Por - Publicado el 17-02-2007

Leo en Perú 21:

Mantilla llegó por ‘orden presidencial’ a El Frontón
Quedó confirmado. Agustín Mantilla llegó a la isla San Lorenzo, durante el motín de un grupo de terroristas, en 1986, y les dijo a quienes lo recibieron que se haría cargo de todas las operaciones militares para el debelamiento de las acciones de los reclusos por “expresa disposición del presidente Alan García Pérez”, quien por entonces gobernaba el país por primera vez.

Así lo dijeron ayer, una vez más, dos ex miembros de la Marina de Guerra y tres ex agentes del Instituto Nacional Penitenciario (INPE), quienes participaron en la reconstrucción del operativo en el penal El Frontón -hoy desactivado- que terminó con la matanza de los presos amotinados, entre los cuales había terroristas sentenciados y acusados por ese delito.

La versión de estas personas coincide plenamente con la primera declaración de Luis Giampietri ante la justicia militar, cuando sostuvo que Mantilla le había manifestado que estaba en el lugar de los hechos por orden del propio mandatario y que dispondría las acciones militares.

En ese primer testimonio, ofrecido en 1988, Giampietri dijo que fue el propio ex viceministro quien dio la orden de colocar los explosivos en las paredes de los pabellones de esa cárcel. Hoy, sin embargo, Giampietri afirma que no recuerda exactamente lo que ocurrió en aquel momento.

Los sobrevivientes de esa matanza Julio Yovera y Juan Laura Coronado, quienes también estuvieron en la reconstrucción, indicaron que, precisamente, Giampietri estaba al mando del grupo de marinos que participaron en el debelamiento y en la ejecución de los presos por terrorismo. “Los ejecutaron en la parte lateral del penal”, expresó Yovera.

Entre tanto, este lunes 19, la jueza María León tiene previsto interrogar a Giampietri en el lugar que este señale y, para el jueves 22, esperará en su despacho a Agustín Mantilla para interrogarlo sobre este caso, cuyas responsabilidades salpican al propio jefe de Estado.

Comentario: Las evidencias apuntan a García como responsable, al igual que Fujimori, de “ejecuciones extrajudiciales” o, más clarito, de matanzas. Sin embargo, sus crímenes no han evitado para nada que el pueblo colocara a García de presidente. Los únicos responsables de las matanzas resultan ser los ejecutores de las órdenes, no aquellos que las dieron. Y si no son responsables los que dieron las órdenes, tampoco lo son quienes pusieron a quienes dan las órdenes en puestos de poder. Es una cadena de responsabilidades a la vez que de lavadas de manos. Lo mismo podría ocurrir con Fujimori. De alguna manera increíble, este señor podría volver al Perú con el favor del voto popular, limpio de polvo y paja. Si García la hizo, ¿por qué no Fujimori?

No hay comentarios

Por - Publicado el 16-02-2007

Muy cruel la broma de Juan Vicente Rangel y de la que se hace eco, cómo no, Guillermo Giacosa, un aficionado a las dictaduras:

Chávez es el antipoder

Por supuesto. Una de las últimas de Hugo Chávez, el campeón del antipoder, es el plan educativo “Moral y luces”, toda una reforma para inducir a la gente hacia el “socialismo” y la “justicia social” a través de una nueva “educación bolivariana”. Léase más aquí: y aquí.

Estos planes no funcionan. Si funcionaran, todos los que fuimos escolares en los 70 seríamos velasquistas. Pero la gente no es tonta. Cuando los recursos escaseen, cuando explote nuevamente la crisis y no haya comida en las mesas, esos planes educativos demostrarán su incapacidad para influir crucialmente en las mentalidades. Definitivamente, el poder de Chávez es su antipoder.

No hay comentarios

Por - Publicado el 16-02-2007

Nick Gisburne fue censurado en YouTube por poner un video contrario al Islam. Según los administradores de ese servicio, violaba las reglas que prohíben discursos de odio. Pero ¿en qué consistía el video de Gisburne? En un conjunto de citas tomadas del Corán, que revelan el supuesto sentido agresivo e intolerante de dicha religión. El video, vuelto a publicar por otro usuario, como protesta a la expulsión de Gisburne de la comunidad de YouTube, lo pueden ver aquí.

Bueno, en verdad, Girsburne, un militante ateo, no las tomó directamente del Corán, sino de un digesto para quienes quieren avanzar en la causa contra esta religión. Gisburne no es un experto en el Islam, no consultó otra fuente, no preguntó por el sentido de estas palabras a algún imán. Simplemente, tomó algunas frases, las juntó en un vídeo, con el fin de que odiemos aun más a la religión fundada por Mahoma.

Sobre esto, quiero decir dos cosas:

Primero: que YouTube hace mal en censurar estos videos. El asunto del Islam está muy caliente, es verdad, y causa ansiedades en uno y otro bando. Por otro lado, parece inexplicable cómo es que en YouTube circulan sin mayores problemas videos agresivamente racistas (de argentinos contra chilenos, por ejemplo) e, incluso, un discurso de Miguel Serrano, el ideólogo nazi chileno que debe de haber inspirado algunos personajes de Roberto Bolaño (búsquenlo, el video es tan ridículo y estrafalario que se puede ver como una parodia de los nazis hecha por ellos mismos). Pero esto no necesariamente es culpa de YouTube. Simplemente, tal vez no haya habido usuarios que hayan pueso la banderita para censurar estos mensajes de odio. También circulan en YouTube videos agresivamente anti-católicos. O bien los católicos no se ofenden tanto como los musulmanes (lo que refuerza la imagen de intolerancia de estos últimos y el aguante de los primeros) o bien YouTube actúa más presurosamente contra aquellos mensajes que les pueden traer problemas (la amenaza del terrorismo es real, no hay duda).

Segundo: que la causa atea de Gisburne me parece absurda y contraproducente. Crea odio y violencia en lugar de entendimiento y, paradójicamente, impide el avance hacia una sociedad más racional y democrática. Es innecesario atacar a nadie por sus creencias religiosas. Es innecesario atacar a las religiones. El ateo arrogante que, desde su supuesta superioridad racional, hace mofa de las creencias religiosas (“supercherías”) de los demás, se está burlando de una activididad humana que posee un profundo sentido y que no cabe ser despreciada. Consigue, además, el efecto opuesto: reafirmar la sensación apocalíptica de que el mundo está perdido en manos de una conspiración diabólica. Mi posición al respecto es minimalista: que la religión no se inmiscuya ni en la ciencia ni en la política, sino que se dedique a lo suyo, que es la exploración del sentido trascendental. Como lo explicó un erudito judío El’azar ben Azaria “la Escritura habla el lenguaje del hombre” (dibra tora kileshon bne’adam para quienes sepan hebreo, que no es mi caso) y no el lenguaje de la ciencia. Querer refutar a la ciencia a través de la palabra de Dios es absurdo y no menos absurdo es querer que la ciencia se acomode a la palabra de Dios (cualquiera que esta sea) como pretenden, por ejemplo, los partidarios de una seudo-ciencia llamada “intelligent design” (“diseño inteligente”) que pretende refutar el darwinismo.

