Por - Publicado el 19-03-2013

¿Cómo explicar un resultado electoral en que Villarán no es revocada, pero sí la mayoría de sus regidores?

Tenemos que ver la información disponible, dada por la ONPE hasta ahora. Veamos este gráfico:

Ubicedularevo

Se aprecian los puntos críticos en la ubicación 1, 21 y 31.

Se aprecia que como tendencia el voto en blanco es claramente creciente en la ubicación en la lista y que tanto los votos para el SI o el NO son tendencialmente decrecientes en la ubicación en la lista (con algunas excepciones).

Cualquier análisis de preferencias electorales tendrá que tomar en cuenta este “efecto cédula”, de marcación decreciente en la ubicación de la lista.

Ahora desagreguemos según distritos.

Tenemos distritos que gana el SI en todos los casilleros:

UbiceduSItodo

Distritos que gana el NO en todos los casilleros:

UbiceduNOTodo

Distritos en que gana el SI en todos los regidores, pero gana el NO para Villarán:

UBIceduSIexcepV

Distitos en que gana el NO en Villarán y todos los regidores, excepto Castañeda:

UbiceduNOCasta

Y dos distritos que sí son “cruzados”, Punta Hermosa y Santa María del Mar, con el siguiente patrón de votación:

UBIcedulacruzados

En esta desagregación se confirma que no hay un “voto cruzado” a nivel desagregado que explique el “voto cruzado” resultante a nivel total. El voto “cruzado” que revoca a los primeros veinte regidores ocurre sólo en el agregado, pero no sistemáticamente a nivel distrital.

Hay un efecto cédula en todos los distritos con un par de puntos críticos: el 1, Villarán, del 20 al 21 y el 31 que es Castañeda.

En todos los distritos hay menos efecto cédula para el NO y más para el SI. Los que votan NO votan más parejamente (“40 veces NO); en cambio los votos en blanco son votos perdidos por el SI. El efecto cédula los afecta más. Y sin embargo, en la suma salen revocados los primeros 20 regidores .

Ventaja

Finalmente, podemos graficar las ventajas del SI sobre el NO en distritos en que gana el SI junto con las ventajas del NO sobre el SI en distritos en que gana el NO (excluyendo los otros distritos). Tenemos lo siguiente:

La ventaja para el SI en distritos en que gana el SI en todo es mayor que la ventaja para el NO en distritos en que gana el NO en todo. Este patrón de voto decreciente por el SI es un espejo del voto en blanco creciente en la ubicación de la lista.

Esto sin contar los distritos “no puros” (en que gana el SI en todo excepto en Villarán o que gana el NO en todo excepto Castañeda, o los dos distritos “cruzados”). Contándolos es que se salvan los regidores 21 y 22, de Fuerza Social, pero también, el 24 y 26, Salinas y Danos, y el 39, Altuve.

(Nótese que también resaltan el 7 y el 17, Valer y Tito).

En conclusión, más que votos concientemente (por lo tanto, individualmente) “cruzados” estamos ante un efecto composición (algo que ocurre sólo en el total pero no en cada una de las partes). Una evidencia crucial para cualquier análisis electoral.

A. Con la ONPE al 54.35% de actas contabilizadas, vemos el diferencial, votos del SI menos votos del NO, según ubicación en la cédula:

ONPETotalDif5435

Se aprecia algunos atípicos en la tendencia. Dejo a los lectores la interpretación de esta imagen, muy evidente también.

Eso sí, nótese que también revocan al 26, Danos Ordóñez. Si la cosa sigue así los siguientes revocados podrían ser el 21, el 24 y el 39.

A2: Un cuadrito más (21 de marzo de 2013, 18:47)

Elecciones2010Revocacion2013

A mayor apoyo a Villarán en las elecciones de 2010, menor apoyo a Villarán en la revocación de 2013.

Viendo los datos se aprecia que tendencialmente los distritos de Lima que más la apoyaron antes, los más pobres, son los que menos la apoyan ahora.

Ha ocurrido un viraje social similar al que ocurrió con Humala, que antes era apoyado por las zonas y sectores más pobres y ahora es apoyado por las zonas y sectores más ricos del Perú.

A3. El cambio del voto por Villarán según pobreza en Lima.

Votacion20102013vsPobreza2009b

En las elecciones de 2010 los distritos con un mayor porcentaje de pobres son los que más votan por Villarán.
En las elecciones de 2013 los distritos con un menor porcentaje de pobres son los que más votan por Villarán.

Datos electorales tomados de la ONPE: datos finales para 2010 y datos en lo que va del escrutinio para 2013.
Datos de pobreza tomados del INEI:
http://www.mef.gob.pe/contenidos/pol_econ/documentos/mapa_pobreza_2009.pdf

A4. “Odría ganó en barriadas” o cincuenta años no es nada.

La persistencia de la política limeña: a mayor votación por Bedoya en 1963, mayor votación por no revocar a Villarán en 2013.

Una miradita a los datos de las elecciones municipales de 1963 ganadas por Luis Bedoya a María Delgado de Odría. Un patrón de votación muy similar al del voto por el NO (Bedoya o AP-DC) y el SI (Odría o APRA-UNO).

VotoNO2013votoBedoya1963

Eje horizontal: porcentaje de votación por Bedoya en 1963.
Eje vertical porcentaje de votación por el NO en 2013.

Datos del Blog de Fernando Tuesta:
http://blog.pucp.edu.pe/fernandotuesta/files/1963%20Elecciones%20Municipales%20LIMA.pdf

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Por - Publicado el 18-03-2013

Este post salió ayer como nota en Facebook.

Levitsky en este artículo responde a los cuestionamientos a su análisis equiparador de Chávez y Fujimori. Se desmarca de Vargas Llosa, que califica a Chávez de “caudillo”, y reconoce que Chávez fue una fuerza democratizadora que benefició a los sectores más pobres y postergados de Venezuela.

Sin embargo, se aferra a su identificación de Chávez con Fujimori. Quien la cuestione, dice, incurre en “confundir las preferencias ideológicas con el análisis”, como sí Levitsky no introdujera sus propias preferencias ideológicas en su análisis.

“Sugerir que el régimen de Chávez no era autoritario –o que no se compara con el autoritarismo de Fujimori– es ignorar parte de la realidad venezolana (y confundir las preferencias ideológicas con el análisis).”

Algo sistemáticamente ausente en los análisis de Levitsky es la reacción popular al golpe de 2002. Allí no hubo el Chávez personalista, sino el Chávez ausente, secuestrado. La palabra la tuvo la ciudadanía y está habló y muy claramente. Fue un momento crítico y una prueba de fuego para un regímen “personalista” y “autocrático”, “autoritario competitivo”, puesto en jaque por unos supuestos “demócratas”, “perseguidos”, “encarcelados”, “sometidos”, etc. Allí se vio cuan profundamente los sectores más pobres se sentían representados por ese gobierno. Tal vez Levitsky también se anime a equiparar ese hecho con la triste renuncia por fax de Fujimori.

Nótense estas construcciones de Levitsky:

“No hizo un autogolpe, como Fujimori, pero utilizó mecanismos plebiscitarios para construir un régimen muy parecido.”

“El chavismo no robó elecciones, pero gracias a la politización de las instituciones judiciales y electorales, la intimidación de los medios, y el abuso masivo de los recursos del Estado, la competencia política se volvió injusta.”

Siguen la estructura: “el chavismo no hizo lo que el fujimorismo, pero….. finalmente es lo mismo”.

Si el fujimorismo se hubiera limitado en el Perú a hacer lo que Levitsky dice que el chavismo hizo en Venezuela, el fujimorismo habría caído mucho antes. El fujimorismo no permitió los espacios que permite el chavismo en Venezuela. En tal sentido, Levistky sigue también ignorando que el chavismo contó con la oposición de los poderes fácticos (clase empresarial, embajada de los EEUU, clero, medios oligárqucos y hasta sectores militares, como se vio en el golpe), mientras en el Perú el fujimorismo no sólo contó con el apoyo de esos sectores, sino que fue el gobierno de esos sectores contra un debilitado movimiento social. El asunto no es tan trivial como decir que un régimen fue de izquierda y el otro de derecha. Este punto es uno de los grandes problemas de los politógos que hacen análisis politicos formalistas sin basarse en las fuerzas sociales detrás de los regímenes políticos. Acaban equiparando lo diametralmente opuesto en base a un par de apariencias.

Y más aún, a cada nombre que Levitsky pueda dar de algún opositor “perseguido”, “encarcelado” o “exilado” por el chavismo le podríamos dar el nombre de alguna persona tal vez no “encarcelada” o “exilada”, pero sí muerta por los escuadrones de la muerte del fujimorismo (y ya puestos, también de regímenes previos a Fujimori) y esterilizada en forma forzada. ¿Qué no habría dicho Levitksy de un chavismo con escuadrones de la muerte y esterilizaciones forzadas?

Será pues que una Patricia Poleo, periodista venezolana procedente de un clan familiar propietario de un diario, “exilada” en el Perú, vale mucho más que un Javier Ríos Rojas, niño de ocho años asesinado en la masacre de Barrios Altos.

O tal vez Guillermo Zuloaga, dueño de Globovisión, sea más importante que María Mamérita Mestanza, campesina que murió tras ser esterilizada por un programa impulsado por USAID, UNFPA y la Fundación Japón y ejecutado por el gobierno de Fujimori.

Y desde luego, el nombre de la jueza María Luisa Afiuni, acusada de corrupción, merece ser mencionado con mucho más volumen de voz que el nombre del profesor de la Cantuta Hugo Muñoz Sánchez, asesinado por un escuadrón de la muerte de Fujimori.

Aún así, Levitsky insistirá en forzar lo que no es más que una analogía resultona, una construcción política que refuerza un discurso político en el Perú que apunta a “fujimorizar a Chávez”. No sea que en algún momento el Perú se sume al conjunto de países de la región que toman el rumbo “chavista”.

Dejémonos de pretender lo que no es. En América Latina que un gobernante concentre poder, sea electo por el voto ciudadano, o sea un dictador, es el estándar. Así ocurre en México, Colombia o Venezuela (con Chávez y antes de Chávez). Lamentablemnente, así son las reglas de juego político “realmente existentes”.1 Maquiavelo sigue siendo el gran cientista político entre nosotros. Esta concentración ocurre en gobiernos de orientación neoliberal y en gobiernos de orientación “chavista”. Es muy tramposo ser selectivo en declarar como “no democráticos” sólo a los regímenes izquierdistas, que buscan un cambio. Equipararlos a regímenes como el de Fujimori o Yeltsin no “equilibra” tal trampa (como para que se diga “yo critico por igual a Chávez que a Fujimori”), sino que la hace aún mas grave.

