Por - Publicado el 14-04-2013

Supongamos por un momento que la derechización de Humala viene con sorpresa y que ésta tiene algo de táctico, es decir, que conserva alguito de su pensamiento primigenio. Démosle una oportunidad a esta lógica, que podría ser la que siguen algunas personas de identidad izquierdista que todavía lo apoyan (las que creen que Humala es una suerte de Lenin aplicando la NEP, o aceptando la paz de Brest-Litovsk, dando un paso atrás para dar dos adelante). Viaja a Cuba, elogia a Chávez, apoya Petroperú, etc. Según esto Humala habría sacrificado su prometida agenda anti-extractiva (a la Lula y Mujica, pero también a la Chávez, Correa y Morales, a la TIPNIS), pero habría conservado su lógica de “compensación social”, asociada desde luego a la crucial “reelección” de Nadine Heredia, que sería un rasgo que lo emparentaría con el “chavismo” latinoamericano. Es decir, se derechiza como Lula y Mujica, porque busca reelegirse como Chávez, Correa y Morales. Acaso esta lógica se complemente con la esperanza de que un segundo gobierno humalista sí atienda las demandas sociales postergadas. Humala instrumentalizaría su gobierno de “izquierda buena” porque luego habría una siguiente etapa de “izquierda mala” (según la clasificación del mexicano Jorge Castañeda).

El problema de esta lógica está en su credibilidad y en su viabilidad. Es difícil creerle algo a Humala, pero también hay que ver cuáles son sus incentivos y posibilidades. Nadine Heredia no está lista para prescindir del apoyo vargasllosista y, por lo tanto, toledista como de la izquierda oenegista. Y eso sólo se logra, por un lado, con Humala derechizándose, y, por el otro, con el escenario acaparado por algo peor que Nadine Heredia, como Fujimori o tal vez García.

Nadine no puede hacer la izquierdización de Chávez, Correa o Morales sin un apoyo tipo Chávez, Correa o Morales. Eso implica ganar en primera vuelta, y por lo tanto, sin compromisos que la derechicen (seguimos bajo el supuesto de un humalismo derechizado sólo por táctica) ¿Puede hacerla? Veamos. Heredia podría llegar a captar un 30 ó 35% del voto en primera vuelta, pero ir más allá requiere disputarle la base social al fujimorismo y al toledismo. Heredia tendría que desmantelar el tejido social construido por el fujimorismo en los 90s, en forma similar a cómo el fujimorismo desmanteló el tejido social construido antes por Barrantes, en los 80s. De ahí que haya sido crucial quebrar el antiguo PRONAA y su cambio por Qali Warma, y de ahí también la resistencia fujimorista a ese cambio en medios como Expreso, P21, El Comercio, Correo, etc. Nadine Heredia necesita ser ella, y no Keiko, la benefactora que dé el combo. La gente tiene que abandonar el mito de un Inkarri fujimorista retornando a gobernar y cambiarlo por el mito de una dadivosa Nadine-Evita-Cristina. Sólo de esta manera Heredia podría conseguir el 15% que le falta a su 35% esperado, que afanosamente viene monitoreando con la ayuda de la encuestadora Giovanna Peñaflor. Tiene que cargar harto niño, salir en harta foto y usar harto traje típico todavía.

El asunto es que tener algo que repartir es una condición necesaria, pero no suficiente. El voto contestatario en el Perú es una realidad, por lo que el humalismo necesita también canibalizarlo. Hasta el momento la apuesta, más nadinista que humalista, ha sido dar por sentado que al voto contestatario no le quede otra que apoyar a Humala (De ahí ha venido el 30% conseguido hasta ahora en las primeras vueltas de 2006 y 2011). No queda claro que esta lógica sirva después del desacato de sus promesas electorales. Al estilo Perón-Evita, el humalismo apostaría a una silenciosa demolición social de las izquierdas y de las derechas. Supuestamente este sería el camino para en una segunda etapa hacer un viraje de timón a la izquierda.

La otra posibilidad para Humala-Heredia es que no le funcione la estrategia izquierdista-primeravueltista y se resigne a una estrategia de negociación con algún sector derechista moderado, como el vargasllosista-toledista (últimamente llamado paniagüista) y continúe con su llamada “hoja de ruta” a ninguna parte. Es decir, si Heredia la hace en primera vuelta, se convierte en Chávez, y si no la hace, sigue siendo Lula. Todo sería cuestión de cuánto apoyo pueda tener.

Pero claro, eso depende también de qué alternativas tenga el sector “paniagüista”. Si el adversario es Fujimori, el escenario sería similar al del 2011: “todos con Humala”. Pero si el adversario es García o PPK, el escenario podría ser más similar al del 2006: “todos contra Humala”. La estrategia humalista de encabezar la “coalición paniagüista” pasaría entonces por mantener viva la amenaza de un retorno de Fujimori.

En cualquier escenario, primera o segundavueltista, en el supuesto de un humalismo derechizado en forma meramente táctica no hay una representación política consecuente del voto contestatario, que busca un cambio social y que no se va a someter a las posibilidades electorales del humalismo. Es un sistema taponado, sujeto a cubileteos políticos que hasta el momento sólo han servido para hacer continuismo económico del sistema montado por el fujimorismo. El movimiento social sigue al alza, pero sin representación política, por lo que en el país hay condiciones para un outsider contestatario. Que estas condiciones sean aprovechadas por alguien, ya es harina de otro costal.

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Por - Publicado el 20-03-2013

[Este post salió ayer en Facebook, ver aquí.]

No hay que equivocarse: cuando hablan de “izquierda moderna” de lo que te hablan es de una izquierda más derechizada.

“Moderno” es un eufemismo para simplemente perder radicalidad, callarse ante la intervención de los EEUU en el Perú, hacer la vista gorda ante la negación de los derechos de los trabajadores, rechazar la intervención del estado en la economía, desmarcarse de la defensa de los derechos de la mujer, de los indígenas, de los afrodescendientes, de los LGTB, ante el pensamiento conservador, machista y racista, y de la defensa del medio ambiente ante las transnacionales extractivas.

Eres “moderno” si eres como Bachelet en Chile reprimiendo a los mapuches. Eres “moderno” si eres como Humala diciendo “agua y oro” cuando prometiste otra cosa. Eres “moderno” si eres como Felipe González o como José María Aznar en España y alineas a tu país con los EEUU en aventuras militares. Eres “moderno” si eres como Yehude Simon y te alías con las derechas. O mejor aún, como Fernando Rospigliosi o Juan de la Puente y te conviertes en un corrrevedile de la embajada de los EEUU.

