Por - Publicado el 28-01-2007

Hace como quince años envié este mensaje a la red peruana. Es sobre un libro que había leído y me pareció importante compartir el tema con la gente de la Red Peruana, una red que funcionaba por correo electrónico. Era una época anterior a los blogs.

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New York, 24.11.1992

Amigos de la red,

Hace poco conseguí el libro de Alain Hertoghe y Alain Labrousse: Le Sentier Lumineux du Pérou. Un nouvel integrisme dnas le Tiers Monde. Editions La Découverte. 1989. Paris. (El Sendero Luminoso del Perú. Un nuevo integrismo en el Tercer Mundo). La verdad es que no lo compré con mucho entusiasmo, pero tiene algunas cosas que considero interesantes y que quisiera mencionarles.

Se trata de un recuento de los principales acontecimientos del país durante la década del ochenta. El surgimiento de sendero, la represión de las fuerzas armadas, la infiltración de sendero en los sindicatos, la actitud de rechazo de las organizaciones populares hacia sendero (Villa El Salvador, Puno, rondas campesinas, los propios sindicatos).

La visión del libro recoge bastante las interpretaciones de los “senderólogos” peruanos, especialmente de Carlos Iván Degregori.No deja de tener algunos mitos que en Estados Unidos y Europa parecen estar muy arraigados en ciertas esferas. Por ejemplo, el pintar a Miraflores como una zona donde viven los ricos del Perú, descendientes de los conquistadores. (No es el punto aquí, pero más descendientes de los conquistadores son los Morochucos de Pampa Cangallo, una de las zonas más pobres del Perú. Miraflores es más bien una zona donde vive y se divierte una clase media o baja. Los ricos cada vez van menos a Miraflores).

En realidad, el libro es una presentación al lector francés de un enfoque de la problemática peruana. Por lo demás, no dice nada nuevo para el lector peruano, excepto una cosa que pasamos a traducir:

p. 107. “Los contactos con la izquierda y la captura de Mezzich
Alain Hertoghe y Alain Labrousse

Lo que no aparece en los documentos caídos en manos de la policía es que en el curso de la conferencia de julio de 1983 se hicieron críticas muy vivas a la dirección. Algunos dirigentes remarcaron que el mundo campesino de Ayacucho no estaba masivamente sublevado como era esperado y que convenía dar una tregua de uno o dos años para repensar la estrategia de lucha. La mayoría de la dirección, agrupada en torno a Abimael Guzmán, enfrentó deserciones seguidas de ejecuciones. Los disidentes fueron asimilados a la “línea burguesa” que había tomado el poder en China con Deng Xiaoping. Parece que existió una tercera tendencia, que sostenía una posición intermedia.

Algunas semanas más tarde, se produjo un evento probablemente ligado a los debates de esa reunión. Julio César Mezzich tomó contacto con varios partidos de la izquierda legal, sin precisar a sus interlocutores si esa iniciativa estaba autorizada por la dirección o provenía de una de las fracciones del partido, que parecía lo más probable. Nosotros hemos podido reunir informaciones inéditas sobre la génesis de esos contactos, el tenor de los acontecimientos que siguieron, y las circunstancias de la captura de Mezzich, a quien todo el mundo considera hasta hoy como uno de los principales dirigentes clandestinos de Sendero (…).

A pesar de que los diferentes ministros del interior lo han presentado como el número dos de Sendero o su jefe militar, es probable que no haya participado del núcleo de dirección, sino que haya sido sólo un comandante regional, ante todo en Andahuaylas. Uno de sus amigos nos dijo que en los partidos por donde él pasó era un gritón (un empecheur de tourner en rond) que ni Abimael se hubiera atrevido a hacerlo callar.

En 1983, fue Antonio Diaz Martínez, uno de los fundadores de Sendero Luminoso y hasta su muerte presentado como uno de sus dirigentes, que sirvió de intermediario entre Mezzich y la izquierda local. Él enseñaba entonces, bajo un nombre falso, en la Facultad de San Marcos, en Lima. Los contactos fueron establecidos de manera informal entre los viejos amigos o condiscípulos de Mezzich y de Diaz Martínez. Dos reuniones se llevaron a cabo a fines de agosto y septiembre de 1983, y Mezzich fue arrestado el 5 de septiembre, cuando se dirigía a la tercera.