  1. Las reglas de juego políticas “realmente existentes” en nuestros lares me recuerdan a los partidos de hockey sobre hielo en los EEUU y Canadá, en que parece que los golpes, empujones y peleas están permitidos y hasta son parte del juego. []
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Por - Publicado el 10-03-2013

Se ven comparaciones económicas en diversos medios y por diversos columnistas (Althaus, el IPE, Castagnola, etc.) con el mensaje que la economía venezolana va mal por culpa de Chávez.

Lo real es que la economía venezolana, dirigida por gobiernos corruptos y por la oligarquía que hoy quiere regresar al poder, iba muy mal mucho ANTES de Chávez. Manejaron el país como quisieron, para los de arriba, sin escuchar a la gente de abajo, a la cual reprimieron duramente. ¿Alguien se acuerda del “caracazo”? Más bien Chávez es el resultado de su mal manejo de la economía. Si algo, la economía venezolana en los últimos 14 años volvió a crecer, menos que otros países de la región, pero tampoco mucho menos.

En el Perú también hemos tenido gobiernos corruptos y una oligarquía similares que hoy andan muy nerviosas por que su poder también se venga abajo. Al igual que en Venezuela, no escuchan a los de abajo y los reprimen duramente. Es la propia clase dominante la que con su voracidad y represión viene creando, día a día, nuestro propio “chavismo”.

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Por - Publicado el 06-03-2013

[Este post apareció primero como nota de Facebook.]

En el Perú se ha instalado una versión particular del neoliberalismo, el vargasllosismo-levistkysmo-tafurismo-pensamiento Godoy, que se esfuerza por fujimorizar a Chávez.

Manipulan el sentimiento anti-dictatorial y progresista de los peruanos. El tema de fondo no es un análisis de política internacional, o caracterizar correctamente al chavismo, sino finalmente evitar la construcción de un discurso peruano que cuestione el statu quo neoliberal creado precisamente por el fujimorismo y continuado por Paniagua, Toledo, García y Humala.

Se busca instalar el antichavismo entre las izquierdas contrabandeándolo como antifujimorismo. “Si rechazas el fujimorismo, tienes que rechazar el chavismo”. Y en el Perú “chavismo” puede ser cualquier opción que recupere los derechos de los trabajadores, que relance la participación del estado en la economía, que les haga el pare a los voraces monopolios, etc.. Se busca evitar cualquier fisura que lleve a un viraje político, económico y social en el Perú. Se salieron con la suya durante toda la última década desacatando el mandato ciudadano en las ánforas. ¿Por cuánto tiempo más les funcionará la jugada?

¿Y qué dicen los fujimorizadores de Chávez?

Veamos:

- “Chávez y Fujimori convocaron a una asamblea constituyente para reelegirse”

Fujimori dio un golpe de estado. Fue el dictador de las reformas neoliberales, como nadie en América Latina después de Pinochet. Bajo su dictadura, con el congreso cerrado, con el poder judicial cerrado , con jueces masivamente destituídos, con los medios de comunicación tomados primero y luego comprados, se crearon las AFPs, se privatizó la educación, se eliminaron los derechos laborales, etc. La asamblea constituyente fue convocada como salida supuestamente democrática a un golpe de estado.

Chávez no dio ningún golpe de estado para convocar a una constituyente. Siempre hubo oposición a nivel de congreso, poder judicial, medios de comunicación. Nunca cerró el congreso, nunca cerró el poder judicial, nunca tomó los medios y los compró como Fujimori y Montesinos. Cada medida que dio contó con oposición, minoritaria pero fuerte por el poder económico y mediático de sus opositores. Y por el contrario, fueron los tan “demócratas” opositores a Chávez, apoyados por los EEUU de Bush y la España de Aznar, quienes recurrieron al golpismo.

- “Chávez y Fujimori persiguieron a sus opositores, los encarcelaron, los obligaron a exilarse. Ambos violaron los derechos humanos”

Fujimori, al igual que otros presidentes “democráticos” anteriores, dirigió escuadrones de la muerte.

¿Qué escuadrón de la muerte se le puede achacar a Chávez? Las derechas intentaron presentarlo como un auspiciador de las guerrillas colombianas y como el impulsor de un “rebrote terrorista en el Perú”. ¿Fue cierto eso? ¿Se acuerdan cómo encarcelaron a Melisssa Patiño y a otras personas por asistir a un evento en Quito?

En el régimen de Fujimori se mató, se torturó, se reprimió las manifestaciones de sus opositores. ¿Se puede decir lo mismo de Chávez?

Fujimori no cerró medios, los compró. No permitió ninguna oposición contra él. Chávez cerró un canal de televisión, RCTV, mejor dicho no le renovó la licencia. RCTV fue un canal que activamente apoyó el golpe de estado de 2002.

- “Tanto Chávez como Fujimori atacaron a la CIDH”

Pero por casos muy diferentes. Chávez, y otros presidentes, rechazó la CIDH por ser un mecanismo de intervención de los EEUU en los países de la region. Fujimori, y Giampietri, lo hizo para proteger a los militares y pollicías involucrados en muertes y torturas. Gran diferencia de gravedad en los casos del fujimorismo y del chavismo.

En suma, la mañosa equiparación de los fujimorizadores de Chávez se basa en usar medidas diferentes: 100 kilómetros de Chávez quedan equiparados a 100 millas de Fujimori. Lo diferente termina siendo lo mismo. Es un discurso que hace agua por todos lados, que les funcionó por un tiempo con alguna gente, pero que parece que no les seguirá funcionando por mucho tiempo más.

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Por - Publicado el 05-03-2013

En el Perú entre los académicos siempre ha estado de moda lanzar conceptos sui generis y poseros (“cholificación”, “modernización tradicionalista”, “sub-acumulación”, “cholo-comunismo”, “mercantilismo”, etc.). Sin embargo, Levitsky es un serio candidato a llevarse el Oscar en el género. Ahora en El populismo limeño lanza el concepto de “populismo mudo”. Los revocadores serían nada menos que populistas, anti-oligarcas, etc., como Humala hace algunos años, pero con otro estilo, el estilo mudo. Los castañedistas y alanistas serían en esencia lo mismo que las demandas según él “populistas” del Perú no limeño y los gobiernos de Ecuador y Bolivia. Al final, Levistky pone en juego, una vez más, su identificación entre chavismo y fujimorismo.

1. Levitsky sólo se refiere al discurso de Marco Tulio y de Múlder, de resaltar que Villarán es una “pituca”. No habla del otro discurso que presenta a Villarán como una pantalla para los “aliados radicales” de Patria Roja, el Partido Comunista, Tierra y Libertad, etc. Ese es el discurso de Juárez, Benavides, PPK, Butters, Santillana, M, Correo, El Comercio, La Razón, Expreso, varios canales de televisión, etc. Ese discurso, mayoritario mediáticamente entre los revocadores, ¿también es “populista mudo”?

2. Dice Levitsky:

“Los populistas utilizan un discurso maniqueo que divide la sociedad entre el pueblo y la oligarquía (o en términos peruanos, la pituquería).”

Bueno, en los EEUU el discurso es entonces más “maniqueo” y más “populista”, pues allí la división es entre el 1% ultra-super-rico y el 99% de la población, cuya participación en el ingreso nacional ha venido cayendo desde la época de Reagan.

Todos los políticos, no importa de qué orientación, hablan a favor de la “clase media”, del ciudadano de a pie, pues allí estan los votos, y en contra de algún tipo de élite. La diferencia es que los más de izquierda hablan contra una élite económica (los mega empresarios transnacionales y sus lobbies), mientras los más de derecha hablan contra una élite política (“los burócratas de Washington”, los sindicatos, las asociaciones de defensa de consumidores).

Pero claro, la élite política, en todos los países del mundo y en todo momento, es chancay de a veinte comparada con la élite económica. En el caso del Perú los caviares tendrán apellidos de abolengo y fenotipos caucásicos, pero no tienen el poder ni económico ni político que detentan los verdaderos dueños del Perú, como los Benavides, Romero, Brescia, Cillóniz, Rodríguez Pastor u otros. En tal sentido, provoca ternura que se ponga en el mismo saco populista a un Perón que se mecha con los terratenientes argentinos y un Marco Tulio que se mecha con Susana Villarán.

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Por - Publicado el 08-02-2013

Los ex-izquierdistas derechizados se incorporan a las derechas alucinando que éstas los quieren por sus supuestos talentos y capacidades técnica o política. Están muy equivocados. Las derechas los quieren para usarlos contra sus ex-compañeros izquierdistas: atacándolos, socavándolos, revelándoles cosas internas o simplemente para desmoralizarlos haciendo alarde de la capacidad corruptora de las derechas. Desde Eudocio Ravines hasta ahora no hay ningún ex-izquierdista derechizado que no haya hecho trabajo sucio para las derechas. Tampoco hay ningún ex-izquierdista derechizado (salvo por origen de clase) que haya sido verdaderamente incluído en la mesa de las cerradas y reaccionarias oligárquías. Casi todos se convierten en los más rabiosos pretorianos del sistema oligárquico.

Esos izquierdistas se parecen a Charlie Sheen en “Wall Street”, un arribista que ilusamente quiere impresionar al magnate representado por Michael Douglas, a quien sólo le interesa comprarse barato la aerolínea del padre, un duro sindicalista, traicionado por su propio hijo. Al magnate no le interesa lo que le puede ofrecer ese trepador, salvo utilizarlo para timar a los trabajadores.

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Por - Publicado el 14-01-2013

1. Alan García y su Pizarro colosal
Alan García en “Pizarro. El rey de la baraja. Política, Confusión y Dolor en la Conquista”, Titanium Editores, Lima, 2012, nos ofrece un Pizarro colosal, un Pizarro con secretos del carajo, un manual de conducta política para las nuevas generaciones de peruanos en que el ex presidente decodifica de las acciones del conquistador lo que éste tenía en la cabeza. Así, le atribuye a Pizarro conocimientos, tácticas, principios, que explica en quince “reglas”.

Al leer el libro uno no puede dejar de pensar que García está hablando de sí mismo a través de Pizarro: de sus cambios de bando, de sus supuestas geniales tácticas para conquistar el poder, de su conducta inescrupulosa. Definitivamente, no estamos ante un libro de historia, sino ante un manifiesto personal alanista, un intento de ser Maquiavelo en el cuerpo del conquistador. Mejor hubiera sido que García extraiga sus quince reglas directamente de su propia experiencia como político y gobernante. En vez de presentar la crueldad y las promesas incumplidas del conquistador como perseverancia, hacer esa misma presentación en base a sí mismo, a sus escuadrones de la muerte, su enriquecimiento, su exilio en Colombia (y pedido de la nacionalidad colombiana) y luego en Francia y a tantas cosas que la ciudadanía peruana no olvida, comenzando por la gente de su propio partido. Los advertidos lectores peruanos definitivamente leerán su libro entre líneas, tomando acaso como algo positivo la motivación para repasar la conquista y verificar los hechos que García señala, por cierto en forma muy desordenada y repetitiva.

