Por - Publicado el 20-01-2007

En este comentario referido al post “Lo que le gusta a la gente” Martín Tanaka nos comenta:

este tema me parece bien importante, y está relacionado con el “síndrome romerito”, el “efecto salmón” y las “cartas a los estudiantes”. El problema de fondo es: alguien es crítico con lo que hay, se propone hacer algo diferente, pero termina haciendo algo muy parecido a lo que criticaba. Esta situación se da en todos los ámbitos. Por ejemplo: estudiante de postgrado que critica a sus profes por mediocres, y luego, como profe, termina cayendo en los mismos vicios que criticaba.

Este tipo de fracasos revela que hay una “ley de hierro de la mediocridad” (parafraseando la ley de hierro de los salarios) que consiste en que se quiere mejorar algo y diversas fuerzas lo impiden para al final acabar en lo mismo de antes. Es una especie de “trampa de la pobreza” (ver también aquí), pero con mediocridad. Los mecanismos pueden ser, siguiendo a Martín, por ejemplo:

  • Una animadora de televisión intenta elevar el nivel, ve que le cae el rating, y vuelve a las fórmulas que criticó. Fue que la gente no aceptó la “elevación de nivel” o la animadora no la supo hacer y no insistió.
  • El profesor intentó cambiar los vicios que criticaba, pero con eso se duplicaba el trabajo y necesitaba hacer sus consultorías para llegar a fin de mes, por lo que descuidó su trabajo docente. Prefirió ir por lo fácil y enseñar de sus apuntes de su época de estudiante.

Aquí hay un intento que no funciona. Otro mecanismo lo tendríamos en los siguiente:

  • Un departamento (por alguna extraña razón) contrata a un profesor nuevo con nuevas ideas y con mucha capacidad (tipo Mr. Keating en “La Sociedad de los Poetas Muertos”). Los otros profesores lo ven como una amenaza, le hacen el hielo (o el pare directamente), le asignan cursos que no son de su especialidad. El nuevo profe, se convierte en un marginal. Mr. Keating se acaba por ir. Sus colegas que lo expulsaron dirán “se fue porque no se integraba”.

Aquí no fracasas tú directamente, sino que son los otros los que te muelen a palos y te hacen fracasar. Robin Fox tiene un aforismo al respecto:

Fox’s iron law of departmental mediocrity: While good departments may get better, mediocre departments will always get worse.
(Since mediocrities will never appoint anyone smarter than themselves.)

Es cierto. Los mediocres se cuidan las espaldas y no contratan a quien les puede hacer perder el poder. Una extensión de esto es:

  • Un excelente estudiante, con un potencial de campeón mundial, no es animado a realizarse, sino por el contrario a quedarse. Los profesores que deberían impulsarlo, animarlo, por el contrario, lo aplastan, le generan inseguridad. Pudiendo enviarlo a los mejores lugares del mundo a estudiar, lo desalientan, le dicen que él no está preparado, que su nivel es muy bajo para lugares tan prominentes. El estudiante acaba por salir a formarse a lugares donde su potencial no se puede realizar del todo. A su regreso a su país (por ejemplo, al Perú) sus propios profesores se la ponen difícil (ver el caso de arriba de Mr. Keating). (Una variante o epílogo del ejemplo: el departamento académico donde el egresado es puenteado, acaba lleno de hijos, sobrinas y yernos de los profesores que desalentaron al estudiante con potencial).

Otro ejemplo:

  • Un escritor recibe un premio. Los que no reciben el premio lo atacan y lo excomulgan de la comunidad de escritores. El escritor pasa a ambientes internacionales, pero pierde y cae en desgracia en su propio país. Se cumple que nadie es profeta en su tierra.

En suma y puesto en fácil, la ley es simple: apanado, callejón oscuro, cabe y poyo para el que destaca. Como diría Julio Iglesias: al final, la vida sigue igual.

Es un poco como lo que proponía Alfredo Bryce como solución para mejorar el fútbol peruano:

  1. cambiarle de nombre al deporte, porque lo que hacen los futbolistas peruanos no es fútbol y
  2. prohibir que transmitan los partidos internacionales, para que la gente no sepa que hay un nivel mejor.

