Por - Publicado el 31-01-2007

Por Jorge Frisancho

En el post de ayer, Silvio recoge un artículo de Augusto Álvarez Rodrich que termina diciendo “En contra de lo que muchos creen, erróneamente, [los derechos humanos] no son un asunto de ideología, sino de ética y decencia básica. Los derechos humanos no son patrimonio de la izquierda”, y expresa su concordancia, cosa que han hecho también algunos comentaristas. Yo estoy en desacuerdo. La idea expresada por Álvarez Rodrich es muy fina y muy bien pensant, y está muy bien en términos generales, pero hay por lo menos una perspectiva desde la cual es posible decir, sin demasiado empacho, que la defensa de los derechos humanos sí es una actitud de izquierda. Doy tres razones interrelacionadas, aunque creo que hay más.

1) Las palabras “derecha” e “izquierda” no apelan a condiciones abstractas; refieren, más bien, a tradiciones concretas y específicas de pensamiento y acción política. En el Perú, como en muchos otros contextos latinoamericanos, la tradición de defensa de los derechos humanos desde una posición conservadora o neoliberal simplemente no existe. Por el contrario, la tradición derechista peruana está plagada —pensamiento, palabra, obra y omisión— de lo contrario: ausencia de respeto discursivo a esos derechos, y su violación continua, con frecuencia brutal, en la práctica. Cosa que se está viendo ahorita mismo, de manera más o menos oblicua, en los debates en torno a la pena de muerte y a los dictámenes de la Corte Interamericana de Justicia. Así, decir simplemente que “los derechos humanos no son de izquierda ni de derecha” es una falsificación de la realidad concreta de los discursos políticos peruanos, y deshonra la historia y el legado de las prácticas, a veces heroicas, de defensa de esos derechos, que de forma casi exclusiva sí han venido desde la izquierda.

2) En el Perú, como en muchos otros países, la situación ha sido históricamente tal que la postulación y defensa de los derechos humanos más básicos resulta, ya en el momento mismo de articularse como discurso, sediciosa. O por lo menos sospechosa. Las bases del poder —económicas, sociales, políticas— han estado ancladas en la exclusión de amplios sectores de los pactos de ciudadanía, y a estos sectores se les ha negado siempre el acceso a los derechos más fundamentales. Esto puede estar cambiando en los últimos tiempos, es verdad, pero me aventuro a decir que ese cambio, si existe, es incipiente y frágil. En semejante contexto, estar a favor de los derechos humanos ha significado desde el saque estar a la izquierda del poder; estar del lado del poder ha significado, con frecuencia de la manera más descarada, estar en contra de la aplicación universal de los derechos humanos. Nuestra historia reciente y la que no lo es tanto abundan en ejemplos.

3) En el contexto global, hoy en día, hay una tendencia marcada a legitimar y legalizar la tortura, el encarcelamiento sin causa debida y sin garantías, los juicios sumarios a cargo de tribunales militares especiales e incluso la desaparición forzada de prisioneros (prácticas todas ellas puestas en marcha abiertamente por los Estados Unidos y, por el momento, consideradas legales por las cortes de ese país). Y esto es sólo la punta del iceberg, la expresión más visible de un giro hacia el militarismo y la represión que se da no sólo en USA sino también en las socialdemocracias europeas. Esta tendencia es por cierto reversible y encuentra cada vez más oposición entre la ciudadanía y entre la clase política de las naciones centrales. Pero ese no es el punto acá. El punto acá es que sí existe una derecha troglodita, anti-derechos humanos, y que ahora mismo esa derecha tiene enorme poder y ejerce enorme influencia. Y ahí también se da una línea divisoria que pone a quienes defienden esos derechos a la izquierda del poder.

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Por - Publicado el 30-01-2007

Bien lo dice Augusto Álvarez:

García y Uribe
¿De quién son, finalmente, los derechos humanos?

Un hecho de la mayor relevancia -para el Perú- ocurrió ayer en San José de Costa Rica. Durante la celebración del LXXIV período ordinario de sesiones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que se inició el lunes pasado, se apareció el presidente colombiano Álvaro Uribe con el fin de reunirse con el pleno de los jueces que la integran.

Su objetivo fue explicarle a los jueces, personalmente, la evolución de los derechos humanos en su país y las acciones llevadas a cabo por su gobierno en dicha materia, pero, también, expresar su apoyo enfático y consideración a la labor que realiza dicha Corte.

Asimismo, el presidente Uribe destacó en la cita, de manera particular, el compromiso del Estado colombiano de acatar las decisiones de la Corte y de cumplir con las sentencias emitidas por esta.

Cuando en nuestro país el gobierno y sus adláteres discuten opciones que van desde retirarse de la Corte de San José -los más alocados-, hasta desconocer sus sentencias -los más ‘prudentes’-, la visita de Uribe al tribunal supranacional es particularmente relevante por varias razones.

Primero, porque Colombia es un país que tiene mucho más casos pendientes en dicha Corte que el Perú. Incluso, el gobierno de Uribe enfrenta algunos expedientes referidos a la violación de derechos humanos durante su primera administración. Es obvia la diferencia con la actitud del gobierno de Alan García.

Segundo, porque en el contexto de la geopolítica latinoamericana, Uribe puede ser calificado como un ‘presidente de derecha’, a diferencia de García, quien se autoproclama como alguien de una posición de centro izquierda, tradicionalmente más vinculada a la defensa de los derechos humanos.

Esto último resulta especialmente relevante en el actual contexto político peruano, en el que con frecuencia no se entiende cabalmente la importancia de defender con rigor la defensa de los derechos humanos.

En contra de lo que muchos creen, erróneamente, estos no son un asunto de ideología, sino de ética y decencia básica. Los derechos humanos no son patrimonio de la izquierda.

Suscribo lo expresado en este artículo línea por línea.

En el Perú:

  1. Las izquierdas creen que los derechos humanos les pertenecen.
  2. Las derechas coinciden: creen que los derechos humanos son de izquierdas.