En esta época, la Izquierda Unida veía a justo título en las elecciones municipales que se llevarían a cabo en noviembre un medio de unificar las numerosas organizaciones populares que la respaldaban. Pero ello implicaba una definición clara respecto de Sendero para responder a la estrategia del gobierno que quería asimilarla a los “terroristas”.

Esta es la razón por la cual varios partidos de izquierda aceptaron una discusión con alguien que, perteneciendo a Sendero, por largo tiempo había militado en sus filas. Pero para no comprometer a las direcciones respectivas, ellos encargaron a sus cuadros medios el hacer los contactos.

La primera reunión tuvo lugar el 31 de agosto de 1983, entre doce representantes de partidos de izquierda, y dos dirigentes de Sendero, entre ellos Mezzich. Este último comenzó por explicar por qué Ayacucho había sido elegido ocmo punto de inicio de la guerra evocando razones históricas: resistencia wanka, derrota de los españoles, lucha contra los chilenos. Es a partir de Ayacucho que se habría de forjar la independencia definitiva del Perú y la construcción del socialismo. En lo que concierne a us concepción de la guerra revolucionaria, se divergía sensiblemente del dogma maoísta (evocado habitualmente por Sendero) de cercar las ciudades desde el campo. Para Mezzich, la base de la dominación de la burguesía, articulada al imperialismo, reposaba en la agricultura capitalista, amazónica de un lado, y sobre las minas, de otro. Ayacucho era un lugar estratégico a partir del cual se podía amenazar a la vez a las minas del Norte en Huancavelica y Cerro de Pasco y las del Sur, Tintaya, Cerro Verde, Cuajone. Desde el punto de vista del espacio sobre el cual se desarrollaba la guerra, Ayacucho permitía a la vez avanzar hacia la costa, y replegarse hacia la selva amazónica.

La proposición que hacía Mezzich a sus oyentes era de renunciar a las “elecciones burguesas” que no podían sino frenar la lucha desplegada en los campos y en el curso de la cual se estaban forjando numerosos cuadros. El carisma de Mezzich tuvo impacto sobre varios de los asistentes. La discusión se centró enseguida en la viabilidad de la lucha popular en los Andes. Uno de los participantes s opuso a Mezzich sosteniendo que una población dispersa, mal alimentada, con un desarrollo tecnológico primitivo, no podía en ningún caso ser la base de un movimiento revolucionario.

Una segunda reunión que no contó sino con tres representantes de la izquierda, dos de ellos del PC, tuvo lugar el 2 de septiembre. Mezzich propuso que Sendero se convirtiera en el brazo armado de un movimiento en el que la Izquierda Unida sería el frente de masas. Una nueva reunión fue programada para el 5 de septiembre a las cuatro de la tarde. El taxi al que había subido Mezzich para reunirse fue arrestado por una patrulla de la policía que parece haberlo detenido e identificado inmediatamente, lo que dio a pensar que había sido vendido. Difícil de saber si por uno de los participantes o por Sendero.

La informaciones fueron probablemente dadas al Diario – que en esa época era dirigido por simpatizantes de la Izquierda Unida.- por aquellos que tenían la reunión con Mezzich: el 7 de octubre de 1983 este periódico indicó que él había sido detenido hacía u
n mes en la dirección contra el terrorismo de la PIP. Al día siguiente la información era retomada por la República y otras publicaciones que agregaban que estaba siendo torturado por la marina. El ministro del interior negó este arresto, que jamás fue mencionado por Sendero o sus simpatizantes. Él figura hasta ahora como uno de los líderes más buscados de la guerrilla, y varias personas pretenden – tan exaltante es el culto al héroe – haberlo visto después. Al momento de su arresto, Mezzich sufría de tuberculosis y de anemia: probablemente no resistió la tortura.