No creo que ser cristiano sea más moral que ser ateo, pero tampoco lo contrario. Si se dejara ese problema en una búsqueda personal, nos ahorraríamos una gran cantidad de violencia. Lamentablemente, Andrés Bedoya Ugarteche, columnista siempre tan achorado como obtuso del diario Correo, publicó nuevamente una columna contra los creyentes católicos que pueden ver aquí.

La nota es ofensiva e innecesaria. Yo soy un firme creyente en que estas expresiones, pretendiendo defender la razón, son contrarias a una causa razonablemente democrática. La solución no es acabar con los católicos fundamentalistas del Opus Dei, ni burlarse de los imanes; la solución es hacer lo posible para que la cuestión religiosa esté separada de la cuestión científica y política. Las citas de Gisburne solamente prueban lo que ya se sabe: que casi todas las religiones han tenido como elemento fundador la diferencia entre creyentes e infieles. Afortunadamente, las grandes religiones se han dedicado también a la interpretación (por algo son conocidas como “las religiones del libro”) y se han ido acomodando (en diferentes grados) a los tiempos. Quienes quieran presentar a la religión como una cuestión arcaica, se enfrentan a una batalla perdida de antemano. Los creyentes, por su lado, deberían responder a las crítica de Gisburne o de Bedoya Ugarteche no con la censura (que los hace ver como intolerantes irredimibles) sino con una mejor visión de lo que representan sus costumbres y sus creencias. Pero no hay que olvidar que el fundamentalisto ateo puede ser tan peligroso y sanguinario como el fundamentalismo religioso. Eso ya está, históricamente, muy bien demostrado.

No hay comentarios

Por - Publicado el 16-02-2007

Leo en La Primera:

Secretario general del APRA asegura que los de esas bancadas “frenan el rumbo del Ejecutivo”.
Pide más puestos para compañeros


Mulder usó como argumento que, a su opinión, las entidades del Estado están plagadas de funcionarios que entraron “como manada” durante la gestión del ex presidente Toledo y algunos fujimoristas que aún quedan. Y desde esos puestos, algunos de ellos claves, frenan el rumbo del Ejecutivo.

“Puedo decir que en la administración pública hay el doble de toledistas que de apristas, a pesar de que los toledistas son el 1% a nivel nacional y ya dejaron de ser gobierno. Y creo que todavía subsisten más fujimoristas que apristas. Y esos son los que ponen trabas. Los ministros a veces se encuentran con que no pueden desentrampar un tema porque los burócratas lo entrampan. Además, están acostumbrados a encarecer todo tipo de gestión, sobre todo de inversión. Esto tiene que ir cambiando”, apuntó Mulder a su salida de la Comisión Permanente del Congreso.

“Yo reclamo para que por lo menos haya más apristas” en los puestos de confianza, para asegurar el rumbo del gobierno. “Es muy difícil hacerlo con personas que tienen una predisposición política contraria. No se avanzan las cosas a la velocidad que uno quisiera”, reiteró. Igual, generó una ola que traerá lógicas reacciones.

Bueno, sigue el sinceramiento. Mulder expresa abiertamente su preocupación por los puestos de trabajo de sus compañeros. Como secretario general de su partido es parte de sus funciones, como fue comentado en La oferta laboral aprista y la ley de Say. Las declaraciones de Mulder refuerzan lo comentado el post Mantilla también regresa. Entonces se revelaría la siguiente información dada por La Primera:

Las presiones que muchos ministros están recibiendo respecto del nombramiento de viceministros y demás funcionarios de sus respectivos sectores han tenido como mano visible –como lo hemos informado– al congresista Mauricio Mulder, pero, según información fiable, detrás del pugnaz parlamentario está la mano maquiavélica de Mantilla, quien es visto como un mártir por muchos dirigentes apristas y le siguen guardando lealtad a prueba de balas.

La alianza Mulder-Mantilla estaría tratando de sentar sus reales en contra de las intenciones de Jorge del Castillo de modernizar el partido y, a la par, gerenciar el gobierno (cosa que hasta el momento viene haciendo con propiedad). La salida del viceministro Carlos Arana, en esa perspectiva, es sintomática de esa pugna sorda.

En esa ocasión, Mulder se apresuraría en desmentir esta información. Hoy vemos que Mulder abiertamente pide chamba para los suyos. ¿Qué tal si los puestos públicos se dejan de ver como un botín político y entran los mejores? Se hace una convocatoria pública, se comparan los Currículum Vitae, se entrevista a los candidatos y se elige a los/as mejores. No es muy difícil hacer algo así y es lo deseable. El país necesita seleccionar a los más aptos para los puestos públicos, sin importar la afiliación partidaria, raza, género, orientación sexual, creencia religiosa, etc. No hacerlo es alentar a que continúe el favoritismo para unos/as y la disciminación para otros/as. Las declaraciones de Mulder constituyen en toda regla una apología de la discriminación en los mercados laborales.

Actualización Leo en Perú 21:

Premier justifica que apristas entren al aparato estatal
Aunque insistió en que los méritos serán el principal criterio a la hora de emplear a los nuevos funcionarios públicos, el presidente del Consejo de Ministros, Jorge del Castillo, defendió la contratación de militantes apristas en el Estado y dijo que muchos de sus correligionarios tienen las suficientes cualidades profesionales para ocupar puestos de importancia en el sector estatal.

“Hay algunos que piensan que porque (el postulante a funcionario) es aprista no es competente ni eficiente. Eso ya es una suerte de persecución (.) No, señor. Los apristas no estamos descalificados. Y hay muchos compañeros del partido que tienen altas calificaciones como para ocupar algún puesto público (.) Esto ya es una cacería que tampoco vamos a admitir”, afirmó.

En entrevista en CPN Radio, el jefe del gabinete dijo coincidir con su correligionario, el congresista Mauricio Mulder, en que, en el momento de elegir a los nuevos servidores públicos, no puede haber exclusiones. Como se recuerda, Mulder fue mucho más allá y reclamó que se contrate a más apristas, sobre todo en los cargos de confianza.

Están confundiendo las cosas. Definitivamente, los apristas no tienen por qué estar excluídos ni discriminados de ningún concurso público. Que se presenten todos y que gane el mejor. OK, pero eso no es lo que dijo Mulder, que abogó directamene por una mayor contratación de apristas porque hay muy pocos en relación a gente de otros credos políticos, no porque sean competentes. Es muy diferente. Y sin embargo, nos dicen que coinciden. ¿Cómo es posible? Este tipo de afirmaciones y aclaraciones acaban por restar credibilidad a lo que anuncian los voceros del gobierno y del partido en el gobierno. En realidad, las declaraciones de Del Castillo, siendo razonables en teoría, son hasta más peligrosas que las de Mulder, ingenuas ellas. ¿Por qué? Porque puede resultar que encima que copan nos cuenten que son los de más altas calificaciones.

