últimos tiempos. Pero, a la vez, pedimos por que en el Perú sea posible tener cada vez más consumo.” (Editorial) El regalo del consumo

24 de diciembre de 2013, Post Facebook
Otro pueril editorial de El Comercio.

China exporta prendas de vestir a precios predatorios, de dumping. Esas no son condiciones de competencia limpia con los industriales peruanos. Ante eso es lógico que el Perú, como hacen otros paises comenzando por los Estados Unidos recupere la competencia limpia mediante un arancel o algún otro pago de derechos por los exportadores chinos. Pero a El Comercio, vinculado a intereses primario-exportadores, le importa un olluco que la industria peruana sea depredada. En su defensa de los megamineros, los Graña Miró Quesada vienen a anunciar plagas de Egipto por esta medida. Dicen que China, por lo demás una economía totalmente estatista con las que no simpatiza El Comercio, respondería con alguna medida contra las exportaciones primarias, mineras principalmente. Que un arancel antidumping “será muy mal visto por la comunidad internacional”.

Lo más irónico es que acusan a los industriales de “mercantilistas” (léase prebendarios. El mercantilismo es otra cosa: es la creencia que exportar más de lo que se importa es sinónimo de mayor bienestar), cuando los prebendarios son ellos, unos lobbistas mediáticos desembozados a favor de los empresarios primario-exportadores.

“La decisión de la comisión (que ni siquiera ha sido unánime y que para colmo ha sido calificada de poco técnica por varios expertos) además tiene el potencial de causar un grave daño a nuestro comercio internacional. China, en respuesta a la medida peruana, podría poner trabas a nuestras exportaciones y retirar sus fondos de cooperación. Incluso, si este incidente le hace sentir que el Perú no es un socio comercial confiable, podría reconsiderar proseguir con sus inversiones en el país, las cuales son de enorme relevancia, especialmente en los campos de la minería y la infraestructura. Todo ello sin contar que un precedente así será muy mal visto por la comunidad internacional.”
(Editorial) Peritonitis

21 de diciembre de 2013, Post Facebook
Dos décadas de recortes de derechos laborales y la informalidad sigue a un nivel alto, 68%. El Comercio cree que los recortes laborales no han sido suficientes e insiste con que el Perú es un país donde prima la rigidez laboral. Los neoliberales han hecho de la informalidad su excusa para justificar las políticas anti-laborales. Es la típica: el gran empresario utiliza al “informal” contra el trabajador formal. Para abusar de éste no reconociéndole derechos, para socavar su acción colectiva exaltando la acción individual empresarial, para legitimar su discurso ideológico.

Veamos.

1. El Reporte Global de la Competitivdad reporta al Perú en el puesto 129 en 2013-4 (y 107 en 2012-3) en facilidad para contratar y despedir trabajdores, no en el puesto 104 como dice El Comercio. Sin embargo, ese mismo reporte ubica al Perú en el puesto 53 en flexibilidad de determinación de salarios y 51 en costos de despido. El Comercio oculta esta información que contradice su discurso.

2. Que el “especialista” Jorge Toyama, un abogado patronal de grandes empresas, “considere que nuestro régimen laboral es uno de los más rígidos de la región (que es a su vez, de las más proteccionistas del mundo)” es literalmente la voz del patrón. Dos décadas de recortes de derechos laborales y siguen repitiendo la misma cantaleta. Nunca les es suficiente.

3. “los costos no salariales del empleo representan en el país el equivalente al 64% del sueldo”. OK, ¿qué quieren eliminar de ahí? ¿Las vacaciones? ¿Las gratificaciones? ¿La CTS? ¿Las contribuciones a las AFPs? Supongamos que eliminan todo y se logra ese mundo ideal neoliberal en que los costos no salariales sean cero. ¿Cuál sería la diferencia entre ese régimen y el que ahora tienen los trabajadores informales, sin seguridad laboral, sinproteccion laboral, sin pensiones, sin derechos?

El discurso neoliberal dice que se preocupa por el trabajador informal, pero en realidad lo instrumentaliza. Su camino para supuestamente beneficiar al trabajador informal es quitarle los derechos al trabajador formal. El informal entraría en una formalidad que sería muy parecida a la informalidad. Una promesa que no se ha cumplido en casi década y media de neoliberalismo bananero.

*****

El Comercio:

“En el “Panorama laboral 2013” que presentó esta semana la OIT se lee que el Perú es el país donde más bajará el desempleo urbano en América Latina. Al mismo tiempo, sin embargo, el estudio resalta que el 68% de la población empleada peruana trabaja en la informalidad: no goza de seguridad social, no aporta a un sistema de pensiones y no tiene, en general, las protecciones propias de la ley laboral.

Para al menos una parte de nuestra izquierda, este persistente problema parece estarse volviendo en el argumento-salvavidas para atacar el modelo económico de mercado (más o menos) libre que nos ha venido rigiendo en las últimas décadas. ”

” el argumento se vuelve como un bumerán contra la propia izquierda. Después de todo, las regulaciones laborales que nosotros tenemos son todo menos liberales. Según el Reporte Global de Competitividad, ocupamos el puesto 104 de 144 países en facilidad para contratar y despedir trabajadores. Lo que ayuda a explicar que el especialista Jorge Tomaya considere que nuestro régimen laboral es uno de los más rígidos de la región (que es a su vez, de las más proteccionistas del mundo). Por otra parte, los costos no salariales del empleo representan en el país el equivalente al 64% del sueldo. Y todo el peso de estar bajo los radares laborales estatales solo se ha agravado con la creación de la Sunafil y sus bastante discrecionales poderes para imponer multas draconianas.”
(Editorial) El bumerán

El “Panorama laboral 2013” de la OIT: aquí.

El “Reporte Global de la Competitividad” de 2013-4: aquí.

17 de diciembre 2013, Post Facebook
Cantinfladas de El Comercio explicando que la manera correcta de ver el vaso es que éste “podría estar completamente lleno”.

