Por - Publicado el 27-11-2015

Es usual que las personas, particularmente los políticos e intelectuales, cambien de posición en el tiempo. Lamentablemente, es menos usual que estos cambios sean procesados y explicados públicamente. Ocurre que muchas veces se mitifica a estas personas y se les construye una biografía sesgada, sin afrontar sus cambios y contradicciones.

Es lo que ocurre con Carlos Iván Degregori. Después de su muerte se le ha mitificado. Sus discípulos se esmeran en contarle una historia de clarividencia temprana, sin precisar sus virajes y las posiciones que después abandona, como quien se quita una camisa y se pone otra.

Degregori se convertiría a comienzos de los 1990s en el principal senderólogo peruano como internacional. Pasaría a sostener tesis que diferirían sustancialmente de su caracterización inicial de Sendero Luminoso. Más aún, sin mediar autocrítica, sería un agrio crítico de quienes sustentaban tesis similares a su caracterización inicial.

Por ejemplo, a pesar de su temprana y segura caracterización de Sendero como “mesiánico andino”, Degregori se enfrascaría en un unilateral como póstumo debate con las tesis de Flores Galindo sobre la utopía andina, negando precisamente cualquier contenido mesiánico andino, no sólo en Sendero Luminoso, sino en el país, debido a la modernización y a la ascención del “mito del progreso”. Ver Los mitos en conflicto: Degregori contra Flores Galindo (2).

Otro ejemplo es que Degregori abogaría entonces por “la violencia de las masas” como parte de un “proyecto revolucionario nacional”, y diría que los senderistas presos en El Frontón son “presos políticos” y más cosas impensables años después, tanto en sus elaboraciones de los 1990s como en las que aportó a la CVR.

Si bien Degregori rechaza tempranamente a Sendero Luminoso, en buena cuenta repitiendo el discurso del PC-U, al terrorismo como antipopular y útil para la derecha, lo hace recurriendo a una caracterización y un análisis muy cercanos a los de Flores Galindo, que luego combatiría febrilmente. En el presente post ilustramos su posición en marzo de 1982 a partir de una serie de columnas de opinión públicadas en El Diario de Marka, reproducidas como imagen al final del post.

1. “Rebeldes primitivos”
Carlos Iván Degregori rechaza políticamente a Sendero Luminoso cuando reside en Huamanga y es profesor de la UNSCH, y luego cuando Sendero Luminoso inicia su lucha armada en 1980. Sin embargo, este rechazo no es para nada un rechazo a la opción insurgente, ni se fundamenta en las mismas razones que expondría más de un lustro después, cuando comienza a adoptar a Sendero como su especialidad y se convierte en el principal “senderólogo” del país, o dos décadas después en la CVR.

La experiencia de Degregori de profesor en Huamanga le sirve para rechazar a Sendero, pero no le da ninguna información específica que le ayude a hacer un mejor análisis que el que hacían otros observadores sobre Sendero Luminoso. Después del ataque de Sendero Luminoso a la cárcel de Ayacucho en marzo de 1982, diversos analistas de izquierda comienzan a tomarse en serio a Sendero y a distanciarse de la idea que se trataba de un terrorismo de derecha. A esa acción armada les siguen el asalto al puesto policial de Tambo y otras acciones que demostraban no sólo la capacidad militar de Sendero, sino su poder de atracción y apoyo entre las izquierdas. Es entonces que Degregori en El Diario califica a los senderistas como “rebeldes primitivos”, apelando al título de un libro del historiador Eric Hosbawn, aquí. Si bien es una calificación que suena despectiva, Hosbawn la aplica a movimientos sociales de rebeldía contra regímenes opresivos, tan es así que incluye entre estos movimientos al movimiento campesino de La Convención, Cusco, de comienzos de los 1960s. La caracterización no era pues tan descalificadora finalmente. En un siguiente artículo Degregori complementa:

es obvio que subestimamos nuestro potencial “primitivo” y es necesario reconocer que nuestra apreciación, como la de la mayoría de la izquierda fue intelectualista y excesivamente occidental

2. “Mesiánico andino”, “huída hacia adelante” y socialismo
Degregori caracteriza a Sendero Luminoso como un movimiento mesiánico andino, que recurre a “otras formas fundamentales de ganar adhesión política, que tocan más al corazón que al intelecto y que (…) tienen profundas raíces en nuestra historia”. Nótese cómo divide al corazón del intelecto y vincula el corazón al “mesianismo andino”, y recuérdese su virulenta crítica a Flores Galindo por hacer lo mismo en las líneas finales de su “Buscando un Inca”, como señalamos aquí.