¿En qué puede acabar todo esto? Leamos lo que dice García:

“No he tenido ocasión de leer eso pero en proporción a los votos obtenidos en la primera vuelta, que fueron un poquito menos del 25%, creo que el partido tiene bastante”.

Sin embargo, a continuación, agregó: “Nos gustaría tener un poquito más, pero tampoco se puede aparecer avasallando, copando o tomando. Todo depende del tiempo. Esto no se da desde el pitazo inicial ni desde el primer día”.

He ahí. Apuntamos a un sistema de colocación laboral donde los apristas tienen una cuota de puestos públicos fijada alrededor de la votación que sacó su partido en la primera vuelta. Este es un criterio inaceptable. Las cuotas y la acción afirmativa no es para eso, sino para corregir la discriminación por atributos personales como raza, género, orientación sexual, etnicidad, discapacidad. No para que los partidos tengan cuotas en el aparato del estado. El anuncio es también inaceptable: el copamiento irá poco a poco… pero irá…

Actualización 2: Y sí, la dinámica del copamiento sigue adelante:

• Y no hay copamien
to

Aunque el gobierno lo niega, y Mauricio Mulder lo pide, el ingreso de los compañeros de Alfonso Ugarte a la administración pública va en aumento. Por ejemplo, Rodolfo Beltrán Bravo, gerente general de Pronamachcs, es un conocido militante del Partido Aprista.

• Otro más

Pero Beltrán no es el único compañero premiado con un cargo. José Salazar Barrantes acaba de ser nombrado presidente de Sunass.

• También en Fonafe

Martín Sifuentes Palacios, nuevo director ejecutivo de Fonafe, también es militante del Apra y ex candidato a la municipalidad de Trujillo. Por ahora contamos tres, pero la lista sigue.

Sí, la lista sigue…

No hay comentarios

Por - Publicado el 15-02-2007

Leo “¿Alianza apro-fujimorista?” de Martín Tanaka. Le hago unos comentarios que aquí reproduzco.

Hola Martín,

Con esto de “coincidencia no es alianza” me has hecho recordar a Ramiro Prialé con su “conversar no es pactar” pronunciado en plena gestación de la alianza Apra-Uno.

Definitivamente todo está basado en indicios, no en sólidas evidencias. Es parte del análisis EN TIEMPO REAL plantear hipótesis para contrastarla con lo poco que hay. Después ya no tiene mucha gracia. Te imagino diciendo en 1990 “García apoya a Fujimori y no a Alva Castro”. Pues alguien, siguiendo un razonamiento parecido al que aplicas en el post, te hubiera dicho que no, que son “meras coincidencias” o te hubiera acusado de aplicar teorías conspirativas, ¿no? Pues no, había mucho más que eso, como tú mismo has señalado. Creo que en el presente en el tema del Apra y el fujimorimo hay mucho más que coincidencias.

Creo que las razones que señalas no refutan para nada la existencia de una alianza, hipótesis que sí pasa las pruebas de consistencia:

1. Las alianzas son inestables. Hay muchos incentivos para desviarse. No por eso, se van a romper. Si una parte no cumple sus compromisos, puede o no haber sanciones (no tenemos las evidencias) y, sobre todo, la alianza no se va romper ahí mismo. Sobre la pena de muerte y el retiro de la CIDH, pues hay indicios de que algo hubo. Pueden haber dado marcha atrás y reoptimizado su jugada. Las acciones son contingentes al entorno y al juego de los oponentes.

2. El fujimorismo tiene un peso real en el país. Son sus 13 votos, pero no son sólo eso, pues no son sólo votos, sino una fuerza política, la cuarta del país.

3. No es creíble que García puede usar a Bachelet como ficha. Estoy de acuerdo. Pero eso es para ti y para mí, ¿lo es para García y Bachelet? Interpreto la publicación de El Mercurio como un torpedazo a esta última, y jalándole las orejas para que no se meta en lios ajenos.

4. Sobre la extradicción, pues según tú es un ejemplo de coincidencia, no de pacto. Tu argumento es que Toledo hizo algo parecido. No estoy de acuerdo. Si bien durante Toledo hubo dejadez e inoperancia, con García se ha paralizado la cosa. A quien sí parece que quisieran perseguir es a Toledo por “allanarse”. García tiene una política muy diferente sobre Fujimori que Toledo. No hay comparación.

Finalmente, creo que omites varios indicios de vínculos directos entre el Apra y Fujimori: el premierato de Valle-Riestra, la conexión Mantilla, la conexión Giampietri, la conexión Kouri. Creo que sería pecar de ingenuidad considerar estos indicios como meras coincidencias o acciones sueltas de algunos personajes (Y como diría el propio Alan García “en política no hay que ser ingenuos”). Te podría contestar que así como dices “por qué tendría que sorprendernos que haya coincidencias” se podría decir “por qué tendría que sorprendernos que haya una alianza”. Miremos la historia del Apra: convivencia, superconvivencia, alianza apra-uno, alianza apropepecista en 1978 (por no entrar en mayor controversia no profundizaré en su relación – digámoslo así – con Barrantes o con Fujimori a mediados y fines de los ochentas y comienzos de los noventas, respectivamente).

Aquí el tema es que la evidencia es parcial, va saliendo de a puchitos y, claro, tenemos margen para leer una cosa u otra. La hipótesis de la alianza es definitivamente más lanza que la hipótesis de las coincidencias. Es el siguiente paso: coincimos en tales puntos y nos damos cuenta que coordinar es más rentable que actuar cada uno por su lado. Por lo tanto, requiere de mayor documentación. Pero ahí están las evidencias sobre vínculos directos entre las partes.

Como siempre, ya evaluaremos. Veremos cómo los hechos van dando su veredicto por una u otra hipótesis.

Saludos,

Sílvio

Actualización: Se me quedaba en el tintero. El gobierno puede ser “abierto, contradictorio, atravesado por diferentes corrientes” y tener una alianza. De hecho, podría tener varias alianzas. Fujimori mismo en sus primeros años tuvo su alianza con las izquierdas (con su par de ministros) al mismo tiempo que la tenía con las derechas. Así como mencionas al programa de reparaciones se podría dar ejemplos de personalidades similares durante Fujimori, como en Foncodes, o en los proyectos de reforma del estado. No es que alianza=gobierno monolítico y coincidencias=gobierno contradictorio.

No hay comentarios

Por - Publicado el 14-02-2007

Leo Enfoques errados con Chile de Alan Fairlie donde nos comenta sobre las concepciones (erróneas) sobre la relación del Perú con Chile basadas en el enfoque liberal y el de cuerdas separadas. El primero esperaría reducir cualquier potencialidad de conflictos en base al la integración comercial.

