Por - Publicado el 27-08-2008

Hace unos meses hubo en nuestro país expresiones de indignación por el arresto ilegal de Melissa Patiño, hoy afortunadamente libre.

En ese entonces se invocó un principio elemental: que nadie puede ser arrestado por los delitos que podría cometer. Esto es como hacer nuestra la extravagante represión que vemos en el filme Minority Report.

Ahora me gustaría que se unan conmigo en la protesta por el arresto de Gorki Aguila, cantante del grupo punk Porno Para Ricardo, una banda que hace lo mismo que todas las bandas punk del mundo: vestirse mal, armar escándalo en el barrio y gritar su furia contra el sistema establecido.

Gorki ha sido arrestado por peligrosidad. Según las leyes “esta es una figura general que le permite a las autoridades detener a personas que posiblemente puedan cometer crímenes”. Es decir, Gorki no cometió ningún crimen, pero tenía toda la cara de estar a punto de cometerlo. Y eso lo pueden ver aquí. Como cuando alertaron a la policía de LarcoMar por la presencia de gente que “no era del lugar”. O como cuando entran a los bares de Quilca a pedir documentos a gente “sospechosa”.

El arresto de Gorki no se ha producido en el Perú, ni en Chile, ni en Colombia, ni en ningún país de Latinoamérica arrastrado por la ola neoliberal que reprime la libre expresión, sino en Cuba, bastión de los pueblos libres amenazados por el capitalismo salvaje y el dogmatismo neoliberal. Más detalles de la nota aquí. También hay una carta para apoyar a Gorki aquí.

Pueden escuchar el fino arte de Porno Para Ricardo abajito. Punks de todos los países, uníos.




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