Por - Publicado el 05-09-2014

Nuevamente estamos ante una gran reflexión deductiva, totalmente conjetural, sin evidencia fáctica, del ILD.

La lógica deductiva del autor es la siguiente.

I. Su conocido de relativamente altos ingresos gasta 5% de sus ingresos en salud.
II. La salud es un “bien superior” (a mayores ingresos, mayor proporción del gasto en salud).
III. Una persona de bajos ingresos gastará menos de 5% en salud.

Por lo tanto, la actual retención de 9% para ESSALUD es un sobrecosto.

Recio.

Veamos.

Para alguien que gane 1400 Una retención de 9% implica 126 soles mensuales. ¡Carisisísimo!

Para esa misma persona, una retención de 5% implica 70 soles mensuales. Esto todavia es carísimo, pues alguien que gane poco debería gastar una proporción menor en salud que la que gasta su afortunado conocido.

Pero bueno, ¿qué seguro privado cuesta menos de 70 soles al mes?

Y más aún, ¿quién puede mantenerse saludable gastando sólo 70 soles al mes o no gastando nada en salud, como desliza el autor?

Pero hay más:

1. Un seguro privado no tiene un precio fijado como porcentaje de lo que gana un trabajador. Alguien “con un nivel de ingresos seguramente mayor que el promedio” pagará un bajo porcentaje de su ingreso por ese seguro. Alguien que gane por debajeo del promedio seguramente tendrá que pagar un mayor porcentaje de su ingreso por ese mismo seguro. Al autor no le da para decir, ni siquiera en su mismo ejemplo, que el seguro de salud público es muy caro.

2. Alguien tal vez decida no comprar un seguro privado o público, pero no es que simplemente “sus prioridades son otras”. Nadie puede vivir sin salud, una necesidad básica. No es que la salud queda desatendida como si alguien no se comprara un aparato de televisión. No es que “La gente de menores recursos no solamente está dispuesta a pagar menos, sino inclusive a prescindir de un seguro.” Igual tiene que pagar por la salud. ¿Dónde se ha demostrado que pagar del propio bolsillo sea más barato que pagar un seguro? Al menos el autor no lo ha hecho.

3. El seguro de salud formalmente lo paga el trabajador, no el empleador. (En realidad, el empleador paga una parte de este costo, según la inclinación de las curvas de oferta y demanda de trabajo. Cuanto más elástica sea la oferta laboral un porcentaje mayor de este costo lo paga el trabajador.) Pero no por eso es un sobrecosto. Este dinero constituye un fondo que regresa al trabajador financiando sus servicios de salud, cuando lo necesita, evitando que tenga que desembolsar de golpe una cantidad prohibitiva. No queda claro que el trabajador salga perjudicado por este seguro, salvo que se demuestre que sea más barato un financiamiento de la salud para el trabajador sin esta retención. El autor no lo ha demostrado. Menos aún ha demostrado que esta retención produzca más desempleo e informalidad como apresurada y propagandísticamente concluye.

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Iván Alonso, aquí:

“¿Cómo sabemos que es más? Porque un profesional independiente que conocemos, con un nivel de ingresos seguramente mayor que el promedio, puede comprar un seguro privado por menos del 5% de los suyos. Como el seguro de salud es lo que los economistas llaman un bien superior, cuanto más gana la gente, más está dispuesta a pagar por uno, proporcionalmente hablando. La gente de menores recursos no solamente está dispuesta a pagar menos, sino inclusive a prescindir de un seguro. Por eso inferimos que para casi la generalidad de trabajadores dependientes, un seguro de salud que cuesta el 9% de sus ingresos sencillamente es muy caro.”

“Pero si pudiera decidir libremente, no gastaría 126 soles mensuales en un seguro de salud. Sus prioridades son otras. El sueldo que antes le parecía aceptable ya no lo es, porque el seguro que se ve obligado a tomar no compensa, para él, la plata que le descuentan.
Podría pedirle a su empleador que le aumente el sueldo para recuperar una parte, al menos, del ingreso líquido que ha perdido. Pero el empleador podría negarse porque le terminaría costando más de lo que produce. La consecuencia es que muchos trabajadores resultan siendo inempleables en el mercado formal porque no producen lo suficiente como para cubrir sus expectativas de ingresos más el costo de un seguro que no desean, pero que la ley los obliga a tomar. El aporte al seguro de salud es, en efecto, un sobrecosto. Genera desempleo y genera informalidad.”

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