Pero, hay un supuesto fundamental: que los beneficios ser repartan equitativamente entre los socios. Desde el propio enfoque liberal se plantea que cuando existen asimetrías, el resultado puede ser la creación de conflictos. Esto lo desarrollan otras teorías alternativas y con muchos casos reales que se han presentado.

En la relación con Chile hay asimetrías pronunciadas de diferente tipo: déficit acumulado aún a favor de Chile en la balanza comercial, déficit en el comercio de manufacturas, de servicios, nosotros exportamos materias primas y ellos manufacturas, y sobre todo inversiones, creándose una dependencia que buscan consolidar con el TLC bilateral .Pero, también hay otras brechas en gasto en ciencia y tecnología, indicadores sociales, gasto en armamento, etc. Es un error esperar que en esas condiciones se reduzcan las posibilidades de conflicto, más aún considerando que hay un problema de límites marítimos pendiente

El segundo:

El otro grave error es el de las “cuerdas separadas”.Se asume que es viable y conveniente para el país avanzar en el plano económico cediendo a las demandas sureñas, con la ilusión de una mejor disposición para la solución de los problemas pendientes. El problema es que con esas concesiones (mayor protección de inversiones, etc), que lo quieren llevar a la exportación del gas, puertos y otros sectores estratégicos, el país pierde capacidad negociadora. Cediendo en todo lo que es de su interés, no habrá ningún incentivo para solucionar el tema marítimo.
Al contrario, se toma como una señal de debilidad, y cada vez la posición expansionista es más agresiva, como los últimos incidentes lo muestran.

La alternativa según el autor va por otro lado:

Se debe buscar una relación armoniosa con nuestros vecinos. Eso supone superar primero los problemas pendientes, así como superar las asimetrías de la relación bilateral. El enfoque liberal y la política de “cuerdas separadas” no solucionan los problemas y más bien nos están llevando al margen de la voluntad de sus impulsores, a escenarios no deseados y muy peligrosos para el futuro de la Patria.

Comentario: Veamos:

  1. Un país relativamente más pobre, ¿pierde al comerciar con un país relativamente más rico? No, por el contrario, gana. Estamos permamentemente buscando nuevos mercados para nuestros productos. Resulta que el país vecinos nos compra. ¿Eso es malo? Que el país vecino exporte manufacturas y nuestro país exporte materias primas, ¿nos perjudica? No veo cómo. El Perú exporta lo que da su estructura productiva y Chile lo que le da la suya. No sólo eso, en términos de flujos de factores ocurre algo similar: de Chile llegan capitales al Perú, a Chile le llega mano de obra peruana. Con eso gana el Perú y gana Chile. Que haya diferencias en gasto social, I+D y otras cosas no nos hace perdedores del comercio internacional y de los flujos internacionales de factores.

  2. Entiendo que no nos guste esta división internacional del trabajo. Preferiríamos que sea el Perú el que exportara capitales a Chile y que Chile nos exportara a su gente en calidad de inmigrantes. Imaginémonos que la Plaza San Martín estuviera llena de inmigrantes chilenos, y que vienen al Perú a “encontrar pega”, atraídos por los altos salarios peruanos. También preferiríamos que fuera el Perú el que tuviera un mayor gasto social y en I+D y, ya puestos, el doble del PBI per cápita de nuestro vecinos, y no al revés como es ahora. Pero, ¿preguntémonos por qué no estamos en esa situación?

    Aparte de las diferencias históricas de PIB per cápita entre nuestros países, tenemos los años ochentas con su debacle económica y política de la que no acabamos de recuperarnos. Una gran pérdida de capital humano, con escuelas paralizadas en la parte del Perú en estado de emergencia, estudiantes radicalizados y población en general pasando a formar parte de fosas comunes en vez de estar aportando al crecimiento del país, destrucción de infraestructura, hipeinflación, recesión, etc. En esos años el pais vecino estaba en otra. Estaba creciendo, profundizando la distancia que ahora nos fastidia.

  3. No se trata de ceder ante las demandas de nadie. Las reglas tienen que ser las mismas para todas las empresas en el país. Pongo un ejemplo, el caso Luccheti en los Pantanos de Villa. Manifestaciones contra la empresa porque contamina una “reserva natural”. Muy bien, es irrelevante de qué país sea la empresa. Lo único que hay que vigilar es que cumpla con las normas ecológicas vigentes. Lo que ocurre es que los Pantanos desde hace años que están rodeados de fábricas de todo tipo. Es una zona industrial que contamina y no se tiene noticia de mayores quejas al respecto. A las aves y peces de los juncales les da igual quién los contamine: si son empresas peruanas, chilenas o de otro país.

    ¿Que Lucchetti apareció en un vladivideo? Después de haber visto cómo otros que también aparecieron siguen dando vueltas en la política peruana e incluso han recibido el favor popular a través de las urnas, sabemos muy bien que no podemos hacer mucho estruendo por algo así. Son lobbies. Hernando de Soto en su simulación sobre constitución de empresas tuvo que sobornar a las autoridades, pues no había forma de seguir adelante sin pagar coima. Establezcamos reglas claras para la actividad económica en el país.

  4. En mi opinión el tema de tensión con Chile va por el lado de defensa nacional. Hay desconfianza, animadversiones históricas y algunos riesgos muy reales.

    La percepción es que detrás de las inversiones chilenas viene su ejército al estilo del siglo XIX en que había empresas y trabajadores chilenos explotando el salitre en Bolivia. El gobierno boliviano les pone un impuesto y el gobierno chileno responde invadiendo Antofagasta. Uno lee los libros de historia chilenos y encuentra que la justificación para tal invasión era que había más trabajadores chilenos que bolivianos en esas zonas bolivianas. Por último, pues ganaron la guerra porque eran más fuertes y punto.

    Al ver las inversiones chilenas en el país, surge la pregunta de si puede pasar algo similar en el presente. Creo que ningún/a peruano/a quisiera reeditar lo que vivieron los tacneños y tarapaqueños en las primeras décadas del siglo pasado y en las décadas finales de hace dos siglos. Los franceses dicen que las buenas cuentas hacen a los buenos amigos. En mi opinión no tenemos ningún tema pendiente, ni mucho que ganar de la confrontación/reclamo/insistencia a Chile por el tema marítimo, de exagerada importancia. ¿C
    uánto de bienestar perdemos los peruanos por el triángulo?. Lo único que nos toca hacer es tener una paridad militar por razones de seguridad, donde lo ideal (e iluso, lamentablemente, dada la escalada armamentista en curso) sería que hubiera una negociación para reducir los gastos en armamentos. Ese ideal no va a ocurrir, pues entonces toca avanzar por la ruta del fortalecimiento y tecnificación de nuestras fuerzas armadas, y por supuesto, de nuestra población en general, que en buena parte desconfía de éstas (por la guerra interna y por casos como la compra a Francia de aviones Mirage sobrevaluados, la compra de armamento bieloruso obsoleto, la intermediación en el suministro de armas a las FARC.).