“Cuando el gobierno recibe este tipo de críticas, suele responder pidiendo que no nos concentremos tanto en lo pendiente, sino en lo avanzado, tomando en cuenta que seguimos siendo uno de los países que más crece en la región. Suele pedir, en otras palabras, que veamos el vaso medio lleno en vez de medio vacío. En nuestra opinión, sin embargo, de lo que se trata es de ser consciente de que, si se hiciesen bien las cosas, el vaso podría estar completamente lleno.” (Editorial) El significado de un 1%

14 de diciembre de 2013, Post Facebook
El Comercio no tiene suficiente con que Humala lance una reforma privatizadora de la salud.

Si Humala dice demagógicamente “la salud no es un negocio”, ahí mismo El Comercio tiene que saltar a justificar paporretera y talibanamente que la salud sí es un negocio.

Aquí los mensajes de fondo están entre líneas.

Obviamente que siguen desconfiando de Humala. Si “la salud no es un negocio” lo hubiera dicho Fujimori, Bedoya, García, Vargas Llosa o cualquier otro derechista, quedaría entendido que es un discurso para las galerías de un convencido privatizdor. Como es Humala los delegados de los Miró Quesada Graña tienen que salirle al frente (y hasta meterse con su familia). La marcación es dura. (Ensimismados en su coyuntural posición de poder, sin ninguna sabiduría o aprendizaje histórico, esta familia oligárquica establece un estándar de lucha política que antes ya los perjudicó, y acaso los perjudique en el futuro).

Por otro lado, con estos editoriales, ejercicios de solfeo de gastadas partituras neoliberales, El Comercio parece estar ahora liderado por una sarta de niñatos sin visión política, tipo los de la cuatrinca de Willax, que no llegan ni a empatarle a las columnas de Juan Paredes Castro. Una reedición de los hiperideologizados “jóvenes turcos” que contribuyeron al fracaso de Vargas Llosa. Normal que sigan así.

“Aparentemente, en algún nivel, el presidente cree que un negocio y un buen servicio son incompatibles. O, en todo caso, que al menos los servicios que están directamente relacionados con el bienestar de las personas y los negocios son incompatibles. Aunque, como decimos, esto parece ser solo en algún nivel. Después de todo, su propia familia nuclear se atiende en clínicas-negocio cuando tiene un problema de salud –sin ir más lejos, todos recordamos las imágenes del presidente visitando a la primera dama en la clínica Angloamericana luego de que ella viviese un choque automovilístico–. Y sus hijos (al menos el último nació en una clínica-negocio) se educan también en centros privados.”

“El gobierno del presidente Humala, en suma, acaba de plantear una reforma de la salud innovadora y bien encaminada, que merece y tiene buenas posibilidades de prosperar. Bien haría, pues, el presidente en subirse al barco. Al fin y al cabo, es suyo.” (Editorial) Negocios saludables

8 de diciembre de 2013, Post Facebook
Argumentos primarios de los exportadores primarios

O El Comercio y su lobby anti-industrial.

Ahora dice, basado en el IPE del cual Fritz Lo Bois fuera director, que más valor agrega la minería que la industria.

Si uno compra una computadora, una cocina o una refrigeradora, ¿la mayor parte del precio es el mineral que estos productos contienen?

Si alguien compra una joya de oro, ¿la mayor parte del precio es el mineral o diseño y el trabajo del artista?

Si alguien compra ropa, ¿la mayor parte del precio es el algodón que la ropa contiene?

El IPE es especialista en torcer las estadísticas para justificar sus propios negocios vinculados a los exportadores primarios.

Además, si el mineral en el cerro no vale nada, así el concentrado de cobre cueste 1 centavo, el aumento de valor agregado será infinito=1/0, comparado con cualquier incremento posterior en la cadena de agregación de valor.

En un mundo en que los países se esfuerzan por avanzar en la cadena de agregación de valor mediante la tecnificación de sus pueblos, la oligarquía más reaccionaria de América Latina nos viene a decir que el modelo de desarrollo es la extracción tipo Potosí o Huancavelica, al estilo de la colonia, modelo que históricamente no sólo no ha generado progreso, sino que ha generado atraso. No han aprendido nada en siglos de dominar a la población peruana.

“Hace poco, la ONG Lampadia publicó una entrevista a Miguel Palomino del Instituto Peruano de Economía que mostró lo falaz de estas creencias con un dato sencillo: el mineral extraído y listo para venderse como concentrado vale muchísimas veces más que el mineral enterrado en la tierra, pero convertir luego este mismo mineral en una plancha de cobre o en alambre no aumenta su valor ni siquiera en un 10%. ¿No es este un ejemplo concreto de que hay oportunidades en que las actividades extractivas modernas pueden agregar más valor que las industriales? ¿Y no es una muestra de que es solo un muy extendido prejuicio el que nos alecciona sobre la necesidad de “transformar” el mineral en el país para “generar valor agregado”?” (Editorial) El discreto encanto de las chimeneas

Lampadia (una suerte de Altavoz de mayores), medio dirigido por derechistas mediáticos (Althaus, Baella, Ponce, Bustamante, Webb, etc.) entrevista al actual director del IPE, aquí:

“El incremento del valor del concentrado de cobre a este refinado es, dependiendo de como estén los tiempos, de entre diez y 15 centavos de dólar, sobre un precio de tres dólares y pico por el concentrado. Entonces no es ni 5% de incremento. Y si yo, además, a este cobre que ya lo he fundido y lo he refinado, lo convirtiera en alambre de cobre para darle un procesamiento manufacturero adicional, le agrego otro tres o cuatro por ciento más. Entonces, el valor más grande, como lo demuestra el mercado, está en la actividad minera misma. Las demás actividades agregan más valor, por eso también son buenas, pero la actividad que más valor agrega, largamente, es la actividad minera.”

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Por - Publicado el 16-12-2013

En el post 1963: intervención de los Estados Unidos a través de las ciencias sociales comentaba cómo el gobierno de los Estados Unidos interviene en América Latina a través de un supuesto trabajo intelectual. En Chile se trata del Proyecto Camelot, desarrollado por el Pentágono y expuesto ampliamente al público, provocando un gran rechazo de la intelectualidad y en general de la opinión pública, llegando a verse el asunto en el congreso chileno.