Pues, no. Se equivocan, pero esto es por la debilidad/ausencia de una derecha principista, y porque en general en el país los derechos básicos no están institucionalizados. Manda la arbitrariedad, la ley del más poderoso, la prebenda, el favor político, la vara. A el/la que no tiene poder que lo/la parta un rayo. En contexto, defender algunos principios básicos es peligroso, pues quien detenta el poder inmediatamente te criminaliza.

En todo esto, es muy saludable contar con un sector como el representado por el autor del artículo comentado.

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Por - Publicado el 30-01-2007

Plaza Saúl Cantoral en Marcona.

Sobre este caso es muy ilustrativo este video de Agencia Perú. Irregularidades tras irregularidades en la investigación.

Pero también este especial de la Ventana Indiscreta: Primera Parte y Segunda Parte, donde se aprecia que lo que viene pasando no es muy diferente de lo que pasaba antes…

Y esto:

Lo real es que a quince años de este asesinato no hay un solo culpable. Los sindicados como responsables se siguen paseando por las calles, bajo protección del poder político.

Y más aun:

Ni el estado ni el partido hoy en el gobierno aceptan responsabilidades, cuando todas las evidencias indican que fueron agentes del estado y miembros del partido aprista los responsables de este asesinato…

Ministra Zavala en Costa Rica:
“Yo no fui, fue teté… ¡Pégale, pégale al que fue!”

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Por - Publicado el 29-01-2007

Casi todos los medios han celebrado el operativo “Empleada Audaz”. En innumerables blogs, la noticia ha sido recogida con entusiasmo. Hasta hace algunos minutos, estaba seguro de que aquellos blogs que no habían tocado el asunto lo hacían no por un desacuerdo, sino por pertinencia. Yo suelo (ingenuamente) sobreentender la solidaridad.

Hasta hace algunos minutos, digo, porque de pronto me encuentro con este infame e inverosímil post de un personaje que pretende representar a la derecha peruana y que, a la vez, se queja de que haya quienes consideren a la derecha peruana incapacitada para hablar de democracia.

Me molesto en citar este post no porque la opinión de Guille The Mouse posea alguna relevancia o cuente con un mínimo grado de atención a la realidad (de hecho, que este personaje se haya graduado de la PUCP no puede sino llenarme de vergüenza). Lo cito y lo discuto porque el blogger de “Pueblo Vruto” tiene la rara virtud de hacer conscientes las suciedades del inconsciente peruano (¡pido perdón a los sicólogos por usar tan libremente estas palabras!). De modo que Guille The Mouse es interesante porque es un síntoma, la expresión de un mal, no porque sus palabras posean sentido alguno para una dicusión racional.

Ahora bien, en principio, suelo creer que hay una trampa en enunciados del tipo “Todos los peruanos somos racistas de alguna manera”. Si bien es verdad que el contacto con el racismo parece ineludible, no necesariamente es verdad que todos estemos condenados, debido a esa experiencia, al racismo. Además, el enunciado puede ser usado con intenciones fatalistas: si nuestro racismo es inevitable, no vale la pena batallar contra él. Y, sin embargo, cuando leo las ideas que, con esfuerzo, trata de articular este blogger, me encuentro como en un regreso a un estado de conciencia infantil y primordial, en el que puedo escuchar las voces ridículas que me introdujeron al mundo de la segregación racial y de clase. Siento que involuciono, que vuelvo a una estupidez que pensaba ya haber superado. Pero vayamos por partes.

Guille The Mouse titula su artículo “Patrón audaz” y explica en una parte de su breve pero enormemente obtuso post que él “hubiera preferido que esta iniciativa partiera de las propias empleadas y no de sus empleadores. ¿Por qué depender del patrón incluso para reclamar sus derechos?” En primer lugar, se evidencia que, para él, la solidaridad no cuenta, que es indeseable. Si tú sufres, debes salir de ese sufrimiento por tí mismo. Subyace en esta pregunta una falacia: que si no puedes liberarte por tus propios medios, entonces no tienes derecho a la libertad. Pero precisamente se trata de pensarlo de otro modo: que si yo he contribuido a quitarte tu libertad y tu dignidad, soy yo (no tú) el responsable de esas carencias, soy yo (no tú) quien debería ser el primero en proponer que te las devuelva. Guille The Mouse nos quiere hacer pensar que si tú eres una persona privilegiada (por tener dinero, por ser blanco) y quieres poner en cuestión tus privilegios, eres una especie de huachafo, ya que es oportunista y de mal gusto tratar de reivindicarte moralmente. Este rizo argumentativo es típico de la derecha imbecilizadora y consiste en ejercer de manera enfática y dura sus ventajas de clase y, a la vez, acusar de pituquería (o “caviarismo”) a los privilegiados que reflexionan sobre la injusticia de sus ventajas.

La otra frase que destaco es una de particular brillantez por su capacidad para cifrar en cinco líneas cinco siglos de violencia:

“Los que tenemos empleada sabemos que muchas de ellas vienen a Lima “invitadas”, llevadas u ofrecidas por sus propios parientes o gentes de su lugar de origen. Eso, sin contar que ya estando en Lima las jóvenes se malean involucrándose rápidamente con amigas juergueras y con “novios” que las usan y desechan más fácil que a un preservativo. De más está decir lo que le sucede a la empleada que se convierte en madre soltera.”

Es verdad que muchas son “traídas” por su familia. Pero esto es consecuencia de las condiciones del mercado. La gente se mueve hacia donde hay oportunidades. Yo hice lo mismo también pero (no puedo negarlo) en condiciones de mayor ventaja. A pesar de esta ventaja, se trata del mismo principio: uno se mueve hacia donde ve la oportunidad y, muchas veces, un amigo o un familiar se ofrecen de palanca. Que el caso de las empleadas del hogar (y no el de otros) le llame tanto la atención delata un claro desprecio por razones de raza y de pobreza. Alguien que no puede ver que la historia del profesional que sale del Perú hacia el extranjero y la de la muchacha de familia campesina que viaja a Lima poseen la misma estructura y se rigen por el mismo principio pone en evidencia que, por encima de la libertad, él coloca sus prejuicios raciales y de clase.