2. “No hay que ser economicista: la plata llega sola”
Alan García introduce su texto criticando el marxismo por economicista y proclamando la centralidad de la política para entender los procesos sociales.1

Es un error frecuente confundir los niveles de análisis. En el plano de las acciones humanas uno desde luego tiene que analizar la psicología de los agentes, sus motivaciones y sus interacciones; en el plano de los procesos sociales uno tiene que ir más allá de estos eventos y buscar aspectos más fundamentales como la la forma como en que esos seres humanos se organizan para producir y reproducir su vida social. El propio Karl Marx realizó detallados análisis de acciones humanas concretas en “Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850” o en “La guerra civil en Francia” sin un reduccionismo a “lo económico”.

Lo que es muy interesante y revelador es que Alan García sea tan enfático en afirmar la supremacía de la política por sobre la economía. Parece que las restricciones presupuestales no existen para él. En su primer gobierno su prioridad es concentrar el poder mientras la economía peruana colapsa por la hiperrecesión y la hiperfinlación; en su segundo gobierno resulta que “la plata llega sola”. En ningún escenario la economía es su preocupación, sólo el poder.

3. Pizarro, ¿principal o agente?
La conquista puede analizarse como una secuencia de eventos (contratos, batallas, emboscadas, alianzas, traiciones, etc.), pero también como un proceso social en que una entidad monárquica destruye y somete a un decadente y enfrentado conjunto social. Quienes acaban teniendo el poder no son los conquistadores, sino los reyes españoles. Lo que triunfa es el aparato estatal colonialista sobre el espíritu “emprendedor” y destructivo de los conquistadores.

Los conquistadores, con todo su talento guerrero y su falta de escrúpulos, son la avanzadilla, los subcontratistas, los agentes de un estado feudal. Nunca fueron los dueños del circo. Toda la conquista, comenzando por Cristóbal Colón, se hizo por contrato entre expedicionarios y la corona española. Los conquistadores son los agentes, y los reyes son los principales. En estos casos no falta el problema del riesgo moral. Algunos conquistadores que tienen sus propios proyectos personales son rápidamente “pacificados” por el poder monárquico. Ninguno fue un Alejandro Magno, un Julio César o un Pachacutec. Donde manda rey no manda conquistador.

4. La conquista alanista
Alan García sabe desde dentro cosas que “aun no entienden los fracasados en la política o el poder”:

Antes de estudiar cada una de las normas y reglas políticas de Pizarro, debemos analizar los elementos de su personalidad para comprender cómo estos lo predispusieron a la búsqueda y el ejercicio del poder por sí mismo, independientemente de la acumulación de riqueza, algo que aun no entienden los fracasados en la política o el poder y que compensan usando la política para medrar recursos y frivolidad. Pizarro era un hombre político con una gran vocación de poder, que ejerció de manera estratégica y calculada. p. 40.

García, como Pizarro, encontró condiciones favorables para su astuto actuar. Ambos recurrieron a hábiles gambetas políticas y procederes inescrupulosos. Pizarro encontró sociedades en conflicto, enfrentadas entre sí, y tuvo la pericia para aprovechar sus contradicciones a su favor. García heredó de Haya un aparato partidario que condujo dos veces hacia el aprovechamiento del poder, también aprovechando las contradicciones entre los grupos que le eran adversarios. García, evidentemente, se siente un político exitoso, según él, un Pizarro.

5. ¿Cuán exitoso fue Pizarro?
Hernán Cortés vivió más de dos décadas y media después de su encuentro con Moctezuma, mientras Francisco Pizarro apenas vivió ocho años después de su encuentro con Atahualpa. Hernán Cortés murió en España, tranquilo, en la cama; Francisco Pizarro murió en Lima, de una estocada en la garganta a manos de los almagristas, tres años después de morir Almagro. Los hermanos de Pizarro, convocados por éste para desplazar a Almagro y sus seguidores, también murieron.

Al final al supuesto maestro de la traición secuencial le pasaron la factura. Los frustrados almagristas lo mataron. La conquista le quedó grande, particularmente si lo comparamos con Cortés. Pizarro mató a espada y murió a espada.

El Pizarro alanista es negociador, paciente, sereno, se construye una legitimidad personalizada, diferente, de largo plazo, confundiendo al adversario, y evade responsabilidades atribuyéndoselas a otros. El Pizarro real muere personalizada y certeramente a manos de los nada confundidos almagristas, sin ninguna legitimidad, bien responsabilizadito.

Tal desenlace no es precisamente el de un político genial, sino el resultado de una secuencia de errores. Con tanta intriga y ambición él mismo preparó la estocada que lo liquidaría. García en su apología del conquistador no reconoce los errores pizarristas y los presenta como virtudes.

6. Y se llama Perú, con P de Pizarro.
El Perú es el país de América Latina que más culto le rinde a su conquistador. Esto no ocurre en México, país que experimentó una profunda revolución agraria, que por cierto fue inspiradora del partido matriz de Alan García.

En México el mestizo y hasta el blanco rechazan la figura de Cortés. En la Argentina, país de mayor presencia blanca que el Perú o que México, no hay identificación alguna con los conquistadores y, más aún, el símbolo patrio de todos es el Sol de Mayo, que no es otro que el sol de los Incas. En el Perú, en cambio, el culto al conquistador Pizarro, antes homenajeado en plena Plaza de Armas, no desaparece, sólo se transforma.

El hispanismo en el Perú es un timbre de orgullo en las clases dominantes. A pesar de las importantes transformaciones sociales del siglo pasado prosigue el morboso culto a la supuesta genialidad del conquistador. Lo que García aporta es desmarcarse del discurso hispanista que presenta a Pizarro como un noble caballero y presentarlo como un experto en malas artes, como un mangonero y manipulador. El Pizarro alanista es un Maquiavelo retrospectivo, que implícitamente se guiaría por sofisticados principios de la ciencia política moderna.

7. Las “reglas” de Alan Pizarro
El intento de Alan García de descubrir “reglas” políticas en Pizarro es más fútil que útil. Se advierte que quiere hacer pedagogía en las nuevas generaciones, formar “alanitos” desprejuiciados para la alta traición al amigo y la baja misericordia con el enemigo. No es que lo logre ni que diga nada que un aprendiz de político práctico no pueda aprender de otros textos y sobre todo en la práctica. Suena a que con este libro pasará lo que pasó con los libros anteriores de García, que quedaran anaquelados en los estantes de las promesas bonitas y falsas. Más interés tiene el libro como testimonio del discurso interno de un expresidente peruano sobre procederes políticos: menos aprendemos sobre Pizarro que sobre García.

  1. p. 25. “la explicación economicista de que la acumulación de la riqueza económica o de la propiedad de los medios de producción es lo que determina y explica el porqué de las decisiones políticas. Tal fue el aporte del marxismo. Pero esta tesis reductiva dejaba de lado factores básicos como la dimensión psicológica, el afán por el prestigio y el instinto por la dirección social, así como la habilidad desplegada por el actor para tales objetivos. Por ello, en los últimos años, la acción política y la ciencia del poder han comenzado a ganar independencia respecto a otros factores y ya no son definidias como un efecto necesario, un epifenómeno o, como peyorativamente se la llamó, una “superestructura” de la economía.”

    p. 26. “Fue la extradordinaria capacidad de Pizarro para constituir una élita y dentro de ella un “núcleo duro”; su habilidad para mantener confundido al adversario y para desplazar simbólica y psicológicamente sus responsabilidades sobre el oponente lo que le dio inmensa ventaja. Un lector economicista o marxista dirá que la élite de la propiedad y de la riqueza es siempre la dueña de las decisiones, pero eso solo será cierto si no existe en la excena un político profesional como Pizarro, Lenin o muchos otros en la historia y si otros factores como la cultura y la religión no tienen más fuerza que la economía en la situación concreta.” []

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Por - Publicado el 07-01-2013

1. Una compilación barajada
Acabo de leer el libro de Mario Vargas Llosa “La civilización del espectáculo”, Alfaguara, 2012. No sólo es el libro más reaccionario que le he leído, sino el peor escrito. Ha tratado de hacer algo más que una compilación de artículos periodísticos ya publicados, dándoles un orden y una tesis, pero no lo ha conseguido. No llega a haber un hilo conductor a su discurso. Más interesantes y redondos son sus artículos periodísticos que sus reflexiones mal conectadas (que en realidad son artículos ya publicados volteados). Particularmente disonante es su capítulo sobre la religión que no pega con su discurso central, básicamente agotado en el segundo capítulo.
Su narración es una suerte de “road movie”, en que va soltando sus reflexiones conservadoras y va enchapando sus artículos pasados, que considera “antecedentes” a su presente libro. En tal sentido, se advierte pálidamente alguito del Vargas Llosa novelista, que intercala magistralmente tiempos narrativos. La diferencia es que el Vargas Llosa novelista intercala tiempos en un relato coherente. Este Vargas Llosa columnista no llega a darle coherencia a su relato. Es como un gran equipo de fútbol que no estuvo en su día. Más aún, si el Vargas Llosa ensayista, periodista o columnista es ya menos agraciado que el Vargas Llosa novelista, en este libro, su desempeño decae notablemente.

2. El pensamiento Vargas Llosa sobre lo culto y lo inculto
Segun Vargas Llosa lo culto es excluyente: no puede ser que todos seamos cultos:

ya nadie es culto si todos creen serlo o si el contenido de lo que llamamos cultura ha sido depravado de tal modo que todos puedan justificadamente creer que lo son”, p. 66, [el resaltado en negrita es mío, SR.]

Según la primera frase, resaltada, la cultura se define por oposición a la incultura. No cabe la posibilidad de que todos sean cultos, pues en ese caso, nadie lo sería. Se trata pues de un concepto excluyente. Es como decir: “no todos pueden tener la exclusividad, pues entonces nadie la tendría”. Si todos tuvieran un reloj Rolex, el aparatito perdería la connotación de distinción que hoy tiene. La cultura, incluso según los criterios vargasianos, no puede ser para todos. La gente tal vez crea que tiene cultura, pero no la tiene. Según la segunda frase, existe una definición de cultura que la gente puede alterar y ampliar, depravar, para incluirse en el conjunto de los cultos, pero esa es una entrada falsa, pues según Vargas Llosa, siempre quedará fuera. El Rolex de las masas será trucho, bamba, depravado, de segunda generación, Made in China, etc.
Según Vargas Llosa en términos de cultura hay lo superior y lo inferior:

“La corrección política ha terminado por convencernos de que es arrogante, dogmático, colonialista y hasta racista hablar de culturas superiores e inferiores y hasta de culturas modernas y primitivas”. p. 67.