Estos contactos, que muy probablemente no fueron autorizados de parte de Sendero, son las únicas conversaciones que han existido entre la guerrilla y la Izquierda Unida. Es por ello, que los militares no han cesado jamás de denunciar la complicidad de esta última con la subversión, y usar esto como pretexto para asesinar a un gran número de sus militantes en el campo.”

Hasta aquí lo que dice el texto. Algunas palabras en francés me faltan y sé que hay inexactitudes de traducción, pero creo haber reflejado el grueso de lo escrito en el original. Un par de comentarios “de contenido”. Hay algunos puntos discutibles en la exposición de loa autores en cuanto a términos “guerrilla”, “lucha popular”, etc, pero no los considero el punto central. En primer lugar, conviene reflexionar sobre la veracidad de la información que da respecto a la captura de Mezzich, y luego las consecuencias que tendría de ser cierta la información. Hace poco salió un artículo, creo que en Caretas, sobre Mezzich y todavía se lo considera como uno de los líderes de sendero. Incluso cuando Guzmán fue detenido se especulaba que Mezzich quedaba libre para seguir con los atentados. Al leer este libro me sorprendió que con tanta seguridad y con tantos detalles se afirme que éste había muerto hacía nueve años. Lo más probable es que la información (no sólo respecto a este punto, sino por el tono general del libro) que los autores publican haya provenido de personas ligadas a la Izquierda Unida, que en toda esta historia sería el grupo menos interesado en que se dé a conocer este tipo de contactos. No sólo por la represión de los militares, sino también por la posibilidad de que alguien que participó en las reuniones haya podido denunciar a Mezzich.

Que de haberlo detenido, los militares hubieran sido capaces de negar una detención de este tipo no sería ninguna sorpresa. Todavía no se sabe dónde están muchos de los desaparecidos. Y encima se sigue ofreciendo recompensa por la captura de Mezzich.

De ser cierto lo que afirman los autores franceses, fíjense en el comportamiento de Sendero. No le importó la detención de uno de sus miembros. Hace poco salió un libro de David Palmer Scott “The Shining Path of Peru”. Es una compilación de artículos de varios senderólogos peruanos y norteamericanos. Se incluye un artículo de Gustavo Gorriti sobre las diferencias internas dentro de Sendero. Hace una analogía con Abimael Guzmán (Stalin) y Luis Kawata (Trotsky). En todo caso, de una organización que sanciona con la ejecución física a los disidentes no se hubiera podido esperar ninguna otra cosa más que el silencio de ser detenido un opositor interno.

Con esta reseña no es que quiera hacer una apología de Mezzich. He tratado de transmitir lo que leí en este libro y algunas impresiones al respecto. Lo que más me llama la atención es cómo, como quien no quiere la cosa, ya tenemos casi trece años de violencia subversiva, y ya se va generando el necesario distanciamiento para evaluar las cosas y cómo empiezan a aparecer algunos entretelones de los procesos que ahora nos afectan. Ya no se puede sospechar de complicidades entre la otrora Izquierda Unida y Sendero (recordemos a María Elena Moyano, y más antes la condecoración de Alfonso Barrantes a la Marina). Sería interesante (obligatorio) que aquellos dirigentes izquierdistas expliquen al país (antes que a periodistas franceses) qué fue de esos contactos. Me interesaría saber si aquellos simpatizantes de Sendero que defienden los derechos humanos de Abimael Guzmán, estarían dispuestos a defender los derechos humanos AUNQUE SEA de sus propios disidentes (ya que no defienden los derechos humanos del dirigente de barrio, del policía asesinado por la espalda, o del transeúnte que pasa por una calle). Las fuerzas policiales no quedan libres de responsabilidad en este caso. No me parece justificable desaparecer a una persona y luego pedir recompensa por su captura. En todo caso, esperaría una aclaración. Quisiera finalizar señalando cómo en este caso habría una tácita complicidad entre Sendero, los militares y la Izquierda Unida, en mantener silencio sobre lo ocurrido. ¿Una paradoja más de la historia peruana reciente?

