Por - Publicado el 12-10-2006

La semana pasada aprovechando la visita a Lima y gracias a dos entrañables amigos pude ver “Made in USA”. Fui con la mente en blanco y la disfruté. Una buena película peruana como hacía tiempo que no veía. Hablando con Martín Tanaka me comenta que hay todo un debate, una gran discusión al respecto. Que la consideran racista, ofensiva, etc., etc. Que hay muchos bytes, tinta y mala sangre con esta peli. Expongo aquí mis comentarios de expectador libre:

  • Desde que las luces se apagaron hasta que se volvieron a encender estuve en la ficción. Me la creí y aprecié lo que vi. El análisis vino después.
  • Se trata de un drama familiar con cuatro personajes bien definidos, de individualidades complicadas y por momentos de aparente irracionalidad: ¿Por qué el padre trata tan bien al forastero? ¿Por qué la hermana, siempre agresiva con la protagonista, acaba por defenderla? ¿Por qué el forastero vuelve al pueblo? En todo este panorama, la protagonista es la que es tiene más sentido. En toda la película estamos ante individualidades. Sí, hay diversos actantes que dan contexto a la historia, sobre todo en la fiesta, pero nada más. No es una historia “social”, al estilo del cine de Eisenstein.
  • Esta historia hubiera podido transcurrir en cualquier lugar del mundo, donde un visitante pueda ser visto como un forastero, alguien extraño. Se me ocurren muchos contextos. Las historias de abuso paterno, sexual (hay muchos ejemplos, ¿qué tal “Forrest Gump“?) o de autoridad, rivalidad entre hermanas (que me evoca mucho la rivalidad entre Maclovia y otra mujer por José María en la peli del Indio Fernández), o forastero extraño quien es recibido con hostilidad en un pequeño pueblo (al estilo del “Hombre Lobo Americano en Londres“), las podemos ver en diversas películas. ¿Qué tanta historia con que el tema sea en un pueblo de la sierra peruana? Un pueblo ficticio donde se toca música ancashina, pero se habla quechua ayakucho-chanka. Una sutileza, como cuando en las coproducciones peruano-españolas, o peruano-cubanas se escuchan acentos raros. Por lo demás, los peruanos nos estamos viendo, por fin, como iguales, en nuestra individualidad y conflicto interno, en nuestros dramas familiares, en nuestras ambiciones, envidias, abusos, y sufrimientos silenciosos. Es una película que rompe con los enfoques brichero-místico-paternalistas con que se ha venido concibiendo al llamado “mundo andino”, que en realidad en nuestro mismo mundo.

Muy bien, dicho esto ¿cómo así puede haber despertado tanto rechazo esta película?:

  • La hizo una Llosa. Sí, pues. Muchos cineastas quisieran tener las oportunidades que tiene esta directora. Uno quisiera que el país sea más igualitario y no puede uno sino sentir simpatía con quienes se esfuerzan por salir adelante pese a las adversidades que enfrentan. Pero, ¿descalifica eso su peli?
  • Claudia Llosa=Mario Vargas Llosa=Neoliberalismo. Atatau! No, pues. No estoy al tanto de la fundamentación de esta conexión, pero no me suena para nada un argumento válido.
  • Creo que lo se espera que cuando se habla/escribe/escenifica sobre el llamado mundo andino es que se produzcan obras de tipo llamado social, que denuncien la opresión, las injusticias, etc., tal vez al estilo de “Todas las Sangres” de Arguedas. No, pues. Esta peli no va de eso, o tal vez sea más justo decirlo, va de eso de una forma más sutil, pues sí que hay una opresión paterna. Ah, pero eso no vale, pues. Tiene que ser la opresión de alguna transnacional o de algún terrateniente. ¿Y por qué no vale? ¿Tal vez porque no sólo es un tema familiar, sino también de género? ¿Y? Es un tema también, ¿o no? Me recuerda un poco (para que veamos que este tipo de dramas no son tan específicos al Perú) al juicio Clarence Thomas vs. Anita Hill. Fue un juicio por acoso sexual de un juez afroamericano a una secretaria, afroamericana también. Pues bien, la mayoría de afroamericanos, hombres y mujeres estaban de parte del juez. Veían a un afroamericano exitoso siendo linchado por los blancos. La mayoría de mujeres blancas estaban de parte de Anita Hill. Veían a una mujer siendo acosada por su jefe, hombre. ¿Cuál es la visión correcta? En entrevistas, muchas mujeres afroamericanas declararon que preferirían discutir temas de acoso o de violencia familiar entre afroamericanos, sin los blancos aprovechando sus problemas “internos”. Muy bien, ¿es que aquí tenemos a una mujer blanca dirigiendo una película sobre un “tema interno” del “mundo andino”? La acusación de querer socavar o minar por dentro a un mundo intocable es de lo más evidente. Alguien como ella no podría meterse en esos temas. ¡Venga ya! ¿Por qué no?

Claudia Llosa con esta película ha aportado a la mejor convivencia y entendimiento entre peruanos. Se ha expuesto a acusaciones gratuitas, pero ha entrado en un tema candente y sobre todo ha roto con las visiones brichero-paternalistas tratando a sus compatriotas como seres humanos, como gente como ella, en su complejidad interna. Quienes no respetan a sus compatriotas y caen en un verdadero racismo son aquellos que los ven como seres de otro planeta, sin individualidad; no Claudia Llosa.

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Comentarios a este artículo

  1. Miguel Torres dijo:

    Por encima de todo, Madeinusa es una obra de arte, visualmente es bellisima. Y el clima que crea es atrapante, no existe espectador al que no conmueva el ambiente de la película. Además de las referencias que indicas, creo que Kafka debe ser la mayor referencía de la película. En fin, parece k ahora hay k justificar a las obras de arte, también por algùn tipo de aporte social, como si el solo hecho de generar emociones y reflexiones a los individuos no bastara.

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