Si eres así de “moderno”, desde luego que las derechas te alabarán y te recibirán con los brazos abiertos como parte del sistema. Si te resistes a esa “modernidad”, te atacarán como “arcaico”, como “dinosaurio” y hasta te criminalizarán o patologizarán.

Tú decides.

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Por - Publicado el 19-03-2013

¿Cómo explicar un resultado electoral en que Villarán no es revocada, pero sí la mayoría de sus regidores?

Tenemos que ver la información disponible, dada por la ONPE hasta ahora. Veamos este gráfico:

Ubicedularevo

Se aprecian los puntos críticos en la ubicación 1, 21 y 31.

Se aprecia que como tendencia el voto en blanco es claramente creciente en la ubicación en la lista y que tanto los votos para el SI o el NO son tendencialmente decrecientes en la ubicación en la lista (con algunas excepciones).

Cualquier análisis de preferencias electorales tendrá que tomar en cuenta este “efecto cédula”, de marcación decreciente en la ubicación de la lista.

Ahora desagreguemos según distritos.

Tenemos distritos que gana el SI en todos los casilleros:

UbiceduSItodo

Distritos que gana el NO en todos los casilleros:

UbiceduNOTodo

Distritos en que gana el SI en todos los regidores, pero gana el NO para Villarán:

UBIceduSIexcepV

Distitos en que gana el NO en Villarán y todos los regidores, excepto Castañeda:

UbiceduNOCasta

Y dos distritos que sí son “cruzados”, Punta Hermosa y Santa María del Mar, con el siguiente patrón de votación:

UBIcedulacruzados

En esta desagregación se confirma que no hay un “voto cruzado” a nivel desagregado que explique el “voto cruzado” resultante a nivel total. El voto “cruzado” que revoca a los primeros veinte regidores ocurre sólo en el agregado, pero no sistemáticamente a nivel distrital.

Hay un efecto cédula en todos los distritos con un par de puntos críticos: el 1, Villarán, del 20 al 21 y el 31 que es Castañeda.

En todos los distritos hay menos efecto cédula para el NO y más para el SI. Los que votan NO votan más parejamente (“40 veces NO); en cambio los votos en blanco son votos perdidos por el SI. El efecto cédula los afecta más. Y sin embargo, en la suma salen revocados los primeros 20 regidores .

Ventaja

Finalmente, podemos graficar las ventajas del SI sobre el NO en distritos en que gana el SI junto con las ventajas del NO sobre el SI en distritos en que gana el NO (excluyendo los otros distritos). Tenemos lo siguiente:

La ventaja para el SI en distritos en que gana el SI en todo es mayor que la ventaja para el NO en distritos en que gana el NO en todo. Este patrón de voto decreciente por el SI es un espejo del voto en blanco creciente en la ubicación de la lista.

Esto sin contar los distritos “no puros” (en que gana el SI en todo excepto en Villarán o que gana el NO en todo excepto Castañeda, o los dos distritos “cruzados”). Contándolos es que se salvan los regidores 21 y 22, de Fuerza Social, pero también, el 24 y 26, Salinas y Danos, y el 39, Altuve.

(Nótese que también resaltan el 7 y el 17, Valer y Tito).

En conclusión, más que votos concientemente (por lo tanto, individualmente) “cruzados” estamos ante un efecto composición (algo que ocurre sólo en el total pero no en cada una de las partes). Una evidencia crucial para cualquier análisis electoral.

A. Con la ONPE al 54.35% de actas contabilizadas, vemos el diferencial, votos del SI menos votos del NO, según ubicación en la cédula:

ONPETotalDif5435

Se aprecia algunos atípicos en la tendencia. Dejo a los lectores la interpretación de esta imagen, muy evidente también.

Eso sí, nótese que también revocan al 26, Danos Ordóñez. Si la cosa sigue así los siguientes revocados podrían ser el 21, el 24 y el 39.

A2: Un cuadrito más (21 de marzo de 2013, 18:47)

Elecciones2010Revocacion2013

A mayor apoyo a Villarán en las elecciones de 2010, menor apoyo a Villarán en la revocación de 2013.

Viendo los datos se aprecia que tendencialmente los distritos de Lima que más la apoyaron antes, los más pobres, son los que menos la apoyan ahora.

Ha ocurrido un viraje social similar al que ocurrió con Humala, que antes era apoyado por las zonas y sectores más pobres y ahora es apoyado por las zonas y sectores más ricos del Perú.

A3. El cambio del voto por Villarán según pobreza en Lima.

Votacion20102013vsPobreza2009b

En las elecciones de 2010 los distritos con un mayor porcentaje de pobres son los que más votan por Villarán.
En las elecciones de 2013 los distritos con un menor porcentaje de pobres son los que más votan por Villarán.

Datos electorales tomados de la ONPE: datos finales para 2010 y datos en lo que va del escrutinio para 2013.
Datos de pobreza tomados del INEI:
http://www.mef.gob.pe/contenidos/pol_econ/documentos/mapa_pobreza_2009.pdf

A4. “Odría ganó en barriadas” o cincuenta años no es nada.

La persistencia de la política limeña: a mayor votación por Bedoya en 1963, mayor votación por no revocar a Villarán en 2013.

Una miradita a los datos de las elecciones municipales de 1963 ganadas por Luis Bedoya a María Delgado de Odría. Un patrón de votación muy similar al del voto por el NO (Bedoya o AP-DC) y el SI (Odría o APRA-UNO).

VotoNO2013votoBedoya1963

Eje horizontal: porcentaje de votación por Bedoya en 1963.
Eje vertical porcentaje de votación por el NO en 2013.

Datos del Blog de Fernando Tuesta:
http://blog.pucp.edu.pe/fernandotuesta/files/1963%20Elecciones%20Municipales%20LIMA.pdf

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Por - Publicado el 18-03-2013

Este post salió ayer como nota en Facebook.

Levitsky en este artículo responde a los cuestionamientos a su análisis equiparador de Chávez y Fujimori. Se desmarca de Vargas Llosa, que califica a Chávez de “caudillo”, y reconoce que Chávez fue una fuerza democratizadora que benefició a los sectores más pobres y postergados de Venezuela.

Sin embargo, se aferra a su identificación de Chávez con Fujimori. Quien la cuestione, dice, incurre en “confundir las preferencias ideológicas con el análisis”, como sí Levitsky no introdujera sus propias preferencias ideológicas en su análisis.

“Sugerir que el régimen de Chávez no era autoritario –o que no se compara con el autoritarismo de Fujimori– es ignorar parte de la realidad venezolana (y confundir las preferencias ideológicas con el análisis).”