    Este fortalecimiento se podría hacer sin mucho ruido sobre el tema. Desde hace años que vivimos con incidentes frecuentes con el vecino del sur. Vendría mejor bajar el volumen de lo que se habla y mejorar la eficiencia de lo que se hace. El Perú tiene que seguir creciendo y avanzar en aumentar el nivel educativo y reducir la pobreza de su población. Cuanto más aumente nuestro PIB per cápita, nuestro nivel educativo, cuanto más se fortalezcan nuestras instituciones democráticas, y cuanto menos pobres seamos, más seguridad tendremos y más seguros nos sentiremos.

  5. Las doctrinas de Diego Portales de hace dos siglos (en cuya aplicación fueron instrumentales algunos peruanos notables como Ramón Castilla y Ricardo Palma) y la lógica sobre la que se sustentaban ya fueron. Hace dos siglos (y más) las riquezas del Perú eran los recursos naturales para exportación. Nos invaden, nos los quitan y ya. Durante el siglo pasado nos reorientamos, muy parcialmente, a la industria. La riqueza era el capital, la infraestructura, la maquinaria. Durante este siglo la cosa cambia y va a cambiar más. La riqueza es el capital humano, la capacidad de innovación tecnológica, el talento de la gente. Hay una nueva economía y una nueva tecnología a la que hay que entrarle.

    El triángulo maritimo que supuestamente tanto nos preocupa, ni siquiera tiene grandes riquezas. Es como las Islas Malvinas. Dijeron que estaban llenas de krill, un crustáceo que alimentaría al mundo y nos salvaría del hambre. Nada de eso. No había ningún gran valor en las islas ni en el mar que las rodea. En mi opinión el tiempo juega a favor del Perú, de su crecimiento, de su mejora a todo nivel. Esto es si no nos desperdiciamos en belicosidades inútiles. Tenemos tanto que ganar de invertir en educación y tanto que perder en azuzar conflictos sin ganadores. Tal como lo señalé en Triángulo equivocado el triángulo que nos debe preocupar es la creciente brecha productiva con nuestro vecinos, más que cualquier triángulo marítimo.

  6. Finalmente, recordaré lo que manifesté en el post: Entre Chávez al norte y Morales al sur
    Pongo otro ejemplo. Recuerdo cuando se criticaba la presencia chilena en el Perú, se mencionaba el caso de Santa Isabel. Esa empresa no es chilena, sino holandesa. Es del grupo Nexus. Es cierto, vino al Perú a través de Chile.

    Hoy en día, los propietarios son otros. Nexus la vendió al grupo Interbank de Rodríguez Pastor (ver también aquí). Este grupo peruano, que funciona desde 1897, compró Santa Isabel, Plaza Vea y Minisol por 54 millones de US$. ¡Viva, viva, viva, el Perú!
    ¿Estamos más contentos ahora? ¿Mejor atendidos? ¿Más seguros?

    A medida que el Perú crezca, se fortalecerá nuestra acumulación de capital y podremos comprar lo que ahora no tenemos. Es el camino normal.

    Tal vez tendríamos que entender que el Perú también tiene presencia en Chile y que esta presencia es normal y debe continuar. Así es la integración. Hoy por hoy, estamos más integrados con Chile que con Bolivia o con Venezuela. El camino es extendernos a nuevas alianzas, sin perder las que ya tenemos.

    Habría que ver a la inversión chilena en el país como instrumental al proceso de crecimiento, más que como algo perjudicial para el país. Los vecinos del sur vinieron a invertir cuando el país estaba en crisis. Confiaron en la capacidad de recuperación del Perú. Otros países no vinieron, tal vez porque no nos conocen. Basta que haya una crisis en algún “mercado emergente” para que se vayan. Con los vecinos nos conocemos bien.

    Si el Perú sigue creciendo habrá convergencia económica y se reducirán las asimetrías que preocupan al colega. Si comenzamos a restringir las inversiones y seguimos echando leña al fuego con el vecino, pues no creceremos tanto y las asimetrías serán más persistentes. ¿Qué nos conviene como país?

Hasta ahí.

No hay comentarios

Por - Publicado el 13-02-2007

En este blog, Silvio ha estado explicando el como y el porqué de hacer estudios especializados en el extranjero. Si no lo he entendido mal, Silvio ha señalado que en este asunto se evidencian ciertos desfases entre la economía de punta y la economía que se estudia en el Perú y, más importante que ello, ciertas resistencias en el ámbito nacional respecto de nuevos modelos usados en esa disciplina. La consecuencia es que el estudiante de economía peruano no tiene acceso a los modelos más avanzados y, por tanto, no está capacitado para integrarse al diálogo académico global.

Me preguntas si algo similar ocurre en literatura. Si digo que sí, corro el riesgo de que me llamen colonizado o americanizado. Y, en efecto, ciertas personas me han dado a entender que estudiar fuera (y especialmente en Estados Unidos) implica una especie de alienación. Mucha gente mira con desprecio lo que se hace en Estados Unidos en el campo de los estudios latinoamericanos y llaman a los que estudiamos y trabajamos aquí “culturalistas”. Además, a muchos les sigue sonando raro que tengas que irte al norte para estudiar el sur.

Con todo, mi respuesta a tu pregunta es que sí; que, en efecto, hasta cierto punto, hay un gran desfase entre lo que yo veo como conocimiento de punta en la crítica literaria y cultural y mucho de lo que se hace y dice en el Perú. Y, aclaro, que me refiero hasta cierto punto y que establezco la comparación desde lo que veo. Como estamos acostumbrados a sospechar de todo lo que venga de Estados Unidos, nunca faltará quien te responda que mi juicio es puro colonialismo mental, que mi forma de ver las cosas se basa en el prejuicio de que todo lo que se hace en Estados Unidos es necesariamente mejor.

Entonces, en primer lugar, debo aclarar que conozco muchos académicos formados enteramente en el Perú y que siguen trabajando en nuestro país y cuyo trabajo es excelente. En segundo lugar, debo tratar de demostrarte que los estudios en Estados Unidos son muy provechosos por razones objetivas, y no por meros prejuicios colonialistas.

Supongo que esto último ha de ser el punto fuerte de mi argumentación. Mi finalidad es convencerte de que es una muy buena idea perfeccionar tu vocación en las universidades norteamericanas. Para ello, tengo que demostrarte que ser admitido en un departamento de Español de Estados Unidos no es muy difícil (porque la calidad de los estudiantes peruanos de literatura es muy buena y muy reconocida) y que los estudios que puedes realizar aquí poseen notorias ventajas. Hablaremos de todo eso, pero antes me gustaría formularte una pregunta crucial: ¿qué clase de estudiante eres tú?