La siguiente acusación que leemos en la cita anterior es a la vez paternalista y absurda: estas “chicas” llegan inocentes a la gran ciudad y allí se corrompen debido al contacto de malas amigas. Uno debe entender que aquí el placer es censurado y que, por tanto, estas “chicas” pertenecen a una categoría humana particular, a la cual ha de negársele el derecho a la diversión y al goce. Lo que está implícito es uno de los argumentos más recurridos por el poder, a saber, el sobreentendido ideológico de que el subalterno se beneficia de su condición, ya que el poder del amo (que se expresa básicamente en el control del deseo) le evita el sufrimiento. Como dice con claridad Guille The Mouse, estas “chicas” sufren de marasmo y se entiende que, para salir de él, deberían integrarse sin cuestionamientos a la estructura jerárquica que el sistema les asigna.

Quienes sufren de marasmo no son estas muchachas que quieren salir de la pobreza y vienen a buscar una oportunidad (lo que demuestra una actitud racional). Quienes sufren de marasmo son quienes se niegan a ver en estas personas su plena dignidad y pretenden dictarles lecciones de moral a cambio de silencio y obediencia. En el colmo de su irredimible idiotez, el blogger se hace y se responde una pregunta: “¿Alguna propuesta verdaderamente educativa que levante a las “natachas” del marasmo que padecen? No, marchitas no.” Yo respondo en cambio que el primer paso es la educación de todos y el siguiente debería ser darnos cuenta que estas muchachas tienen nombres e identidades particulares y que, al someterlas arbitrariamente en un categoría que implica paternalismo y desprecio, dejamos de ver su individualidad. Pero esto es mucho pedir para alguien que, en el fondo, como todo racista, es un colectivista, es decir, alguien dispuesto a sacrificar al individuo en favor de la masa, un vicio presente tanto en la izquirda como en la derecha y que tenemos que quitarnos de encima. Y es que, en efecto, como escribió Rafael Sánchez Ferlosio“mientras no cambien los dioses nada habrá cambiado”.

Actualización: El mismo personaje al que se refiere este post se precia, por un lado, de recordarnos los horrores del Holocausto pero, por el otro, no tiene problemas en llamar “queso” a Evo Morales (como si el problema con Evo Morales sea el hecho de ser típicamente un cholo). Esto se puede llamar antirracismo selectivo. Ya ha reflexionado sobre esta curiosa incongruencia el gran dibujante Art Spiegelman en su libro Maus, en uno de cuyos pasajes narra con tristeza el racismo de su pa
dre, un sobreviviente de Auchswitz. A quienes no hayan leído ese libro, se lo recomiendo por su brillante lucidez.

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Por - Publicado el 29-01-2007

Parece que el ex-ministro de economía, César Vásquez Bazán, está en campaña contra la dirigencia de su partido. Un ejemplo es este post: Se extiende rebelión contra burocracia dirigente del PAP.

La cosa va con foto y todo:

Tomado del blog César Vásquez

Los diversos artículos del ex-ministro denotan una posición radicalizada, como tirando a las izquierdas. Este tipo de posición política coexiste con un gran entusiasmo por el regreso de Agustín Mantilla al APRA:

Inminente reingreso de Agustín Mantilla al PAP: “Trabajaré para que en el Perú haya pan con justicia y libertad.”

A pesar que las relaciones ocultas con Montesinos formaban parte de una política aprobada por el propio AGP y en la que participaron Castillo Gálvez y Mercedes Cabanillas, Mantilla declaró que él era el único responsable de lo sucedido. Con ello entregó al alanismo la prueba suprema de sacrificio personal y familiar, pues por proteger a García Pérez y a sus colegas Castillo y Cabanillas, Agustín arrastró en su tragedia, sin quererlo, a varios miembros de su propia familia.

Hoy Agustín Mantilla, a pesar de su salud quebrantada, se apresta a reingresar a la escena visible del Partido Aprista y probablemente la ocasión la proporcionará la manifestación por el Día de la Fraternidad del próximo 22 de febrero.

Pues sí, el izquierdismo del ex-ministro coincide perfectamente con su esforzado apoyo a un personaje como Agustín Mantilla. Ya en este post: Mis recuerdos del compañero Agustín Mantilla Campos quedaría claro el apego del ex-ministro de economía con dicho personaje, sindicado como uno de los organizadores del comando Rodrigo Franco y pescado en un video con Montesinos. (El propio Vásquez está al tanto de todo esto como que se desmarcó de Mantilla Agustín Mantilla y sus sueños de un Montesinos angelical. Pero, claro. Finalmente, más puede su apego a Mantilla).

Mantilla regresa
El corrupto y matón que cubre a los tiburones, se convierte en héroe para las lornas …

En los posts Mantilla también regresa y en El copamiento nunca muere escribí al respecto. Gracias al ex-ministro tenemos algunas pistas de lo que se podría venir:

  1. Las oposiciones de izquierdas dentro del APRA son más declarativas que reales. Detrás de la pomposas acusaciones de derechización de García, está el tema de la rehabilitación de los apristas que están todavía ocultos y que quieren regresar a la escena pública. Quieren gobernar, quieren ser ellos los que accedan a los puestos de trabajo en el aparato del estado. Como encima han perdido las elecciones regionales, pues tienen que presionar al gobierno central.
  2. Vásquez Bazán y Mantilla comparten el hecho de ser un pasivo para García. El primero por su pésimo manejo económico; el segundo por sus vinculaciones con Montesinos (y el RF, por supuesto). Al parecer ese arrinconamiento, y el corazoncito partidario, los une contra García, pues sienten que se han sacrificado por el partido y ahora que el APRA ha vuelto al gobierno, quieren su lugar bajo el sol. Y sí. El ex-ministro de economía podrá ser muy sensible a algunos temas de derechos humanos, pero cuando se trata de su compañero, como el genial Alex Valle con su “qué santa paciencia ni qué santa paciencia”, se las juega por Mantilla y anuncia su regreso con bombos y platillos.