Algo sistemáticamente ausente en los análisis de Levitsky es la reacción popular al golpe de 2002. Allí no hubo el Chávez personalista, sino el Chávez ausente, secuestrado. La palabra la tuvo la ciudadanía y está habló y muy claramente. Fue un momento crítico y una prueba de fuego para un regímen “personalista” y “autocrático”, “autoritario competitivo”, puesto en jaque por unos supuestos “demócratas”, “perseguidos”, “encarcelados”, “sometidos”, etc. Allí se vio cuan profundamente los sectores más pobres se sentían representados por ese gobierno. Tal vez Levitsky también se anime a equiparar ese hecho con la triste renuncia por fax de Fujimori.

Nótense estas construcciones de Levitsky:

“No hizo un autogolpe, como Fujimori, pero utilizó mecanismos plebiscitarios para construir un régimen muy parecido.”

“El chavismo no robó elecciones, pero gracias a la politización de las instituciones judiciales y electorales, la intimidación de los medios, y el abuso masivo de los recursos del Estado, la competencia política se volvió injusta.”

Siguen la estructura: “el chavismo no hizo lo que el fujimorismo, pero….. finalmente es lo mismo”.

Si el fujimorismo se hubiera limitado en el Perú a hacer lo que Levitsky dice que el chavismo hizo en Venezuela, el fujimorismo habría caído mucho antes. El fujimorismo no permitió los espacios que permite el chavismo en Venezuela. En tal sentido, Levistky sigue también ignorando que el chavismo contó con la oposición de los poderes fácticos (clase empresarial, embajada de los EEUU, clero, medios oligárqucos y hasta sectores militares, como se vio en el golpe), mientras en el Perú el fujimorismo no sólo contó con el apoyo de esos sectores, sino que fue el gobierno de esos sectores contra un debilitado movimiento social. El asunto no es tan trivial como decir que un régimen fue de izquierda y el otro de derecha. Este punto es uno de los grandes problemas de los politógos que hacen análisis politicos formalistas sin basarse en las fuerzas sociales detrás de los regímenes políticos. Acaban equiparando lo diametralmente opuesto en base a un par de apariencias.

Y más aún, a cada nombre que Levitsky pueda dar de algún opositor “perseguido”, “encarcelado” o “exilado” por el chavismo le podríamos dar el nombre de alguna persona tal vez no “encarcelada” o “exilada”, pero sí muerta por los escuadrones de la muerte del fujimorismo (y ya puestos, también de regímenes previos a Fujimori) y esterilizada en forma forzada. ¿Qué no habría dicho Levitksy de un chavismo con escuadrones de la muerte y esterilizaciones forzadas?

Será pues que una Patricia Poleo, periodista venezolana procedente de un clan familiar propietario de un diario, “exilada” en el Perú, vale mucho más que un Javier Ríos Rojas, niño de ocho años asesinado en la masacre de Barrios Altos.

O tal vez Guillermo Zuloaga, dueño de Globovisión, sea más importante que María Mamérita Mestanza, campesina que murió tras ser esterilizada por un programa impulsado por USAID, UNFPA y la Fundación Japón y ejecutado por el gobierno de Fujimori.

Y desde luego, el nombre de la jueza María Luisa Afiuni, acusada de corrupción, merece ser mencionado con mucho más volumen de voz que el nombre del profesor de la Cantuta Hugo Muñoz Sánchez, asesinado por un escuadrón de la muerte de Fujimori.

Aún así, Levitsky insistirá en forzar lo que no es más que una analogía resultona, una construcción política que refuerza un discurso político en el Perú que apunta a “fujimorizar a Chávez”. No sea que en algún momento el Perú se sume al conjunto de países de la región que toman el rumbo “chavista”.

Dejémonos de pretender lo que no es. En América Latina que un gobernante concentre poder, sea electo por el voto ciudadano, o sea un dictador, es el estándar. Así ocurre en México, Colombia o Venezuela (con Chávez y antes de Chávez). Lamentablemnente, así son las reglas de juego político “realmente existentes”.1 Maquiavelo sigue siendo el gran cientista político entre nosotros. Esta concentración ocurre en gobiernos de orientación neoliberal y en gobiernos de orientación “chavista”. Es muy tramposo ser selectivo en declarar como “no democráticos” sólo a los regímenes izquierdistas, que buscan un cambio. Equipararlos a regímenes como el de Fujimori o Yeltsin no “equilibra” tal trampa (como para que se diga “yo critico por igual a Chávez que a Fujimori”), sino que la hace aún mas grave.

  1. Las reglas de juego políticas “realmente existentes” en nuestros lares me recuerdan a los partidos de hockey sobre hielo en los EEUU y Canadá, en que parece que los golpes, empujones y peleas están permitidos y hasta son parte del juego. []
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Por - Publicado el 10-03-2013

Se ven comparaciones económicas en diversos medios y por diversos columnistas (Althaus, el IPE, Castagnola, etc.) con el mensaje que la economía venezolana va mal por culpa de Chávez.

Lo real es que la economía venezolana, dirigida por gobiernos corruptos y por la oligarquía que hoy quiere regresar al poder, iba muy mal mucho ANTES de Chávez. Manejaron el país como quisieron, para los de arriba, sin escuchar a la gente de abajo, a la cual reprimieron duramente. ¿Alguien se acuerda del “caracazo”? Más bien Chávez es el resultado de su mal manejo de la economía. Si algo, la economía venezolana en los últimos 14 años volvió a crecer, menos que otros países de la región, pero tampoco mucho menos.

En el Perú también hemos tenido gobiernos corruptos y una oligarquía similares que hoy andan muy nerviosas por que su poder también se venga abajo. Al igual que en Venezuela, no escuchan a los de abajo y los reprimen duramente. Es la propia clase dominante la que con su voracidad y represión viene creando, día a día, nuestro propio “chavismo”.

VNPeruPIBpc

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Por - Publicado el 06-03-2013

[Este post apareció primero como nota de Facebook.]

En el Perú se ha instalado una versión particular del neoliberalismo, el vargasllosismo-levistkysmo-tafurismo-pensamiento Godoy, que se esfuerza por fujimorizar a Chávez.

Manipulan el sentimiento anti-dictatorial y progresista de los peruanos. El tema de fondo no es un análisis de política internacional, o caracterizar correctamente al chavismo, sino finalmente evitar la construcción de un discurso peruano que cuestione el statu quo neoliberal creado precisamente por el fujimorismo y continuado por Paniagua, Toledo, García y Humala.

Se busca instalar el antichavismo entre las izquierdas contrabandeándolo como antifujimorismo. “Si rechazas el fujimorismo, tienes que rechazar el chavismo”. Y en el Perú “chavismo” puede ser cualquier opción que recupere los derechos de los trabajadores, que relance la participación del estado en la economía, que les haga el pare a los voraces monopolios, etc.. Se busca evitar cualquier fisura que lleve a un viraje político, económico y social en el Perú. Se salieron con la suya durante toda la última década desacatando el mandato ciudadano en las ánforas. ¿Por cuánto tiempo más les funcionará la jugada?