Atentamente,

Silvio Rendón
New York University

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En esa ocasión este mensaje sólo tuvo dos reacciones por email. En una alguien sostenía que Alain Hertoghe y Alain Labrousse no eran fuentes autorizadas, que sólo se dedicaban a ir de país del país contando el cuento de la revolución. En otro mensaje, alguien decía que por qué se habla tanto de Sendero si sólo es detrucción y muerte, “¿O es que ustedes son senderistas por computadora?”. Eso fue lo único. Por lo demás el tema Mezzich, y sus contactos con la izquierda legal, quedó allí enterrado. El caso tampoco fue motivo de investigación por la CVR. Al menos en el informe final no se ve nada.

Con el paso del tiempo la versión dada en este libro en mi opinión no ha hecho sino adquirir una mayor credibilidad, en medida similar a cómo este tipo de hechos, muy conocidos en ciertos ambientes, ha quedado enterrado en un conveniente olvido.

Más sobre este libro aquí. Hay también una edición brasileña y otra alemana: “Die Koksguerilla. Der Leuchtende Pfad in Peru” (La guerrilla de la cocaína. Sendero Luminoso en el Perú). Curiosamente, en el extranjero el público en general parece tener un acceso más amplio a informaciones que en el país sólo manejan algunos/as.

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Enlaces a este artículo

  1. Combitos gran reparto mágico »
    01-06-2009 - 11:24
  2. 1980-3: los virajes de El Diario de Marka sobre Sendero Luminoso » Gran Combo Club
    21-07-2014 - 16:42

Comentarios a este artículo

  1. Carlos Tejada dijo:

    La Guerra de los Tenientes

    Artículo de Gustavo Gorriti en su columna “Las Palabras” de Caretas 2131 del 27 de mayo.

    ¿Por qué hubo matanzas de gente indefensa perpetradas por las fuerzas de seguridad durante la guerra interna? Sendero, que había iniciado y agravado la violencia, mataba casi cada día a víctimas inermes. Pero si Sendero asesinaba, ¿las fuerzas de seguridad no debían proteger?

    Me pregunté eso muchas veces durante la década de los ochenta, pero sobre todo en los primeros meses de 1983, cuando la acción contrainsurgente de la Fuerza Armada era relativamente nueva. Las primeras medidas del general Clemente Noel, a cargo de las operaciones militares y, en los hechos, del mando político en la zona, parecieron al comienzo racionales y congruentes, cuando declaraba que su objetivo era recobrar el imperio de la Constitución en las zonas remecidas por la violencia.

    Dada la gravedad de la situación entonces, en la que para todo propósito práctico la Policía había sido derrotada, se sabía que iba a haber enfrentamientos duros y mortales. Pero, ¿no se suponía que el combate entre grupos armados debe regirse por las leyes de guerra, que respetan la rendición y protegen a la población desarmada?

    El general EP Clemente Noel, a quien entrevisté varias veces, era una persona más bien afable, que parecía tener una disposición gregaria y concertadora. Había sido alumno en el CAEM del mentor intelectual de Abimael Guzmán, el filósofo arequipeño Miguel Ángel Rodríguez Rivas, y le profesaba parecido respeto al que años atrás había expresado Guzmán.

    Pero poco tiempo después de la tragedia de Uchuraccay, Ayacucho se precipitó en el despeñadero que en los meses y años siguientes lo habría de convertir en una de las capitales del mundo en desapariciones y asesinatos. Los cadáveres amanecían en las quebradas de Infiernillo y Puracuti, y las madres y esposas atardecían en colas largas en la oficina de la Fiscalía de la Nación, donde la entonces joven fiscal Flora Bolívar podía hacer poco más que llenar un registro fiel de quienes –la experiencia prontamente lo enseñó– difícilmente retornarían a su hogar.

    El primer gran cambio sucedió con el lenguaje. El pretendido desconocimiento burocrático, la hipocresía y el eufemismo ocultaron las sustantivas, soterradas pero fulminantes realidades de una violencia en la que al totalitarismo fanático y asesino de Sendero se le oponía un blando discurso de fachada, de supuesta defensa de la Constitución, y una cruel realidad de guerra de aniquilamiento.