Esto es muy importante. En cuanto a lo que me interesa observar, yo veo los siguientes tipos de estudiante:

  • El que está muy interesado en hacer su posgrado en Estados Unidos. A él o ella no hay que convencerlo/a.
  • El que piensa que ya lo aprendió todo y lo sabe todo. Si crees esto, entonces te pido que mejor cortemos la comunicación aquí. Si ya lo sabes todo, no tienes nada más que aprender, eso está claro. Por tanto, no debes moverte. Solo te basta (supongo) ir a buscar trabajo.
  • El que piensa que todo lo que tiene que aprender está en el Perú. En este caso, te pediría que lo pienses de nuevo. Piensa en el tamaño de las bibliotecas que hay en nuestras universidades, piensa en la disponibilidad de artículos. Hace unos días, mientras conversaba por messenger, un amigo me hizo un par de consultas y yo le contesté con cuatro artículos que encontré y pude bajar a mi computadora en no menos de diez minutos. Si me hubiera tomado un par de horas en la biblioteca de Colorado, habría conseguido al menos unos diez artículos más sobre el mismo tema. Y si esperaba unos días, me habrían enviado por correo (gracias a un sistema de intercambio bibliográfico universitario) aquellos artículos que no estaban disponibles en mi universidad. Y esto sin contar con libros y tesis que puedes sacar o pedir que te traigan. Otra cosa: aquí los préstamos no son de un día o una semana: son de meses y por periodos renovables. Claro que hay algunos bemoles: hace unos minutos busqué las Siete Partidas de Alfonso en Sabio: están, en efecto, en la sala de colecciones especiales. Como es un facsímil en cuatro tomos, solo lo puedo leer en esa sala. Lo mismo pasa con el facsímil del Tratado de Tordesillas y del manuscrito de Salamanca del Libro de Buen Amor. Pero comprenderás que estos ejemplares merecen un cuidado especial. Usualmente saco tantos libros que, para ir a la biblioteca, debo usar un maletín con ruedas. ¿Y qué me dices del tiempo? No basta tener la bibliografía, como sabes. Como comprenderás, el tiempo y la tranquilidad para leer y examinar los documentos son cruciales.

De modo que el ambiente hace una gran diferencia. Sin el trajín de trabajar (y, a lo más enseñar español una hora al día como máximo) tus posibilidades de estudio se potencian enormemente. ¿Qué se necesita en primer lugar, entonces? Simplemente, buena disposición y cariño por lo que se hace.

Esto último suena simplón, pero es muy importante destacarlo. Hace mucho tiempo, leí algo que me resultó muy chocante y a la vez muy sintomático y por eso lo copio:


“Que alguien por favor le envíe al señor Michelena un ejemplar del “Inventario” [se refiere al libro ganador del concurso de cuentos escrito por Alexis Iparraguirre] para que escriba un texto que diga cosas relevantes de él. Que haga los cruces con sus lecturas o con las nuevas “herramientas” que posee. Que opere y haga cirugía. Cuando estudiaba en la universidad -junto con Iparraguirre, a quien conozco y con el que he conversado varias veces- yo lo solía hacer. Exprimía sentidos, hurgaba significados, retorizaba y defendía lo indefendible. Ya estoy grande. Ya me aburrí de eso.”

Y observa que esto no lo escribió ni un tonto ni un inculto, sino un desencantado. He conocido varios (y digamos que ellos pueden formar el cuarto tipo de estudiantes). Se trata de personas cultas que han leído muchísimo y que alguna vez poseyeron una pasión que los animaba pero que, por alguna razón, han dejado de entender la finalidad de su trabajo. Porque si uno piensa que la tarea del crítico es “retorizar y defender lo indefendible” ello significa que ha perdido el horizonte que define su tarea. Y esto es una lástima, porque estamos ante una inteligencia desaprovechada.

Pero entonces, sospecho que me preguntarás ¿cuál es la tarea del crítico y cuál es la relevancia de su trabajo? Eso te lo respondo en la siguiente carta. Por hoy, el tiempo se me agota.

(Figura: página del manuscrito de Salamanca del LBA. Obsérvese el dibujo del melón o tejón, un animal que come endrinas. Don Melón, el amante de Doña Endrina, no es, pues, una fruta, sino un animal angurriento y obsesionado con el sexo).

No hay comentarios

Por - Publicado el 13-02-2007

Leo Educación: Demasiado Mala,Demasiado Buena del profesor Javier Iguiñiz donde hace un excelente señalamiento: no se trata sólo de decir que hay que aumentar el nivel educativo de la población, pues también hay que analizar el desajuste educativo (educational mismatch) o la “discordancia profesional” como él la denomina. La demanda doméstica absorbe y paga poco y tiene un fuerte componente de autoempleo, por lo que mucha gente acaba sobre-educada (en oficios para los que su nivel educativo es mayor, o ganando mucho menos que sus potencialidades). En esta situación, los trabajadores/as calificados/as (o cualificados/as) prefieren emigrar:

Podemos decir, pues, que en el Perú no solo faltan calificaciones sino que también están de hecho sobrando, que las desperdiciamos.

El autor concluye su artículo con las siguientes preguntas:

Después de todo, ¿para qué mejorar la calidad de la educación si es que no habría suficiente demanda por ella? (….) Es seguro que buena parte de la educación es demasiado mala, pero a la vez demasiado buena para lo que la economía actual demanda en realidad.

Dos comentarios:

I.

El problema de la sobre-educación se da en muchos países del mundo, incluso y especialmente en países industrializados. El concepto fue acuñado por Thurow (1975) y Freeman (1976) en los setentas del siglo pasado en su análisis de la economia americana, pero desde entonces su uso se ha extendido a todo tipo de economía. Uno de los temas de debate al respecto es si este desajuste es temporal o permamente. Según Becker (1957) es un fenómeno temporal, pues es la transición a una nueva situación de equilibrio: los más educados que sobran y ganan salarios bajos desplazan a los menos educados con lo que se socava el incentivo para adquirir capital humano y con ello corrigiendo la sobreoferta de mano de obra cualificada. Un enfoque relacionado que también considera al fenómeno como temporal, señalado por autores como Rosen 1972, Jovanovic 1979, Sicherman y Galor 1990, entre otros, considera a la sobreeducación como un aspecto de la movilidad de los trabajadores. Los sobreeducados son jóvenes, con altas tasas de rotación laboral, pero que a través de la recolocación laboral van ocupando trabajos que se acercan más a su nivel educativo. Otros enfoques, basados en la teoría de la señalización (signalling) o competencia por los empleos (job competition) concibe a la sobreeducación como un fenómeno más permamente: los trabajadores sobreinvierten en educación para señalizar mayor productividad innata o menores costos de entrenamiento, o desplazar a la competencia proveniente de otros trabajadores. Así también, la sobreinversión en educación puede servir para compensar desventajas en el mercado laboral: no hablo bien el idioma predominante en el mercado laboral, pero soy un experto en computación; o me discriminan por razón de mi raza, origen étnico, género, orientación sexual, pero el mercado me prefiere porque soy el más educado de todos (ver más en este artículo de Maite Blázquez y mío).