¿Y qué dicen los fujimorizadores de Chávez?

Veamos:

- “Chávez y Fujimori convocaron a una asamblea constituyente para reelegirse”

Fujimori dio un golpe de estado. Fue el dictador de las reformas neoliberales, como nadie en América Latina después de Pinochet. Bajo su dictadura, con el congreso cerrado, con el poder judicial cerrado , con jueces masivamente destituídos, con los medios de comunicación tomados primero y luego comprados, se crearon las AFPs, se privatizó la educación, se eliminaron los derechos laborales, etc. La asamblea constituyente fue convocada como salida supuestamente democrática a un golpe de estado.

Chávez no dio ningún golpe de estado para convocar a una constituyente. Siempre hubo oposición a nivel de congreso, poder judicial, medios de comunicación. Nunca cerró el congreso, nunca cerró el poder judicial, nunca tomó los medios y los compró como Fujimori y Montesinos. Cada medida que dio contó con oposición, minoritaria pero fuerte por el poder económico y mediático de sus opositores. Y por el contrario, fueron los tan “demócratas” opositores a Chávez, apoyados por los EEUU de Bush y la España de Aznar, quienes recurrieron al golpismo.

- “Chávez y Fujimori persiguieron a sus opositores, los encarcelaron, los obligaron a exilarse. Ambos violaron los derechos humanos”

Fujimori, al igual que otros presidentes “democráticos” anteriores, dirigió escuadrones de la muerte.

¿Qué escuadrón de la muerte se le puede achacar a Chávez? Las derechas intentaron presentarlo como un auspiciador de las guerrillas colombianas y como el impulsor de un “rebrote terrorista en el Perú”. ¿Fue cierto eso? ¿Se acuerdan cómo encarcelaron a Melisssa Patiño y a otras personas por asistir a un evento en Quito?

En el régimen de Fujimori se mató, se torturó, se reprimió las manifestaciones de sus opositores. ¿Se puede decir lo mismo de Chávez?

Fujimori no cerró medios, los compró. No permitió ninguna oposición contra él. Chávez cerró un canal de televisión, RCTV, mejor dicho no le renovó la licencia. RCTV fue un canal que activamente apoyó el golpe de estado de 2002.

- “Tanto Chávez como Fujimori atacaron a la CIDH”

Pero por casos muy diferentes. Chávez, y otros presidentes, rechazó la CIDH por ser un mecanismo de intervención de los EEUU en los países de la region. Fujimori, y Giampietri, lo hizo para proteger a los militares y pollicías involucrados en muertes y torturas. Gran diferencia de gravedad en los casos del fujimorismo y del chavismo.

En suma, la mañosa equiparación de los fujimorizadores de Chávez se basa en usar medidas diferentes: 100 kilómetros de Chávez quedan equiparados a 100 millas de Fujimori. Lo diferente termina siendo lo mismo. Es un discurso que hace agua por todos lados, que les funcionó por un tiempo con alguna gente, pero que parece que no les seguirá funcionando por mucho tiempo más.

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Por - Publicado el 05-03-2013

En el Perú entre los académicos siempre ha estado de moda lanzar conceptos sui generis y poseros (“cholificación”, “modernización tradicionalista”, “sub-acumulación”, “cholo-comunismo”, “mercantilismo”, etc.). Sin embargo, Levitsky es un serio candidato a llevarse el Oscar en el género. Ahora en El populismo limeño lanza el concepto de “populismo mudo”. Los revocadores serían nada menos que populistas, anti-oligarcas, etc., como Humala hace algunos años, pero con otro estilo, el estilo mudo. Los castañedistas y alanistas serían en esencia lo mismo que las demandas según él “populistas” del Perú no limeño y los gobiernos de Ecuador y Bolivia. Al final, Levistky pone en juego, una vez más, su identificación entre chavismo y fujimorismo.

1. Levitsky sólo se refiere al discurso de Marco Tulio y de Múlder, de resaltar que Villarán es una “pituca”. No habla del otro discurso que presenta a Villarán como una pantalla para los “aliados radicales” de Patria Roja, el Partido Comunista, Tierra y Libertad, etc. Ese es el discurso de Juárez, Benavides, PPK, Butters, Santillana, M, Correo, El Comercio, La Razón, Expreso, varios canales de televisión, etc. Ese discurso, mayoritario mediáticamente entre los revocadores, ¿también es “populista mudo”?

2. Dice Levitsky:

“Los populistas utilizan un discurso maniqueo que divide la sociedad entre el pueblo y la oligarquía (o en términos peruanos, la pituquería).”

Bueno, en los EEUU el discurso es entonces más “maniqueo” y más “populista”, pues allí la división es entre el 1% ultra-super-rico y el 99% de la población, cuya participación en el ingreso nacional ha venido cayendo desde la época de Reagan.

Todos los políticos, no importa de qué orientación, hablan a favor de la “clase media”, del ciudadano de a pie, pues allí estan los votos, y en contra de algún tipo de élite. La diferencia es que los más de izquierda hablan contra una élite económica (los mega empresarios transnacionales y sus lobbies), mientras los más de derecha hablan contra una élite política (“los burócratas de Washington”, los sindicatos, las asociaciones de defensa de consumidores).

Pero claro, la élite política, en todos los países del mundo y en todo momento, es chancay de a veinte comparada con la élite económica. En el caso del Perú los caviares tendrán apellidos de abolengo y fenotipos caucásicos, pero no tienen el poder ni económico ni político que detentan los verdaderos dueños del Perú, como los Benavides, Romero, Brescia, Cillóniz, Rodríguez Pastor u otros. En tal sentido, provoca ternura que se ponga en el mismo saco populista a un Perón que se mecha con los terratenientes argentinos y un Marco Tulio que se mecha con Susana Villarán.

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Por - Publicado el 08-02-2013

Los ex-izquierdistas derechizados se incorporan a las derechas alucinando que éstas los quieren por sus supuestos talentos y capacidades técnica o política. Están muy equivocados. Las derechas los quieren para usarlos contra sus ex-compañeros izquierdistas: atacándolos, socavándolos, revelándoles cosas internas o simplemente para desmoralizarlos haciendo alarde de la capacidad corruptora de las derechas. Desde Eudocio Ravines hasta ahora no hay ningún ex-izquierdista derechizado que no haya hecho trabajo sucio para las derechas. Tampoco hay ningún ex-izquierdista derechizado (salvo por origen de clase) que haya sido verdaderamente incluído en la mesa de las cerradas y reaccionarias oligárquías. Casi todos se convierten en los más rabiosos pretorianos del sistema oligárquico.