    ¿Por qué? ¿No era aquello, además de ilegal, contraproducente y estúpido? Lo pregunté, como queda dicho, muchas veces, pero la respuesta más sincera me fue dada ese año por un general que tenía entonces uno de los puestos más altos en el Ejército. Yo lo conocía desde varios años atrás, cuando fui agricultor en el departamento de Arequipa. El general, que ya ha fallecido, era, aunque de temperamento vivo y hasta violento, un hombre correcto y honesto.

    Aunque en rigor no lo éramos, me trataba de “paisano”, y ese día, en su oficina del Pentagonito, cuando le pregunté sobre el tema, se puso serio, pidió a su secretaria que no lo interrumpieran y me dijo, palabras más, palabras menos, lo siguiente:

    – Paisano, esto no se puede decir, pero tienes que entenderlo: no hay otra. A un subversivo cristalizado no lo puedes cambiar. Nos duele, somos padres, somos gente correcta, pero no hay otra. Ese no va a cambiar. Si no lo eliminas, saldrá a la calle y matará a otros, a gente inocente, no como él, y envenenará a otros que cuando se cristalicen ya no van a tener remedio tampoco. ¿Tú crees que nos gusta? ¿Crees que no nos duele? Pero no hay otra.
    Un subversivo cristalizado ya no tiene remedio.

    Finalizó diciéndome que en situaciones como la que vivíamos, no saber actuar a tiempo era más cruel que hacerlo.

    Ese general, que al morir no tenía otro ingreso que su fraccionada pensión, demostró algo probado hasta el desaliento por la Historia. La poderosa distorsión de las ideologías convierte muchas veces a gente correcta en implacables victimarios.

    Entonces recién declinaba en Latinoamérica un ciclo de brutales dictaduras contrainsurgentes que sofocaron todas las insurrecciones guerrilleras de la época, desde México hasta Argentina, salvo dos excepciones, Nicaragua y El Salvador (Colombia fue y es un caso diferente). La ideología contrainsurgente que imperó entre las fuerzas armadas latinoamericanas fue la de la guerre révolutionnaire francesa, profundamente antidemocrática y de raíces ultramontanas. Para sus profesos se trataba de una guerra virtualmente metafísica entre el “occidente cristiano” y el “comunismo ateo”. Al defender la tortura, uno de sus más célebres sistematizadores, el coronel Roger Trinquier, escribió, citando a Clausewitz, que “no hay errores más peligrosos que aquellos inspirados en la benevolencia”.

    En esos años, esa contrainsurgencia tenía el prestigio de la victoria y el respaldo del poder, actual o reciente. Estableció redes operativas y de inteligencia en toda América Latina, e influenció a las Fuerzas Armadas peruanas, sobre todo a partir del gobierno de Morales Bermúdez. Interrogatorio a través del tormento, desaparición de cuerpos y de huellas, doble historia: esa fue la doctrina subyacente que se aplicó durante buena parte de la guerra interna.

    Fue un proceso de sorda y corrosiva esquizofrenia, entre la democracia nacida en 1980; y el imperio de una contrainsurgencia ilegal, que en dos años produjo más muertes en los Andes y la Selva que, por ejemplo, todas las víctimas que causó Pinochet durante su larga dictadura.

    Pero, como sucedió en varios otros momentos de nuestra historia militar, la logística y el comando y control de la Fuerza Armada fueron más bien débiles en la relación entre las grandes y las pequeñas unidades. Por eso, la capacidad de iniciativa que tenía cada joven teniente o capitán que se hacía cargo de un distrito, era muy grande. Con muy pocos medios, tenía que alimentar, cuidar y mantener la disciplina de su tropa. A la vez, debía operar y, finalmente, proteger a la población local. Para los jóvenes, inicialmente inexpertos oficiales, al mando de muchachos casi adolescentes, generalmente foráneos (casi siempre llegaban de otras provincias), el desafío era inmenso y las instrucciones mínimas o inútiles.