Pues sí, mucha crítica radical, mucha rebelión interna, pero a la hora de la hora, de lo que se trata es del copamiento de cargos públicos y de la rehabilitación de gente que contribuyó a hundir al país.

Algo parecido a lo que está pasando ahora pasó en el primer gobierno de García. El Sr. Vásquez estuvo presionando y criticando tanto a su propio partido (incluso condensó sus críticas en un libro: “La propuesta olvidada“) hasta que finalmente García le dijo “ya, pues; ahora tú vas a ser el ministro”. Se cuenta que el Sr. Vásquez no aceptó (“Alan me ha ofrecido el ministerio de economía. No acepto ni loco”). Entonces el venerable Luis Alberto Sánchez habló con el Sr. Vásquez y lo convenció. Así de firme es la oposición dentro del APRA.

Imaginémonos que la presente campaña del Sr. Vásquez (y de la gente que viene haciendo pintadas) acabe en algo parecido y alguna venerable figura del APRA lo convenza de que vuelva al Perú a encargarse de la conducción del país. Será parte del Inevitable sinceramiento aprista donde afirmé:

Haríamos mal en pensar (y esto será motivo de otro post) que las malas políticas económicas de García a fines de los ochentas se debieron sólo a desconocimiento de la economía y que ya aprendieron la lección. Veamos sino el caso argentino que explotó a comienzos de siglo y las medidas económicas de Kirchner como nada menos que prohibir las exportaciones de carne prepagando la deuda al FMI para que lo dejen tranquilo. Las locuras económicas se pueden repetir. Lo que vemos como siembra en García no augura buena cosecha. Una cosa es haber recibido una economía en crecimiento y beneficiarse de ella y otra, muy diferente, es hacerla crecer aún más.

Estaremos al tanto de lo que pase el 22 de febrero. Tal vez sean Mantilla y Vásquez los que nos dediquen un balconazo ultrapopulista….

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Por - Publicado el 28-01-2007

Ya lo han dicho antes, pero Fernando Rospigliosi es, como siempre, muy ilustrativo:

Persiguiendo a Toledo
El gobierno de Alan García hasta ahora no ha demostrado el menor interés en combatir a la corrupción, ni la actual ni la pasada.

La acusación constitucional contra el ex presidente se basa en un tema irrelevante, la condición del abogado encargado por el Ministerio de Justicia, Óscar Ayzanoa, que presuntamente no cumplía los requisitos para ocupar el cargo. Si hubiera algún problema con eso, se debería resolver en términos administrativos a un nivel menor. Pero de ninguna manera justifica poner en la picota a Toledo.

Por un motivo similar podría ser acusado Alan García, porque, como advirtió Perú.21 el miércoles pasado, él también se allanó ante la CIDH en el caso de los asesinatos de La Cantuta. En la sentencia emitida por la CIDH se consigna que en setiembre de 2006 el representante peruano dijo:

“El Presidente de la República del Perú hace llegar su saludo a la Honorable Corte Interamericana de Derechos Humanos, reunida en esta oportunidad, para revisar el caso La Cantuta. El Estado peruano lamenta profundamente la suerte que corrieron este grupo de peruanos, nueve estudiantes y un profesor, y, al reiterar su pesar por el dolor causado a sus familias, también desea ratificar su compromiso de cumplir con sus obligaciones internacionales.” (“Allanamiento parcial”, V, 43).

El jueves, el congresista aprista Aurelio Pastor sostuvo que García no es responsable de esa declaración, sino el Ministerio de Justicia. Pero si se le aplica la misma vara que a Toledo, habría que acusarlo constitucionalmente.

Es decir, no está mal que García se allanara en el caso La Cantuta, aunque ahora se arrepienta. Sino que eso muestra claramente que la acusación contra Toledo por la matanza de Castro Castro es solamente una operación de demolición y de distracción.

Algunos sí pueden usar la Plaza de Armas, otros no (Ver: Exitosa Manifestación en la Plaza de Armas (2)). A unos un supuesto allanamiento les trae una acusación constitucional; otros hacen lo mismo y pasan piola…

El doble rasero viene de quien tiene algo que ocultar y proteger. Recordemos a Fujimori atrapado en el círculo vicioso de la reelección eterna. La corrupción tuvo su periodo de apogeo y acabó por perjudicar la marcha de la economía. Recordemos cómo fracasaron con los contratos de Camisea. García está entrando en un círculo vicioso parecido, el de evitar acusaciones por matanzas como de la de 1986 o por las acciones del comando “Rodrigo Franco”. Una arbitrariedad va conduciendo a la otra y ésta a la siguiente….. Es ilustrativo que entre todas las fuerzas políticas que hay, se haya decantado por una alianza con el fujimorismo. La alianza aprofujimorista no augura nada bueno para el país.

Estas arbitrariedades acabarán por pasarle factura al gobierno. Con una economía que todavía funciona, las cortinas de humo les siguen funcionando o siguen aprovechando situaciones que les vienen como anillo al dedo (como esta [Del Castillo] Pide “estar alerta” tras impasse fronterizo con Chile), pero en algún momento se les acabarán.

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Por - Publicado el 28-01-2007

Leí en “La República” una entrevista a William Ospina, escritor colombiano que vino invitado a la Feria del Libro de Trujillo.

De esa entrevista, me interesa destacar estas dos sentencias de Ospina discutibles por lo prejuiciosas. Veamos:

“Mi tema principal desde el comienzo fue el Amazonas y lo que más me interesó
fue averiguar cómo fue ese choque entre el pensamiento histórico de los
conquistadores y el pensamiento mágico del mundo indígena
.”

Sí, es verdad que los conquistadores trajeron un pensamiento histórico (la historiografía medieval y renacentista). La historiografía era un arma muy potente para comprender el pasado y, por supuesto, para proyectar el futuro. No hay ni ha habido una historia inocente respecto de los intereses de su presente. Pero la historia no estaba desligada de un fuerte contenido espiritual.