Toca desinhibirse, superar la “corrección política”, salir del clóset, franquearse, deschavarse y decirlo muy claramente: hay culturas superiores y hay culturas inferiores; hay culturas modernas y hay culturas primitivas, Vargas Llosa nos predica. Las aguas se abren. Por un lado queda la cultura, la cultura superior y moderna, y por el otro la incultura, la cultura inferior y tradicional. Vaya uno a saber cómo Vargas Llosa las clasifica, las jerarquiza y las cruza.
Y más aún, hay que estar alertas, pues la advenediza incultura pretende colarse en el banquete de la cultura, disfrazada de cultura popular:

“los sociólogos (…) han llevado a una revolución semántica parecida, incorporando la idea de cultura, como parte integral de ella, a la incultura, disfrazada con el nombre de cultura popular, una forma de cultura menos refinada, artificiosa y pretenciosa que la otra, pero más libre, genuina, crítica, representativa y audaz. p. 67.

Estamos ante el discurso excluyente, elitista, minoritario, oligárquico de toda la vida, emitido por un escritor y político que iba de amplio, moderno, liberal, y hasta progresista.
El elitismo vargasiano no sólo está en su intento de “manifiesto” sobre la cultura, sino sobre todo en sus ejemplos, todos eurocéntricos, todos limitados.
En primer lugar, toca recordar que buena parte de lo que llamamos cultura de las élites viene de la tan despreciada cultura popular. Las prácticas de los “incultos” son recicladas y hechas potables para las élites como prácticas “cultas”. La marinera popular llega a los salones como marinera de salón. Las danzas populares europeas desarrollan movimientos que acaban en las cortes como movimientos de ballet. La experimentación gastronómica popular acaba por ser apreciada por las cocinas reales. Es decir, si en una sociedad surge algo bueno, ésto acaba por ser adoptado por la élites como propio.

Más aún, el ambiente en que se desenvuelven músicos, pintores, escritores y artistas diversos, y que los inspira y refuerza en sus creaciones, suele ser muy frugal, generalmente compartiendo las zozobras por la supervivencia de las mayorías. Que en algún momento esta gente “triunfe”, venda sus cuadros, publique sus escritos o se presente en grandes escenarios, es algo posterior. La creación se suele incubar y fermentar en ambientes inconformistas con la sociedad convencional y sus élites, precisamente ambientes del tipo que hoy Vargas Llosa intenta ridiculizar.
En segundo lugar, ¿todos somos cultos? Pues no, pero aquí el hecho no es sólo escuchar a Mozart o leer a Baudelaire. Puede ser también saber apreciar a buenos grupos de sikuris, marineras o huaylarsh bien bailados, valses criollos o huaynos ayacuchanos bien tocados. Y, desde luego, puede ser flamenco, rock, metal, punk, capoeira, esculturas que reciclan basura o sueldan metales, teatro en la calle. Cada arte tiene sus reglas y sus logros. El “inculto” es en este caso quien no manya nada de estas cosas, cual el capitán del Bounty, en la versión de Marlon Brando, tratando de bailar las danzas polinesias. En la cultura popular hay ars, hay techné. O como diría el gran Ernesto Cavour “pueblos cultos y juiciosos tienen sus buenos picantes”. Los ejemplos de Vargas Llosa son totalmente eurocéntricos. Se advierte que la dimensión de pluralidad y respeto al otro es ajena al conservador discurso vargasiano.

3. Foto antes y foto después
Para hablar de un deterioro cultural idealmente tenemos que comparar a las mismas personas, o al menos al mismo grupo social, antes y después. No es legítimo comparar a grupos diferentes. A las élites antes con las masas ahora. Bien lo comenta Jorge Volpi:

Vargas Llosa no es, por supuesto, el primero en entristecerse al ver un estadio lleno para Shakira cuando sólo un puñado de fanáticos asiste a un recital de Schumann pero, en términos proporcionales, nunca tanta gente disfrutó de la alta cultura. Nunca se leyeron tantas novelas profundas, nunca se oyó tanta música clásica, nunca se asistió tanto a museos, nunca se vio tanto cine de autor. El novelista acepta esta expansión, pero piensa que algo se perdió en el camino, que el público de hoy no comprende el sustrato íntimo de esas piezas. ¿En verdad piensa que en el siglo XIX los lectores de Hugo o Sue, o quienes abuchearon la première de La Traviata, eran más cultos?
¿Qué es, entonces, lo que le perturba? En el fondo, sólo ha cambiado una cosa: antes, las masas trabajaban; ahora, trabajan y se entretienen.
El último de los mohicanos. Jorge Volpi

Y claro, a los de arriba nadie les ha quitado sus conciertos; los de abajo ahora además de trabajar se entretienen y no faltan quienes pueden escuchar su Mozart más, si esa es la métrica para aceptar que algo es cultura. Pero también hay los conciertos populares de rock, salsa, jazz, metal. Tal vez a las élites les molesta haber perdido la exclusividad, mismo que les invadan la Herradura con “cebiche en bolsa y sopa en botellón” (figura que, por cierto, es puro prejuicio del fujimorista del Raúl Romero). Un discurso muy limeño y muy excluyente que ve barbarie en la democratización de las oportunidades. Ahora más gente puede lo que antes sólo un grupito podía. El grupito no acepta a los “igualados”. Definitivamente, Vargas Llosa intenta hacer labor de vocería a este sentimiento minoritario. Uno podría especular: tanto le costó llegar a la cima, para conseguir algo que los del estado llano también disfrutan.

4. ¿Quién tiene la culpa del deterioro cultural? Las izquierdas, por supuesto.
Si en los barrios pobres franceses hay escuelas públicas deterioradas y violentas, la culpa la tienen las ideas antiautoritarias “posmodernas” del movimiento de mayo del 68 y de Michel Foucault.
Si, según Vargas Llosa, el erotismo está desapareciendo, la culpa la tiene el movimiento de liberación sexual que llega a realizar talleres de educación sexual para los jóvenes con dinero público (ver abajo el caso de la Junta de Extremadura, España).
Para Vargas Llosa el gran ejemplo de “política decente” está en el Parlamento de 1956, el del poder oligárquico, el de “la convivencia”, aquel elegido por una minoría social, pues las mayorías indígenas analfabetas simplemente no votaban.

La política se adecentó por algunos años porque la gente decente se animó a hacer política en vez de evadirla. p. 132.

Lo que vino después en el Perú significó un gran deterioro. Y no sólo fue así en el Perú. Dice Vargas Llosa:

Probablemente ya no queden sociedades en las que el quehacer cívico atraiga a los mejores. p. 133.

El avance hacia una cultura antiautoritaria, libre en el sexo y menos oligárquica le parece mal a Vargas Llosa, quien repite, uno a uno, los argumentos de la gente más reaccionaria. En Europa, como en los Estados Unidos, hay barrios pobres, tugurizados, desesperanzados. Esta situación desde luego que incluye a las escuelas deterioradas, donde hay crímenes, pandillas, embarazos adolescentes, y un bajo nivel educativo. Pero todo esto es un tema económico, de bajos recursos. No se debe a las políticas educativas antiautoritarias, antipaporreteras y participativas, como trasunta el discurso vargasiano. El erotismo no sufre por los talleres de las autoridades socialistas españolas, sino, en todo caso, por la comercialización de la industria pornográfica. Pero Vargas Llosa no va a chocar con los gobiernos derechistas que no invierten suficientemente en la educación y se oponen a políticas retristributivas a favor de los más pobres, ni va a chocar con los empresarios de la pornografía, empresarios al fin. Mejor es acusar a las ideas antiautoritarias de raigambre izquierdista. Mejor es quejarse por el deterioro cultural mundial y de paso, a la chita callando, lanzar ticitas a las izquierdas.
Tampoco Vargas Llosa va a hablar de los grandes oligarcas que gobiernan el Perú y cómo usan los medios de comunicación para idiotizar a la gente. Es conocido que Vladimiro Montesinos micromonitoreaba a los medios de comunicación, incluyendo los programas de televisión de los que se queja Vargas Llosa. Era una estrategia de dominio establecida por un gobierno que privatizaba las empresas públicas, la educación, las pensiones y eliminaba los derechos de los trabajadores, medidas calentadas por Vargas Llosa en los ochentas. Más fácil es que el asunto se diluya en un tema cultural: “La raiz del fenómeno está en la cultura”, p. 136.

5. Pare de sufrir, cascarrabias
El político-escritor no debería sufrir tanto: la cultura en su sentido más amplio goza de buena salud y es disfrutada y producida por más gente. Hay buenas producciones para todos los gustos. No hay por qué excomulgar a los metaleros del mundo de la cultura, si no le gustan. Simplemente no se inmole asistiendo a uno de sus conciertos, que otra gente gustosa ocupará su butaca. Un poco más de tolerancia con las diversas producciones culturales no le vendría mal al político-escritor. Lo mismo con el sexo. Algunas personas no están en plan de asumir o juzgar los culturosos gustos eróticos de Fonchito, Rigoberto o “la niña mala”. Simplemente quieren impartir una educación sexual amplia a los jóvenes, particularmente a las jóvenes, más expuestas a los tabúes que la sociedad les impone. No venga a poner unos talleres como ejemplo de pérdida del erotismo en la actualidad. Si la educación en los barrios pobres primermundistas decae, sería bueno que les hable al oído a los gobiernos conservadores con los que Don Mario suele hacer buenas migas. Ni la educación antiautoritaria de Mayo del 68 ni Foucault tienen la culpa del deterioro de la educación. Y desde luego, como diría Miguel Ríos, el rock no tiene la culpa de lo que pasa aquí:

Pero el rock no tiene la culpa de lo que pasa aquí
son las rentas de la crisis de su civilización,
pero el rock no tiene la culpa de su reputación.
No nos carguen con el muerto es un viejo cuento
y esta vez no va a colar.

Controle su bilis, ojo a su colesterol
si en la pantalla el ritmo es infernal
el sexo y la droga vuelva al valium por favor.
El caos moral en la atalaya, el ámbito occidental
en el estrés de la ciudad, el blues de la seguridad
resuena en callejones sin salida
el ritmo de la lucha por la vida.

Pero el rock no tiene la culpa de su colesterol
no se exige que en sus venas se dispara la tensión
pero el rock no tiene la culpa de que su mal humor
le haga ver tantos fantasmas
tranquilícese y tómese un relax total.

En suma, pare de sufrir, Don Mario. No sea tan cascarrabias. Muchos antes de Vd. se horrorizaron por la decadencia del mundo, cultura incluída, y aquí estamos.

