Por - Publicado el 05-12-2012

1. Dualismo electoral
En los países capitalistas desarrollados es frecuente que las zonas más modernas, en particular las ciudades, sean predominantemente de izquierdas, mientras las zonas más tradicionales, el campo, son usualmente de derechas.

En los países menos desarrollados es frecuente que las cosas sean al revés: las zonas más modernas suelen ser de derechas, mientras las zonas más tradicionales suelen ser de izquierdas.

Esta polarización regional se da tanto en situaciones electorales como en situaciones revolucionarias. La revolución francesa y la revolución rusa comenzaron en las ciudades y culminaron en el campo; la revolución china y la revolución cubana fueron del campo a la ciudad.

En el Perú a partir del voto a los analfabetos se ha venido abriendo un dualismo electoral en que el voto de derechas se concentra en Lima, mientras el voto de izquierdas es más fuerte en el interior del país.1 Varias elecciones de los últimos años han estado caracterizadas por este dualismo: el voto izquierdista en la Asamblea Constituyente de 1978, la elección de Fujimori en 1990, el referéndum por la constitución de 1993 y notablemente las elecciones de 2006 y 2011.

2. El cambio de Humala de 2006 a 2011 en las dos vueltas
Humala ganó la segunda vuelta de las elecciones de 2006 en el interior del Perú, Pero las perdió en Lima y en el extranjero. Ganó en el interior por más de cuatroscientos mil votos, pero perdió en Lima Metropolitana por más de un millón cien mil votos. Su discurso radical en la segunda vuelta sintonizó bien en el interior del país, pero produjo distancia en Lima.

Para la primera vuelta de 2011, en relación a la primera vuelta de 2006, Humala mejoró su votación en el interior del país, pero la empeoró en Lima y la mantuvo igual en el extranjero. En la segunda vuelta de 2011 Humala repuntó tanto en el interior del país como en Lima. Se repitió que ganó en el Perú no limeño y perdió en Lima como en el extranjero, pero en Lima perdió por un menor margen que por el que había perdido en 2006. Ese era el margen que necesitaba para ganar en todo el país.

El siguiente cuadro ilustra la diferencia entre la votación de Humala en las dos vueltas de 2006 y 2011.2

En el cuadro se desagrega el total nacional en tres grupos: el interior del país, la provincia de Lima y el extranjero. Se consideran las dos vueltas de las elecciones de 2006 y 2011 en las primeras cuatro columnas de las izquierda. Aquí se aprecia la gran diferencia en los patrones de votación según región. La votación a favor de Humala aumenta a medida que nos adentramos en el Perú. Es menor en el extranjero, sube en Lima y es mayor siempre en Perú no limeño.

En las siguientes columnas se ven las variaciones de la primera a la segunda vuelta en las dos elecciones, las diferencias entre las primeras vueltas de 2011 y 2006 y entre las segundas vueltas de 2011 y 2006 y las diferencias en diferencias entre las dos vueltas y las dos elecciones. El aumento de la primera a la segunda vuelta en 2006 en el Perú no limeño es de 16.89% mientras en Lima es 14.20%, mucho menor en esta última región. En 2011 el aumento correspondiente es 18.56% en el Perú no limeño y en Lima es 21.71%, claramente mayor, determinando el triunfo de Humala en la votación nacional. Por otro lado, en el Perú no limeño la votación de Humala en la primera vuelta aumenta en 2.53% de 2006 a 2011, mientras en Lima cae 3.00%. Las correspondientes variaciones entre segundas vueltas de 2006 a 2011 son de 4.20% en el Perú no limeño y de 4.51% en Lima. La variación es claramente mayor en Lima en la segunda vuelta.

Las diferencias en diferencias indican un aumento de 1.67% en el Perú no limeño y un aumento de 7.51% en Lima, claramente mayor en esta última región.

3. Contrafácticos limenses
¿Qué habría ocurrido en la segunda vuelta de 2011 si no hubiera habido ese claro repunte limeño a favor de Humala? Realizo dos simulaciones al respecto:

i) el contrafáctico de unas diferencias en diferencias en Lima de 0 en vez de 7.51%, dejando los porcentajes en otras regiones constantes, y
ii) el contrafácico que Humala repitiera en Lima en la segunda vuelta de 2011 el porcentaje de votación que obtuvo en Lima en la segunda vuelta de 2006, dejando el porcentaje en otras regiones constantes.

El primer ejercicio implica una votación de 34.60% en Lima (=20.40%, que recibió Humala en la primra vuelta de 2011, más 14.20%, que es el aumento de la primera a segunda vuelta de 2006), en vez de 42.11%, con lo cual Humala obtiene 49.06% a nivel nacional. Hubiera perdido las elecciones.

El segundo ejercicio implica una votación de 37.60% en Lima, en vez de 42.11%, con lo cual Humala obtiene 50.02% a nivel nacional. Hubiera ganado las elecciones por un margen muy pequeño, lo cual seguramente habría llevado a un largo proceso de escrutinio, con una encarnizada lucha entre personeros.