En el Perú por los mismos años se desarrolla un proyecto parecido, que tiene como institución local ejecutante al Instituto de Estudios Peruanos (IEP). En el Perú ya había una base para este tipo de proyecto por el Proyecto Vicos, que vimos aquí. Se trata de un proyecto apalancado financieramente por el Pentágono de los Estados Unidos. El interés de los militares estadounidenses es evaluar las actitudes de los campesinos peruanos ante un posible movimiento insurgente. Quieren tener una suerte de radiografía de los campesinos, en particular evaluar su “modernización” económica, su integración al mercado, y subjetiva, su aceptación de la cultura occidental.

Si la intervención del Proyecto Vicos de los años cincuenta tiene una carácter solamente preventivo, en los sesentas esta intervención tiene mayor premura, pues ya se había dado un intento guerrillero en el Perú, derrotado en parte con la intervención de los Estados Unidos a través de asesores militares y la CIA. En esa década, sin embargo, la indignación por la intervención por el proyecto Camelot en Chile llega al Perú y genera un cierto rechazo, que lleva a que el IEP pierda el proyecto financiado por el Pentágono.

1. El antropólogo Jürgen Golte sobre el Plan Simpático y el IEP
En el reciente conversatorio-celebración por los 50 años del IEP, ver aquí, pocos ponentes hablan del rol del IEP como parte de la intervención de los Estados Unidos. Con una sola excepción. El antropólogo alemán del IEP Jürgen Golte reconoce el crucial papel del gran financiamiento de los Estados Unidos en el surgimiento del IEP como una institución fuerte y con gran visibilidad. Verlo en este fragmento

(El video original y completo puede verse aquí).

Golte explica que este financiamiento del gobierno de los Estados Unidos para el IEP y sus cientos de entrevistadores ocurrió en el contexto de la Guerra Fría. Es decir, era el temor que el Perú cayera en la órbita soviética.

(Es curioso cómo hablar de la Guerra Fría se ha convertido en una palabra clave que parece justificar muchas cosas: ¿los EEUU intervinieron en Guatemala? “Fue por la Guerra Fría”. ¿Los EEUU intervinieron en Chile promoviendo un golpe militar? “Fue por la Guerra Fría”. ¿Los EEUU intervinieron en el Perú usando como tapadera las ciencias sociales? “Fue por la Guerra Fría”.)

Golte menciona el Plan Simpático, aplicado en el Perú y el Plan Camelot, aplicado en Chile. Nadie le comenta. Nadie le da la contra. No pueden negar una intervención que ocurrió y sigue ocurriendo. Es claro que la actitud de esa institución es no hablar del asunto.

2. William Foote Whyte
El sociólogo William Foote Whyte, quien dirigió ese proyecto, no tuvo muchos problemas en hablar, mejor dicho escribir, al respecto. Claro, se nota que cuenta las cosas muy a su manera, pero dice mucho más que sus ex-socios peruanos del IEP. Efectivamente, como cuenta Golte, Matos Mar tuvo un proyecto con la Universidad de Cornell, con financiamiento de la National Science Foundation (NSF), muy en la onda de analizar un posible cambio de alineamiento internacional del Perú a partir de la movilización del campesinado. De ahí proceden los estudios del IEP sobre el Valle de Chancay, en Huayopampa y antes en Pacaraos, realizados por Matos y Whyte en 1964. Por ejemplo, “El desafío de Huayopampa” es publicado en 1968 y republicado en 1982, con modificaciones y añadiendo dos capítulos hechos por Carlos Iván Degregori.

Whyte tiene como tres libros, algo autobiográficos, en que escribe sobre estos temas: “Leraning from the Field”, “Participant Observer” y “Creative Problem Solving in the Field”.1 Sin embargo, los financiamientos no se limitan a la NSF, o la Fundación Ford, sino que incluyen al Pentágono a través de su agencia “Advanced Research Projects Agency” (ARPA).

3. Matos Mar funda el IEP
William Foote Whyte se interesa en el Perú a partir del proyecto Vicos dirigido por Allan Holmberg, su colega más senior en la Universidad de Cornell. Whyte visita Vicos y pasa un año en el Perú en 1961 donde realiza una investigación sobre relaciones industriales en la Universidad de Ingeniería (ya que según él en San Marcos hay mucho radicalismo y rechazo al “imperialismo norteamericano”). También trabaja con Robert Braun de IPAE en estudios industriales, partiendo de la preocupación que la cultura peruana presenta un gran sesgo contra la actividad empresarial, por lo cual la mayor parte de los empresarios eran de origen extranjero (y añade que en la segunda generación de inmigrantes extranjeros el espíritu empresarial ya se ha perdido. La peruanización mata el espíritu empresarial.). (En este punto Whyte señala en sus memorias, sin muchos comentarios, que a través de Hernando de Soto se entera que los empresarios locales son los de la “economía clandestina”).

En 1964 José Matos Mar funda el Instituto de Estudios Peruanos en base al financiamiento gubernamental otorgado por el Ministerio de Educación, bajo la dirección de Francisco Miró Quesada. Matos había sido asesor de Fernando Belaúnde en temas rurales. Whyte y Lawrence Williams (mencionado también por Golte) propusieron a Matos hacer conjuntamente el programa de la Universidad de Cornell. A medida que el apoyo gubernamental va cayendo año tras año, el IEP se va haciendo más dependiente de la Universidad de Cornell. Por esa época Whyte también trabaja en el Cusco con Oscar Nuñez del Prado, quien antes había trabajado también con Allan Holmberg en el valle del Virú. Todos estos proyectos rurales, como también indica Golte, tenían un denominador común: averiguar los cambios sociales e ideológicos que estaban ocurriendo entre los campesinos.