Esos izquierdistas se parecen a Charlie Sheen en “Wall Street”, un arribista que ilusamente quiere impresionar al magnate representado por Michael Douglas, a quien sólo le interesa comprarse barato la aerolínea del padre, un duro sindicalista, traicionado por su propio hijo. Al magnate no le interesa lo que le puede ofrecer ese trepador, salvo utilizarlo para timar a los trabajadores.

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Por - Publicado el 14-01-2013

1. Alan García y su Pizarro colosal
Alan García en “Pizarro. El rey de la baraja. Política, Confusión y Dolor en la Conquista”, Titanium Editores, Lima, 2012, nos ofrece un Pizarro colosal, un Pizarro con secretos del carajo, un manual de conducta política para las nuevas generaciones de peruanos en que el ex presidente decodifica de las acciones del conquistador lo que éste tenía en la cabeza. Así, le atribuye a Pizarro conocimientos, tácticas, principios, que explica en quince “reglas”.

Al leer el libro uno no puede dejar de pensar que García está hablando de sí mismo a través de Pizarro: de sus cambios de bando, de sus supuestas geniales tácticas para conquistar el poder, de su conducta inescrupulosa. Definitivamente, no estamos ante un libro de historia, sino ante un manifiesto personal alanista, un intento de ser Maquiavelo en el cuerpo del conquistador. Mejor hubiera sido que García extraiga sus quince reglas directamente de su propia experiencia como político y gobernante. En vez de presentar la crueldad y las promesas incumplidas del conquistador como perseverancia, hacer esa misma presentación en base a sí mismo, a sus escuadrones de la muerte, su enriquecimiento, su exilio en Colombia (y pedido de la nacionalidad colombiana) y luego en Francia y a tantas cosas que la ciudadanía peruana no olvida, comenzando por la gente de su propio partido. Los advertidos lectores peruanos definitivamente leerán su libro entre líneas, tomando acaso como algo positivo la motivación para repasar la conquista y verificar los hechos que García señala, por cierto en forma muy desordenada y repetitiva.

2. “No hay que ser economicista: la plata llega sola”
Alan García introduce su texto criticando el marxismo por economicista y proclamando la centralidad de la política para entender los procesos sociales.1

Es un error frecuente confundir los niveles de análisis. En el plano de las acciones humanas uno desde luego tiene que analizar la psicología de los agentes, sus motivaciones y sus interacciones; en el plano de los procesos sociales uno tiene que ir más allá de estos eventos y buscar aspectos más fundamentales como la la forma como en que esos seres humanos se organizan para producir y reproducir su vida social. El propio Karl Marx realizó detallados análisis de acciones humanas concretas en “Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850” o en “La guerra civil en Francia” sin un reduccionismo a “lo económico”.

Lo que es muy interesante y revelador es que Alan García sea tan enfático en afirmar la supremacía de la política por sobre la economía. Parece que las restricciones presupuestales no existen para él. En su primer gobierno su prioridad es concentrar el poder mientras la economía peruana colapsa por la hiperrecesión y la hiperfinlación; en su segundo gobierno resulta que “la plata llega sola”. En ningún escenario la economía es su preocupación, sólo el poder.

3. Pizarro, ¿principal o agente?
La conquista puede analizarse como una secuencia de eventos (contratos, batallas, emboscadas, alianzas, traiciones, etc.), pero también como un proceso social en que una entidad monárquica destruye y somete a un decadente y enfrentado conjunto social. Quienes acaban teniendo el poder no son los conquistadores, sino los reyes españoles. Lo que triunfa es el aparato estatal colonialista sobre el espíritu “emprendedor” y destructivo de los conquistadores.

Los conquistadores, con todo su talento guerrero y su falta de escrúpulos, son la avanzadilla, los subcontratistas, los agentes de un estado feudal. Nunca fueron los dueños del circo. Toda la conquista, comenzando por Cristóbal Colón, se hizo por contrato entre expedicionarios y la corona española. Los conquistadores son los agentes, y los reyes son los principales. En estos casos no falta el problema del riesgo moral. Algunos conquistadores que tienen sus propios proyectos personales son rápidamente “pacificados” por el poder monárquico. Ninguno fue un Alejandro Magno, un Julio César o un Pachacutec. Donde manda rey no manda conquistador.

4. La conquista alanista
Alan García sabe desde dentro cosas que “aun no entienden los fracasados en la política o el poder”:

Antes de estudiar cada una de las normas y reglas políticas de Pizarro, debemos analizar los elementos de su personalidad para comprender cómo estos lo predispusieron a la búsqueda y el ejercicio del poder por sí mismo, independientemente de la acumulación de riqueza, algo que aun no entienden los fracasados en la política o el poder y que compensan usando la política para medrar recursos y frivolidad. Pizarro era un hombre político con una gran vocación de poder, que ejerció de manera estratégica y calculada. p. 40.

García, como Pizarro, encontró condiciones favorables para su astuto actuar. Ambos recurrieron a hábiles gambetas políticas y procederes inescrupulosos. Pizarro encontró sociedades en conflicto, enfrentadas entre sí, y tuvo la pericia para aprovechar sus contradicciones a su favor. García heredó de Haya un aparato partidario que condujo dos veces hacia el aprovechamiento del poder, también aprovechando las contradicciones entre los grupos que le eran adversarios. García, evidentemente, se siente un político exitoso, según él, un Pizarro.

5. ¿Cuán exitoso fue Pizarro?
Hernán Cortés vivió más de dos décadas y media después de su encuentro con Moctezuma, mientras Francisco Pizarro apenas vivió ocho años después de su encuentro con Atahualpa. Hernán Cortés murió en España, tranquilo, en la cama; Francisco Pizarro murió en Lima, de una estocada en la garganta a manos de los almagristas, tres años después de morir Almagro. Los hermanos de Pizarro, convocados por éste para desplazar a Almagro y sus seguidores, también murieron.

Al final al supuesto maestro de la traición secuencial le pasaron la factura. Los frustrados almagristas lo mataron. La conquista le quedó grande, particularmente si lo comparamos con Cortés. Pizarro mató a espada y murió a espada.

El Pizarro alanista es negociador, paciente, sereno, se construye una legitimidad personalizada, diferente, de largo plazo, confundiendo al adversario, y evade responsabilidades atribuyéndoselas a otros. El Pizarro real muere personalizada y certeramente a manos de los nada confundidos almagristas, sin ninguna legitimidad, bien responsabilizadito.

Tal desenlace no es precisamente el de un político genial, sino el resultado de una secuencia de errores. Con tanta intriga y ambición él mismo preparó la estocada que lo liquidaría. García en su apología del conquistador no reconoce los errores pizarristas y los presenta como virtudes.