P.S. 1: Vargas Llosa poniendo el ojo en la paja ajena
El gobierno autónomo de Extremadura, España, de orientación socialista, realiza talleres sobre temas sexuales. Inmediatamente el Partido Popular, de derechas de origen franquista, pone el grito en el cielo con un discurso oscurantista: rebaja los talleres a una campaña para enseñar a los (y las) jóvenes a masturbarse, ver aquí y en el siguiente video:

La campaña de la Junta de Extremadura era así:

Así, confirmó que entre los contenidos de esta campaña se habla de la anatomía y fisiología sexual masculina y femenina “y ahí es donde se habla de caricias, penetración, masturbación, placer, y la respuesta sexual humana”, pero también se abordan conceptos como la autoestima y asertividad, el rechazo a la violencia de género verbal o física, así como anticoncepción y enfermedades de transmisión sexual.
El objetivo de esta campaña es “acabar con los falsos mitos y creencias” que existen en torno al sexo en la adolescencia, ya que esos mitos “determinan futuras conductas de riesgo tanto físicos como psicológicos”.
El Mundo.

La reacción de los medios vinculados al Partido Popular:

La región con más parados de toda España
En plena crisis la Junta de Extremadura se gasta el dinero en una campaña de masturbación
Enseñan a utilizar juguetes sexuales para “dar la talla” y cómo estimular con aceites lubricantes

Y así en “Libertad Digital”, también vinculada al Partido Popular:

SE GASTA 14.000 EUROS EN LA CAMPAÑA
La Junta de Extremadura enseña a masturbarse: “El placer está en tus manos”

El escritor y político Mario Vargas Llosa, simpatizante del Partido Popular, se suma a esa campaña con este artículo en El País:
El placer está en tus manos
Luego voltea este artículo y lo publica como parte de su libro “La civilización del espectáculo”, como un ejemplo de “la desaparición del erotismo”.

Es algo similar a lo ocurrido hacía dos décadas. El gobierno socialista lanza la campaña “Póntelo, pónselo” para difundir el uso de preservativos entre los y las jóvenes, ver aquí. Desde luego, “el asunto que fue el blanco de las iras de las organizaciones más conservadoras y de la Iglesia”.

Veinte años del ‘Póntelo, pónselo’
(…)
Detrás de esta operación publicitaria estaban los ministerios de Sanidad y de Asuntos Sociales. La ministra de este segundo departamento, Matilde Fernández, se implicó tanto en el asunto que fue el blanco de las iras de las organizaciones más conservadoras y de la Iglesia.
El obispo de Valladolid dijo que en vez de educar en el autodominio incitaba a la irresponsabilidad, y el de Madrid la calificó de destructiva. La CONCAPA (Confederación Nacional de Padres de Familia y Alumnos) interpuso un recurso contra la campaña y finalmente en 1993 la Audiencia Nacional la anuló por considerar que “fomentaba la promiscuidad en la juventud y la infancia”

La campaña fue exitosa y muy imaginativa.

La campaña en televisión y radio contó además con la participación de cantantes y grupos, como Luz Casal, Semen Up y Loquillo y los Trogloditas, que cantaban Yo para ser feliz uso un condón, o “Y no me corta nada decírselo a mi chico”, mensajes sencillos y con un lenguaje hasta entonces no visto en las campañas institucionales.

Escuchemos este audio: ‘Yo para ser feliz uso un condón’, cuña de la campaña del uso del preservativo

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Por - Publicado el 11-12-2012

[A sesenta años del inicio oficial del proyecto Vicos hay una producción intelectual reciente no sólo mucho más crítica con este proyecto, sino también mucho más explícita en reconocer el papel de este proyecto como parte de la geopolítica estadounidense en la guerra fría. Es el tipo de tema tabú que "todo el mundo sabía", pero que pocos intelectuales se animaron a señalar en tiempo real. Cualquier sospecha o alusión a una intervención política podía ser desmerecida como una acusación infundada, rumores, prejuicios, injusta ante gente tan prestigiosa académicamente. Tal vez sea que muchos de los antropólogos peruanos de los años cuarentas en adelante tuvieron buenas relaciones con los antropólogos estadounidenses que llevaron a la práctica los proyectos antropológicos-geopolíticos en el Perú y no fueron muy cuestionadores de los mismos. O tal vez compartieron sus objetivos. Vaya uno a saber. Recientemente un par de antropólogos estadounidenses, notablemente Eric Ross y Jason Pribilsky,1 ha sido muy explícito en ubicar este proyecto en el contexto de la guerra fría, del interés de los Estados Unidos en que países como el Perú hagan un cambios social "controlado" del dominio terrateniente a la propiedad campesina, sin caer en el modelo colectivista o comunista.]

1. ¿Qué es el proyecto Vicos?
El proyecto Vicos es un experimento de modernización del campo peruano venido desde afuera, que oficialmente duró de 1952 a 1962. La Universidad de Cornell alquila una hacienda localizada en Ancash, de propiedad de la Beneficencia Pública de Huaraz, y se convierte en el “patrón”. Entonces procede a cambiar las relaciones entre administradores y trabajadores agrarios. Se elimitan los servicios personales no remunerados, es decir, el pongaje, y las obligaciones de los campesinos de pagar renta en trabajo. Hace más horizontales y menos abusivas las relaciones entre mayorales y campesinos. Mejoran los cultivos de maiz y de papa y los campesinos llegan a tener excedentes que finalmente son destinados a comprar la hacienda de la Beneficiencia, con la oposición de Prado y Beltrán, que ven la propiedad campesina como un mal ejemplo para las haciendas vecinas. Es un proyecto apoyado financieramente por fundaciones estadounidenses como contraposición al desafío comunista de la Guerra Fría. Más aún, el proyecto surge en plena dictadura pro-estadounidense de Odría, quien ve el proyecto como una forma de darse una imagen progresista. Ver aquí la página del proyecto en la Universidad de Cornell.

2. Modernizando el campo peruano desde afuera
A fines de la Segunda Guera Mundial los antropólogos estadounidenses no fueron para nada ajenos a las necesidades de la Guerra Fría. Rapidito tuvieron que alinearse con la necesidad de entender más el mundo campesino e indígena y a pensar en una alternativa no revolucionaria para éste. Los países capitalistas veían en los campesinos un potencial revolucionario, que acabaría por llevar a los países más pobres de Asia, África y América Latina por la vía del comunismo. La pobreza en el área andina, en particular, es “un barril de dinamita potencialmente revolucionaria”, según Business Week. Es en ese contexto que surge la “teoría de la modernización”, principalmente impulsada por el Center for International Studies (CENIS) del MIT (Ross, abajo). El proyecto Vicos, un experimento de “antropología aplicada” es la principal “historia de éxito” de la aplicación de la “modernización”, no sólo para el Perú sino para todo el mundo.

3. La modernización de post-guerra: la solución al “problema del indio”
La revolución mexicana y rusa, los escritos de Haya y Mariátegui, notablemente con Valcárcel más impulsan un indigenismo socialista en el Perú que pone en jaque al poder terrateniente y feudal. Este indigenismo es un peligro para el poder oligárquico gobernante en el Perú en los 30s y 40s. Cualquier medida que azuzara a los siervos en el campo cuenta con el rechazo de los gamonales que necesitaban del trabajo impago de aquellos.

Por estas épocas los Estados Unidos crean el Inter-American Indigenous Institute, un proyecto de la Unión Panamericana financiado por el gobierno estadounidense. Esta organización tiene sus “secciones nacionales” en América Latina, cual esen el Perú el Instituto Indigenista Peruano, organización estatal creada en 1947 por el gobierno de Bustamante. Estas organizaciones tienen como objetivo investigar “el problema del indio” en los países del hemisferio occidental. Era una cuestión de interés nacional e internacional (es decir, estadounidense) (ver Priblinsky 2011). El desafío de Mariátegui en los “Siete Ensayos” y de Valcárcel en “Tempestad en los Andes” hallaba respuesta en el país que los mandó a encarcelar décadas antes (a Mariátegui en una comisaría de Lima y a Valcárcel en el Frontón), ver EEUU: “¡Detengan a Mariátegui”

Runas postrándose ante el patrón (la realidad que supuestamente ya no existía según algunos participantes de la mesa redonda del IEP en que criticaron la obra “Todas las sangres” de José María Arguedas.)

4. “El indio es el problema, el mestizaje es la solución”
La visión dominante en el Perú era la integración de los “indios” a través del mestizaje, la mezcla racial que convierte a los “indios” en “mestizos”. Este mestizaje incluye la eliminación de las identidades indígenas mediante un cabeceo armonioso entre la cultura española y pre-colombina. El proyecto Vicos va en esta misma línea: una aculturación inducida por una intevención planificada. El proyecto Vicos pone énfasis en el aprendizaje del castellano y la integración del indígena a la vida social del país a través de la conscripción para hacer el servicio militar y la vinculación con la civilidad circundante.

Esta concepción se advierte claramente en este video de la CBS:

La visión indigenista primigenia expresada por Valcárcel en “Tempestad” rechaza tales ideas y propone un relanzamiento de la raza indígena a través de la liberación de la opresión feudal y de la educación, dentro de una concepción agrarista.


5. La guerra fría de Odría y la Coca Cola de Artola
William Mangin en “Beyond Vicos” sugiere que el interés del gobierno derechista de Odría en un proyecto como el de Vicos podría deberse a que dos de los tres generales de la junta de la sierra provenían de la sierra del Perú: Manuel Odría provenía de Tarma y Armando Artola provenía de Recuay, en Ancash, del mismo valle del Santa como Vicos. Artola estuvo tan interesado en Vicos que lo visitó dos veces. Odría mencionó favorablemente a Vicos en dos de sus mensajes anuales al país. Carlos Monge Medrano, amigo de Holmberg, era co-director del proyecto Vicos, con sede en el “Ministerio de Trabajo y Asuntos Indígenas”. En la misma linea Paul L Doughty sugiere que, en un contexto de discursos desarrollistas en las Naciones Unidas y la Unión Panamericana, Odría quería tener algo que mostrar a nivel internacional sobre el carácter progresista de sus políticas domésticas.

Jason Pribilsky, en una línea más crítica, ve que la predisposición del gobierno peruano a aceptar un proyecto como Vicos viene de la cooperación del Perú con los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. (Por presión de los EEUU, el gobierno de Prado eliminó la presencia de los países del Eje en el transporte aéreo y expropió y redistribuyó las propiedades de los japoneses. A cambio, el gobierno recibió 18 millones de dólares de ayuda de los EEUU, destinados básicamente a intercambios culturales, contratos de negocios y ayuda médica.). Con el golpe de Odría se impulsa la inversión de los Estados Unidos en el Perú, particularmente en la minería, petróleo y la electrificación. Eric B. Ross señala que Vicos fue impulsado por la Universidad de Cornell en cooperación con el Instituto Indigenista Peruano, organización estatal que incluía en su junta directiva a generales del ejército.