Y aquí es que introduce, al parecer por primera vez, su idea de una “huída hacia adelante” de Sendero. A diferencia del Degregori que afirma años después que Sendero huye hacia adelante debido a su fracaso en influir en las masas, este Degregori de 1982 afirma que Sendero “huye hacia adelante” debido a la caída de la “banda de los cuatro” (que los deja sin centro de referencia comunista internacional) y ante el hecho que la dictadura militar, que Sendero tipificaba de fascista, se ve obligada a convocar a elecciones. Estos dos hechos no significan el colapso de “todo el viejo dogma senderista”. Por el contrario, según Degregori

se subestimó la capacidad de “huída hacia adelante” -o regreso a las raíces (andinas) – de Sendero, que pasó del dogmatismo izquierdista al mesianismo andino. Momentáneamente huérfanos ideológicos, en vez de derrumbarse se erigieron rápidamente en centro, proclamándose la cuarta etapa del marxismo y designando a Huamanga como foco de reconstrucción del movimiento comunista internacional.

Este tipo de movimientos mesiánicos

prosperan en áreas del planeta donde antes florecieron grandes civilizaciones y donde el imperialismo, con ayuda de las burguesías asociadas, destruyen el tejido social, pauperizan a las masas y corrompen las costumbres, mientras la izquierda de muestra incapaz de ganar al pueblo a un proyecto socialista moderno.

Este Degregori no es tampoco aquél que afirma que los pueblos indígenas han pasado “del mito del Inkarrí al mito del progreso”, ni aquel que exalta las virtudes modernizadoras y democratizadoras del capitalismo. Ni es el Degregori que la emprendiera contra la utopía andina de Flores Galindo o el Degregori que dijera que Sendero Luminoso había fracasado en atraer a las masas en relación a la Izquierda Unida, pues reconocía que ésta era incapaz de atraer al pueblo a su proyecto. Es un momento de expansión senderista y Degregori, de evidente sensibilidad antropológica, adopta con gusto la tesis de un Sendero Luminoso mesiánico andino, con profundas raíces en la historia peruana.

3. “Gramsci no llegó a Huamanga.. ni tenía por qué llegar”
Degregori también se refiere a que “Gramsci no llegó a Huamanga.. ni tenía por qué llegar”. Es decir, la tesis prevaleciente en la Izquierda Unida de “copar espacios y ganar consensos” no estaba funcionando en el conjunto del país, pues había espacios favorables a un accionar como el senderista.

Aquí cabe la pregunta, con tantos profesores claramente antisenderistas en la UNSCH como Carlos Tapia, el mismo Degregori y tantos otros, ¿por qué Gramsci no llega a Huamanga? Es que todos estos políticos-intelectuales se convertirían al gramscianismo mucho después. En los años 1970s, cuando competían políticamente con Sendero Luminoso en la UNSCH los textos que leían y difundían eran los de Marx, Engels, Lenin, Stalin, Mao y acaso manuales de marxismo, de los cuales les es mejor no hablar (pues quebraría la tesis de que los manuales coadyuvaron a la expansión de Sendero en las universidades peruanas. En el Chile de Allende y la Unidad Popular, los militantes de izquierda también fueron formados por manuales, sin existir la posterior implicación degregorista-ansionista: manuales de marxismo-> dogmatismo-> violencia).

4.”capas rurales migradas a las ciudades”
Una de las caracterizaciones que Degregori mantuvo a lo largo del tiempo, además de su condena a Sendero y a pesar de sus virajes, fue la de Sendero Luminoso como un fenómeno de migrantes rurales en las ciudades más que campesino. Es de pensar que su experiencia en la UNSCH haya influído en esta caracterización.