Para fines de 1964 estos proyectos se expanden del Valle del Chancay al Cusco y luego a Arequipa, Huancayo, Ayacucho y Trujillo. Con esta expansión se requiere más personal calificado. Matos propone a su concuñado Julio Cotler, antropólogo que se encuentra por entonces, fines de 1964, en Boston, en el MIT analizando datos sobre Venezuela. Cotler es entrevistado por Whyte en Cornell y es aceptado para el puesto. Whyte había trabajado también en Venezuela en proyectos similares, donde ya había conocido a Cotler.

4. Bienvenido sea el Pentágono
En noviembre de 1964, en la conferencia de la Asociación Americana de Antropología Whyte conoce a Lee Huff, director del “Advanced Research Projects Agency” (ARPA) del Pentágono. Huff le comenta que su proyecto en el Perú es muy interesante y le pregunta si sabe de proyectos similares que necesitan financiamiento. En enero de 1965, Whyte se vuelve a reunir con Huff, esta vez en Washington y Huff le ofrece apoyo financiero a ser usado sin condicionamientos y otorgado en forma rápida. Sólo 60 días, cuando otras fuente como la NSF demoraban como nueve meses. Es más bien Whyte quien establece condiciones: 1. no habría reportes secretos. El Pentágono sólo recibiría reportes de avances de investigación. 2. los investigadores tendrían total libertad para publicar sus resultados. 3. no habría chequeos de seguridad. 4. El Pentágono tendría que responder sobre si aprobaba el proyecto en máximo 60 días, y con alta probabilidad en 30 días.

Whyte entiende que el IEP y Cornell necesitan nuevas fuentes de financiamiento para fortalecer la organización que acaban de fundar en Lima. Si no actuaban pronto, perderían momentum. No sólo se trata de hacer estudios rurales, sino también de formar intelectuales y consolidar organizaciones.

Según cuenta Whyte, Matos le expone que el IEP aceptaría sin problemas financiamiento de la Fundación Ford u otras fundaciones, como la NSF o el NIMH (National Institute of Mental Health). Apoyo de USAID sería menos deseable, pero probablemente aceptable. Aceptar un apoyo del Pentágono tendría más problemas, pues el Pentágono era el símbolo clave del imperialismo de los EEUU. Whyte le insiste y convence a Matos de un acuerdo “salomónico”: el financiamiento del Pentágono sería para pagar a los investigadores de Cornell y el financiamiento de Cornell sería para pagar las actividades del IEP.

Presentan el proyecto el 1 de marzo de 1965 y Huff llama a Whyte el 30 de marzo diciéndole que el proyecto estaba aprobado. J. Oscar Alers es nombrado director de campo por Cornell y Julio Cotler es nombrado director de campo por el IEP.

5. Impacto del proyecto Camelot: de Chile al Perú
En el verano del norte de 1965 (junio-julio-agosto) estalla el escándalo por el proyecto Camelot en Chile, ver 1963: intervención de los Estados Unidos a través de las ciencias sociales, proyecto precisamente financiado por el Pentágono. El escándalo es cubierto por toda la prensa en América Latina y provoca una gran indignación contra la intervención estadounidense so pretexto de hacer investigación en ciencias sociales. Whyte comprende que no tardaría en haber problemas con su proyecto en el IEP.

Según Whyte, su proyecto era “muy diferente” al de Camelot. Él dice no tener ningún interés en la insurgencia o en la contrainsurgencia. El proyecto Camelot es iniciado por el Pentágono, mientras que su proyecto con Matos es iniciado por él y luego el Pentágono lo apalanca con apoyo económico. En mi opinión, aceptando su versión de los hechos como cierta y que no haya dejado nada por contar, se trata diferencias accesorias. Entonces los investigadores estadounidenses comparten una ideología sobre lo que tienen que hacer en el Perú que confluye totalmente con los intereses militares de su gobierno. Varios de ellos habían trabajado directa o indirectamente con los militares de los EEUU y casi todos con otras agencias estatales. Más bien, lo que se aprecia es que en el Perú el Pentágono no habría necesitado generar un proyecto propio, pues este proyecto ya existía en el trabajo de los investigadores estadounidenses establecidos en el Perú.

6. El consejo directivo del IEP en acción
En octubre de 1965 Whyte visita Lima y encuentra a Matos muy nervioso por el proyecto del Pentágono. Matos no le había contado del proyecto a ningún miembro del consejo directivo del IEP, excepto a su presidente Luis E. Valcárcel.2 Whyte le propone, según él, “una típica solución estadounidense”: que convoque al consejo directivo del IEP, que les informe sobre el proyecto del Pentágono y que les pida consejo.

La reunión se realiza en dos partes. En una primera parte Matos presenta a Whyte al consejo directivo, a muchos de cuyos miembros ya conoce. En esta parte todos reafirman su voluntad de estrechar la colaboración con los EEUU. En una segunda parte viene el cafecito y es aquí que los directores del IEP expresan sus temores. Dos de ellos manifiestan que hubieran preferido no enterarse del financiamiento del Pentágono, cosa que cuando el asunto estalle pudieran manifestar no saber nada de ello. El ex-ministro de educación Francisco Miró Quesada, quien había aprobado el primer financiamiento gubernamental del IEP conduce la reunión y propone que el financiamiento del Pentágono se limite a la contraparte de Cornell, mas no vaya a los investigadores del IEP, solución ya propuesta por Matos. Es decir, aceptan continuar con los términos bajo los cuales ya se desenvolvía el proyecto.

7. El escándalo trasciende
En enero de 1966 Whyte visita nuevamente Lima y Matos está aún más preocupado. Un miembro del consejo directivo del IEP presente en la reunión le cuenta a sus amigos sobre el financiamiento del Pentágono al IEP. La información se difunde. Diversas personas le comunican a Matos haber escuchado que estaba trabajando para el Proyecto Camelot. Matos le comenta a Whyte “Hace años, yo no trabajaba con estadounidenses y me acusaban de comunista. Ahora que trabajo con estadounidenses, a Julio [Cotler] y a mi nos acusan de ser agentes de Camelot”.