A este nivel de desagregación se aprecia que Humala mejora su votación en el Perú no limeño, pero fundamentalmente mejora su votación en Lima, después de una primera vuelta en 2011 peor que la que tuvo en 2006. En el extranjero, la votación de Humala empeora. En este punto es tentador concluir que la moderación/derechización/desradicalización de Humala particularmente en su campaña de segunda vuelta de 2011, contenida en la llamada “Hoja de Ruta”, le funcionó en Lima, al lograr recuperar su inicial caída en esa región, sin perjudicarlo en el Perú no limeño. El abandono de consignas empáticas con el interior del país para caer bien en Lima tendría ganancias electorales sin pérdidas en el interior del Perú.

4. Desagregando a nivel provincial
Como vimos en Pruebas de hipótesis sobre Colombia puede ocurrir que los datos agregados nos lleven a conclusiones equivocadas. Toca desagregar y corroborar la validez de lo que se afirma.

A continuación graficamos los porcentajes de la votación por Humala en la primera y la segunda vuelta tanto en 2006 como en 2011. En el eje horizontal graficamos los porcentajes de Humala en la primera vuelta.

Claramente se aprecia un incremento en la votación por Humala de la primera a la segunda vuelta para las dos elecciones. Si graficamos las variaciones de la primera a la segunda vuelta en relación a la votación por Humala en el eje horizontal, se aprecia que en el 2006 variación es ligeramente negativa en la votación por Humala, mientras que en el 2011 el aumento es pronunciadamente negativo en la votación por Humala. Es decir, los mayores aumentos en la votación de la primera a las segunda vuelta ocurren en la provincias en las que hay menor votación por Humala.

Si vemos las variaciones entre primeras vueltas de 2006 a 2011 y entre segundas vueltas de 2006 a 2011, tenemos los siguientes gráficos (en el eje horizontal están las primera vuelta de 2006 y la segunda vuelta de 2006).

Las votaciones en las dos vueltas indican subidas y bajadas en las votaciones por Humala. Si lo vemos en variaciones según las vueltas de 2006, apreciamos que las variaciones vuelven a se decrecientes en la votación por Humala, en forma particularmente clara en las segundas vueltas. Humala aumenta su votación en ambas vueltas pero aumenta más o pierde menos votos en las provincias que menos había votado por él, pero en porcentaje aumenta menos y pierde votos en las provincias que más habían votado por él.3

Si vemos las diferencias en diferencias entre vueltas y elecciones en el eje vertical y el porcentaje de la votación por Humala en 2006 en el eje horizontal, obtenemos el siguiente gráfico.

No se advierte ni se corrobora un patrón sistemático de aumento según votación por Humala.

5. Ganancia donde se pierde, pérdida donde se gana
En suma, la votación por Humala indica una cierta “inversión” en su votación: los menores aumentos o las mayores reducciones para 2011 ocurren en las provincias que más lo habían apoyado en 2006, particularmente en la segunda vuelta. Es decir, los datos desagregados, a diferencia de los datos agregados vistos anteriormente, sugieren que las ganancias en la votación de Humala en los lugares que menos votaron por él sí vinieron acompañadas de pérdidas en los lugares que más votaron por él. El balance desde el punto de vista de la victoria electoral fue positivo para Humala, pues ganó más de lo que perdió. Ciertamente, Humala logró atraer el voto de los ciudadanos que menos simpatía le tenían, pero alejó de sí el voto de los que inicialmente más simpatía le tenían. Esta inversión nos da la clave de la victoria electoral de Humala, pero también nos daría la clave para entender sus actuales dificultades de gobierno, en que es abiertamente desaprobado por los sectores que antes lo apoyaron y gobierna con los sectores que antes lo rechazaron.

  1. Este dualismo electoral no parece registrarse antes, pues no ocurre con el surgimiento del APRA como fuerza electoral, de mayor impacto en las clases medias alfabetizadas, ni con el belaundismo en los sesentas, que atrae a las nuevas clases medias. []
  2. Los datos usados en este post proceden de la ONPE, a través del blog del politólogo Fernando Tuesta, aquí. En esta fuente los datos de la segunda vuelta de 2011 presentan algunos errores, en cuyos casos se ha recurrido a los datos originales de la ONPE. []
  3. Las regresiones reportadas son sólo ilustrativas. Éstas no consideran el tamaño poblacional de cada provincia ni otros posibles problemas econométricos. []
-

Enlaces a este artículo

Comentarios a este artículo

  1. AveCrítica.com dijo:

    GranComboClub – 2006-2011: Humala perdiendo gana y ganando pierde http://t.co/QpHgAg1S

  2. Julio Gómez dijo:

    GranComboClub – 2006-2011: Humala perdiendo gana y ganando pierde http://t.co/QpHgAg1S

  3. Gran Combo Club dijo:

    GCC: 2006-2011: Humala perdiendo gana y ganando pierde http://t.co/js0WT9j5

Comparte tu opinión respecto al tema tratado.

Importante: Existe moderación de comentarios. Si no te identificas con tu nombre y apellido, posiblemente no se publique tu comentario. Referirte al tema del post, identificarte y evitar ataques personales o lenguaje ofensivo aumentarán las probabilidades de publicación de tu comentario.