Así, pues, la frase contiene un problema ya que da a entender que los conquistadores no poseían un pensamiento mágico (que este, sería, en consecuencia, un aporte indígena). Esto es a todas luces falso. En la primera relación europea sobre América, es decir, las cartas de Cristóbal Colón, se cuenta que, ante una tormenta que parece que va a echarse abajo la expedición, Colón y sus tripulantes prometen a la Virgen ir a misa en camisa (es decir, sin capa, algo deshonroso para un hidalgo) a cambio de que los salve. Esto, claramente, es pensamiento mágico. Hay tanta magia en creer que Cristo se encarna en un pedazo de pan sin levadura como en creer que las entrañas de los animales permiten descifrar agüeros. Por cierto, el esfuerzo humano por encontrar sentido a las cosas no debe ser motivo de burla y debe respetarse. El problema surge cuando el cristiano cree que su pensamiento no es mágico pero que sí lo es el de las otras creencias místicas y espirituales.

Pero el punto crucial es que Ospina no parece haber leído a Alejo Carpentier, el teórico del realismo maravilloso. Lo real-maravilloso no se define como una mixtura según la cual los españoles pusieron el realismo y los indígenas lo maravilloso. Por el contrario, lo real-maravilloso se propone como una lectura de la manera en que las crónicas de Indias interpretaron el territorio natural y el mundo humano en América. La idea de Carpentier es mucho más enriquecedora que la tesis simplista y falsa de que el encuentro entre europeos e amerindios fue un choque entre la racionalidad europea-occidental y la irracionalidad de los indios. Este último mito ha servido para dos propósitos contradictorios: en un primer momento, para afirmar la superioridad de los europeos y, en un segundo momento, para reivindicar la sabiduría de los indígenas. La forma de ver el mundo en Carpentier es mucho más aguda: América es un espacio en donde la maravilla literaria (es decir, la enciclopedia ideológica del conquistador) se hace real. En la poética de Carpentier, como en la de Borges, lo original, lo primigenio, no es un estado de pureza natural: es, por el contrario, la realización de la cita. Una reelaboración de estas ideas, con una entonación cómica, se puede encontrar en Los perros del paraíso, del extravagante escritor argentino Abel Posse.

No hay, pues, un punto de vista prístinamente natural, lo que me lleva a la segunda cita de Ospina:

“El hombre americano procuraba vivir en armonía con la naturaleza, no tenía la idea de los europeos de que el hombre es superior a la naturaleza y está para dominarla.”

Esta segunda afirmación requiere menos comentario. En efecto, es una afirmación sin sentido. En el mundo prehispánico había suficiente violencia y ejercicio brutal del poder como para que sigamos creyendo que los amerindios prehispánicos eran gente que vivía en la inocencia. Por otra parte, la conciencia ecologista, que reprueba el uso desmedido de la tecnología por temor de causar daño a la naturaleza, es posible en la medida en que existe aquella tecnología. Los indígenas americanos no eran tan tontos como para plantearse un problema tecnológicamente inexistente. Me parece necesario señalar estos mitos porque son empobrecedores e innecesarios. La mitología borgiana y la carpenteriana, en las cuales no hay puntos fijos sino más bien funciones intercambiables, me parecen mucho más éticas y más enriquecedoras.

Actualización: En este post, hablo de las cartas de Colón como “la primera relación europea de América”. Estrictamente, esto no es cierto. Unas horas después de escribir este post, recuerdo las saga de Eirik el Rojo y la saga de los groenlandeses, que tengo aquí en mi biblioteca. Por cierto, los vikingos vieron el territorio que hoy llamamos América de una manera distinta.

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Por - Publicado el 28-01-2007

Hace como quince años envié este mensaje a la red peruana. Es sobre un libro que había leído y me pareció importante compartir el tema con la gente de la Red Peruana, una red que funcionaba por correo electrónico. Era una época anterior a los blogs.

*************************
New York, 24.11.1992

Amigos de la red,

Hace poco conseguí el libro de Alain Hertoghe y Alain Labrousse: Le Sentier Lumineux du Pérou. Un nouvel integrisme dnas le Tiers Monde. Editions La Découverte. 1989. Paris. (El Sendero Luminoso del Perú. Un nuevo integrismo en el Tercer Mundo). La verdad es que no lo compré con mucho entusiasmo, pero tiene algunas cosas que considero interesantes y que quisiera mencionarles.

Se trata de un recuento de los principales acontecimientos del país durante la década del ochenta. El surgimiento de sendero, la represión de las fuerzas armadas, la infiltración de sendero en los sindicatos, la actitud de rechazo de las organizaciones populares hacia sendero (Villa El Salvador, Puno, rondas campesinas, los propios sindicatos).

La visión del libro recoge bastante las interpretaciones de los “senderólogos” peruanos, especialmente de Carlos Iván Degregori.No deja de tener algunos mitos que en Estados Unidos y Europa parecen estar muy arraigados en ciertas esferas. Por ejemplo, el pintar a Miraflores como una zona donde viven los ricos del Perú, descendientes de los conquistadores. (No es el punto aquí, pero más descendientes de los conquistadores son los Morochucos de Pampa Cangallo, una de las zonas más pobres del Perú. Miraflores es más bien una zona donde vive y se divierte una clase media o baja. Los ricos cada vez van menos a Miraflores).

En realidad, el libro es una presentación al lector francés de un enfoque de la problemática peruana. Por lo demás, no dice nada nuevo para el lector peruano, excepto una cosa que pasamos a traducir:

p. 107. “Los contactos con la izquierda y la captura de Mezzich
Alain Hertoghe y Alain Labrousse

Lo que no aparece en los documentos caídos en manos de la policía es que en el curso de la conferencia de julio de 1983 se hicieron críticas muy vivas a la dirección. Algunos dirigentes remarcaron que el mundo campesino de Ayacucho no estaba masivamente sublevado como era esperado y que convenía dar una tregua de uno o dos años para repensar la estrategia de lucha. La mayoría de la dirección, agrupada en torno a Abimael Guzmán, enfrentó deserciones seguidas de ejecuciones. Los disidentes fueron asimilados a la “línea burguesa” que había tomado el poder en China con Deng Xiaoping. Parece que existió una tercera tendencia, que sostenía una posición intermedia.