El 11 de febrero de 1966 el diario aprista La Tribuna publica en primera plana que diversos izquierdistas de un centro de investigación estaban recibiendo suculento financiamiento del Pentágono, el Ministerio de Defensa de los Estados Unidos. Denuncia también a “un misterioso Mr. White” (sic) sin afiliación a ninguna universidad, quien trae esos dineros. La Tribuna sigue con la denuncia en los días siguientes, 12, 13, 18 y 19 de febrero. El 19 de febrero La Tribuna publica una carta de Luis E. Valcárcel quien niega que el IEP reciba dinero del Pentágono, explica la relación del IEP con la Universidad de Cornell, reconoce el aporte de Whyte y resalta la contribución de este intercambio académico desde el Proyecto Vicos. No cuenta que los investigadores de la Universidad de Cornell sí reciben financiamiento del Pentágono para ese mismo proyecto. Es decir, dice una verdad a medias.

8. Marcha atrás en el IEP
Dada esta campaña en contra, Matos entiende que el proyecto con el Pentágono es insostenible, no importa la compartimentación de financiamientos practicada, que no es expuesta transparentemente en tiempo real. Matos le propone a Whyte devolverle el dinero al Pentágono. Y Whyte accede. Las autoridades de la Universidad de Cornell apoyan a Whyte en devolver el dinero. Lee Huff del Pentágono reacciona con sorpresa y bronca.

El financiamiento del Pentágono se corta ese mismo febrero, pero el proyecto continúa hasta septiembre de 1966 con apoyo de Cornell, que tapa parte del forado que queda por este cierre. Matos no se ve afectado inmediatamente por ese cierre, pues no recibe dinero de Cornell. El corte sí afecta, sin embargo, a Cotler cuyo salario viene totalmente de Cornell (que sí recibía dinero del Pentágono). Ante eso Whyte le consigue dineros del Agricultural Development Council.

9. Financiamientos alternativos
Whyte trata de buscar financiamientos alternativos en la NSF y el NIMH para reemplazar la pérdida del financiamiento del Pentágono. Ambas instituciones aceptan apoyarlo siempre cuando su proyecto pase el largo proceso de evaluación, que demoraría hasta diciembre de 1966.

Whyte intenta conseguir financiamiento de USAID, donde le dicen que su proyecto es muy bueno, tanto que si no hubiera un proyecto así USAID trataría de persuadir a alguien de hacer un proyecto similar. Sin embargo, el embajador estadounidense J. Wesley Jones veta el proyecto, aduciendo no tener nada contra el IEP, pero que siente que se trata de una asunto controvertido. Le sugiere a Whyte hablar con Peter Frankel de la Fundación Ford. Frankel as su vez, lo pelotea de nuevo y le dice que ese proyecto es como para USAID.

Después Whyte se entera que un apoyo de USAID al IEP hubiera implicado hacerles un chequeo de seguridad a Matos y a Cotler. Según Whyte esto era porque el Departamento de Estado todavía tenía el estigma de la época McCarthy de ser blando con el comunismo. Ningún chequeo de ese tipo fue necesario para el tan amigable financiamiento del Pentágono. En tiempo real Whyte no les cuenta del asunto a Matos y a Cotler. “Estar certificado como no constituyendo un peligro para la seguridad de los EEUU podría haber significado catalogarlos para siempre como lacayos de los yanquis”, afirma Whyte en “Participant Observer”.

En noviembre de 1966 Whyte visita a Matos en Lima. El financiamiento de Cornell llegaba a su fin y Matos no veía fuentes alternativas de financiamiento. El gobierno de Belaúnde, bajo presiones económicas crecientes, reduce el subsidio al IEP en dos tercios y en 1967 el IEP probablemente no iba a recibir nada del gobierno.

En diciembre de 1966, le aprueban a Whyte el financiamiento tanto de la NSF como de la NIMH. Williams y Whyte dicen aceptar el financiamiento de la NIMH que dura tres años, mientras que el de la NSF dura sólo dos años. Con este desenlace se garantiza que el proyecto del IEP como institución continuara y se fortaleciera.

10. Epílogo
La explicación de Whyte para la oposición al proyecto del Pentágono es que se trata de un conflicto político doméstico, entre apristas y social progresistas, originado en parte en la universidad de San Marcos. Matos Mar había sido candidato al congreso por el Movimiento Social Progresista en 1962. Si bien no iba a tener una gran votación, los apristas se le oponían duramente. La motivación para la denuncia contra el IEP es la ambición del Apra en que Luis Alberto Sánchez sea rector en San Marcos, a lo que se oponían intelectuales como Augusto Salazar Bondy y Francisco Miró Quesada, ambos en el consejo directivo del IEP. Según Whyte fue Sánchez (vinculado el mismo a diversas agencias de los EEUU) quien dirige los ataques contra el IEP. Pero todos estos ataques son conjurados porque La Tribuna no tenía la reputación que tenían La Prensa y El Comercio y por el prestigio de intelectuales como Luis E. Valcárcel y Carlos Monge. Al poco tiempo de la elección de Sánchez como rector cesan los ataques contra el IEP.

Mis conclusiones de este asunto son diferentes. Si bien los apristas se aprovechan del asunto en sus líos de poder, no quita que los intelectuales del IEP se prestan con mucha facilidad a llevar a cabo la agenda ya no sólo del gobierno de los EEUU, sino del mismo Pentágono. Compartimentar el financiamiento para nada es una solución aceptable que los desvincule de formar parte de una intervención en su propio país.

Por cierto, Whyte es mencionado en un par de Wikicables, aquí y aquí, en relación a preparativos de la embajada de Estados Unidos para celebrar un coloquio en 1973 con los militares peruanos en el CAEM, junto con Shane Hunt y Luigi Einaudi, este último vinculado a la inteligencia de los Estados Unidos. El coloquio incluye al IEP.

Yapa. Las memorias de Whyte
Las memorias de Whyte son muy interesantes e inusuales en el Perú, pues comentan con mucha apertura lo que en nuestro medio es censurado como “chismes”, cuando son eventos que ayudan decisivamente a entender la constitución y la marcha de una organización. Obviamente que llevaba muy bien la cuenta de lo que hacía.