El Instituto Indigenista Peruano es presidido por Luis E. Valcárcel, el autor de “Tempestad en los Andes”. Con el golpe de Odría Valcárcel es sucedido en el cargo por el biólogo Carlos Monge Medrano, amigo de Allan Holmberg. Es a través de Monge que Holmberg se pone en contacto con el Ministro de Trabajo y Asuntos Indígenas, el General Armando Artola, y con Julio Pereyra (Jefe de Asuntos Indígenas de ese ministerio). Holmberg celebraría la aprobación del gobierno de Odría ante el proyecto Vicos, pero resaltaría que Odría mismo se daría el crédito por el proyecto en un mensaje radial al país. El proyecto Vicos comienza en 1952, en pleno gobierno de Odría.

Carlos Monge Medrano, arriba, y Mario Vásquez. Intelectuales peruanos que co-dirigieron el proyecto Vicos con Allan Holmberg.
Imágenes tomadas de the Saturday Review, aquí.

6. Vicos, because of communism. El Perú en la geopolítica de la Guerra fría
Eric B. Ross establece muy cuidadosamente las conexiones entre la antropología de la modernización y la geopolítica estadounidense en la Guerra Fría. El CENIS del MIT tiene como primer director a Max Millikan, economista, ex director asistente de la CIA. Su principal interés en su labor es “la producción de una alternativa al marxismo”. El economista Walter Rostow, parte del CENIS dirigido por Millikan y su cercano colaborador, era muy explícito en señalar que el principal desafío para el Occidente era usar el proceso de modernización para su ventaja geopolítica, a la vez que minimizaba las oportunidades que éste ofrecía al avance del comunismo. Sobre esta colaboración ver aquí algunos documentos desclasificados gracias a la FOIA. Un país en el que se concentran en los cincuentas es India, al que ven en peligro de seguir el camino de China comunista. La Fundación Ford, según Ross entonces cercanamente asociada con las agencias de inteligencia estadounidenses, expande intensamente sus actividades en la India. En 1947 lanzan el proyecto Etawah, de desarrollo comunal, establecido, no por coincidencia, en una zona caracterizada por una sucesión de levantamientos campesinos que dan origen al Partido Comunista de la India (esta zona es particularmente importante en la rebelión de 1857 contra los británicos). A este esfuerzo luego se suman la fundación Rockefeller y la fundación Carnegie.

En 1936 se funda en la Universidad de Cornell el Departamento de Sociología y Antropología con académicos con una clara vocación de trabajo para el gobierno de los Estados Unidos: Lauriston Sharp, quien durante la guerra trabaja para el Departamento de Estado, Division of Southeast Asian Affairs; Alexander Leighton, quien no sólo trabaja para la Office of Strategic Services (OSS), antecesora de la CIA, y la Office of War Information (OWI), sino que es jefe de la Morale Analysis Division de los US Navy Medical Corps, con trabajo en el campo de concentración para japoneses-estadounidenses de la War Relocation Authority (WRA) en Poston, Arizona; Morris Opler quien también trabajó en un campo de concentración de la WRA en Manzanar como para la OWI. Era gente con experiencia en la guerra, que se dispone a continuar sus actividades en la post-guerra. Estos antropólogos, también intervienen en la India, tratando de generalizar en ese país la experiencia pilogo de Etawah. Esta experiencia, con otras similares en Tailandia y en una reservación Navajo en los EEUU constituyen antecedentes del proyecto Vicos.

El Departamento de Sociología y Antropología de Cornell se convierte en un importante socio para las políticas de Washington, con prominentes fundaciones privadas más. James A. Perkins, autoridad de Cornell, que llega a ser rector en 1963, está en excelentes relaciones con éstas, pues había sido vicepresidente de la Corporación Carnegie, director del banco Chase Manhattan de la familia Rockefeller, miembro del patronato de la Corporación RAND, esponsorizada por la Fundación Ford y miembro del patronato del Council of Foreign Relations (además de jefe del Research and Development Board of the Department of Defense, miembro del Gaither Committee, que define la posición del gobierno de Eisenhower sobre la carrera armamentista, jefe de la International Basic Economy Corporation (IBEC) de Nelson Rockefeller, que orienta la inversión de esa familia en América Latina y promueve el uso de semillas e insumos a tono con la “revolución verde”).

Holmberg con vicosino.

Con este impulso institucional es el financiamiento de la Carnegie Corporation que ayuda crucialmente a lanzar el Cornell-Peru Vicos Project. Es Holmberg quien reorienta el interés de Cornell de Asia hacia América Latina. En 1943, el Institute of Social Anthropology (ISA) expresa la necesidad de “mantener a América Latina dentro de la órbita política de los EEUU”. Cuando acabó la guerra y el ISA fue disuelto, en 1952, la mayoría de los antropólogos que allí trabajaban pasan a trabajar a la International Cooperation Agency (ICA), que es la antecesora de la USAID. ICA está fuertemente vinculada a los intereses de inteligencia del gobierno de los EEUU. Los antropólogos afiliados a esta institución que trabajan en Bolivia y en el sur del Perú prestan servicios en áreas en que se percibe un serio problema de agitación comunista. Uno de estos antropólogos es Allan Holmberg, estudiante de Yale de George Peter Murdock a fines de los treintas. En Yale Holmberg hizo sus pininos como asistente en los Human Relations Area Files (HRAF) hechos en 1937 como el Cross Cultural Survey of Yale’s Institute of Human Relations, realizado en los años de la guerra en colaboración con el gobierno de los EEUU que usa los HRAF como un medio de proveer inteligencia cultural que ayude a instalar un gobierno militar en las islas del Pacífico durante y al final de la guerra. Holmberg también es alumno del psicólogo John Dollard, cuyo hermano, Charles, resulta ser el presidente de la Carnegie Foundation.

Holmberg trabaja en 1942 para el Departamento de Estado y luego pasa a trabajar para la Rubber Development Corporation de la US Army en el oriente boliviano. Acaba su tesis en Yale en 1945 y luego va al Perú a trabajar como un antropólogo cultural al valle del Virú en un proyecto del Institute of Social Anthropology (ISA) y del Smithsonian Institution. Ese proyecto determina el interés de Holmberg en el Perú. En 1948 deja el ISA y se incorpora a Cornell. En 1948 a través de Morris Opler presenta un proyecto a la Corporación Carnegie para desarrollar un proyecto de cambio tecnológico y cultural en el Callejón de Huaylas, importante por sus recursos naturales, su oferta laboral y su cercanía a la costa. La preferencia de Holmberg por Vicos se debía a que veía a los vicosinos como gente “aborigen” que vive en una sociedad medieval, aislada de la historia.

Vicos: experiencia de “modernización” planteada como ejemplo para zonas campesinas del sur del Perú, con proyección a toda el área indígena andina y hasta guaraní.

7. “Cambio controlado” para evitar el estallido social
Los años cincuenta no son sólo años de guerra fría en Europa y Asia, sino que plantean un nuevo desafío en el área andina: la revolución de 1952 y la reforma agraria de 1953 en Bolivia. Mal ejemplo para el Perú de Odría.

Holmberg se plantea como objetivo explícito que Vicos sirviera como un modelo que fuera difundido por todo el Perú y el mundo. Era un cambio inducido desde afuera por los Estados Unidos, pero con la cooperación de antropólogos locales, de la Universidad de San Marcos, nucleados en el Instituto Indigenista Peruano. La “intervención participante” serviría para mejorar las condiciones de vida en áreas como la salud, educación y agricultura. El estándar de vida mejoraría hasta que los propios vicosinos pudieran participar con todo del mundo moderno. Era la solución al “problema del indio” y serviría de modelo exportable de cambio social dirigido que competiría con el paragidma de desarrollo soviético. El proyecto Vicos contaría con la oposición manifiesta del Partido Comunista en la ciudad de Huaraz, lo cual era tomado por los antropólogos estadounidenses (y sale sugerido en el video de la CBS) como una buena señal pues se reconoce que el éxito de Vicos reduce las posibilidades de fomentar una revolución violenta. (Ross, Piblinsky, ver citas abajo).

En los Estados Unidos para nada le falto diseminación a este proyecto, planteado explícitamente como un modelo contrario al comunista:

Saturday Review, noviembre de 1962:

La revolución soviética en Rusia ha capturado la imaginación de millones al convertir a los pueblos campesinos aislados y empobrecidos en una nación poderosa en menos de un siglo… Es curioso que buscando una oposición a la influencia de tan drástico logro, los geopolíticos de la democracia americana hayan pasado por alto o ignorado la presencia tan cercana de un experimento que ha elevado el espíritu humano en 400 años de tiempo en sólo una década. Hablo de Vicos.

Selecciones del Readers Digest, abril de 1963:

Mientras los soviéticos hablaban de mejorar la vida de los pueblos subdesarrollados…. los vicosinos se liberaron del yugo del feudalismo en una sola década.

8. Entre el gamonalismo y el comunismo: “el gringo”
Los Estados Unidos aparecían así teniendo una alternativa al gamonalismo latinoamericano y al comunismo soviético, en plena dictadura militar de Odría apoyada por la oligarquía, precisamente feudal y terrateniente. Los antropólogos estadounidenses tenían una buena imagen, no sólo entre los campesinos, sino también entre sus contrapartes intelectuales peruanas. Si la revolución mexicana, soviética y china mostraban la viabilidad de un camino revolucionario, los Estados Unidos habían reaccionado relativamente rápido en contraponer una alternativa no revolucionaria, de cambio dirigido.

“El Gringo” personaje de la fiesta del Carmen en Virú, donde también trabajó Allan Holmberg.

9. El “mal ejemplo” de Vicos y la oposición oligárquica
Los terratenientes también ven con recelo la transformación que se realiza en Vicos. Tanta horizontalidad con el indígena no les hace ninguna gracia, pues ven en ella la fuente de su futura caída. Según cuenta William F. Whyte en “Participant Observer”, el proyecto Vicos contemplaba que los vicosinos se harían propietarios de la hacienda en 1956. El Instituto Indigenista Peruano y los antropólogos de Cornell le pidieron al gobierno de Prado y Beltrán que cumplan con su compromiso. Henry Dobyns, que representaba a Holmberg en el Perú, le pregunta directamente a Petro Beltrán, primer ministro de Prado:

- ¿Honrará su gobierno su compromiso con el pueblo de Vicos?

Y Beltrán le responde honestamente:

- Desde luego que no. Crearía un precedente terrible.

El gobierno de Prado hablaba elogiosamente y con jactancia del proyecto Vicos, pero no quería que tuviera mayores repercusiones y menos que alentara la creciente presión social por realizar una reforma agraria que reestructure la propiedad de la tierra en el Perú. El gobierno hablaba de “reforma agraria”, pero por ella entendía la colonización de la ceja de selva por colonos venidos de la sierra del Perú.