Algunas semanas más tarde, se produjo un evento probablemente ligado a los debates de esa reunión. Julio César Mezzich tomó contacto con varios partidos de la izquierda legal, sin precisar a sus interlocutores si esa iniciativa estaba autorizada por la dirección o provenía de una de las fracciones del partido, que parecía lo más probable. Nosotros hemos podido reunir informaciones inéditas sobre la génesis de esos contactos, el tenor de los acontecimientos que siguieron, y las circunstancias de la captura de Mezzich, a quien todo el mundo considera hasta hoy como uno de los principales dirigentes clandestinos de Sendero (…).

A pesar de que los diferentes ministros del interior lo han presentado como el número dos de Sendero o su jefe militar, es probable que no haya participado del núcleo de dirección, sino que haya sido sólo un comandante regional, ante todo en Andahuaylas. Uno de sus amigos nos dijo que en los partidos por donde él pasó era un gritón (un empecheur de tourner en rond) que ni Abimael se hubiera atrevido a hacerlo callar.

En 1983, fue Antonio Diaz Martínez, uno de los fundadores de Sendero Luminoso y hasta su muerte presentado como uno de sus dirigentes, que sirvió de intermediario entre Mezzich y la izquierda local. Él enseñaba entonces, bajo un nombre falso, en la Facultad de San Marcos, en Lima. Los contactos fueron establecidos de manera informal entre los viejos amigos o condiscípulos de Mezzich y de Diaz Martínez. Dos reuniones se llevaron a cabo a fines de agosto y septiembre de 1983, y Mezzich fue arrestado el 5 de septiembre, cuando se dirigía a la tercera.

En esta época, la Izquierda Unida veía a justo título en las elecciones municipales que se llevarían a cabo en noviembre un medio de unificar las numerosas organizaciones populares que la respaldaban. Pero ello implicaba una definición clara respecto de Sendero para responder a la estrategia del gobierno que quería asimilarla a los “terroristas”.

Esta es la razón por la cual varios partidos de izquierda aceptaron una discusión con alguien que, perteneciendo a Sendero, por largo tiempo había militado en sus filas. Pero para no comprometer a las direcciones respectivas, ellos encargaron a sus cuadros medios el hacer los contactos.

La primera reunión tuvo lugar el 31 de agosto de 1983, entre doce representantes de partidos de izquierda, y dos dirigentes de Sendero, entre ellos Mezzich. Este último comenzó por explicar por qué Ayacucho había sido elegido ocmo punto de inicio de la guerra evocando razones históricas: resistencia wanka, derrota de los españoles, lucha contra los chilenos. Es a partir de Ayacucho que se habría de forjar la independencia definitiva del Perú y la construcción del socialismo. En lo que concierne a us concepción de la guerra revolucionaria, se divergía sensiblemente del dogma maoísta (evocado habitualmente por Sendero) de cercar las ciudades desde el campo. Para Mezzich, la base de la dominación de la burguesía, articulada al imperialismo, reposaba en la agricultura capitalista, amazónica de un lado, y sobre las minas, de otro. Ayacucho era un lugar estratégico a partir del cual se podía amenazar a la vez a las minas del Norte en Huancavelica y Cerro de Pasco y las del Sur, Tintaya, Cerro Verde, Cuajone. Desde el punto de vista del espacio sobre el cual se desarrollaba la guerra, Ayacucho permitía a la vez avanzar hacia la costa, y replegarse hacia la selva amazónica.

La proposición que hacía Mezzich a sus oyentes era de renunciar a las “elecciones burguesas” que no podían sino frenar la lucha desplegada en los campos y en el curso de la cual se estaban forjando numerosos cuadros. El carisma de Mezzich tuvo impacto sobre varios de los asistentes. La discusión se centró enseguida en la viabilidad de la lucha popular en los Andes. Uno de los participantes s opuso a Mezzich sosteniendo que una población dispersa, mal alimentada, con un desarrollo tecnológico primitivo, no podía en ningún caso ser la base de un movimiento revolucionario.

Una segunda reunión que no contó sino con tres representantes de la izquierda, dos de ellos del PC, tuvo lugar el 2 de septiembre. Mezzich propuso que Sendero se convirtiera en el brazo armado de un movimiento en el que la Izquierda Unida sería el frente de masas. Una nueva reunión fue programada para el 5 de septiembre a las cuatro de la tarde. El taxi al que había subido Mezzich para reunirse fue arrestado por una patrulla de la policía que parece haberlo detenido e identificado inmediatamente, lo que dio a pensar que había sido vendido. Difícil de saber si por uno de los participantes o por Sendero.

La informaciones fueron probablemente dadas al Diario – que en esa época era dirigido por simpatizantes de la Izquierda Unida.- por aquellos que tenían la reunión con Mezzich: el 7 de octubre de 1983 este periódico indicó que él había sido detenido hacía u
n mes en la dirección contra el terrorismo de la PIP. Al día siguiente la información era retomada por la República y otras publicaciones que agregaban que estaba siendo torturado por la marina. El ministro del interior negó este arresto, que jamás fue mencionado por Sendero o sus simpatizantes. Él figura hasta ahora como uno de los líderes más buscados de la guerrilla, y varias personas pretenden – tan exaltante es el culto al héroe – haberlo visto después. Al momento de su arresto, Mezzich sufría de tuberculosis y de anemia: probablemente no resistió la tortura.

Estos contactos, que muy probablemente no fueron autorizados de parte de Sendero, son las únicas conversaciones que han existido entre la guerrilla y la Izquierda Unida. Es por ello, que los militares no han cesado jamás de denunciar la complicidad de esta última con la subversión, y usar esto como pretexto para asesinar a un gran número de sus militantes en el campo.”