Whyte cuenta cómo Matos consigue que el industrial pesquero Luis Banchero acepte apoyar financieramente al IEP. Al mismo tiempo un funcionario de la Fundación Ford invita a Matos a presentar proyectos a la Ford. Matos prefiere el financiamiento de Banchero que ocurre por un año, 1971. En año nuevo de 1972 Banchero es asesinado y Matos pasa a recurrir a la Fundación Ford y a otras fuentes internacionales.

También cuenta sobre la ruptura entre Matos y Fernando Fuenzalida en 1970, quien estaba descontento con la dominación de Matos. Whyte le sugiere a Fuenzalida que trate el asunto con Matos. Fuenzalida no lo hace y se organiza con otros entonces jóvenes para fundar su propio instituto. Para conseguir financiamiento Fuenzalida habla con Carlos Delgado, ex-estudiante de Cornell y asesor de Velasco Alvarado. Delgado habla con Luis Soberón y éste habla con Matos, quien despide del IEP a Fuenzalida y los jóvenes descontentos. Según Whyte esto fue un shock terrible para Matos. (En los ochentas, al parecer Matos y Fuenzalida se reconcilian y es Fuenzalida quien redacta lo que sería el libro titulado “Desborde Popular”.)

Whyte comenta que Matos tuvo antes problemas con sus protegidos, quienes aceptaban su dominación por la expectativa que tenían de becas internacionales y el apoyo de Matos. Algunos esperaban desarrollarse hasta no necesitar la dominación de Matos. Whyte cuenta que amigos le cuentan que varios de estos jóvenes no lograron mucho después de distanciarse de Matos.

Otro evento molesto para Matos fue que Cotler se asociara con Anibal Quijano para publicar “Sociedad y Política”, una revista marxista. En su primer número el editorial de esta revista señalaba la necesidad en el Perú de una crítica marxista a los hechos políticos de entonces. Whyte le escribe a Cotler y le dice que eso es “lo último que el Perú necesita”. Matos no había sido consultado y estaba muy molesto.

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“Participant Observer”, uno de los libros en que William Foote Whyte da detalles sobre su trabajo con el IEP, aquí, Google Books.

Imagen de William Foote Whyte, tomada de aquí.

  1. De estos tres libros procede la información expuesta en el presente post. []
  2. Valcárcel si bien es recluído en el Frontón en los años veinte por intervención de la embajada de los Estados Unidos en el Perú, décadas después se acercaría a esta misma embajada para abogar por la fundación del Instituto Cultural Peruano Norteamericano, como una forma de contrarrestar la influencia ideológica de intelectuales como José de la Riva Agüero, simpatizante de la Italia fascista. []
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Por - Publicado el 02-12-2013

En 1963: intervención de los Estados Unidos a través de las ciencias sociales veíamos cómo los Estados Unidos usaban a las personas e instituciones dedicadas a las ciencias sociales para hacer una labor de inteligencia en América Latina. Su interés principal estaba en las actitudes de los sectores pobres ante una posible insurgencia comunista: se sumarían a esta insurgencia o la rechazarían. De ahí los estudios sociales principalmente en el campo peruano, y latinoamericano en general, pero también en las ciudades, lugares de destino de las poblaciones campesinas migrantes.

El asunto venía de antes. En 1950s-1960s, Vicos: la intervención antropológica vimos cómo en el contexto de la Guerra Fría los Estados Unidos lanzan un proyecto mundial que promovía la aculturación del campesinado, su “modernización” mental consistente en adoptar los valores sociales del capitalismo tal como se había desarrollado en los Estados Unidos y Europa. Fue una suerte de nueva “catequización” capitalista que venía con su contraparte, una “extirpación de idolatrías” comunistas y comunitarias. El potencial revolucionario de los pueblos no “occidentales” del mundo sería combatido mediante una asimilación cultural e ideológica. Al menos esa era la tarea de los científicos sociales, principalmente de los antropólogos.1

Y desde luego tal labor estaba en sintonía y coordinación con la política gubernamental de los Estados Unidos. La investigación científicio-social alimentaba el diseño de la política exterior y hasta por momentos se solapaba a una investigación de inteligencia policial o militar, llevando la cuenta de las actividades de los militantes izquierdistas en las universidades peruanas.

Así tenemos el caso del antropólogo Richard W. Patch y sus interesantes reportes y análisis sobre el Perú y Bolivia. Éstos pueden verse aquí. Constituyen un valioso material sobre los años cincuentas y sesentas, en parte por los hechos que cuenta, y en parte por sus análisis que reflejan en buena cuenta la actitud de los Estados Unidos hacia los posibles cambios en el Perú. Ciertamente es un material que da para mucho más de lo que comentaré en este post. Acaso algún lector interesado, digamos, un estudiante de antropología o sociología pueda ahondar más en estos reportes. Aquí con algunas pinceladas esbozaré algnos detalles de lo que podría ser un cuadro más grande.

1. Del proyecto Vicos a la revolución boliviana
Richard Wilbur Patch fue estudiante de doctorado de Allan H. Holmberg en la Universidad de Cornell. Trabajó en el Perú como investigador de campo en 1951 y 1952 en Ancash, como parte del Proyecto Perú-Cornell, en asociación con el Instituto de Etnología de la Universidad de San Marcos. También trabajó un par de meses en 1953 de asistente en el proyecto Vicos, con apoyo económico de la Fundación Rockefeller, estableciendo la metodologia usar (cuestionarios, sugerencias a los entrevistadores, recojo de datos, etc.).

Posterioremente fue un investigador del Institute of Current World Affairs y de la Fundación Doherty, que lo apoyaron para hacer un estudio sobre la revolución boliviana de 1952 y reforma agraria de 1953. Ese trabajo fue su tesis de doctorado en Cornell: “Social implications of the Bolivian agrarian reform”.