    Por eso, hay veteranos que sostienen que esa fue una guerra de tenientes y de capitanes. En esa situación de responsabilidad e inexperiencia, las diferencias individuales afloraron y fueron decisivas. Muchos jóvenes oficiales se identificaron profundamente con la población que les tocaba defender y se convirtieron en líderes comunales en tiempos de guerra.
    En otros, sin embargo, el poder, la distancia cultural, la sospecha, el miedo y, a veces, la corrupción, los convirtieron en tiranos letales e impredecibles. A veces un tipo de oficiales sucedió al otro de un año al siguiente. Para los comarcanos, sobrevivir no solo suponía enfrentar a Sendero.

    Claudio Montoya Marallano fue un joven teniente de ingeniería en el Ejército durante los años duros de la guerra. Ingeniero o no, le tocó actuar como infante una y otra vez, en increíbles marchas y misiones entre descabelladas, cómicas, heroicas y muchas veces trágicas. Años después, retirado y emigrante, escribió una novela en primera persona sobre sus días de campaña. El libro se llama “El pecado de Deng Xiaoping” (1) y su lectura enseña más que la mayoría de análisis. Lo que a veces le falta en oficio narrativo se compensa con creces en la autenticidad del relato.

    Desgraciadamente, Montoya hizo una edición particular, muy pequeña, para amigos, compañeros y familiares. Gracias a uno de ellos pude leer el libro. Ojalá decida ofrecerla a una editorial que la pueda hacer llegar al público. Y ojalá otros de aquellos que alguna vez fueron jóvenes oficiales (o sargentos y cabos aún más jóvenes) escriban sus mejores y sus peores recuerdos de esos tiempos, con sinceridad, autenticidad y ojos de ver. Eso ayudará mucho a desenterrar la atormentada verdad del pasado, y al comprenderla y reconocerla, conquistar la memoria y la paz.

    Notas:
    (1) “El Pecado de Deng Xiaoping”, Claudio Montoya Marallano. España, 2008

  2. Luis Ramos dijo:

    No sé como llegué a este post pero ha sido muy bueno leerlo, siempre quedé intrigado por la suerte que corrió el gringo Mezzich, aún ahora se tejen historias al respecto. Y sobre la actividad de la izquierda de entonces, creo que en general fue de una falta de definición y valentía que a la larga les ha pasado factura, claro que es fácil decirlo ahora, pero igual muchos sabían la clase de partido que era Sendero y lo que se proponían.

  3. oscar dijo:

    muy interesante

  4. cristian rojo dijo:

    la infornacion que comparte es de mucha ayuda para quienes estudian la guerra interna que sufrio el PERU .YO tengo un dato que mezzich esta oculto en una comunidad campesina.y esperemos algun dia descubrir la verdad.

  5. julio cesar sarmiento castro dijo:

    por años busco contactarme con mi padrino, en honor a el llevo ese nombre , ojala se de algun dia ese encuentro tan anhelado por mi, comparto sus ideales, por que naci, creci yvivi de cerca todo la discriminacion con la gente humilde ahora soy un lider comunal de un pueblo querido , de la provincia de chincheros , ¡fuerza padrino!