Tuvo su gracia que la prensa protestara sobre el punto dos, pues atenta contra la libertad de prensa…

(Ahora que lo escribo me doy cuenta que algunos economistas han aplicado perfectamente la propuesta de Bryce pero en la economía: por un lado, le han cambiado de nombre a todo y han creado su propia ciencia local y, por otro, han aislado a sus estudiantes, evitando que se enteren sobre lo que se hace en economía a nivel internacional….)

Claro, en todo esto hay no sólo hay una mentalidad de fracaso, de quedarse en el nivel misio, sino una organización humana entrampada, donde no basta que una persona dé un paso adelante si el grueso del grupo humano sigue con sus dinámica de bajo nivel.

Esta “ley de hierro de la mediocridad” no tiene que ver con el principio de mediocridad (no eres tan especial como crees) de Copérnico (la tierra es un planeta más). (o puesto en fácil: si algo ha pasado antes, pasará de nuevo y de nuevo. Ver: The Rules of the Universe). Tiene que ver con una situación entrampada. Este tipo de ley de hierro se puede generalizar a otros contextos y con otros mecanismos, como nos cuenta Max Teichmann en Revisiting Solzhenitsyn: “if there is a natural law here it is the iron law of mediocrity”. Esto lo escribe a partir de Solzhenitsyn. Sí, el que escribió sobre el Gulag:

A statesman who wants to achieve something important and highly constructive for his country has to move cautiously and even timidly; thousands of hasty (and irresponsible) critics cling to him at all times; he is constantly rebuffed by parliament and the press. He has to prove that his every step is well founded and absolutely flawless. Dozens of traps will be set for him from the beginning. Thus, mediocrity triumphs under the guise of democratic restraints.”
A World Split Apart
Discurso en la Universidad de Harvard
8 de junio de 1978

Sí, es algo parecido al animador que quiere elevar el nivel y los machetes le hacen desistir del intento… Solzhenitsyn da pistas sobre cómo luchar contra esta mediocridad. Muy importante para ello es el coraje de todos. Lo dejo aquí por ahora.

Actualización: Algo de condimento al tema del estudiante con potencial, como para el blog Frases célebres: >

  • “Si cuando se fue era chupe, ahora que ha estudiado, pues que siga siendo chupe”.
  • “Los alumnos de [una universidad top en el mundo] son como lucecitas en el firmamento que brillan en la oscuridad” [digiéndose a sus propios estudiantes]
  • Así es como se inculca que la gente fracase por walk over, por no intentarlo siquiera….

    Actualización 2: Un ejemplo muy actual donde se aplica lo de Solzhenitsyn

    • García (supongamos, démosle el beneficio de la duda por un ratito) quiere cambiar, quiere hacer las cosas diferentes a cómo las hizo en su primer gobierno. Invita a su gobierno a técnicos de gobiernos anteriores y a políticos antes opositores. Con eso gana crecibilidad, y las elecciones. Sin embargo, eso es sólo un deseo, pues no sabe hacer las cosas de otra manera que como las hizo en su primer gobierno. A esto se suma que rapidito nomás, Mantilla y Chito Ríos, sin sutileza alguna, lo presionan para copar el aparato del estado y deshacerse de sus técnicos. García recibe también presiones para que afronte sus propias responsabilidades pasadas en temas de derechos humanos y para que sea más activo en la extradicción de Fujimori. Las wiflas. No atraca. A García le vienen chiripiocas (varias) y poco a poco lo vemos actuar como el García de hace veinte años. Vuelve a los balconazos y cada vez se franquea más como el García de siempre… más autoritario nomás…

    Se aplica, ¿no?

    Actualización 3:El maestro Martín Tanaka en el post ¿Cómo se rompe la ley de hierro de la mediocridad? nos da algunas propuestas sobre cómo romper el equilibrio mediocre para pasar a uno en serio. Es una estrategia de largo plazo. Recomiendo su lectura.

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