Esta calificación de Sendero-migrante coexistía con su caracterización de Sendero-mesiánico andino:

Sendero Luminoso recoge elementos culturales, que en otro contexto, deben ser parte de un proyecto nacional.
Por el hondo contenido mesiánico, que en el país se remonta a épocas preincaicas, SL recoge a su manera rasgos nacionales, en tanto los elementos andinos son uno de los componentes centrales de la nación en construcción.

Y más aún:

Sus contingentes parecen tener un carácter predominantemente regional en Ayacucho-Andahuaylas y Huancavelica (…) la base social potencial y el espacio político que el SL comienza a abrirse luego de los sucesos de Ayacucho, no están localizados sólo en “bolsones semifeudales” de la Sierra sino un poco en todas partes. Porque esa base social está compuesta no exactamente por campesinos, sino por hijos de diferentes capas rurales migradas a las ciudades, donde además de explotación encuentran la marginación y discriminación del sistema.

Una tesis que luego sería potenciada por Henri Favre, aquí.
5. “fascinación senderista-fascinación indigenista”
En tal sentido, Degregori aseguraba que Sendero puede ser “un polo de atracción casi irresistible” para sectores “infantilistas” y “antifascistas” existentes en casi todas las universidades del país. Y más aún, esta fascinación llegaba incluso a los sectores que la Izquierda Unida representaba:

la fascinación de Sendero puede alcanzar, por diferentes razones, a sectores de la vanguardia obrera y popular, y de la intelectualidad

Esta “fascinación” era de naturaleza indigenista y tenía como base la explotación, la marginación y el racismo:

con frecuencia, como reacción al desprecio racista frente a lo indígena, intelectuales urbanos han apreciado lo andino de manera unilateral y muchas veces incondicional. El acercamiento al Sendero se ubica para nosotros en esa perspectiva.

Porque más que campesino el SL es una élite provinciana, representante de ciertos sectores migrantes marginados por el capitalismo dependiente y, descontanto el mesianismo, más que la democracia campesina recoge elementos “orientales”, antidemocráticos, existentes también en la sociedad andina, lo cual los emparenta de alguna manera con los Khmer rojos.

6. “la violencia de las masas”
El discurso de Degregori de entonces estaba lejos de condenar a Sendero por insurgir contra un estado democrático o de ser el que inició la violencia, como suscribiría dos décadas después al comando de la CVR. Degregori veía cosa rescatables en Sendero, que debían ser asumidas y mejoradas por la Izquierda Unida, devenida en una fuerza política reformista en los dos años, de 1980 a 1982.

El rechazo a Sendero se debía a su dogmatismo y a su posición “iluminista al margen de la lógica de las masas”. Tal vez Sendero podía rectificarse en estos aspectos, y si así lo hacía “enhorabuena”, decía Degregori. Por otro lado, Degregori también criticaba a la Izquierda Unida reformista y abogaba por un “proyecto revolucionario nacional” que rompiendo con el reformismo, asuma el “camino de la revolución”. La IU tenía una vasta experiencia con los sectores populares, más que Sendero, y dos años de reformismo no bastaban para descalificar esa experiencia. IU debía “cristalizar esa experiencia en un proyecto nacional, en una alternativa revolucionaria”:

Un proyecto que logre combinar las diferentes formas de enfrentamiento y acumulación de fuerzas, siendo capaz de responder con la fuerza y la violencia de las masas a la perenne violencia de la minoría explotadora, será la clave del éxito.

Sendero para nada inicia la violencia política en 1980, como se afirmaría en la CVR, sino que ésta existe antes; Sendero es una respuesta “a la perenne violencia de la minoría explotadora”.