  6. MARCO LANDA MADRID dijo:

    MEZZICH, dirigente de la gigantesca toma de tierras en Andahuaylas, como militante marxista acompaño la experiencia de millones de comuneros y productores agropecuaros en la recuracion de la tierra. Despues de la liquidacion del gamonalismo por la reforma agraria de velazco, ante la constatacion que las SAIS y las CAPs y la administracion burocratica estatal habia creado gamonales de nuevo tipo y la tierra se habia reconcentrado bajo control del estado a travez de estas SAIS y CAPs, EPS, etc, el campesinado protagonizo grandes oleadas de tomas de tierras recuperandola de manos de los gamonales..”acelerando” la reforma agraria. DESPUES de las acciones de recuperacion de tierras de andahuaylas, la cuestion fue: ¿Que hacer despues de la toma de tierras? Habia solo dos caminos. La que planteaba el marxismo colonial (dependiente ideologicamente de Moscu, Peking, Europa, Vietnam, Corea, Cuba, etc), preparar, impulsar y desarrollar la insurreccion para la conquista del poder y realizar la “revolucion agraria” mediante la socializacion y colectivizacion de la tierra y de la produccion agropecuaria, prohibir la produccion para el mercado, porque de acuerdo ala forma de pensar de los socialismos burocraticos de Rusia, CHina y Cuba; aquello era “antisocialista”. El otro camino y respuesta a la candente cuestion del movimiento democratico de lucha por la tierra fue: Engarzar la lucha por la tierra con la lucha por los mercados, luchar contra la importacion de alimentos subsidiados de las grandes multinacionales y monopolios peruanos en el mercado local, regional, nacional y mundial. Era esa una lucha contra el capitalismo mundial y sus socios de la oligarquia peruana. Una lucha democratica que se ha venido desarrollando y complementando ahora con la lucha por la defensa de su habitat, medioambiente y de los recursos naturales que contiene el subsuelo de los millones de hectareas comunales andinas y amazonicas. Y en esto ultimo la lucha tambien es contra los mismos enemigos. Julio Cesar Mezzich fue ganado por Sendero, principal exponente del socialismo colonial, enarbolando el maoismo y aplicandola a una realidad totalmente distinta a CHina. Terrible Calco y copia que los llevo a la derrota y asu aislamiento entre las masas campesinas, populares y del proletariado. Mariategui fue abandonado y traicionado el programa sustentado en los 7 ensayos y otros escritos. Todas las organizaciones que se reclaman socialistas, comunistas y marxistas, casi todos abandonaron a Mariategui y ala propuesta del socialismo andino, indigenista…”sin calco ni copia” sino como “creacion heroica”. Creo que el balance que haria Mezzich ligado a una practicva social con las masas campesinas, seria autocritico, de condena ala linea de Guzman, y de retomar el camino junto a la poblacion andino amazonica de la ciudad y del campo, acompañando su experiencia politica y orientandola en la forja del poder popular,la democracia directa y participativa en la construccion del poder del pueblo peruano.

  7. johnny jaimes rivera dijo:

    bueno ante todo me parece interesante lo leido en este articulo, pero mi intriga es si el gringo esta vivo

  8. Silvio Rendon dijo:

    Dos datos más: http://t.co/SbIty2eh http://t.co/nyMwjW7Q

  9. Julio Gómez dijo:

    Dos datos más: http://t.co/SbIty2eh http://t.co/nyMwjW7Q

  10. Julio Gómez dijo:

    Carlos Tapia ¿otro agente gUSAno? = "@rensilvio: Dos datos más: http://t.co/bM2h6obF http://t.co/U7Y8yMmq

  11. Rony dijo:

    Recuerdo haber hojeado un reportaje de caretas de los 80 sobre el rol de tal dirigente senderista dentro de la izquierda, al parecer, el venia de esas canteras, mas no del nucleo maoista formado en Ayacucho

  12. alejandro dijo:

    vivo o muerto ,julio cesar mezzich, es un revolucionario, lo que me atrae de el es que estudio en la universidad donde yo estudie aparte comparto sus ideales humanos, como dije al comienzp ,no me importa si esta vivo o muerto lo que importa es que su impronta vivira por siempre . como decia el che hasta el triunfo final

  13. Guido dijo:

    Lo sierto es que los comuneros de Andahuaylas, SIEMPRE COMENTAN:”Dice El Gordo (su sobre nombre)está aquí,siempre camina por aquí, pero ya nadie le reconoce”… pero se le reconoce tambien como un gran taridor, calumniador, dejó Vanguardia Revolucionaria y de paso a Sendero.

  14. Luna dijo:

    No sabia nada de Mezzich, hasta anoche que un poblador me lo menciono, trabajo en Puquio al sur de Ayacucho y hay una pintura (imagen) de el en la pared de uno de los colegios que se encuentra frente a la plaza principal, el tema es bastante ineresante y m gustaria saber mas

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