Por - Publicado el 15-01-2007

Si repudiamos la violencia sufrida en el país, nos toca atacar sus fuentes. No podemos cambiar lo ya sucedido, pero sí podemos evitar lo que podría suceder si se siguen cometiendo los mismos errores. Sigo viendo a jóvenes que idolatran al Che Guevara como si este sujeto hubiera sido un buen tipo. No fue así. Este hombre fue responsable de la muerte de mucha gente. A muchos los mató él mismo, con su propia pistola; a otros los mandó a matar; a otros los envió al matadero. Sus seguidores hicieron lo mismo. Es paradójico e irritante que a pesar de que mucha gente sufrió las consecuencias funestas de sus acciones, se siga incubando un mito, que no es otra cosa que fuente de más violencia y sufrimiento en el futuro.

Sí, muchos caímos en esa trampa. Me incluyo. Creo, sin embargo, que justamente por eso, es que tenemos una responsabilidad hacia los que vienen después de nosotros. Toca decir las cosas. Que nos crean o no es otra cosa. Que piensen que uno se ha resblandecido con la edad es irrelevante. En algún momento les podremos decir: “te lo advertimos”.

Esta foto de Korda posiblemente generó más seguidores a Guevara, que el conocimiento de su forma de pensar y actuar.

En realidad este individuo sostenía:

El odio como factor de lucha; el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar. Nuestros soldados tienen que ser así; un pueblo sin odio no puede triunfar sobre un enemigo brutal.

Hay que llevar la guerra hasta donde el enemigo la lleve: a su casa, a sus lugares de diversión; hacerla total. Hay que impedirle tener un minuto de tranquilidad, un minuto de sosiego fuera de sus cuarteles, y aún dentro de los mismos: atacarlo donde quiera que se encuentre; hacerlo sentir una fiera acosada por cada lugar que transite. Entonces su moral irá decayendo.

Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental
Publicado en: Tricontinental, Suplemento especial, 16 de abril de 1967.

Bueno, si esto no es una justificación al terrorismo y a la violencia, ya me dirán qué sí lo es… Esto es una justificación a muchas cosas que se han sufrido en el país. Después de vivirlas, ¿quién puede simpatizar con algo así?

En toda película o documental en sala pública en que Guevara aparece siempre me ha tocado ver y escuchar que la gente aplaude. ¿Por qué?

Definitivamente, se trata de un mito. Así no fue la cosa. Nos han contado el cuento. Veamos este video, Anatomía de un mito (es largo):

Algunos detalles a tomar en cuenta:

  • Es una peruana quien influye en la radicalización de Guevara. Antes de conocerla, no tenía ninguna perspectiva política.
  • Un tema recurrente en América Latina son las rivalidades nacionales. Guevara cayó mal a muchos cubanos. Sus arrogancia y sus comentarios despreciativos hacia los mexicanos y cubanos fueron, por supuesto, mal recibidos. El apelativo “Ché” no fue de cariño, sino peyorativo. (Curiosamente, esta arrogancia se notaría en seguidores suyos como los montoneros argentinos, que despreciaban a los nicaragüenses y simularon haber participado en su revolución. Ver “La Utopía Desarmada” de Jorge Castañeda).
  • El hombre era gatillo fácil para las ejecuciones. Mató a muchos campesinos cubanos. Ante la duda, fusilaba igual. Docenas de hombres son fusilados sin pruebas durante la revolucion.
  • Al triunfo de la revolución, se convirtió en responsable de prisiones. Él el mismo mató gente en su propia oficina (ahí está el testimonio del hijo de una víctima) y fue responsable de centenares de muertes. Aplicó la pena de muerte en juicios sumarísimos, donde la condena a muerte ya estaba sentenciada de antemano. No respetó tampoco a los familiares de los que eran fusilados. (La propaganda oficial de Castro pinta todo esto de una forma más dulce, justificándolo: Juicios en Cuba luego de la victoria rebelde).
  • Se metió a economista y no dio pie con bola. Dirigió el Banco Nacional de Cuba y el Ministerio de Industrias. No sabía nada. Era autoritario con los técnicos y los mandaba a pesar de que desconocía la materia. Su doctrina era “mis amigos son amigos mientras piensen políticamente como yo”.
  • En su acción en el Congo, al parecer Guevara chocó con Laurent Kabila, quien no lo recibió con gran entusiasmo. Se tuvo que regresar a Cuba.
  • En Bolivia chocó con Mario Monje, dirigente del Partido Comunista Boliviano, quien rechazó que alguien venido de fuera, un aterrizado que entró a Bolivia disfrazado con un look a la Honecker, venga a su país a dirigirlo. Tampoco era que a Guevara le interesara mucho Bolivia. Su verdadero interés era la Argentina.
  • Se lució también por su inoperancia militar y política. En su acción en Bolivia no incorporó a ningún campesino a su guerrilla. Es que desconocía las necesidades de los campesinos. Él les prometía la tierra, pero en agosto de 1953 ya había habido una reforma agraria en Bolivia.
  • Al verse cercado se rinde y lo capturan vivo. No lucha hasta el final. El plan de los americanos es llevarlo a Panamá para interrogarlo. El presidente boliviano decide fusilarlo (Mal hecho: no se debe matar a un prisionero).
  • Después de su muerte, 5 hombres de su grupo guerrillero pudieron escapar: 2 bolivianos, asesinados años después, y 3 cubanos preparados con formación militar, pero a quienes Guevara no les hacía caso (una vez más, human capital matters). Estos cinco hombres caminaron 3000 km, fueron perseguidos por 3 divisiones, y rompieron 14 cercos hasta llegar a la frontera de Bolivia con Chile, por donde lograron huir.

En fin, este personaje recuerda en algo a Roque Santeiro, no en que esté vivo, sino en que lo siguen idolatrando como a un santo y no fue nada de eso. Después de Guevara, no han faltado intentos por seguir sus pasos, con los tristes resultados que conocemos.


Mucha gente ya sabe que se trata de un mito y sabe que las consecuencias de este tipo de pensamiento radical son muy concretas y muy desastrosas. Sin embargo, hay mucha gente que sigue todavía hipnotizada por el mito. Queda mucho esclarecimiento por hacer…

Guevara de modelo en 1950: promoción de bicletas con motor.
Muy diferente que en la foto de Korda…
Haberse quedado así.

Actualización: >Excelentes posts relacionados:

Actualización 2: Álvaro Vargas Llosa nos ofrece más datos en La máquina de matar: El Che Guevara, de agitador comunista a marca capitalista (para el original en inglés este es el click).

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Enlaces a este artículo

  1. La postguerra peruana »
    23-07-2009 - 22:43

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