2. Identidad indígena: abjurada en el Perú, mantenida en Bolivia
En su tesis Patch se distancia de tres ideas predominantes en la época, que la reforma agraria era puro discurso sin repercusión práctica, un fenómeno principalmente económico que deja fuera de vista las implicaciones sociales o un fenómeno subversivo de “movimientos políticos externos” que siguen la estrategia de “frente popular”, más interesados en llegar al poder que en beneficiar a los más pobres. Esta última la dice apoyándose nada menos que en “La Gran Estafa” de Eudocio Ravines. Patch señala que la reforma agraria boliviana está enraizada en la sociedad e historia bolivianas. Su trabajo se inscribe en el contexto de un cambio de política de parte de los Estados Unidos hacia América Latina, de rechazar algunas reformas, en particular la reforma agraria, como medidas comunistas (como que derrocó al gobierno de Jacobo Arbenz por realizar una reforma agraria que perjudicó a la United Fruit) a promoverlas como parte de una política de anticipación y rechazo al comunismo.

Patch sostiene que la consecuencia más importante de la revolución de 1952 y la reforma agraria subsiguiente fue una mayor igualdad social y “un cambio, parcial pero progresivo, de la asignación de clase en base a criterios intrínsecos presentes desde el nacimiento, a criterios extrínsicos que pueden ser logrados o adquiridos por un individuo durante su vida”. Siguiendo la idea matriz del proyecto Vicos, Patch se interesa en el proceso de “aculturación”, promovido como solución al “problema indígena” en nuestros países. Es interesante su constatación sobre las diferencias de este proceso en el Perú (donde la aculturación y movilidad social ocurren casi exclusivamente entre las personas que migran de sus comunidades de la sierra hacia las haciendas o las barriadas y abjuran de su identidad indígena) y Bolivia (donde el proceso de adopción cultural ocurre en comunidades enteras tanto rurales como urbano migrantes, sin renunciar a su identidad indígena). En Bolivia la mayor educación, hablar castellano la adopción de ropa “occidental”, recurrir a un médico por oposición a un curandero o usar cucharas de mtal en vez de cucharas de madera ocurren sin renunciar a usar idioma quechua y a tenr una identidad indígena, a diferencia del Perú.2.

3. Recomendaciones de politica exterior al gobierno de los Estados Unidos
En base a su tesis el autor escribe en 1960 un libro de recomendaciones de política exterior hacia América Latina para el gobierno de los Estados Unidos: Social change in Latin America today, its implications for United States policy. En este documento la lectora interesada tendrá acceso directo a los principales conceptos de su tesis, más una serie de recomendaciones al gobierno de los Estados Unidos con respecto a Bolivia y su revolución. Patch recomienda que los EEUU continúen con la ayuda al gobierno boliviano, pues éste es marxista, pero no comunista, y se debe apoyar el curso moderado del mismo para así evitar su radicalización. Efectivamente, el gobierno de los Estados Unidos continúa con la ayuda a Bolivia y Patch advierte cómo los líderes de la revolución boliviana se van alejando de posiciones más radicales. En Bolivia: The Restrained Revolution En “Latin America’s Nationalistic Revolutions”. Annals of the American Academy of Political and Social Science 334, March 1961, Patch hace un análisis similar. A diferencia de Guatemala, donde los Estados Unidos realizan una acción encubierta y derrocan al gobierno de Arbez, en Bolivia, a través de ayuda económica y presión politica, los Estados Unidos tratan de orientar a la revolución boliviana por caminos moderados.

Desde entonces Patch escribiría los reportes sobre la realidad social boliviana y peruana señados arriba.

4. Seguimiento al viraje izquierdista en el Perú
Patch escribe sus reportes sobre la historia peruana reciente, con particular atención a cuán posible sería un viraje izquierdista en el Perú. Se ocupa de la economía peruana, de las condiciones laborales de los trabajadores de la International Petroleum Company en Talara, de las protestas de 1956 contra el alza de pasajes y de las protestas estudiantiles contra Nixon en 1958 (sorpresivas para Patch, y atribuídas a la acción de “estudiantes comunistas”, mencionados con nombre propio: Gustavo Valcárcel, Francisco Moncloa, Héctor Béjar, Ismael Frías, Alfonso Barrantes. Incluso menciona al aprista Orestes Rodríguez, presidente de la FUSM, quien también apoya la protesta contra Nixon: “la actitud de los jóvenes reunidos aquí es una actitud sincera en defensa de la integridad del país”.)

A partir de esas protestas contra Nixon, Patch se interesa en la universidad peruana, particularmente en cómo el Apra decae en apoyo a nivel estudiantil y cómo nuevos partidos de izquierda irrumpen en la vida nacional. Pero también se interesa en “la emergencia indígena en el Cusco” (1958), “el papel de la hacienda costeña en la hispanización de los indígenas andinos”, la vida en un callejón limeño, las barriadas, las elecciones de 1962, las elecciones de 1963, la reforma agraria, los Cuerpos de Paz, La Parada, el terremoto de 1970.

5. El “fidelo-comunismo” en las universidades peruanas
Uno de los reportes más detallados y precisos, que casi parece un reglaje, es el que Patch hace de la reorientación izquierdista en la universidad de San Marcos, donde las opciones de izquierda desplazan al Apra en la conducción del gremio estudiantil. Patch describe las “actividades comunistas” de diversos estudiantes, cuya táctica según él, utilizar las actividades culturales como fachada para difundir su idelogía. Incluye en su a lista de comunistas poetas como Alejandro Romualdo Valle, autor del famoso poema a Túpac Amaru y Juan Gonzalo Rose. Patch describe también los vínculos de estos estudiantes con Cuba y con países del bloque soviético como Alemania Oriental y Checoslovaquia. No consigna la fuente de esta información, pero no suena que sea información obtenida de fuentes impresas de la época.

En Trujillo, Patch mira con mucha atención las actividades de los estudiantes pro-castristas Luis de la Puente Uceda y Gonzalo Fernández Gasco. No se equivocaría en prestarles atención.