Al mejorar la calidad de la educación se incrementará la oferta de trabajo. Habrá más empleo, sí, pero a un menor salario. Las mejoras en la educación repercuten en el mercado laboral presionando a los salarios a la baja y al desempleo. Esto no quiere decir que no deba haber inversión pública en educación. Es un efecto de equilibrio, pues la masa de nuevos educados quisiera ganar los salarios prevalecientes antes de su llegada, pero ahí viene el “no hay cama pa’ tanta gente” de Celia Cruz. Sin embargo, para el conjunto de nuevos educados lo que suele ocurrir es que la educación haya tenido un efecto no-negativo: algunos están mejor, otros están igual, pero no están peor de lo que estarían sin haber recibido la educación. Según el trabajo del Banco Mundial del colega Daniel Cotlear Un Nuevo Contrato Social para el Perú el Perú tiene una buena cobertura educativa. Ahora toca mejorar la calidad de la educacion. Es lo que toca. La sobreeducación existente no debería ser una razón para no hacerlo…

(La pregunta final del autor de “para-qué-invertir en educación-si-después-no-hay-trabajo” me recuerda a la canción de Rubén Blades “¿Amor pa’ qué? si al fin y al cabo siempre termina y se transforma en un no sé qué“. Algo así como “educación pa’ qué si al fin y al cabo no hay empleo”. Es similar a preguntarse, ¿para qué un campesino va a invertir en fertilizante y semilla mejorada si después hay sobreproducción y los precios de lo que vende acaban por caer? La respuesta, criollaza como la pregunta, sería “Ah, pues entonces nos quedamos con la educación misia que tenemos” o “Ah, pues entonces no hay nada que hacer sobre el atraso en el campo peruano”. Claro, eso sería quedarse en un nivel de análisis pre-económico. Es mejor, aprendemos más, desarrollar el tema un poco más…¿no?)

Definitivamente, se trata de atacar al problema también por el lado de la demanda, cuyo aumento genera una presión hacia una expansión del empleo y a mayores salarios. Si las empresas adoptan nuevas tecnologías (para lo cual requieren de trabajadores cualificados), tienen un ambiente económico favorable a la inversión y pocas restricciones a la contratación de trabajadores, pues a lo largo del tiempo la demanda de trabajo se expandirá, corrigiendo o al menos mitigando el problema de la sobreeducación.

Toca ver el tema no como un ejercicio de estática comparativa, sino en forma dinámica. Se trata de desencadenar un proceso de crecimiento económico donde haya también una expansión de la capacidad productiva, más empresas, de todo tamaño, más producción, y más demanda de trabajadores/as cualificados/as.

Finalmente, habría que poner en el centro del análisis al individuo, no al estado. Cuando se dice ¿para qué invertir en educación? pareciera que estuviéramos pensando en el estado y no en las múltiples decisiones individuales. Es cada persona la que tiene que tomar su decisión óptima sobre su nivel de educación, y en la economía debería haber mecanismos para que esto ocurra: educación pública, becas, préstamos educativos, etc. Así, los agentes, heterogéneos ellos, tendrían una expansión de sus capacidades y en sus libertades al estilo de lo que proponía Amartya Sen; y no que alguien decida por ellos restringirles la calidad de la educación…

II.
Quisiera hacer notar algunas frases del artículo del colega:

Este es, dicho sea de paso, uno de los múltiples ejemplos de la táctica de muchos denominada “acusar a la víctima” para evadir responsabilidades.

Esa situación humilla y desmoraliza a los profesionales y técnicos que el pa

No hay comentarios

Por - Publicado el 13-02-2007

Hablando del regreso del dependentismo:

¡¡No puede ser!!

Este tipo de imágenes ha conseguido más adeptos que cualquier intento de hilvanar algún razonamiento coherente…

No hay comentarios

Por - Publicado el 12-02-2007

Continuación de El regreso del dependentismo (I)

Entrándole al Consenso de Washington

Al final de la década de los ochentas del siglo pasado, quedó muy evidente el fracaso de los gobiernos democráticos latinoamericanos en, ya no hablemos de crecer, sino en estabilizar sus economías. Algunas ideas emblemáticas de la época eran:

  • el déficit fiscal no tiene impacto sobre la inflación. Esto era un mito para muchos economistas latinoamericacos y, por consecuencia, para muchos gobiernos.
  • el gasto público servía para aumentar la demanda efectiva. La composición del mismo era irrelevante. Keynes ilustaría este punto afirmando que prefería construir pirámides a construir ferrocarriles.
  • ningún gobierno de esa época tuvo gran interés en aumentar la presión tributaria.
  • los gobiernos de esa época fueron campeones en los controles de precios, control del tipo de cambio y del comercio exterior, del tipo de interés, pesada regulación.
  • en el caso del Perú, tuvimos un intento de estatización, de la banca.

En fin, este paquete de medidas no funcionó (ver el trabajo de Pastor y Wise). Eso sí. No hubo ningún “consenso populista”, ni “consenso de Rio, Buenos Aires o Lima”, ni fue el “consenso de Boston” (en homenaje a Lance Taylor cuyos discípulos y seguidores pusieron en práctica este tipo de recomendaciones de política), ni fue el consenso de la la Fundación Friedrich Ebert (que auspició una gran cantidad de trabajos y propuestas económicas heterodoxas).

(En esa época tuvieron gran notoriedad en el Perú las fundaciones de los entonces tres principales partidos políticos oestealemanes: la Friedrich Ebert del SPD, la Friedrich Naumann del FDP y la Konrad Adenauer de la CDU. Todas ellas en competencia e impulsando a sus propias ideas y a su propios políticos afines).

Y sí, esta política económica tuvo un momento de gloria. No fueron sólo presidentes populistas los que hicieron locuras por su cuenta: fue la corriente de pensamiento económico predominante en la época. Dornbusch (que descanse en paz) vino un par de veces al Perú y no fue precisamente opuesto a los planes de Garcia (aunque sí fue muy claro en desmarcarse de éstos una vez que no funcionarion). Las multilaterales (las primeras en aplicar razonamientos keynesianos en sus recomendaciones de política) no fueron tampoco precisamente opuestas a las políticas de los ochentas. Los programas keynesianos de esa época fueron aplicados porque gozaban de consenso y correspondían a una corriente de pensamiento que entonces ganó la batalla de las ideas. Sí, la batalla, pero no la guerra….