Hasta aquí lo que dice el texto. Algunas palabras en francés me faltan y sé que hay inexactitudes de traducción, pero creo haber reflejado el grueso de lo escrito en el original. Un par de comentarios “de contenido”. Hay algunos puntos discutibles en la exposición de loa autores en cuanto a términos “guerrilla”, “lucha popular”, etc, pero no los considero el punto central. En primer lugar, conviene reflexionar sobre la veracidad de la información que da respecto a la captura de Mezzich, y luego las consecuencias que tendría de ser cierta la información. Hace poco salió un artículo, creo que en Caretas, sobre Mezzich y todavía se lo considera como uno de los líderes de sendero. Incluso cuando Guzmán fue detenido se especulaba que Mezzich quedaba libre para seguir con los atentados. Al leer este libro me sorprendió que con tanta seguridad y con tantos detalles se afirme que éste había muerto hacía nueve años. Lo más probable es que la información (no sólo respecto a este punto, sino por el tono general del libro) que los autores publican haya provenido de personas ligadas a la Izquierda Unida, que en toda esta historia sería el grupo menos interesado en que se dé a conocer este tipo de contactos. No sólo por la represión de los militares, sino también por la posibilidad de que alguien que participó en las reuniones haya podido denunciar a Mezzich.

Que de haberlo detenido, los militares hubieran sido capaces de negar una detención de este tipo no sería ninguna sorpresa. Todavía no se sabe dónde están muchos de los desaparecidos. Y encima se sigue ofreciendo recompensa por la captura de Mezzich.

De ser cierto lo que afirman los autores franceses, fíjense en el comportamiento de Sendero. No le importó la detención de uno de sus miembros. Hace poco salió un libro de David Palmer Scott “The Shining Path of Peru”. Es una compilación de artículos de varios senderólogos peruanos y norteamericanos. Se incluye un artículo de Gustavo Gorriti sobre las diferencias internas dentro de Sendero. Hace una analogía con Abimael Guzmán (Stalin) y Luis Kawata (Trotsky). En todo caso, de una organización que sanciona con la ejecución física a los disidentes no se hubiera podido esperar ninguna otra cosa más que el silencio de ser detenido un opositor interno.

Con esta reseña no es que quiera hacer una apología de Mezzich. He tratado de transmitir lo que leí en este libro y algunas impresiones al respecto. Lo que más me llama la atención es cómo, como quien no quiere la cosa, ya tenemos casi trece años de violencia subversiva, y ya se va generando el necesario distanciamiento para evaluar las cosas y cómo empiezan a aparecer algunos entretelones de los procesos que ahora nos afectan. Ya no se puede sospechar de complicidades entre la otrora Izquierda Unida y Sendero (recordemos a María Elena Moyano, y más antes la condecoración de Alfonso Barrantes a la Marina). Sería interesante (obligatorio) que aquellos dirigentes izquierdistas expliquen al país (antes que a periodistas franceses) qué fue de esos contactos. Me interesaría saber si aquellos simpatizantes de Sendero que defienden los derechos humanos de Abimael Guzmán, estarían dispuestos a defender los derechos humanos AUNQUE SEA de sus propios disidentes (ya que no defienden los derechos humanos del dirigente de barrio, del policía asesinado por la espalda, o del transeúnte que pasa por una calle). Las fuerzas policiales no quedan libres de responsabilidad en este caso. No me parece justificable desaparecer a una persona y luego pedir recompensa por su captura. En todo caso, esperaría una aclaración. Quisiera finalizar señalando cómo en este caso habría una tácita complicidad entre Sendero, los militares y la Izquierda Unida, en mantener silencio sobre lo ocurrido. ¿Una paradoja más de la historia peruana reciente?

Atentamente,

Silvio Rendón
New York University

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En esa ocasión este mensaje sólo tuvo dos reacciones por email. En una alguien sostenía que Alain Hertoghe y Alain Labrousse no eran fuentes autorizadas, que sólo se dedicaban a ir de país del país contando el cuento de la revolución. En otro mensaje, alguien decía que por qué se habla tanto de Sendero si sólo es detrucción y muerte, “¿O es que ustedes son senderistas por computadora?”. Eso fue lo único. Por lo demás el tema Mezzich, y sus contactos con la izquierda legal, quedó allí enterrado. El caso tampoco fue motivo de investigación por la CVR. Al menos en el informe final no se ve nada.

Con el paso del tiempo la versión dada en este libro en mi opinión no ha hecho sino adquirir una mayor credibilidad, en medida similar a cómo este tipo de hechos, muy conocidos en ciertos ambientes, ha quedado enterrado en un conveniente olvido.

Más sobre este libro aquí. Hay también una edición brasileña y otra alemana: “Die Koksguerilla. Der Leuchtende Pfad in Peru” (La guerrilla de la cocaína. Sendero Luminoso en el Perú). Curiosamente, en el extranjero el público en general parece tener un acceso más amplio a informaciones que en el país sólo manejan algunos/as.

16 Comentarios

Por - Publicado el 27-01-2007

Complementando a Exitosa Manifestación en la Plaza de Armas, al parecer hubo más gente de la que se dijo inicialmente. Me lo comentan así:

Te comento que tengo reportes de una madre que representó y que acudió a la marcha aquella que convocaron el dia de ayer que fueron no 50 sino como mil personas las que acudieron.

Adelante estuvieron los universitarios, ella me indica de San Marcos, Cantuta, Ricardo Palma, de otras Universidades Particulares etc. Pero hubo mucha más gente. Hubo trabajadores de varios sindicatos obreros y de trabajadores (con sus letreros e.g. de transportes, de construccion civil). Por lo menos de tres gremios incluído del sindicato de comerciantes. Hubo religiosas con letreros que decían “solo Dios nos puede quitar la vida”. Y hubo personas como ella, quien es una pobladora del populoso barrio de los Olivos. Me dice que los universitarios estaban adelante, pero la masa atrás. Fueron los universitarios quienes adelante recibieron las palizas, pero el pueblo estuvo alli. Y de ahí todo mundo ya corrió, poniéndose a buen recaudo. Quizás porque estuvieron adelante los jóvenes no vieron que habia mucha gente a sus espaldas. Esto me hizo reflexionar. La señora fue de motu proprio. Había ido a hacer compras al centro y se pasó ahí. Me dice que los gritos eran: “Abajo la Pena de muerte” “luchar por la vida” y “luchar por la humanidad”.