6. Y se llama Perú, con P de Pizarro.
El Perú es el país de América Latina que más culto le rinde a su conquistador. Esto no ocurre en México, país que experimentó una profunda revolución agraria, que por cierto fue inspiradora del partido matriz de Alan García.

En México el mestizo y hasta el blanco rechazan la figura de Cortés. En la Argentina, país de mayor presencia blanca que el Perú o que México, no hay identificación alguna con los conquistadores y, más aún, el símbolo patrio de todos es el Sol de Mayo, que no es otro que el sol de los Incas. En el Perú, en cambio, el culto al conquistador Pizarro, antes homenajeado en plena Plaza de Armas, no desaparece, sólo se transforma.

El hispanismo en el Perú es un timbre de orgullo en las clases dominantes. A pesar de las importantes transformaciones sociales del siglo pasado prosigue el morboso culto a la supuesta genialidad del conquistador. Lo que García aporta es desmarcarse del discurso hispanista que presenta a Pizarro como un noble caballero y presentarlo como un experto en malas artes, como un mangonero y manipulador. El Pizarro alanista es un Maquiavelo retrospectivo, que implícitamente se guiaría por sofisticados principios de la ciencia política moderna.

7. Las “reglas” de Alan Pizarro
El intento de Alan García de descubrir “reglas” políticas en Pizarro es más fútil que útil. Se advierte que quiere hacer pedagogía en las nuevas generaciones, formar “alanitos” desprejuiciados para la alta traición al amigo y la baja misericordia con el enemigo. No es que lo logre ni que diga nada que un aprendiz de político práctico no pueda aprender de otros textos y sobre todo en la práctica. Suena a que con este libro pasará lo que pasó con los libros anteriores de García, que quedaran anaquelados en los estantes de las promesas bonitas y falsas. Más interés tiene el libro como testimonio del discurso interno de un expresidente peruano sobre procederes políticos: menos aprendemos sobre Pizarro que sobre García.

  1. p. 25. “la explicación economicista de que la acumulación de la riqueza económica o de la propiedad de los medios de producción es lo que determina y explica el porqué de las decisiones políticas. Tal fue el aporte del marxismo. Pero esta tesis reductiva dejaba de lado factores básicos como la dimensión psicológica, el afán por el prestigio y el instinto por la dirección social, así como la habilidad desplegada por el actor para tales objetivos. Por ello, en los últimos años, la acción política y la ciencia del poder han comenzado a ganar independencia respecto a otros factores y ya no son definidias como un efecto necesario, un epifenómeno o, como peyorativamente se la llamó, una “superestructura” de la economía.”

    p. 26. “Fue la extradordinaria capacidad de Pizarro para constituir una élita y dentro de ella un “núcleo duro”; su habilidad para mantener confundido al adversario y para desplazar simbólica y psicológicamente sus responsabilidades sobre el oponente lo que le dio inmensa ventaja. Un lector economicista o marxista dirá que la élite de la propiedad y de la riqueza es siempre la dueña de las decisiones, pero eso solo será cierto si no existe en la excena un político profesional como Pizarro, Lenin o muchos otros en la historia y si otros factores como la cultura y la religión no tienen más fuerza que la economía en la situación concreta.” []

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Por - Publicado el 07-01-2013

1. Una compilación barajada
Acabo de leer el libro de Mario Vargas Llosa “La civilización del espectáculo”, Alfaguara, 2012. No sólo es el libro más reaccionario que le he leído, sino el peor escrito. Ha tratado de hacer algo más que una compilación de artículos periodísticos ya publicados, dándoles un orden y una tesis, pero no lo ha conseguido. No llega a haber un hilo conductor a su discurso. Más interesantes y redondos son sus artículos periodísticos que sus reflexiones mal conectadas (que en realidad son artículos ya publicados volteados). Particularmente disonante es su capítulo sobre la religión que no pega con su discurso central, básicamente agotado en el segundo capítulo.
Su narración es una suerte de “road movie”, en que va soltando sus reflexiones conservadoras y va enchapando sus artículos pasados, que considera “antecedentes” a su presente libro. En tal sentido, se advierte pálidamente alguito del Vargas Llosa novelista, que intercala magistralmente tiempos narrativos. La diferencia es que el Vargas Llosa novelista intercala tiempos en un relato coherente. Este Vargas Llosa columnista no llega a darle coherencia a su relato. Es como un gran equipo de fútbol que no estuvo en su día. Más aún, si el Vargas Llosa ensayista, periodista o columnista es ya menos agraciado que el Vargas Llosa novelista, en este libro, su desempeño decae notablemente.

2. El pensamiento Vargas Llosa sobre lo culto y lo inculto
Segun Vargas Llosa lo culto es excluyente: no puede ser que todos seamos cultos:

ya nadie es culto si todos creen serlo o si el contenido de lo que llamamos cultura ha sido depravado de tal modo que todos puedan justificadamente creer que lo son”, p. 66, [el resaltado en negrita es mío, SR.]

Según la primera frase, resaltada, la cultura se define por oposición a la incultura. No cabe la posibilidad de que todos sean cultos, pues en ese caso, nadie lo sería. Se trata pues de un concepto excluyente. Es como decir: “no todos pueden tener la exclusividad, pues entonces nadie la tendría”. Si todos tuvieran un reloj Rolex, el aparatito perdería la connotación de distinción que hoy tiene. La cultura, incluso según los criterios vargasianos, no puede ser para todos. La gente tal vez crea que tiene cultura, pero no la tiene. Según la segunda frase, existe una definición de cultura que la gente puede alterar y ampliar, depravar, para incluirse en el conjunto de los cultos, pero esa es una entrada falsa, pues según Vargas Llosa, siempre quedará fuera. El Rolex de las masas será trucho, bamba, depravado, de segunda generación, Made in China, etc.
Según Vargas Llosa en términos de cultura hay lo superior y lo inferior:

“La corrección política ha terminado por convencernos de que es arrogante, dogmático, colonialista y hasta racista hablar de culturas superiores e inferiores y hasta de culturas modernas y primitivas”. p. 67.

Toca desinhibirse, superar la “corrección política”, salir del clóset, franquearse, deschavarse y decirlo muy claramente: hay culturas superiores y hay culturas inferiores; hay culturas modernas y hay culturas primitivas, Vargas Llosa nos predica. Las aguas se abren. Por un lado queda la cultura, la cultura superior y moderna, y por el otro la incultura, la cultura inferior y tradicional. Vaya uno a saber cómo Vargas Llosa las clasifica, las jerarquiza y las cruza.
Y más aún, hay que estar alertas, pues la advenediza incultura pretende colarse en el banquete de la cultura, disfrazada de cultura popular:

“los sociólogos (…) han llevado a una revolución semántica parecida, incorporando la idea de cultura, como parte integral de ella, a la incultura, disfrazada con el nombre de cultura popular, una forma de cultura menos refinada, artificiosa y pretenciosa que la otra, pero más libre, genuina, crítica, representativa y audaz. p. 67.