6. Visión y misión
No he podido determinar qué fue de este investigador después de 1971.3 Lo que sí es muy claro es que tuvo una gran agudeza para analizar lo que venía ocurriendo en el Perú y Bolivia de los años cincuentas y sesentas. Su percepción de la diferencia identitaria entre el Perú y Bolivia como sus seguimientos de la coyuntura política son muy lúcidos. A la vez, es claro que se trata de un investigador ve las cosas desde un ángulo muy evidente: defender los intereses de los Estados Unidos en el Perú y Bolivia. No lo anima el visceral rechazo cultural, sino el entender la cultura ajena para cambiarla y occidentalizarla. Es claro que no simpatiza con las élites gobernantes latinoamericanas, pero tampoco ve una alternativa de alternancia social en las clases desposeídas. Ante la idea de un “cambio controlado” desplegada en Vicos, y una revolución boliviana tolerada por los Estados Unidos (en la esperanza de influir en que ésta sea más moderada) se advierte su sorpresa y preocupación por la influencia de la revolución cubana principalmente entre los jóvenes tanto del Perú como de Bolivia. De hecho, el tono de sus reportes, su lucidez y puntada con hilo, tiene el sabor a los cables de embajada desvelados por Wikileaks. Son un interesante material de análisis histórico sobre el Perú y Bolivia, tanto por la realidad que comentan como por el ángulo con que lo hacen.

Patch
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Richard W. Patch, antropólogo especializado en el Perú y Bolivia. Fue parte de una intelectualidad estdounidense interesada en investigar los problemas de fondo de estos dos países, pero también en hacer recomendaciones de política para el gobierno de los Estados Unidos. En el contexto de la Guerra Fría, su interés fue el evitar un viraje comunista.

Imagen tomada de aquí.

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callejon
“Vida en un callejón”. La imagen indica el plano de un “callejón” y cuántas personas viven en cada habitación. Una imagen que evoca las imágenes de barcos de esclavos.

EleccionesFUSM

Resultados de las elecciones de la FUSM de 1961. Max Hernández es el “tonto útil” de los “fidelo-comunistas” en ganarle las elecciones al Apra. Irónicamente, de desplazar al Apra y de ser visto con cautela por este investigador estadounidense, varias décadas después Hernández ocuparía altos cargos en el segundo gobierno de Alan García y abandonaría el discurso anti-imperialista para tener muy buenas relaciones con los sucesivos gobiernos de los Estados Unidos.

JACL

Juan Alberto Campos Lamas, dirigente aprista radicalizado, disidente del Apra y asimilado a las izquierdas junto con Félix Arias Schreiber y Alfonso Barrantes Lingán. Fue elegido presidente de la FUSM. (Se cuenta que visitó Cuba y regresó con un vistoso sombrero de guajiro. Luego se acercaría al rector de San Marcos Luis Alberto Sánchez, quien hábilmente, recurriendo al apoyo económico, lo incentivaría a reintegrarse al Partido Aprista).

filocommu

Organigrama mostrando las fuerzas políticas en la Universidad de San Marcos.

Rpatch

Reflexiones de Richard Patch sobre el viraje izquierdista no sólo en el Perú, sino en América Latina, y la necesidad de que el gobierno estadounidense replantee su política exterior con los gobiernos latinoamericanso que “sólo imperfectamente representan a sus pueblos”.

A. Puesto en Facebook, aquí.

OdriaHaya

Antes de la “Marca Perú” había la “Marca Odría” de “Hechos y no palabras” y el cómodo gobierno oligárquico primario-exportador, contra el supesto caos representado por el Apra y el comunismo.

Propaganda odriísta durante las elecciones de 1962.

A pesar de esta propaganda, a los pocos meses de las elecciones estos dos contrincantes, Odría y Haya, hacían alianzas electorales y luego una coalición parlamentaria pro-oligárquica.

Tomado de Richard Patch, Informe ICWA, RWP-53, de septiembre de 1962, “The Peruvian Elections of 1962 and their Annulment”.

  1. En tal contexto, la frase de José María Arguedas, que había participado como estudiante de San Marcos en el Proyecto Vicos, “no soy un aculturado”, expresa un rechazo a los fundamentos subyacentes a la lógica de “modernización” y aculturación promovida por los Estados Unidos:

    “Yo no soy un aculturado; yo soy un peruano que orgullosamente, como un demonio feliz, habla en cristiano y en indio, en español y en quechua. Deseaba convertir esa realidad en lenguaje artístico y tal parece, según cierto consenso más o menos general, que lo he conseguido”.

    []

  2. Las categorias usadas por Patch en su tesis, basadas en las usadas por Hollmberg en Vicos, no tienen desperdicio. Evocan a las denominaciones usadas hoy en día por Rolando Arellano:

    Indio-Conservador Campesino-Transicional Mestizo-Emergente
    Sólo habla quechua Habla algo de castellano Lee y escribe en castellano
    Siempre va a misa Alguna vez va a misa Nunca va a misa
    No se casa por iglesia Se casa por iglesia Se casa por iglesia
    No se casa por civil Se casa por civil Se casa por civil
    No fue a la escuela Fue en parte a la escuela Fue a la escuela
    Ropa hecha en casa Ropa hecha en casa y occidental Ropa occidental
    Chaccha coca Chaccha coca No chaccha coca
    Duerme en el suelo Duerme en cama de adobe Duerme en cama de madera
    Cucharas de madera Cucharas de madera y de metal Cucharas de metal
    Nada de arroz, azúcar, etc. Algo de arroz, azúcar, etc. Mucho arroz, azúcar, etc.
    Muchas fiestas religiosas Algunas fiestas religiosas Pocas fiestas religiosas
    Sombrero hecho a mano Sombrero hecho a mano y manufacturado Sombrero y manufacturado
    Curandero Curandero y médico Médico
    Pocos viajes a las ciudades Algunos viajes a las ciudades Muchos viajes a las ciudades
    Sandalias Sandalias y zapatos Zapatos

    Es, sin duda, interesante que encuentre que en Bolivia la “modernización” se produce sin abjurar de la identidad indígena, mientras que en el Perú ocurre lo contrario.
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  3. Editorial Mosca Azul le publicaría un estudio sobre La Parada en 1973. []
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