Los resultados fueron los que todos conocemos. Hay alternancia no sólo en los gobiernos, sino en las políticas económicas. Si una política no funciona, se pasa a darle oportunidad a alguna otra. Pues en Washington John Williamson organizó una conferencia con diversas instituciones multilaterales, bancos centrales americanos y think tanks. La idea era crear un consenso en cómo debía ser la política económica futura. Así surgió lo que se dio en llamar el “Consenso de Washington“, cuyos puntos eran:

  1. Disciplina fiscal
  2. Reordenamiento de las prioridades del gasto público
  3. Reforma Impositiva
  4. Liberalización de los tipos de interés
  5. Tipo de cambio competitivo
  6. Liberalización del comercio internacional
  7. Liberalización de la entrada de inversiones extranjeras directas
  8. Privatización
  9. Desregulación
  10. Derechos de propiedad

Es decir, exactamente lo contrario a lo que se había hecho en los ochentas. Efectivamente, los gobiernos latinoamericanos cambiaron de rumbo y siguieron los cánones establecidos en el consenso de Washington, con los resultados que también todos conocemos…

Llegado a esta punto merece la pena hacer notar algunos detalles. El “Consenso de Washington” en algunos enfoques aparece como algo

  1. externo a la región, como una receta de las multilaterales. (en cambio, el consenso populista previo, aparece como algo autóctono, como una corriente de pensamiento regional)
  2. conspirativo, como algo ordenado por entes opresores (cuando en realidad es una reacción al fracaso del consenso populista previo).
  3. por lo tanto, irracional, dogmático, fundamentalista, no aplicable a nuestras economías (como si el consenso previo no hubiera tenido pecadillo alguno, como no prestar atención a la disciplina fiscal, un tema de sentido común)

Puesto así, pareciera que estamos una vez más ante el imperialismo puro y duro. Ahí está la dominación de siempre: alambicados dictados que vienen de fuera, que restringen nuestro margen de acción y atienden a las conveniencias de nuestros dominadores, traidores locales que los aceptan. ¿No ve? Ahí está el imperialismo pues, imponiendonos políticas económicas lesivas a la soberanía nacional. Es el “Consenso de Washington”, una simple conferencia internacional de la cual salió un pinche libro, como sin en los ochentas no hubiéramos tenido en Latinoamérica una gran cantidad de conferencias y propuestas de política económica. Pero claro, detrás de todo esto se creía ver algo así como la “Alianza para el Progreso” de Kennedy, denunciada en Punta del Este por Ernesto Guevara como un parte de un plan de dominación imperialista. Sólo que la “Alianza” vino con inversiones gubernamentales americanas a la Plan Marshall, mientras que en el “Consenso” no hay nada de eso: los países bailan con su pañuelo.

Por la época de la Conferencia de Williamson, al final del gobierno de García, surgieron en el Perú algunas propuestas de estabilización:

  1. el plan Paredes-Sachs, que básicamente sintonizaba con las pautas del “Consenso” (ver el trabajo de Carol Wise al respecto).
  2. el plan Amaru, propuesto por un grupo de profesores de la PUCP, que proponía acelerar la dolarización de todos los precios y una reforma monetaria donde la nueva moneda (el Amaru) quedara anclada al dólar (A Ezequiel Ataucusi, el candidato a la presidencia por los “israelitas” en 1990, le preguntarían cuál era su plan económico para controlar la inflación. “Ah, vamos a hacer una reforma monetaria”, contestaría. “La esterlina será la nueva moneda”, añadiría. Tal vez mi memoria le hace injusticia a más de uno/a, pero que yo recuerde fue el único candidato a la presidencia que propusiera una reforma monetaria.)

También había un plan llamado el “shock antimopólico”, propuesto por un grupo de economistas entonces asociado a la revista “Actualidad Económica”, que consistía en una reducción del markup y, por lo tanto, era un ajuste a las ganancias, sin que aumenten los precios ni baje el salario. Algo así. (Entre que no lo acabé de entender cuando me lo explicaron y que se me pierde en la memoria, es lo que puedo decir por ahora… ) En esa época, la estrella de la Ebert ya había caído. Tal vez más dedicados a la unificación alemana, tal vez más resignados a que no la estaban haciendo en Latinoamérica, quién sabe….No se los vio auspiciando un plan de gobierno para el nuevo gobierno, como sí hicieron estruendosamente en 1985.

No es que
en 1990 no hubiera opciones en el país. El tema es que el populismo ya se había quemado. No se trataba de estatizar nada. No es coincidencia que el comunismo cayera estrepitosamente en 1989. Tampoco la cosa iba por expandir demanda agregada alguna. Los únicos que tenían algo diferente que decir eran los ortodoxos, no los heterodoxos. Era su momento de gloria. El capitalismo había ganado la guerra fría. En la misma región los sandinistas perdían las elecciones en Nicaragua. ¿A alguien se le podía ocurrir seguir las políticas económicas de los perdedores?

(En el “Pez en el Agua” Mario Vargas Llosa cuenta cómo el embajador americano en el Perú le confirmó lo que se había filtrado a un diario aprista: que el gobierno de los EEUU apoyaba a Fujimori. Vargas Llosa pensaba que los americanos debían apoyarlo naturalmente a él, pero resultó que no…. Años después, Fujimori pensaría que él mismo era, que él era a quien los americanos apoyarían decididamente, y resultaría que no, que los americanos apoyaban a los “caviares” de Transparencia…. Cómo cambian los tiempos, qué te parece, como dirían Los Compadres…..)

Los oídos del gobernante estaban listos para sólo escuchar a ese sector de pensamiento. Así, Fujimori, renegando de su promesa de no-shock, rapidito no más se orientó por seguir por la vía del “Consenso”. El paquetazo de Hurtado (“que dios nos ayude”) no tuvo gran resistencia de nadie. (En Ecuador, Bucaram quiso hacer lo mismo y la gente salió a las calles). Las izquierdas, todavía fuertes, tenían ministros en el gobierno de Fujimori. Tampoco estaban por la protesta. Digamoslo de la siguiente manera: así como en los ochentas el consenso en el pensamiento económico lo ganó la corriente “heterodoxa” o “populista”, en los noventas el consenso lo ganó la corriente “ortodoxa” o “liberal”. ¿Por qué atribuir siempre lo que ocurre al voluntarismo del gobernante (García en los ochentas y Fujimori en los noventas)? Cada gobernante echó mano de lo mejorcito que había en su momento. En fin… (sobre las llamadas “reformas estructurales” durante Fujimori,ver el trabajo de Pascó-Font).

Las cosas van por acción y reacción. El populismo fue una reacción a una etapa ortodoxa que no funcionó tampoco. La reacción al populismo pudo sintetizarse en el “Consenso”. Y la reacción al “Consenso” no ha quedado claro qué es. Por lo pronto, Joseph Stiglitz nos ofrece diversas críticas al “consenso”, tenemos las respuestas de John Williamson o las propuestas de Dani Rodrik de un Consenso de Washington aumentado con:

  • gobierno corporativo,
  • anti-corrupción,
  • mercados de trabajo flexibles,

entre otros. Algunos ajustes al “Consenso”, pero el “consenso” al fin…

Me dejo algunas cosas en el tintero para un próximo post. Creo que es importante entender estos cambios de política para no hacernos bolas con teorías conspirativas misias, que lamentablemente han vuelto a ser predominantes en los últimos años.

(Continuará)

Un comentario

Página 224 de 251« Primera...222223224225226...Última »