10. Kennedy en Vicos
En 1961 Edward Kennedy, el hermano menor del presidente Kennedy visita Vicos. Les pregunta a los vicosinos qué quieren de los EEUU. Éstos le responden que quieren ayuda para un proyecto de desarrollo rural conducido entonces por Paul Doughty, parte del equipo del proyecto Vicos. Kennedy no sabía mucho del Perú, pero escucha. Quiere saber qué pensaban los indígenas sobre los EEUU, sobre la democracia, sobre el comunismo. Habla con ellos a través de un traductor.

Kennedy sostiene un encuentro personal con Prado y allí le pide que honre la promesa del gobierno que Vicos pase a ser propiedad de los campesinos. En 1962 en las oficinas del Ministerior de Trabajo se firma el contrato que les otorga la propiedad a los vicosinos, que acaba comprando la haciendo a un precio elevado. Tanta visibilidad de Vicos había encarecido la tierra. La Beneficencia de Huaraz pide 4 millones de soles, pero el gobierno interviene y logra que el precio se reduzca a 2 millones. Los vicosinos pagan medio millón en efectivo, tienen que epagar otro medio millón en los siguientes tres años y el millón restante en veinte años. Un arreglo que contenta a los vicosinos, pero que demuestra que incluso este tipo de transición, una suerte de “reforma agraria”, es posible solamente con la voluntad política del gobierno de transferir la propiedad de la tierra a los campesinos indígenas.


Ted Keneddy en Vicos. Entonces no tenía ningún cargo político, pero era el hermano del presidente.
En 1966 el senador por New York Robert F. Kennedy daría un discurso en el congreso de los EEUU condenando el dominio terrateniente en el Perú.
Ver 1966: Robert F. Kennedy en el Perú

11. Cuerpos de paz
La era Kennedy en los sesentas tiene desafíos diferentes a la era Einsenhower en los cincuentas. El ejemplo para el Perú ya no es la revolución boliviana, sino la más radical revolución cubana. Después de fracasar la invasión estadounidense en Bahía de Cochinos, EEUU prefiere recurrir a formas de intervención más sutiles en la región. Vicos pasa de ser un experimento a ser un modelo replicable. Kennedy crea los Cuerpos de Paz y el Perú es uno de los grandes receptores de este personal. Vicos se convierte en un centro de entrenamiento para los Cuerpos de Paz. Estos voluntarios estadounidenses son entrenados en Vicos para que realicen otros proyectos en el Perú y en otros países.


Allan Holmberg, Aída Milla y J. Mayone Stycos. Por acción de Aída Milla la comunidad de Vicos expulsa a los Cuerpos de Paz. Las versiones escritas al respecto (incluyendo informes oficiales coautorados por Holmberg) son de autores estadounidenses y todas acusan a Milla de maledicencias contra los voluntarios, todas con un cierto tufillo machista.

12. Cambio en los campesinos, cambio en los intelectuales
En 1964 los propios vicosinos expulsan de Vicos a los Cuerpos de Paz. El antropólogo Richard W. Patch, que más que investigación parece que hace reglajes, en Vicos and the Peace Corps: A failure in intercultural communications (necesita suscripción) sostiene que la expulsión ocurre por acción de Aida Milla, esposa de Mario Vásquez, uno de los antropólogo peruanos encargado del proyecto Vicos, de conocida militancia aprista. Es ella la que, según Patch, en base a prejuicios y al rechazo a los “gringos” tergiversa un intento de los voluntarios por ayudar a los vicosinos a adquirir un hotel en la vecina localidad de Chancos. Este voluntario habría puesto su propio dinero para que los vicosinos compren el hotel de Chancos, pero esto habría sido malinterpretado por Aída Milla quien, vestida con ropas típica vicosina aunque sin serlo ni hablar quechua, habría sembrado maledicencias sobre las intenciones de los Cuerpos de Paz, en ausencia de su marido. La versión de esta fuente y de otras fuentes estadounidenses son las más disponibles, a diferencia de la versión de los antropólogos peruanos (a la que no he podido acceder).

Sea como sea, la expulsión de los Cuerpos de Paz en tan modélico proyecto marca un cierto cambio de temperamento entre los intelectuales peruanos hacia los proyectos de los estadounidenses. Había menos aceptación de la que había en la década anterior. El proyeccto guerrafriista de los antropólogos estadounidenses no sólo había inducido el cambio en los campesinos indígenas, sino tabién en sus colegas peruanos, para nada insensibles a la realidad opresiva del campo peruano.

Al final, el antropólogo Mario Vásquez formaría parte del equipo del Ministerio de Agricultura que durante el velasquismo realizaría la reforma agraria.

13. Un contrapunto entre Allan Holmberg y Hugo Blanco
En los sesentas los tiempos había cambiado y el campo peruano viviría grandes movilizaciones campesinas exigiendo su derecho a la tierra.

Enrique Mayer escribe un capítulo de “Vicos and Beyond” en el que hace un esbozo de un contrapunto entre Allan Holmberg y Hugo Blanco. El primero se convierte en un patrón, el segundo se convierte en un arrendire. Si Allan Holmberg hace su “intervención participante” jugando el rol de terrateniente y tratando de realizar un cambio controlado, Hugo Blanco también hace una suerte de “intervención participante” haciendo huelgas y boycots contra los terratenientes. Allan Holmberg se había formado en Yale, Hugo Blanco en La Plata. Allan Holmberg regresaría a Cornell, Hugo Blanco acabaría en El Frontón.

14. Cambio agrario con Vicos o sin Vicos
El antropólogo William P. Mitchell sostiene que las premisas de aislamiento de los vicosinos, asumidas por Holmberg, no eran correctas. Por lo tanto, la fuerza liberadora del proyecto Vicos no era tan grande como sus impulsores se habían imaginado, “la primera reforma agraria que impulsó el desarrollo indigena en el Perú”. Los cambios que se viven en Vicos se viven también por todo el Perú.(Hablando en lenguaje de la econometría experimental se podría decir que el impacto de Vicos era tal vez grande si se hacía una comparación “antes” y “después”, pero si a Vicos como grupo “tratado” se le añadía a todo el Perú como “grupo de control”, el impacto era mucho menor.) Mitchell un cuadro que se puede traducir así:

Utopía imaginada y realizada:Cambios sociales
En Vicos En todo el Perú
Escuelas + +
Estudiantes + +
Hablar catellano + +
Alfabetización + +
Agricultura + +
Comercio + +
Trabajo no agrario + +
Servicios de salud + +
Migración + +
Migración de retorno + +
Propiedad de la tierra + +

Mitchell es más duro aún:

En los sesentas el Proyecto Vicos ayudó a que los antropólogos se sintieran bien, convenciéndolos de que tenían el poder de crear un mundo mejor. Yo quisiera que tengamos ese poder, pero los cambios extendidos por todos los Andes peruanos sin ninguna intervención antropológica nos deberían enseñar a ser más humildes sobre el poder de la antropología para cambiar el mundo.

A esto se suma, dice Mitchell, la consideración hecha por Ross del proyecto Vicos como pieza de la guerra fría en el Perú. En suma, pocos beneficios reales y mucha intervención geopolítica.

La casa del Proyecto Vicos que pasa a ser la sede de la Comunidad Campesina de Vicos.

15. Vicos y su similitud con la reforma agraria velasquista
El antropólogo Enrique Mayer ensaya la tesis que la reforma agraria velasquista en buena cuenta sigue el modelo de Vicos. Algunos de los rasgos de Vicos fueron:
- las obligaciones colectivas continúan,
- la tierra no se distribuye,
- las ganancias revierten a la comunidad,
- el poder fue “democratizado”,
- se instituyó programas de modernización,
- se entrenó a antropólogos.

Mayer sostiene que la reforma agraria velasquista en las unidades reformadas siguió los mismos patrones de gobierno y administración de Vicos. La unidad adjudicataria era una cooperativa, sin propiedad individual. Ningún beneficiado por la reforma agraria recbió ningún pedazo de tierra, pero sí el privilegio de ser un socio de la cooperativa. Mayer asume en parte la crítica que la reforma agraria no significó ningún gran cambio para la gente loca, excepto el patrón. Las ganancias de la cooperativa se distribuían en la forma de servicios comunales. Mayer afirma que a la cooperativa de Vicos bajo la dirección de los asesores del Proyecto Perú-Cornell les va bien por varios años, a diferencia de las cooperativas post-reforma agraria, bajo la poco iluminada asesoría del SINAMOS, que les va mal. Al igual que en Vicos, el estado mantien hasta el último momento la prerrogativa de otorgar la propiedad de la tierra a la comunidad hasta que ésta pague su deuda agraria. En 1979 bajo exigencia de las izquierdas argumentando la explotación pasada del campesinado indígena, en particular de Hugo Blanco, la deuda agraria es condonada. Los vicosinos siguen pagando hasta 1970, en que por el terremoto de Ancash todas las deudas de la zona son canceladas. Mayer menciona que hasta hoy los vicosinos están orgullosos de no haber participado de la reforma agraria.

16. Vicos rechaza a Sendero
Sendero Luminoso llega a Vicos en los ochentas y fuerzan una asamblea en que le piden apoyo a la comunidad. Los comuneros después tienen otra asamblea en que deciden no apoyar a Sendero Luminoso. Cuando una columna de Sendero vuelve a la zona los vicosinos capturan a los senderistas, los azotan y les advierten de no venir más a Vicos. Luego, según algunas versiones, los habrían entregado a la policía. En la plaza de Vicos hay una piedra que indica el lugar dónde los senderistas fueron amarrados y azotados. En el vecino pueblo de Marcará los senderistas matan a Tomás Ramírez, director del PNIPA.

17. Epílogo: no uno, sino muchos Vicos
Las lecciones de Vicos no son sólo para el Perú, sino para todo el mundo. Al respecto tenemos el post de Barry R. Bainton Vicos – Mythical or Pragamatic Theory of Controlled Change que nos comenta en su calidad de estudioso del Proyecto Vicos y voluntario de los Cuerpos de Paz que la estrategia no militar de Vicos se ha continuado aplicando en países como Vietnam y más recientemente en las intervenciones estadounienses en el Medio Oriente en problemas de formación nacional, estabilización política y reconciliación. Hoy mismo hay un debate sobre el rol de la antropología en “Human Terrain Analysis”, el último intento de desarrollar una teoría de “cambio controlado”. Cita el artículo de Time Should Anthropologists Help Contain the Taliban?. La pregunta para él como antropólogo es “¿estamos ante algo en que yo me quisiera involucrar? y “¿hay algo en que en realidad podamos contribuir?”:

The question anthropologists must answer for themselves and as a profession, “Is this something we want to be involved in; and Is there anything that we really have to contribute?”