Entonces:

  1. Si no se hubiera reprimido la manifestación, no estaríamos hablando aquí de cuatro o cinco decenas, sino de al menos mil personas. La gente que ya estaba se hubiera podido congregar y, más aun, habría llegado más gente aún. Tal vez se hubiera podido tener un punto alternativo para la manifestación, un plan B.
  2. La causa contra la pena de muerte es compartida por muchísima gente, en todos los estratos sociales y de formas de pensar diferentes. No hay que dejarse impresionar por las manifestaciones de acarreados de García. En la sociedad un gran pero gran sector se opone la pena de muerte. Es comprensible que al ser una manifestación algo espontánea no se haya tenido en cuenta que más gente podía aparecerse. Pero sí, lo hicieron. Hay más gente: obreros, comerciantes, religiosas, amas de casa. Silenciosos/as, pero presentes. Como para reflexionarlo.

Como para que los/as organizadores/as lo evalúen. Es un punto muy importante. Un éxito que puede llevar a más éxitos en el futuro…


Tomado de Sólo la muerte puede entrar a Palacio.

Las palizas por delante impidieron ver a la gente que estaba por detrás.

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Por - Publicado el 26-01-2007

Según nos cuenta Desde el Tercer piso 4 decenas de gatos asistieron a una manifestación contra la pena de muerte. Quisieron ejercer su derecho ciudadano, en forma libre, consultando sólo con su conciencia. No es gente inocentona. Sabían lo que iba a pasar: los iban a desalojar. No les importó. Hace exactamente una semana sí dejaron manifestarse a quienes se manifestaron, acarreados algunos de ellos, a favor de una peligrosa cortina de humo.

Nos lo cuentan también los/las blogueros/as

Algunos medios lo cubren así:

Sí, los desalojaron. Un policía se lo dijo a un estudiante: “Tú sabes que esto es político”.


Tomado de Sólo la muerte puede entrar a Palacio.
Estudiante siendo impedido a su derecho de libre expresión.
¡Déjenlo en paz! ¡Sólo quiere ejercer su derecho! Igual que la semana anterior otros lo hicieron.
Las leyes no pueden tener un doble rasero: para los acarreados por García la Plaza de Armas; para sus opositores, prohibición de manifestarse. Estamos ante una violación del derecho a la libre expresión.

Sin embargo, esta manifestación fue un éxito. Logró lo que podía lograr. La métrica para evaluarla no es el número de personas que asistieron, sino el hecho en sí. Una acción concreta vale más que mil palabras. Y hemos visto una acción. Los que fueron estuvieron determinados a manifestarse, no a suspender su acción. No les importó haber sido algunas decenas. Este es un primer éxito.

Toca entender que no estamos ante una gran crisis de credibilidad del gobierno de García. No es la destitución de los magistrados del Tribunal Constitucional. Es un gobierno que recién comienza y sin embargo, las fisuras se le están abriendo demasiado rápido. Es un gobierno que acaba de incumplir su plan de acción de 180 días. Está recurriendo abiertamente a cortinas de humo, su protección a Fujimori va quedando fuera del armario, se evidencia un gran desorden en el manejo de los asuntos del gobierno, el copamiento de cargos públicos va en curso y es rochoso. Esta manifestación no augura nada bueno para García. Quienes ejercen el poder saben muy bien que no hay descontento pequeño que puedan subestimar. Los cuarenta que se manifestaron tienen las de ganar, no las de perder, porque han demostrado en los hechos la vulnerabilidad del gobierno de García, que ya se puede ir preparando a tener más de estas manifestaciones. Segundo éxito.

Esta es la primera o una de las primeras manifestaciones convocadas por la internet en el Perú. No es que haya mucha experiencia en el asunto. Toca afinar cosas para mejorar este poderoso medio de comunicación. Una vez más, se hizo. Es todo un éxito haber pasado de los pixeles a la realidad. Vendrán muchos más.

Finalmente, por ahora, si bien se movilizaron 40 personas, somos muchos más los que seguimos los hechos. Son muchas más las conciencias libres las que nos movilizamos. Gente que opina, expresa, se forma una opinión y contribuye a formar opinión. La iniciativa consolida una idea-fuerza y anima a insistir en una causa justa.

Creo que los/as organizadores/as y participantes se merecen todo nuestro reconocimiento y respeto. Cada uno de ellos representa a varios de nosotros que no estuvimos. Que sepan que no están solos. Para nada. Su acción fue un completo éxito. Quiero devolverles el mensaje de esperanza que nos han dado.

Actualización: Leemos en CPN Radio:

Sin embargo, la semana pasada abrieron las puertas de Palacio de Gobierno para quienes respaldaban la pena capital
Policía saca a golpes a manifestantes contrarios a pena de muerte de Plaza de Armas

CPN RADIO 26 ene| Doble trato. A empujones y a golpes un grupo de manifestantes fue desplazado por efectivos de la Policía Nacional cuando se encontraba en la Plaza de Armas, expresando su protesta contra la eventual aplicación de la pena de muerte.

Los cerca de 60 agentes del orden replegaron a los activistas, en su mayoría jóvenes, hacia la avenida Camaná del centro de Lima para evitar que se acercaran a Palacio de Gobierno.

Sin embargo, la semana pasada, otro nutrido conjunto de personas llegó tranquilamente hasta la Casa de Pizarro para expresar su apoyo al jefe de Estado, Alan García, sobre la posibilidad de establecer la pena capital a los terroristas y a los violadores de menores de edad.

García Pérez propuso la aplicación de la pena de muerte para los violadores de niños que provoquen su muerte, pese a que hace unos días el Congreso de la República desestimó una propuesta similar para los terroristas.

Y El Comercio: Manifestantes contra la pena de muerte son repelidos por la Policía.

Es muy simple: o dejan que todos se manifiesten en la Plaza de Armas o no dejan que nadie lo haga. El doble rasero no es justo. El presidente de la república debe dar el ejemplo y no lo está haciendo…

Actualización 2: Ver: Exitosa Manifestación en la Plaza de Armas (2)

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