7. El Frontón: “presos políticos”, “campo de concentración”, “Gulag”
En todo este discurso, Degregori no tiene dudas en calificar a los senderistas presos como presos políticos. Más aún, Degregori califica a El Frontón, como “campo de concentración”. Ambas calificaciones coinciden totalmente con las calificaciones que hacía Sendero de sus presos como de las cárceles en que estaban encerrados. Y más aún, según Degregori:

No remotas siberias ahora el cuco lo tenemos prácticamente en nuestras narices, frente a la bahía de Lima-Callao.

8. El “libio” Degregori
Como se puede apreciar, la posición de Degregori, siendo de rechazo a Sendero Luminoso, es bastante “libia” y cercana a la posición de Flores Galindo. Se ubica en oposición al sistema capitalista e imperialista, por “la violencia de las masas”, por una revolución, por asumir lo rescatable de Sendero Luminoso para la Izquierda Unida, no sólo como acción armada, sino los “elementos culturales, que en otro contexto, deben ser parte de un proyecto nacional”. En esta argumentación, Degregori es muy claro en contraponer lo andino a lo moderno.

Degregori habla también de una “huída hacia adelante”, pero ésta no se debe a los supuestos fracasos de Sendero en atraer a las masas, y más bien Degregori reconoce la capacidad de atracción de Sendero, sino que es, según Degregori, una huída de tipo ideológica y política, no social. Ideológica por la caída de la “banda de los cuatro” y su aislamiento internacional, y política por la transición de un gobierno militar a uno civil.

Todo este análisis es expresado por Degregori, como por la mayoría de intelectuales peruanos, en artículos de opinión en diarios y revistas. La elaboración en documentos de trabajo académicos, menos especulativa, con un seguimiento a la producción intelectual anterior y con vocación de presentar nuevas evidencias, vendría un par de años después. Llama la atención, sin embargo, la seguridad con que Degregori se lanza a calificar a Sendero como “mesiánico andino”. Una seguridad que contrasta con la seguridad contraria con que Degregori la negaría años después en debate con Flores Galindo. ¿A qué se debió este viraje?

9. Qué fácil es ser otra persona
Probablemente este viraje esté relacionado a lo que señalamos en Del mito revolucionario al mito oenegista. En 1982 Degregori salía de ser un intelectual de partido y estaba en proceso de derechización, convirtiéndose en un intelectual de ONG. Años después, su apuesta ya no es por un proyecto revolucionario, menos por un proyecto violento. Tampoco tiene ya muchas encimas para digerir la existencia del mesianismo andino en la sociedad peruana, pues aboga por la modernidad, el progreso y el capitalismo. Ya no opone al sistema oligárquico una idea revolucionaria y socialista, sino un proceso de democratización y “progreso” dentro del sistema. Su defensa del estado es mucho más explícita y su oposición no sólo a Sendero, sino a sus ex-compañeros de izquierda que a fines de los 1980s siguen pensando como él pensaba en 1982, es también más frontal y activa.

Este cambio de posición y de situación es concomitante a un cambio de medio de comunicación: en los documentos de trabajo y libros posteriores Degregori empieza desde cero como académico con un nuevo discurso, totalmente diferente del expresado en comunicaciones periodísticas no académicas y más diferente aún de las elaboraciones partidarias. Es una nueva persona, con un nuevo rol. Como el mundo académico tiene una existencia en buena cuenta disjunta del mundo periodístico, más aún en la época previa a la internet, es muy fácil hacer un viraje inexplicado de 180 grados. Es un viraje, que como veremos en un post futuro, llegaría muy lejos.

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Comentarios a este artículo

  1. juan dijo:

    Hola a todos en México, Perú y en toda España que …..
    Mi nombre es Juan. Quiero decirle sobre la realidad que está en el Internet acerca de la tarjeta de cajero automático en blanco. Es real y muy útil. i obtener uno de un hacker la semana pasada. Sólo quería saber qué tan cierto era, para mi sorpresa que funciona en Perú, y he utilizado esta tarjeta para resolver muchos proyectos de ley en mi vida. Te aconsejo hoy si se puede tomar el riesgo de usar la tarjeta, conseguir uno de un hacker llamado unlimitedhackersnetwork@gmail.com por favor, no esta carta es ilegal y hay muchos piratas informáticos falsos en el internent.

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