Y ya en el Perú, pues queda claro que Vicos fue un hito en la intervención de los Estados Unidos en el país. Este proyecto fue el antecedente de varios otros proyectos que se desarrollan en el campo peruano, pasando por las intervenciones antisubversivas de los 60s, 80s y 90s, las esterilizaciones de USAID de los 90s, hasta llegar a la erradicación de cultivos del presente.

Campesinos preparando el pesticida (DDT). Mario Vásquez y vicosino fumigando los campos con DDT.

La realidad de las haciendas: runas haciéndole venias al patrón.

La modernidad traída por las fundaciones, gobierno y antropólogos estadounidenses: fumigando personas con DDT.

ArguedasVicos

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A.1948: Allan Holmberg, profesor de la Universidad de Cornell y director del Cornell-Peru Project, en Vicos, rodeado de sus estudiantes de la Universidad de San Marcos.
El acuclillado de la izquierda es José María Arguedas.

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  1. Ver:

    Ver también:

    Finalmente, Rodrigo Montoya hace una evaluación crítica del pensamiento antropológico en el Perú en Colonialismo y antropología en el Perú. Ajusta cuentas con el pensamiento antropológico culturalista estadounidense que es el que da origen a la antropología peruana. Lo califica de proimperialista y limitado:

    Las tipologías que resultan que resultan sobre el país se expresan en términos raciales-culturales indios, cholos, mestizos, criollos y la explicación de lo que ocurre en el fondo de la matriz estructural del Perú está ausente. ¿Podemos seguir haciendo esta Antropología? Evidentemente, NO.

    []

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Por - Publicado el 05-12-2012

1. Dualismo electoral
En los países capitalistas desarrollados es frecuente que las zonas más modernas, en particular las ciudades, sean predominantemente de izquierdas, mientras las zonas más tradicionales, el campo, son usualmente de derechas.

En los países menos desarrollados es frecuente que las cosas sean al revés: las zonas más modernas suelen ser de derechas, mientras las zonas más tradicionales suelen ser de izquierdas.

Esta polarización regional se da tanto en situaciones electorales como en situaciones revolucionarias. La revolución francesa y la revolución rusa comenzaron en las ciudades y culminaron en el campo; la revolución china y la revolución cubana fueron del campo a la ciudad.

En el Perú a partir del voto a los analfabetos se ha venido abriendo un dualismo electoral en que el voto de derechas se concentra en Lima, mientras el voto de izquierdas es más fuerte en el interior del país.1 Varias elecciones de los últimos años han estado caracterizadas por este dualismo: el voto izquierdista en la Asamblea Constituyente de 1978, la elección de Fujimori en 1990, el referéndum por la constitución de 1993 y notablemente las elecciones de 2006 y 2011.

2. El cambio de Humala de 2006 a 2011 en las dos vueltas
Humala ganó la segunda vuelta de las elecciones de 2006 en el interior del Perú, Pero las perdió en Lima y en el extranjero. Ganó en el interior por más de cuatroscientos mil votos, pero perdió en Lima Metropolitana por más de un millón cien mil votos. Su discurso radical en la segunda vuelta sintonizó bien en el interior del país, pero produjo distancia en Lima.

Para la primera vuelta de 2011, en relación a la primera vuelta de 2006, Humala mejoró su votación en el interior del país, pero la empeoró en Lima y la mantuvo igual en el extranjero. En la segunda vuelta de 2011 Humala repuntó tanto en el interior del país como en Lima. Se repitió que ganó en el Perú no limeño y perdió en Lima como en el extranjero, pero en Lima perdió por un menor margen que por el que había perdido en 2006. Ese era el margen que necesitaba para ganar en todo el país.

El siguiente cuadro ilustra la diferencia entre la votación de Humala en las dos vueltas de 2006 y 2011.2

En el cuadro se desagrega el total nacional en tres grupos: el interior del país, la provincia de Lima y el extranjero. Se consideran las dos vueltas de las elecciones de 2006 y 2011 en las primeras cuatro columnas de las izquierda. Aquí se aprecia la gran diferencia en los patrones de votación según región. La votación a favor de Humala aumenta a medida que nos adentramos en el Perú. Es menor en el extranjero, sube en Lima y es mayor siempre en Perú no limeño.

En las siguientes columnas se ven las variaciones de la primera a la segunda vuelta en las dos elecciones, las diferencias entre las primeras vueltas de 2011 y 2006 y entre las segundas vueltas de 2011 y 2006 y las diferencias en diferencias entre las dos vueltas y las dos elecciones. El aumento de la primera a la segunda vuelta en 2006 en el Perú no limeño es de 16.89% mientras en Lima es 14.20%, mucho menor en esta última región. En 2011 el aumento correspondiente es 18.56% en el Perú no limeño y en Lima es 21.71%, claramente mayor, determinando el triunfo de Humala en la votación nacional. Por otro lado, en el Perú no limeño la votación de Humala en la primera vuelta aumenta en 2.53% de 2006 a 2011, mientras en Lima cae 3.00%. Las correspondientes variaciones entre segundas vueltas de 2006 a 2011 son de 4.20% en el Perú no limeño y de 4.51% en Lima. La variación es claramente mayor en Lima en la segunda vuelta.

Las diferencias en diferencias indican un aumento de 1.67% en el Perú no limeño y un aumento de 7.51% en Lima, claramente mayor en esta última región.

3. Contrafácticos limenses
¿Qué habría ocurrido en la segunda vuelta de 2011 si no hubiera habido ese claro repunte limeño a favor de Humala? Realizo dos simulaciones al respecto:

i) el contrafáctico de unas diferencias en diferencias en Lima de 0 en vez de 7.51%, dejando los porcentajes en otras regiones constantes, y
ii) el contrafácico que Humala repitiera en Lima en la segunda vuelta de 2011 el porcentaje de votación que obtuvo en Lima en la segunda vuelta de 2006, dejando el porcentaje en otras regiones constantes.

El primer ejercicio implica una votación de 34.60% en Lima (=20.40%, que recibió Humala en la primra vuelta de 2011, más 14.20%, que es el aumento de la primera a segunda vuelta de 2006), en vez de 42.11%, con lo cual Humala obtiene 49.06% a nivel nacional. Hubiera perdido las elecciones.

El segundo ejercicio implica una votación de 37.60% en Lima, en vez de 42.11%, con lo cual Humala obtiene 50.02% a nivel nacional. Hubiera ganado las elecciones por un margen muy pequeño, lo cual seguramente habría llevado a un largo proceso de escrutinio, con una encarnizada lucha entre personeros.

A este nivel de desagregación se aprecia que Humala mejora su votación en el Perú no limeño, pero fundamentalmente mejora su votación en Lima, después de una primera vuelta en 2011 peor que la que tuvo en 2006. En el extranjero, la votación de Humala empeora. En este punto es tentador concluir que la moderación/derechización/desradicalización de Humala particularmente en su campaña de segunda vuelta de 2011, contenida en la llamada “Hoja de Ruta”, le funcionó en Lima, al lograr recuperar su inicial caída en esa región, sin perjudicarlo en el Perú no limeño. El abandono de consignas empáticas con el interior del país para caer bien en Lima tendría ganancias electorales sin pérdidas en el interior del Perú.

4. Desagregando a nivel provincial
Como vimos en Pruebas de hipótesis sobre Colombia puede ocurrir que los datos agregados nos lleven a conclusiones equivocadas. Toca desagregar y corroborar la validez de lo que se afirma.

A continuación graficamos los porcentajes de la votación por Humala en la primera y la segunda vuelta tanto en 2006 como en 2011. En el eje horizontal graficamos los porcentajes de Humala en la primera vuelta.

Claramente se aprecia un incremento en la votación por Humala de la primera a la segunda vuelta para las dos elecciones. Si graficamos las variaciones de la primera a la segunda vuelta en relación a la votación por Humala en el eje horizontal, se aprecia que en el 2006 variación es ligeramente negativa en la votación por Humala, mientras que en el 2011 el aumento es pronunciadamente negativo en la votación por Humala. Es decir, los mayores aumentos en la votación de la primera a las segunda vuelta ocurren en la provincias en las que hay menor votación por Humala.

Si vemos las variaciones entre primeras vueltas de 2006 a 2011 y entre segundas vueltas de 2006 a 2011, tenemos los siguientes gráficos (en el eje horizontal están las primera vuelta de 2006 y la segunda vuelta de 2006).

Las votaciones en las dos vueltas indican subidas y bajadas en las votaciones por Humala. Si lo vemos en variaciones según las vueltas de 2006, apreciamos que las variaciones vuelven a se decrecientes en la votación por Humala, en forma particularmente clara en las segundas vueltas. Humala aumenta su votación en ambas vueltas pero aumenta más o pierde menos votos en las provincias que menos había votado por él, pero en porcentaje aumenta menos y pierde votos en las provincias que más habían votado por él.3

Si vemos las diferencias en diferencias entre vueltas y elecciones en el eje vertical y el porcentaje de la votación por Humala en 2006 en el eje horizontal, obtenemos el siguiente gráfico.

No se advierte ni se corrobora un patrón sistemático de aumento según votación por Humala.

5. Ganancia donde se pierde, pérdida donde se gana
En suma, la votación por Humala indica una cierta “inversión” en su votación: los menores aumentos o las mayores reducciones para 2011 ocurren en las provincias que más lo habían apoyado en 2006, particularmente en la segunda vuelta. Es decir, los datos desagregados, a diferencia de los datos agregados vistos anteriormente, sugieren que las ganancias en la votación de Humala en los lugares que menos votaron por él sí vinieron acompañadas de pérdidas en los lugares que más votaron por él. El balance desde el punto de vista de la victoria electoral fue positivo para Humala, pues ganó más de lo que perdió. Ciertamente, Humala logró atraer el voto de los ciudadanos que menos simpatía le tenían, pero alejó de sí el voto de los que inicialmente más simpatía le tenían. Esta inversión nos da la clave de la victoria electoral de Humala, pero también nos daría la clave para entender sus actuales dificultades de gobierno, en que es abiertamente desaprobado por los sectores que antes lo apoyaron y gobierna con los sectores que antes lo rechazaron.

  1. Este dualismo electoral no parece registrarse antes, pues no ocurre con el surgimiento del APRA como fuerza electoral, de mayor impacto en las clases medias alfabetizadas, ni con el belaundismo en los sesentas, que atrae a las nuevas clases medias. []
  2. Los datos usados en este post proceden de la ONPE, a través del blog del politólogo Fernando Tuesta, aquí. En esta fuente los datos de la segunda vuelta de 2011 presentan algunos errores, en cuyos casos se ha recurrido a los datos originales de la ONPE. []
  3. Las regresiones reportadas son sólo ilustrativas. Éstas no consideran el tamaño poblacional de cada provincia ni otros posibles problemas econométricos. []
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