Estamos ante el discurso excluyente, elitista, minoritario, oligárquico de toda la vida, emitido por un escritor y político que iba de amplio, moderno, liberal, y hasta progresista.
El elitismo vargasiano no sólo está en su intento de “manifiesto” sobre la cultura, sino sobre todo en sus ejemplos, todos eurocéntricos, todos limitados.
En primer lugar, toca recordar que buena parte de lo que llamamos cultura de las élites viene de la tan despreciada cultura popular. Las prácticas de los “incultos” son recicladas y hechas potables para las élites como prácticas “cultas”. La marinera popular llega a los salones como marinera de salón. Las danzas populares europeas desarrollan movimientos que acaban en las cortes como movimientos de ballet. La experimentación gastronómica popular acaba por ser apreciada por las cocinas reales. Es decir, si en una sociedad surge algo bueno, ésto acaba por ser adoptado por la élites como propio.

Más aún, el ambiente en que se desenvuelven músicos, pintores, escritores y artistas diversos, y que los inspira y refuerza en sus creaciones, suele ser muy frugal, generalmente compartiendo las zozobras por la supervivencia de las mayorías. Que en algún momento esta gente “triunfe”, venda sus cuadros, publique sus escritos o se presente en grandes escenarios, es algo posterior. La creación se suele incubar y fermentar en ambientes inconformistas con la sociedad convencional y sus élites, precisamente ambientes del tipo que hoy Vargas Llosa intenta ridiculizar.
En segundo lugar, ¿todos somos cultos? Pues no, pero aquí el hecho no es sólo escuchar a Mozart o leer a Baudelaire. Puede ser también saber apreciar a buenos grupos de sikuris, marineras o huaylarsh bien bailados, valses criollos o huaynos ayacuchanos bien tocados. Y, desde luego, puede ser flamenco, rock, metal, punk, capoeira, esculturas que reciclan basura o sueldan metales, teatro en la calle. Cada arte tiene sus reglas y sus logros. El “inculto” es en este caso quien no manya nada de estas cosas, cual el capitán del Bounty, en la versión de Marlon Brando, tratando de bailar las danzas polinesias. En la cultura popular hay ars, hay techné. O como diría el gran Ernesto Cavour “pueblos cultos y juiciosos tienen sus buenos picantes”. Los ejemplos de Vargas Llosa son totalmente eurocéntricos. Se advierte que la dimensión de pluralidad y respeto al otro es ajena al conservador discurso vargasiano.

3. Foto antes y foto después
Para hablar de un deterioro cultural idealmente tenemos que comparar a las mismas personas, o al menos al mismo grupo social, antes y después. No es legítimo comparar a grupos diferentes. A las élites antes con las masas ahora. Bien lo comenta Jorge Volpi:

Vargas Llosa no es, por supuesto, el primero en entristecerse al ver un estadio lleno para Shakira cuando sólo un puñado de fanáticos asiste a un recital de Schumann pero, en términos proporcionales, nunca tanta gente disfrutó de la alta cultura. Nunca se leyeron tantas novelas profundas, nunca se oyó tanta música clásica, nunca se asistió tanto a museos, nunca se vio tanto cine de autor. El novelista acepta esta expansión, pero piensa que algo se perdió en el camino, que el público de hoy no comprende el sustrato íntimo de esas piezas. ¿En verdad piensa que en el siglo XIX los lectores de Hugo o Sue, o quienes abuchearon la première de La Traviata, eran más cultos?
¿Qué es, entonces, lo que le perturba? En el fondo, sólo ha cambiado una cosa: antes, las masas trabajaban; ahora, trabajan y se entretienen.
El último de los mohicanos. Jorge Volpi

Y claro, a los de arriba nadie les ha quitado sus conciertos; los de abajo ahora además de trabajar se entretienen y no faltan quienes pueden escuchar su Mozart más, si esa es la métrica para aceptar que algo es cultura. Pero también hay los conciertos populares de rock, salsa, jazz, metal. Tal vez a las élites les molesta haber perdido la exclusividad, mismo que les invadan la Herradura con “cebiche en bolsa y sopa en botellón” (figura que, por cierto, es puro prejuicio del fujimorista del Raúl Romero). Un discurso muy limeño y muy excluyente que ve barbarie en la democratización de las oportunidades. Ahora más gente puede lo que antes sólo un grupito podía. El grupito no acepta a los “igualados”. Definitivamente, Vargas Llosa intenta hacer labor de vocería a este sentimiento minoritario. Uno podría especular: tanto le costó llegar a la cima, para conseguir algo que los del estado llano también disfrutan.

4. ¿Quién tiene la culpa del deterioro cultural? Las izquierdas, por supuesto.
Si en los barrios pobres franceses hay escuelas públicas deterioradas y violentas, la culpa la tienen las ideas antiautoritarias “posmodernas” del movimiento de mayo del 68 y de Michel Foucault.
Si, según Vargas Llosa, el erotismo está desapareciendo, la culpa la tiene el movimiento de liberación sexual que llega a realizar talleres de educación sexual para los jóvenes con dinero público (ver abajo el caso de la Junta de Extremadura, España).
Para Vargas Llosa el gran ejemplo de “política decente” está en el Parlamento de 1956, el del poder oligárquico, el de “la convivencia”, aquel elegido por una minoría social, pues las mayorías indígenas analfabetas simplemente no votaban.

La política se adecentó por algunos años porque la gente decente se animó a hacer política en vez de evadirla. p. 132.

Lo que vino después en el Perú significó un gran deterioro. Y no sólo fue así en el Perú. Dice Vargas Llosa:

Probablemente ya no queden sociedades en las que el quehacer cívico atraiga a los mejores. p. 133.

