TLC

Por - Publicado el 20-05-2006

¿Qué pensar del TLC? Por un lado, se nos presenta como algo que tenemos que hacer sí o sí y el que se oponga es un traidor a la patria. Por otro, se nos presenta como algo pernicioso a lo que tenemos que oponernos so peligro de arruinar nuestra economía por las siguientes décadas.

Una visión interesante al respecto, con la que coincido, la ofrece el profesor Mario Tello (ver aquí). Un “tratado de libre comercio” o, mejor denominado, cualquier acuerdo comercial debe estar enmarcado dentro una estrategia de desarrollo. En el caso peruano, no parece que esto esté definido. Se trata de hacerlo porque sí, a las carreras, con explicaciones ad hoc. El debate inmediatamente se politiza, pues así como hay quienes tienen intereses o ideas políticas que sustentan su apoyo, también hay quienes los tienen en sentido contrario.

Para comenzar, no estamos hablando aquí de “libre comercio”. Estamos hablando de un acuerdo bilateral de comercio con restricciones negociadas. No hay por qué entrar en disquisiciones sobre el libre comercio o el proteccionismo. Uno puede estar de acuerdo con el libre comercio y oponerse a este esquema de comercio negociado. Uno puede estar de acuerdo con el TLC por razones diferentes a estar de acuerdo con el libre comercio.

Uno puede decir muchas cosas, pero creo que lo más orientador es basarse en los estudios que se han venido haciendo sobre el probable impacto de este TLC. ¿Y qué nos dicen estos estudios? Pues, arrojan resultados muy diferentes, pero la mayor parte de ellos nos refieren a un efecto positivo en crecimiento y en empleo:

“A exepción del estudio de Seminario y otros (2004), el cual utiliza un modelo macroeconómico y no incorpora los efectos estáticos de la desviación y creación de comercio, el resto de estudios produjo impactos positivos, desde pequeños a importantes, dependiendo de la incorporación o no de aspectos/factores/fuentes de crecimiento en estos modelos.” Mario Tello

Pues por lo visto, el efecto total o neto de este acuerdo comercial es positivo para le economía peruana. Si bien, el TLC se está haciendo de manera ad hoc, y estaría mejor tener una estrategia de desarrollo más clara y más explícita, dada esta evidencia, ¿qué razones hay para estar en contra?

Ahh, ocurre que tener un saldo neto positivo, después de haber considerado efectos positivos y negativos, no quiere decir que todos los peruanos resulten ganadores de este acuerdo. Hay ganadores y perdedores. Obviamente, los ganadores están a favor, pero los perdedores están en contra. Ningún acuerdo comercial crea sólo ganadores. La integración europea creó una masa de perdedores que día a día es compensada con el dinero de los contribuyentes. El gran tema en un acuerdo comercial es crear mecanismos de compensación desde los que ganan hacia los que pierden. Este tema no es del todo un tema bilateral con nuestro socio comercial, Estados Unidos, sino que es un tema interno, redistributivo, un tema nacional. Los esquemas a los que recurran los Estados Unidos para compensar a sus perdedores de este acuerdo no es un tema que nos competa o moleste demasiado. Tampoco nos toca esperar que los Estados Unidos muestren mucha dedicación a compensar a nuestros perjudicados.

Si las compensaciones son imperfectas o insuficientes, obviamente que tendremos una cerrada oposición de quienes se vean perjudicados por el TLC. No habrá forma de convencerlos ni argumento válido que les haga cambiar de opinión a favor del TLC. En tal escenario, tengamos claro que el problema no sería el TLC en sí, sino la deficiente compensación a quienes se vean perjudicados con este acuerdo.

Veamos ahora qué argumentos se han estado ofreciendo respecto del TLC en los medios en las últimos meses.

  • los beneficios netos no son tan grandes. El TLC no es una panacea. No, no lo es y grandes o pequeños, en la mayoría de estudios, los beneficios tienden a ser positivos.
    “Según un estudio del Ministerio de Trabajo, el impacto neto del TLC sobre el empleo sería tan sólo de 18,148 puestos de trabajo”. De El Perú frente a l TLC. “Tan sólo”, pero efecto positivo al fin.
  • No es necesario firmar el TLC, basta con prorrogar el ATPDEA. Este es un argumento iluso. EEUU dio el ATPDEA temporalmente como un estímulo unilateral cuyo segundo paso es el TLC, que es bilateral, es decir, que no sólo nos abre el mercado americano, sino que nos lleva a abrir el nuestro. Las cosas te las venden surtiditas, te dan algunas muestras de regalo, pero después, si las quieres, tienes que pagar lo que cuestan. Bien lo comenta Bruno Seminario: “En primer lugar, la mayor parte de beneficios arancelarios relevantes para el Perú ya se dieron como consecuencia del ATPDEA. Sin embargo, no pueden ser ignorados por las simulaciones, ya que, de no firmarse el acuerdo, estos desaparecerían.” (…) “una oportunidad para consolidar las ventajas temporales que había obtenido como consecuencia del ATPDEA.
  • Hay perdedores. Sí, y no es la única medida en la que hay perdedores.
    Las compensaciones son insuficientes. Este es un tema delicado. Sin embargo, aún en este caso, si las compensaciones no son suficientes para los agentes perjudicados, ésto no debería por qué llevar a frustrar el TLC. La reivindicación debería ser, más compensaciones.
  • Podemos firmar otros TLCs. Sí, claro que sí, pero eso per se no justifica estar en contra de este.
  • Se negocia mal, hay imposición. Después de haber negociado, uno siempre se puede preguntar si pudo negociar mejor. El tema es si lo que se ha negociado conviene o no.
  • El proceso es antidemocrático. El ejecutivo tiene la potestad de hacerlo y el congreso la potestad de ratificarlo. No es que el último año un gobierno elegido tenga que ser inoperante porque está por irse. Lamentablemente, no tenemos consensos necesarios para políticas de largo plazo. España no está que entra y sale de la comunidad europea…
  • La gente está en contra. Este es un argumento circular. Mucha gente está en contra, sí, en parte por lor argumentos falaces y verdaderos a medias que se han ido difundiendo. Si doy un argumento falaz, por más que convenza y lo refuerce con que la gente lo apoya, mi argumento sigue siendo falaz. (como el acusado de matar a sus padres que pide clemencia… por ser huérfano).

El tema, entonces, ya no pasa por las argumentaciones. El tema de fondo resulta que puede ser que la gente no quiera. Con esto una buena medida económica entra en contradicción con el principio democrático. Uno esperaría que si una medida es beneficiosa para la mayoría de la población, ésta encuentre apoyo en esa mayoría. El TLC adolece del mismo problema que afectó a todo el gobierno de Toledo: no tiene credibilidad. Toledo ha tenido una gran capacidad para que el crecimiento de la economía no se traduzca en satisfacción con su gobierno. Gran diferencia con Fujimori que con diversos gestos logró ganarse el apoyo de la poblaci
n.

Sí, erre con erre proponen Z y sólo Z. Son duros en las negociaciones. Aún así, ¿nos conviene o no?


Cuando veo la oposición de las izquierdas al TLC, y su intento de relanzarse en torno a este tema, me imagino al contrasentido de Karl Marx, gran partidario del desarrollo capitalista, oponiéndose a la importación de granos en la Inglaterra del siglo XIX, y con ello, al desarrollo industrial inglés…

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