El avance hacia una cultura antiautoritaria, libre en el sexo y menos oligárquica le parece mal a Vargas Llosa, quien repite, uno a uno, los argumentos de la gente más reaccionaria. En Europa, como en los Estados Unidos, hay barrios pobres, tugurizados, desesperanzados. Esta situación desde luego que incluye a las escuelas deterioradas, donde hay crímenes, pandillas, embarazos adolescentes, y un bajo nivel educativo. Pero todo esto es un tema económico, de bajos recursos. No se debe a las políticas educativas antiautoritarias, antipaporreteras y participativas, como trasunta el discurso vargasiano. El erotismo no sufre por los talleres de las autoridades socialistas españolas, sino, en todo caso, por la comercialización de la industria pornográfica. Pero Vargas Llosa no va a chocar con los gobiernos derechistas que no invierten suficientemente en la educación y se oponen a políticas retristributivas a favor de los más pobres, ni va a chocar con los empresarios de la pornografía, empresarios al fin. Mejor es acusar a las ideas antiautoritarias de raigambre izquierdista. Mejor es quejarse por el deterioro cultural mundial y de paso, a la chita callando, lanzar ticitas a las izquierdas.
Tampoco Vargas Llosa va a hablar de los grandes oligarcas que gobiernan el Perú y cómo usan los medios de comunicación para idiotizar a la gente. Es conocido que Vladimiro Montesinos micromonitoreaba a los medios de comunicación, incluyendo los programas de televisión de los que se queja Vargas Llosa. Era una estrategia de dominio establecida por un gobierno que privatizaba las empresas públicas, la educación, las pensiones y eliminaba los derechos de los trabajadores, medidas calentadas por Vargas Llosa en los ochentas. Más fácil es que el asunto se diluya en un tema cultural: “La raiz del fenómeno está en la cultura”, p. 136.

5. Pare de sufrir, cascarrabias
El político-escritor no debería sufrir tanto: la cultura en su sentido más amplio goza de buena salud y es disfrutada y producida por más gente. Hay buenas producciones para todos los gustos. No hay por qué excomulgar a los metaleros del mundo de la cultura, si no le gustan. Simplemente no se inmole asistiendo a uno de sus conciertos, que otra gente gustosa ocupará su butaca. Un poco más de tolerancia con las diversas producciones culturales no le vendría mal al político-escritor. Lo mismo con el sexo. Algunas personas no están en plan de asumir o juzgar los culturosos gustos eróticos de Fonchito, Rigoberto o “la niña mala”. Simplemente quieren impartir una educación sexual amplia a los jóvenes, particularmente a las jóvenes, más expuestas a los tabúes que la sociedad les impone. No venga a poner unos talleres como ejemplo de pérdida del erotismo en la actualidad. Si la educación en los barrios pobres primermundistas decae, sería bueno que les hable al oído a los gobiernos conservadores con los que Don Mario suele hacer buenas migas. Ni la educación antiautoritaria de Mayo del 68 ni Foucault tienen la culpa del deterioro de la educación. Y desde luego, como diría Miguel Ríos, el rock no tiene la culpa de lo que pasa aquí:

Pero el rock no tiene la culpa de lo que pasa aquí
son las rentas de la crisis de su civilización,
pero el rock no tiene la culpa de su reputación.
No nos carguen con el muerto es un viejo cuento
y esta vez no va a colar.

Controle su bilis, ojo a su colesterol
si en la pantalla el ritmo es infernal
el sexo y la droga vuelva al valium por favor.
El caos moral en la atalaya, el ámbito occidental
en el estrés de la ciudad, el blues de la seguridad
resuena en callejones sin salida
el ritmo de la lucha por la vida.

Pero el rock no tiene la culpa de su colesterol
no se exige que en sus venas se dispara la tensión
pero el rock no tiene la culpa de que su mal humor
le haga ver tantos fantasmas
tranquilícese y tómese un relax total.

En suma, pare de sufrir, Don Mario. No sea tan cascarrabias. Muchos antes de Vd. se horrorizaron por la decadencia del mundo, cultura incluída, y aquí estamos.

P.S. 1: Vargas Llosa poniendo el ojo en la paja ajena
El gobierno autónomo de Extremadura, España, de orientación socialista, realiza talleres sobre temas sexuales. Inmediatamente el Partido Popular, de derechas de origen franquista, pone el grito en el cielo con un discurso oscurantista: rebaja los talleres a una campaña para enseñar a los (y las) jóvenes a masturbarse, ver aquí y en el siguiente video:

La campaña de la Junta de Extremadura era así:

Así, confirmó que entre los contenidos de esta campaña se habla de la anatomía y fisiología sexual masculina y femenina “y ahí es donde se habla de caricias, penetración, masturbación, placer, y la respuesta sexual humana”, pero también se abordan conceptos como la autoestima y asertividad, el rechazo a la violencia de género verbal o física, así como anticoncepción y enfermedades de transmisión sexual.
El objetivo de esta campaña es “acabar con los falsos mitos y creencias” que existen en torno al sexo en la adolescencia, ya que esos mitos “determinan futuras conductas de riesgo tanto físicos como psicológicos”.
El Mundo.

La reacción de los medios vinculados al Partido Popular:

La región con más parados de toda España
En plena crisis la Junta de Extremadura se gasta el dinero en una campaña de masturbación
Enseñan a utilizar juguetes sexuales para “dar la talla” y cómo estimular con aceites lubricantes

Y así en “Libertad Digital”, también vinculada al Partido Popular:

SE GASTA 14.000 EUROS EN LA CAMPAÑA
La Junta de Extremadura enseña a masturbarse: “El placer está en tus manos”

El escritor y político Mario Vargas Llosa, simpatizante del Partido Popular, se suma a esa campaña con este artículo en El País:
El placer está en tus manos
Luego voltea este artículo y lo publica como parte de su libro “La civilización del espectáculo”, como un ejemplo de “la desaparición del erotismo”.

Es algo similar a lo ocurrido hacía dos décadas. El gobierno socialista lanza la campaña “Póntelo, pónselo” para difundir el uso de preservativos entre los y las jóvenes, ver aquí. Desde luego, “el asunto que fue el blanco de las iras de las organizaciones más conservadoras y de la Iglesia”.

Veinte años del ‘Póntelo, pónselo’
(…)
Detrás de esta operación publicitaria estaban los ministerios de Sanidad y de Asuntos Sociales. La ministra de este segundo departamento, Matilde Fernández, se implicó tanto en el asunto que fue el blanco de las iras de las organizaciones más conservadoras y de la Iglesia.
El obispo de Valladolid dijo que en vez de educar en el autodominio incitaba a la irresponsabilidad, y el de Madrid la calificó de destructiva. La CONCAPA (Confederación Nacional de Padres de Familia y Alumnos) interpuso un recurso contra la campaña y finalmente en 1993 la Audiencia Nacional la anuló por considerar que “fomentaba la promiscuidad en la juventud y la infancia”

La campaña fue exitosa y muy imaginativa.

La campaña en televisión y radio contó además con la participación de cantantes y grupos, como Luz Casal, Semen Up y Loquillo y los Trogloditas, que cantaban Yo para ser feliz uso un condón, o “Y no me corta nada decírselo a mi chico”, mensajes sencillos y con un lenguaje hasta entonces no visto en las campañas institucionales.

Escuchemos este audio: ‘Yo para ser feliz uso un condón’, cuña de la campaña del uso del preservativo

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